Lo impensable sucederá
Transcripción de La Llave de David
Herbert W. Armstrong:
Pronto ocurrirá un giro asombroso en los acontecimientos mundiales que sorprenderá al mundo entero. De hecho, en un futuro próximo ocurrirán dos acontecimientos mundiales absolutamente impensables. Primero, la impensable Tercera Guerra Mundial nuclear, que podría borrar de la faz de la Tierra a todos los hombres, mujeres y niños, y aniquilar toda la civilización, definitivamente va a llegar, pero será detenida antes de que ese destino finalmente se cumpla. Y luego, igual de impensable es la paz mundial, una utopía absoluta en la Tierra. Y eso también va a suceder definitivamente en un futuro próximo.
Stephen Flurry:
Es Herbert Armstrong hablando de dos acontecimientos “inconcebibles” que Jesucristo profetizó en Mateo 24, la profecía del Monte de los Olivos. ¿Están preparados espiritual y emocionalmente para este cambio asombroso en los sucesos mundiales?
Hola a todos y bienvenidos de nuevo a La Llave de David. Tenemos mucho que tratar en el programa de hoy. Vamos a empezar por Mateo 24, la profecía del Monte de los Olivos. Ese clip es de 1983, sólo un par de años antes de la muerte de Herbert Armstrong. En programas recientes hemos llamado la atención sobre el 40 aniversario de su muerte. El mundo actual es muy diferente al de aquella época. Pero las profecías de Dios son ciertas. Se cumplirán, ¡todas y cada una de ellas!
Noten Mateo 24 y versículo 21. Dice: “Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá”. Nunca, nunca antes ha habido nada parecido a lo que se describe aquí en esta profecía. Todavía no ha sucedido. De hecho, era imposible, como verán en el siguiente versículo, hasta que entramos en la era nuclear al final de la Segunda Guerra Mundial. Ahora es posible que se cumpla el versículo 22.
El versículo 22 dice: “Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo”, vivo. O sea, ¿es esto real? ¿Es esto cierto? ¿Podría suceder esto? Es inconcebible. Esto es de lo que hablaba el Sr. Armstrong: uno de los acontecimientos “inconcebibles”. El otro es igual de inconcebible, y se menciona en el mismo capítulo: el espectacular regreso de Jesucristo a la Tierra. Y llegaremos a eso un poco más adelante.
“Mas”, dice, “por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados”, o interrumpidos. Una gran tribulación como no ha habido desde el comienzo de la civilización humana. Jesucristo fecha esta profecía. Como digo, tenía que suceder en un momento, se cumple en un momento en que los seres humanos han avanzado tanto en cuanto a la tecnología (en este caso, la tecnología de la guerra moderna), ¡que es capaz de aniquilar la civilización humana!
Mi padre escribe en este pequeño folleto, El Armagedón nuclear está a las puertas, que es uno de los folletos que vamos a destacar hoy en el programa. Si no lo tienen en su biblioteca, asegúrense de llamar hoy mismo a nuestros operadores y pedir: El Armagedón nuclear está a las puertas.
Él dice, refiriéndose a la profecía del Monte de los Olivos: “Esta profecía es obviamente acerca de la guerra nuclear”. ¿Podría ser cierto? ¿Tiene la Biblia algo que decir sobre la guerra nuclear? Pues claro que sí.
No tengo tiempo en un solo programa para repasar muchas de las profecías del Antiguo Testamento que hablan de ciudades enteras que serán destruidas en los últimos días.
Dice: “Pero la gente dice, Y qué”. Aquí hay una profecía que obviamente se refiere a la guerra nuclear y la mayoría de la gente es indiferente al respecto. Dice: “¿Tendrán que experimentarlo antes que ellos digan más que ‘y qué’? Si no le hacemos caso a alguien como [Winston] Churchill, ciertamente deberíamos hacerle caso a Cristo. Ninguna de Sus palabras fallará”. Pregunté sobre estar emocional y espiritualmente preparados para lo que se avecina. Pero ¿creen ustedes? Antes de eso, hay que creer en la palabra segura de la profecía bíblica. Hay que creer que la advertencia de Cristo es cierta. ¡Se acerca!
