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ALFREDO ESTRELLA/AFP/Getty Images

Latinoamérica: primera línea de la guerra comercial

El nuevo proteccionismo de EE UU está forzando a Latinoamérica a buscar nuevos socios.

La influencia de Estados Unidos en Latinoamérica está decayendo mientras la influencia de otras potencias mundiales en la región está en aumento. Si esto continúa, esta tendencia podría destruir a Estados Unidos.

El dominio sobre las aguas del Caribe es integral a la seguridad de Estados Unidos y esencial a su habilidad de proyectar su poder globalmente. Si un poder rival pudiera establecer su presencia a un nivel significativo en el Caribe, esto podría amenazar el territorio de EE UU. El Caribe también es clave para el comercio de Estados Unidos, ya que la mayoría de todo su comercio marítimo se moviliza en base a sus puertos marítimos en el Golfo de México. Y cuando uno incluye los bienes viajando por la región, procedentes de otros puertos, ninguna otra parte del mundo es más esencial para el comercio norteamericano.

Por esa razón debería haber más norteamericanos preocupados por las potencias extranjeras que están rápidamente acomodándose en el Caribe, así como también en Suramérica misma.

El anterior presidente Barack Obama prácticamente invitó a estas potencias al hemisferio, cuando su administración declaró que había terminado con la Doctrina Monroe. Éste pilar en la política exterior estadounidense buscaba mantener a las potencias exteriores muy retiradas del continente de América. No obstante en 2013, el entonces secretario de Estado John Kerry, anunció que la “era de la Doctrina Monroe había terminado”.

Desde ese entonces ha habido una fila de gobiernos de izquierda y radical izquierda en la región que han caído y han sido reemplazados por gobiernos más abiertos al comercio global.

Finalmente, las promesas del presidente estadounidense Donald Trump, de transformar su comercio con el mundo están obligando a las naciones de Centro y Suramérica a ir hacia los brazos ansiosos de potencias exteriores.

“Con una racha de insultos y amenazas el presidente Trump ha comenzado el proceso de tornar a México en contra de nosotros”, escribió Stephen Kinzer en el Boston Globe del 17 de febrero. “Esto podría traerle a Estados Unidos algo que nunca ha tenido: un país vecino enemistado”. Aunque Kinzer parece tener algún prejuicio contra Trump, su punto en general es válido. De hecho, México está en el proceso de volverse anti EE UU.

El actual presidente, Peña Nieto, es visto por los votantes mexicanos como muy inclinado hacia Estados Unidos, y su popularidad cayó del 24 por ciento en diciembre hasta un 12 por ciento a mediados de enero. En su lugar los votantes quieren a alguien radical. Andrés Manuel López Obrador es la estrella en surgimiento con su retórica de extrema izquierda y promesas de no dejarse tomar ventaja por Estados Unidos. “Imagine usted que en nuestra frontera sur tengamos una versión del finado presidente Hugo Chávez de Venezuela, quien fue el líder latinoamericano más vocal en contra de Estados Unidos en este siglo”, escribió Kinzer.

Tal parece que México está dirigiéndose hacia esto. Si él resulta ser presidente, López podría invitar a potencias exteriores a las puertas de Estados Unidos como Chávez lo hizo en Venezuela.

Aún con todo eso, no se necesitaría un nuevo presidente para que México formara relaciones comerciales más cercanas con potencias exteriores. La nación está alarmada por la retórica anti comercial del Sr. Trump, prometiendo tarifas y oponiéndose a que compañías norteamericanas se establezcan al sur de la frontera. Consecuentemente México ya está tratando de reducir su dependencia en Estados Unidos.

A este fin, México está extendiéndose al bloque comercial Mercosur (en Suramérica) así como a Europa y China.

El primero de febrero, oficiales mexicanos y europeos acordaron en trabajar para modernizar el pacto de libre comercio ya existente. Las negociaciones de este pacto (con un valor de $57,000 millones en 2015) están siendo aceleradas. Mientras tanto Agence France-Presse reportó el 3 de febrero que, “China parece ser una alternativa atractiva con su mercado masivo de consumidores de 1,37 mil millones de habitantes”. El presidente Nieto ha visitado a China varias veces. Las dos naciones firmaron una sociedad estratégica en 2013. Para México no va ser fácil reducir su dependencia comercial de su vecino del norte, pero definitivamente está haciendo un esfuerzo.

Europa también está buscando socios comerciales para sustituir, y está ansioso de aprovechar la oportunidad para entrar en la región.

El 4 de febrero, justo antes de recibir al presidente de Uruguay en Berlín, Tabare Vázquez, el canciller de Alemania Angela Merkel dijo que ella daría la bienvenida a un tratado comercial entre la Unión Europea y Suramérica.

“Muchos países ahora se están volviendo hacia nosotros porque creen que el proteccionismo no es la respuesta”, le dijo al Handelsblatt la oficial de la Comisión Europea, Cecilia Malmstrom. “ya estamos negociando con casi todos ellos, o preparando las conversaciones”, dijo ella. Desde la elección del Sr. Trump la Unión Europea ha acelerado las pláticas con México y Mercosur, juntamente con el Japón, añadió.

China ya está lista para entrar también. “China mira hacia Latinoamérica en las cenizas de la Doctrina Monroe” reportó la revista de negocios latinoamericana, América Economía. “Primero con Obama y ahora con Trump, Estados Unidos está abriendo paso a un segundo poder imperialista en el continente de América: China”.

Varios países en Latinoamérica iban a tomar parte en el TPP (Acuerdo Transpacífico) del cual el Sr. Trump sacó a Estados Unidos dejando a estas naciones en busca de otro socio.

La revista América Economía hizo notar que Heraldo Muñoz, Ministro del Exterior de Chile, dijo que en vista del tumbo del TPP ellos tienen que mirar hacia China y Corea del Sur. “Latinoamérica está viviendo (quizás sin entenderlo) el avance de China en lo que todavía se considera como el jardín de Estados Unidos”, escribió. China ya estableció el Banco de Construcción de China en Latinoamérica para estimular el comercio con moneda china, y está trabajando para vender armamentos en la región.

En 1942 el pensador geopolítico Nicholas Spykman, advirtió de la importancia de una diplomacia cautelosa en esta región. Ninguna potencia en las aguas del Caribe podría, por sí sola, retar a EE UU. El peligro viene de potencias exteriores estableciéndose en el área. “Solamente una diplomacia muy perspicaz y unos guantes de terciopelo muy gruesos podrán hacer que la realidad de la relación entre potencias sea tolerable para nuestros buenos vecinos”, advirtió él. Esto no describe al Estados Unidos de ahora; y las naciones de esta región están corriendo hacia potencias exteriores en respuesta a la diplomacia actual y reciente de Estados Unidos.

Desde Napoleón, a Kaiser Wilhelm y a la Unión Soviética, siempre que una potencia exterior ha intentado atacar a Estados Unidos, ha procurado usar los mares del Caribe como su plataforma de lanzamiento.

Más al sur, no tan inmediatamente crucial como lo es el Caribe, Suramérica sigue siendo importante para la seguridad norteamericana. Esta región está separada suficientemente de Estados Unidos y lo hace más difícil para éste proyectar su poder ahí. No obstante está suficientemente cerca como para presentar una amenaza, si fuera usada por una potencia asiática o europea.

Meditando en las advertencias de Spykman, el famoso autor Robert Kaplan escribió diciendo que, “uno ya puede ver que mientras más Europa se une, mayores son las tensiones con Estados Unidos. Un verdadero súper Estado europeo con fuerzas armadas y una política exterior singular al mando serían ambos un competidor feroz de Estados Unidos, y posiblemente la potencia exterior dominante en la zona equidistante de América del Sur” (The Revenge of Geography) [La revancha de la geografía].

Europa tiene fuertes vínculos comerciales y culturales con esa región. A medida que Europa se unifica, ésta buscará proyectar mucha influencia aquí. Podemos esperar ver que China también aumente su presencia en esta región.

En la revista Plain Truth (La Pura Verdad) de mayo 1962 se advirtió que, “Estados Unidos va a quedar excluido totalmente a medida que dos bloques gigantescos comerciales, Europa y Latinoamérica, se unifican y empiezan a dar las órdenes en el comercio mundial”.

Docenas de profecías en la Biblia le prometen bendiciones a Israel por la obediencia a las leyes de Dios, y advierten de maldiciones por la desobediencia. Éstas aplican principalmente a los descendientes del tiempo del fin de la antigua nación de Israel, de los cuales Estados Unidos es la principal. (Para aprender más acerca de esta historia increíble, solicite su copia gratuita de nuestro libro Estados Unidos y gran Bretaña en profecía, por Herbert W. Armstrong).

Una profecía específica sobre estas maldiciones se encuentra en el capítulo 28 de Deuteronomio. Entre todos los castigos contra el Estados Unidos de nuestros días, que este capítulo enumera por rebelarse en contra de Dios, el versículo 52 advierte que naciones exteriores “te acosarán en todas tus puertas hasta que tus muros altos y defendidos caigan, en los cuales confiabas tú, por todo tu territorio: y el enemigo te sitiará en todas tus puertas por todo tu territorio que el Eterno tu Dios te había dado” [traducido de la versión KJ en inglés].

Estas “puertas” incluyen las vitales rutas marítimas por las cuales Estados Unidos comercia con otras naciones e importa bienes que su pueblo necesita a diario. ¡Esta es una profecía específica de que estas rutas marítimas serán obstruidas por potencias exteriores!

Ese escenario simplemente no podría suceder sin Latinoamérica. Esto involucrará a un enemigo o alianza de enemigos que cierran el canal de Panamá al tráfico norteamericano, ganando así la superioridad naval y aérea en el Caribe.

Actualmente Europa y China están trabajando en un “mercado de naciones”, el cual es una alianza comercial anti EE UU. Y ya quedó claro que Latinoamérica va ser parte de esa alianza comercial. Esto representa una enorme amenaza para Estados Unidos.

Para mayor información de la importancia vital de esta región lea el artículo en the Trumpet del jefe editor, Gerald Flurry, titulado “The Deadly Dangerous U.S.-Cuba Deal”.

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