Otra cita del mismo folleto: “Así que toda esta demencia nuclear también es una parte de la señal de la Segunda Venida, ¡y la señal del fin de la era cuando Cristo salvará a la humanidad de exterminarse a sí misma totalmente!”. Eso apunta al otro acontecimiento impensable. Es una señal del regreso de Jesucristo a la Tierra, ¡y esa es la mejor noticia que se puede esperar! Por fin, soluciones a todos los problemas que vemos que el hombre se ha causado a sí mismo durante 6.000 años.
Mi padre escribió un artículo en la revista la Trompeta. Y, por supuesto, si no está suscrito a la Trompeta, este es el último número, el de enero de 2026. Si no está suscrito a la Trompeta, se la ofrecemos gratis, sin costo alguno y sin compromiso, una suscripción gratis de un año con la que recibirá 10 números en su buzón cada mes, o casi cada mes. Pero él escribe, esto se remonta a 2014 en la Trompeta, mi padre también habla de lo “impensable”.
Dice: “La Segunda Guerra Mundial terminó con el desarrollo y el uso de la bomba nuclear. ¡Una guerra mundial en la que muchas naciones, algunas de las cuales patrocinan el terrorismo, comienzan con armas nucleares es una pesadilla sin precedentes! ¡Ni siquiera podemos imaginar lo terrible que será!”. Su argumento es que la última guerra mundial terminó con el uso de armas nucleares o armas atómicas. La próxima guerra mundial comenzará con ellas, eso es lo que dice la Biblia. Sí, lo “impensable” sucederá. Sucederá.
Si miran la destrucción, la carnicería, el sufrimiento, los millones, decenas de millones de muertos en la Segunda Guerra Mundial, unos 60 o 70 millones. Y quién sabe cuántos millones antes de eso en la Primera Guerra Mundial. Esto es sólo en el último siglo, poco más de un siglo. ¡Miren lo que el hombre se ha hecho a sí mismo! Y al mismo tiempo, como he estado comentando recientemente en este programa, ¡miren todo lo que hemos intentado hacer para lograr la paz! Todas estas instituciones internacionales que se han creado y diseñado para lograr la paz, pero que siguen fracasando. Seguimos produciendo guerra. Si leen algunas de estas citas, ya sean de mi padre o de Herbert Armstrong hace muchos, muchos años, empezarán a entender lo que Cristo está diciendo aquí en Mateo 24. Y además de eso, sólo tienen que ver las armas de guerra modernas, lo destructivas que son.
Mi padre dice aquí: “Estos problemas son casi demasiado horribles para siquiera contemplarlos. Por eso la mayoría de la gente ignora la posibilidad de una guerra nuclear”. Simplemente esconden la cabeza bajo la arena. Están reposados en Sion, como dice en Amós 6. Son complacientes. ¡Están ciegos! Están ciegos ante lo que se avecina.
Winston Churchill dijo tras el final de la Segunda Guerra Mundial: “La humanidad nunca antes se había encontrado en esta situación. Sin haber mejorado apreciablemente en virtud ni disfrutar de una guía más sabia, ha conseguido, por primera vez, las herramientas con las que puede llevar a cabo sin falta su propia exterminación”. Antes se oían más advertencias así por parte de los líderes mundiales. Ahora ya no tanto. Incluso los líderes de las naciones más poderosas están convencidos de que nunca volveremos a tener otra guerra. Pero, vean cuántas guerras, no han sido guerras “mundiales”, pero vean cuántas guerras hemos tenido desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Creeríamos que eso habría sacudido al mundo impulsándolo a moverse, al menos, encaminado hacia la paz. Pero el problema es que no sabemos cómo llegar a la paz. Sin duda, sabemos cómo hacer la guerra. El hombre se ha vuelto bastante bueno en eso.
Eso fue Winston Churchill después de la Segunda Guerra Mundial. El general Douglas MacArthur, uno de los generales más famosos de Estados Unidos, dijo después de la firma de la rendición japonesa en 1945 que tenía un par de cosas que decir sobre la búsqueda de la paz. Y también lanzó una advertencia muy fuerte y seria. Churchill dijo: Miren, no hemos visto mejorar apreciablemente la virtud, ¡pero hemos mejorado la tecnología para producir armas de destrucción masiva! Entonces, ¿qué vamos a hacer al respecto? ¡Es una mezcla peligrosa!
MacArthur dijo esto el 2 de septiembre de 1945: “Desde el principio de los tiempos, los hombres han buscado la paz. (…) Alianzas militares, equilibrios de poder, ligas de naciones, todos ellos fracasaron, dejando como único camino el crisol de la guerra. La destructividad absoluta de la guerra ahora borra esta alternativa”. Dice: “Hemos tenido nuestra última oportunidad. Si no ideamos un sistema mejor y más equitativo, el Armagedón estará a las puertas”. ¡Hemos tenido nuestra última oportunidad! Así se originó el título de este folleto: ¡Hemos tenido nuestra última oportunidad! [disponible en inglés]. Es una cita directa de Douglas MacArthur, otro mensaje de advertencia que suena la alarma. Lamentablemente, hoy no se oye de ello. Oímos mucho de paz, como he estado diciendo en el programa. Pero ¿qué hay de la historia de la humanidad? ¿Qué hay del crisol de la guerra?
MacArthur dice: “El problema”, el por qué todos estos intentos de tener paz han fracasado, dice, “el problema es básicamente teológico”. ¿Dónde se oye este mensaje hoy en día? ¡Ni siquiera de los predicadores! “El problema es básicamente teológico e implica un avivamiento espiritual y una mejora del carácter humano que se sincronizará con nuestro avance casi inigualable en la ciencia, el arte, la literatura y todos los desarrollos materiales y culturales de los últimos 2.000 años”. Él dice: “Debe ser del espíritu si queremos salvar la carne”. Eso suena casi como una cita que el Sr. Armstrong habría escrito. Debe ser del espíritu si queremos salvar la carne. Herbert Armstrong solía decir que todos los problemas del hombre son de naturaleza espiritual. Nosotros estamos separados de Dios. Génesis 3 lo deja claro. Dios cerró el Árbol de la Vida a la humanidad debido a la decisión de Adán y Eva de seguir su propio camino, de construir una civilización alejada de Dios, en rebelión contra Él y bajo el dominio y la influencia del dios de este mundo, que es Satanás el Diablo. Eso está en 2 Corintios 4:4.
Este mundo, todo comenzó en el Huerto de Edén. Y aquí estamos, justo en los últimos días, justo en los últimos días, y miren a lo que nos enfrentamos. Jesús nos preparó para esto.
En mi programa de radio, The Trumpet Daily, hace poco hablé de una película que se estrenó cuando yo era adolescente, en la década de 1980. Se estrenó en 1983. Se llamaba “El día después”. Fue hecha para televisión, y decenas de millones en Estados Unidos quedaron fascinados por esta película sobre la guerra nuclear y lo que sucedería al día siguiente de todas esas explosiones nucleares en nuestro país y en todo el mundo. Y esta era una época en la que todo el mundo al menos se detenía a pensar un poco y con seriedad frente a la idea de que estallaran bombas nucleares. Sí, estábamos como en el apogeo de la Guerra Fría. Faltaban unos años para que terminara, pero aún existía este enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Así que la amenaza era real. Bueno, la caída de la Unión Soviética a finales de los años de 1980 e inicios de los 90 no significa que todas esas bombas nucleares desaparecieron. ¡Siguen ahí, en Rusia, en Estados Unidos, en todo el mundo! Creo que diez países tienen armas nucleares. ¡Todavía hay decenas de miles de armas nucleares en la Tierra! Pero, en aquel entonces la gente estaba aterrorizada, sobre todo cuando se sentaban a ver una película como “El día después”. Y luego había un debate tras la película, en el que todos esos expertos hablaban de lo que había que hacer para evitar que eso ocurriera.
Escuchen este reportaje local. Es de Nueva York, y están comentando... No voy a poner un clip ni el tráiler de “El día después”. Pueden buscarlo en Google cuando tengan tiempo. Pero este era un reportaje sobre la película. Clip 2.
Reportaje de ABCNY Eyewitness News de 1983:
Fue una película como ninguna otra, y tuvo un profundo impacto en Nueva York. A continuación, esa historia. Escucharemos a personas que, como ustedes, vieron esta noche en televisión la película sobre el desastre definitivo. Esto es Eyewitness News con Mark Haynes, Ann Butler, Bill Good, Jerry Eleazar y el equipo de Eyewitness News.
Buenas noches. Esto es lo que está pasando. La mayoría de ustedes que vieron la película de abc, “El día después”, quizás aún se sienten un poco aturdidos. Quizás hayan comentado lo que vieron con sus familiares y amigos. Pero aún los deja pensando en la vida, en el mundo y en lo que harían si supieran que los misiles nucleares realmente vienen hacia acá. Bueno, nuestra reportera Magee Hickey ha estado toda la noche evaluando la reacción de Nueva York ante “El día después”.
Más de 700 personas abarrotaron esta noche la iglesia Riverside para ver “El día después”. Muchos dijeron que habían venido porque les daba miedo verla solos. La mayoría de los bares de la ciudad proyectaron “El día después” en sus pantallas. El negocio de este bar se redujo a la mitad.
Se ha dado tanto bombo a la película en otros medios de comunicación que la gente se ha quedado en casa para verla, y eso nos está afectando mucho aquí.
Lo que hemos visto, los misiles lanzados, las explosiones nucleares, los resultados devastadores, era todo ficción. Pero lo que nos ha llevado a ese punto es realidad. Es algo con lo que hemos estado viviendo durante años. Es la carrera armamentista, con ambas partes capaces de aniquilarse mutuamente muchas veces.
Stephen Flurry:
Muchas veces. Eso es lo que Jesús decía en Mateo 24. Algo que este mundo nunca ha visto. Y si no fuera por la intervención de Dios, ¡ocurriría! ¡Podría ocurrir muchas veces!
Esa película fue en 1983, como dije, y Herbert Armstrong, quiero decir que fueron los últimos años de su ministerio, a mediados de los años de 1980. Y él vio esa película. Hizo comentarios al respecto. Hizo un programa completo de El Mundo de Mañana sobre ella. Y, de hecho, tenía cosas buenas que decir. Él dijo que la gente se detuvo.
Ustedes lo oyeron en ese reportaje local que ¡la gente tenía miedo! Fueron a las iglesias a verla porque no querían verla solos.
Recientemente, el New York Times publicó un artículo titulado “Vuelve la ansiedad nuclear, un tema recurrente en el cine de los años de 1980”. En él se habla de todas esas películas sobre guerras nucleares que Hollywood está produciendo hoy en día. Pero es muy diferente. Nadie huye de ellas, no hoy en 2026, aterrorizado, con miedo. No van al cine, o más bien a las iglesias, para verlas en grandes grupos. Es sólo entretenimiento y es mucho más realista. Y es “emocionante” ver esas explosiones. Bueno, en 1983 era un poco más real. Y la gente estaba más seria. Y, Herbert Armstrong dijo, Eso es algo bueno. ¡Lo necesitamos, dado lo que se ha profetizado, dado lo que se avecina!
Escuchen esto de 1983 del programa del Sr. Armstrong, El mundo del mañana: “¿Podrá la humanidad sobrevivir a una guerra nuclear?”. Este es el clip 3.
Herbert W. Armstrong:
La noche del domingo 20 de noviembre de 1983, 100 millones de personas en Estados Unidos se vieron sacudidas de su complacencia por la película para televisión “El día después”. Desde entonces se ha hablado y debatido mucho sobre ella. Hizo historia en Estados Unidos. Hizo que el público fuera consciente del horror de una posible guerra mundial nuclear y del Armagedón que se avecina.
Después de la película, un grupo de varios expertos discutió sobre la película en sí. Es una lástima que la mitad o más de esa vasta audiencia dejara de verla y no escuchara esa discusión, la parte más importante de todas.
Y la pregunta para el debate era, y solo era un debate, no una discusión, la pregunta era: ¿Qué se puede hacer para evitar una guerra nuclear? ¿Aún hay tiempo? ¿Aún hay tiempo? El público simplemente no entiende el dilema en el que se encuentra Estados Unidos y la casi certeza de que habrá una guerra mundial nuclear. La realidad va a ser mucho mayor que la que se muestra en esa película.
Stephen Flurry:
100 millones de personas. Un programa de televisión. Es casi como la audiencia del Súper Tazón. 1983. Y ahí está el Sr. Armstrong diciendo necesitamos salir de nuestra complacencia. Dijo que la gente debería haber sintonizado el debate tras la película. Eso también era muy importante.
Escuchen un poco de ello. Clip 4.
Mesa redonda de la ABC en 1983:
No creo que el pueblo estadounidense comprenda el mundo en el que vivimos. No creo que comprendan todo el riesgo al que nos enfrentamos. Hoy en día, Estados Unidos y la Unión Soviética tienen 40.000 ojivas nucleares en sus arsenales, con un poder destructivo aproximadamente un millón de veces superior al de la bomba de Hiroshima.
Stephen Flurry:
Sr. Armstrong, al comentar los defectos de la película y, sobre todo, en el debate posterior, dijo que, al menos, se estaba hablando del tema. Hay que reconocerles el mérito.
Ese experto, no sé quién era, dice que no cree que Estados Unidos comprenda realmente el mundo en el que vivimos actualmente. Pero el Sr. Armstrong dijo en todo el debate que lo que realmente se aprende es que ¡NO sabemos el camino hacia la paz! Y además, ¡Dios quedó fuera del debate! Una vez más, si nuestros problemas son de naturaleza espiritual, Dios debería estar en el centro del debate. Pero no lo está. Y si ese era el caso en 1983, ¿cómo cree que es hoy en día, cuando la gente va a ver estas películas sobre la guerra nuclear y les encantan? Es un gran entretenimiento.
Escuchen de nuevo al Sr. Armstrong en su programa. Clip 5.
Herbert W. Armstrong:
Algo más que noté es que hablaban “como si” Dios no existiera. Sólo queda en manos de los seres humanos intentar resolver estos problemas, y los problemas están más allá de la solución humana. Nada indicaba que algún hombre fuera siquiera consciente de que hay un Dios que mira a todas las naciones, que determina el resultado de las guerras, que determina lo que va a suceder en la Tierra. No les preocupó en absoluto. Sólo hombres indefensos y mostrando lo indefensos que estamos en este mundo sin Dios. Y, sin embargo, sólo Dios puede decirnos lo que va a suceder, o que puede causar el futuro y hacerlo realidad. Y ahí está la única esperanza. Y los hombres parecen incapaces de recurrir a esa esperanza.
Stephen Flurry:
Indefensos sin Dios. ¡Necesitamos a Dios para resolver nuestros problemas! Tenemos que volvernos a Dios en busca de soluciones. Como dijo MacArthur, el problema es teológico. El problema es espiritual. El problema está en el carácter humano. El problema es la naturaleza humana.
Escuchen este intercambio en el debate que siguió a la película “El día después”, en 1983. Este es el clip 6.
Mesa redonda de ABC en 1983:
La palabra clave es “educación”. Y yo creo que esa es la única forma de salvar a la humanidad: a través de la educación. No con armas. Aquí estamos hablando de cambiar las armas, de mejorarlas. ¿Por qué no mejorar la naturaleza humana, si es que se puede hablar de ello?
Stephen Flurry:
Si es que es posible, dice él. Estamos trabajando duro para mejorar las armas, pero ¿cuánto nos esforzamos por mejorar la naturaleza humana? Bueno, eso fue en 1983, y estoy aquí para decirles que la naturaleza humana es aún peor. Pablo lo dice en 2 Timoteo 3:13. ¡Los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor! Eso es lo que estamos viendo. Estamos utilizando la tecnología para difundir el mal, para matar a más personas con armas, para causar más daño a la Tierra y a la civilización humana. ¡Es obvio! Debería serlo.
El Sr. Armstrong escribió en La Pura Verdad, creo que también a raíz de toda la atención que recibió esa película en 1983. Aquí dice: “Las palabras suaves y los discursos bonitos no despertaron a la gente de este agradable sueño. Hizo falta una sacudida. Cuando intentamos advertir a nuestros lectores con palabras lo suficientemente fuertes como para despertarlos, recibí cartas que decían: ‘Cancele mi suscripción. ¡Ese artículo me asustó!”. Él dijo: “Sí, si quieren seguir viviendo, necesitan asustarse, ¡asustarse lo suficiente como para tomar las medidas que le salvarán la vida!”. Verán, si están preocupados, si están asustados, si tienen miedo de lo que se avecina, bien, ¡canalicen eso en la dirección de Dios, y vuelvan a Dios, y clamen a Él por entendimiento, por fe, por liberación, por seguridad! Dios escuchará esas oraciones, pero tenemos que tener una actitud de niños. Y tenemos que ser sumisos a Su gobierno, a Su autoridad.
Volviendo a esta profecía, la profecía del Monte de los Olivos, en Mateo 24 versículos 21 y 22, nuevamente, Él dice que habrá “gran tribulación”. “Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados”, o interrumpidos.
En El increíble potencial humano, el Sr. Armstrong dice: “Ya es hora de hacerle frente a la dura, fría y patente realidad. La humanidad tiene dos alternativas. O existe un Dios Omnipotente, Todopoderoso que está a punto de intervenir y establecer el Reino de Dios, para gobernar a todas las naciones con PODER sobrenatural y supranacional, para traernos la paz… O toda la humanidad será destruida”. Bueno, podemos dar gracias a Dios porque el otro acontecimiento “impensable” es seguro, tan seguro como la gran tribulación. Y ese es el regreso de Jesucristo a la Tierra y el establecimiento del Reino de Dios en la Tierra.
El versículo 29 dice: “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo”, todas estas señales celestiales justo después de la tribulación. Dice: “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo”. ¡Él regresará como prometió en Juan 14! Descenderá de las nubes a la Tierra.
Y noten que dice que las naciones de la Tierra se lamentarán. No quieren el gobierno de Jesucristo. ¿Por qué no lo querrían? El gobierno perfecto de Jesucristo, el Hijo de Dios.
Si quieren leer más sobre estas profecías, en algunos casos, estas profecías impensables, les remito de nuevo a estos dos folletos: “Hemos tenido nuestra última oportunidad” [disponible en inglés] y El Armagedón nuclear está a las puertas. Y si aún no se han suscrito, asegúrense de suscribirse a La Trompeta junto con eso.
Es todo el tiempo que tenemos para el programa de hoy. Gracias por acompañarnos, y nos vemos la próxima vez.