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Las ondas expansivas

MELISSA BARREIRO/la trompeta

Las ondas expansivas

La guerra de Irán está acelerando el cumplimiento de varias profecías en todo el mundo.

“Hay décadas en las que no ocurre nada, y hay semanas en las que ocurren décadas”. La famosa observación de Vladimir Lenin se ha aplicado sin duda a las semanas posteriores a los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán que comenzaron el 28 de febrero. Esta guerra está demostrando ser un catalizador que acelera muchos acontecimientos proféticos cruciales.

Daniel 11:40 profetiza sobre un bloque de poder denominado “rey del sur” que surgirá en el tiempo del fin. El redactor jefe de la Trompeta, Gerald Flurry, ha identificado este bloque con el islamismo radical, liderado por Irán e integrado por otras naciones y grupos islamistas radicales de Oriente Medio y el norte de África. Se profetiza que entrará en conflicto con “el rey del norte”, la Europa católica liderada por Alemania.

¿Cómo puede Irán rivalizar y “contender” con Europa cuando gran parte de su poderío militar y de seguridad ha quedado reducido a cenizas por los ataques de Israel y EE UU?

Otros artículos de este número muestran cómo Irán seguirá la trayectoria descrita en Daniel 11. Pero esta guerra también está acelerando otras tendencias clave que cumplirán otras profecías bíblicas. Lo que está ocurriendo en Irán ya está teniendo enormes repercusiones geopolíticas en toda la región y más allá.

La peligrosa debilidad de Gran Bretaña al descubierto

La respuesta de Gran Bretaña a la guerra de Irán amenaza con poner fin a su relación especial con EE UU, con la pérdida de bases estratégicas clave y con confirmar ante el mundo que la nación ya no puede defenderse por sí misma.

Lejos de ser el aliado más cercano de EE UU, el Reino Unido ha hecho todo lo posible por evitar la guerra. Por temor a que las bases británicas fueran objeto de ataques, el primer ministro Keir Starmer se negó inicialmente a permitir que los aviones de combate estadounidenses utilizaran las bases británicas para bombardear Irán. Cuando Irán tomó represalias y atacó esas bases de todos modos, Starmer siguió negándose a involucrarse, pero tuvo la generosidad de permitir que EE UU utilizara esas bases para defender al Reino Unido.

El presidente Trump expresó su decepción, afirmando que Starmer “no es Winston Churchill”.

Una de esas bases era el territorio de la base soberana británica en Chipre. Sólo tras una contundente respuesta europea, Starmer anunció que enviaría al HMS Dragon para protegerla. Pero el Dragon se encontraba en dique seco y no pudo zarpar hasta varios días después. Gran Bretaña también cuenta con una base naval en Bahréin, pero carece de buques.

“Para un Estado insular expuesto y de importancia estratégica, controlar los mares circundantes es una cuestión de supervivencia, y exige un esfuerzo incesante y costoso”, escribió el historiador Robert Tombs. “… ¿Hemos olvidado que vivimos en una isla superpoblada? (…) Dependemos de los buques que transportan nuestros alimentos, combustible y mercancías. De los oleoductos. De los aerogeneradores marinos. Y quizá lo más vulnerable de todo, de la red de frágiles cables que transportan la información digital de la que dependen nuestra economía y nuestra vida cotidiana. Y nos cuesta enviar un solo buque de guerra para defender nuestra base en Chipre, el centro de inteligencia más importante que poseemos”…

“La debilidad invita la agresión, y nunca hemos sido tan vulnerables desde que la flota holandesa navegó por el Medway y capturó el buque insignia de la Marina Real en 1667. Si no tomamos conciencia de ello por nosotros mismos, me temo que tendremos un duro despertar a manos de nuestros enemigos” (Telegraph, 9 de marzo).

También está claro que Starmer quiere evitar la guerra debido a las presiones internas.

La semana antes de que comenzara la guerra con Irán, el Partido Laborista de Starmer sufrió una importante derrota, quedando en tercer lugar en unas elecciones parciales por un escaño que el partido había ocupado desde 1931.

Durante décadas, el Partido Laborista ha apoyado la inmigración porque los inmigrantes musulmanes suelen votar por el Partido Laborista. Ahora, el Partido Verde está superando al Partido Laborista con una postura proislámica aún más extrema. Ganó las elecciones parciales con un video de campaña íntegramente en urdu —la lengua de Pakistán— y utilizó imágenes de políticos laboristas reuniéndose con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y con el indio Narendra Modi para dar a entender que el Partido Laborista no estaba del lado del votante pakistaní-británico. Tras el inicio de la guerra, el vicepresidente del Partido Verde, Mothin Ali, asistió a una manifestación a favor de Irán en la que la multitud gritaba: “¡Muerte a Estados Unidos!” y “¡Muerte a Israel!”.

Las encuestas más recientes muestran que los Verdes gozan de mayor popularidad que el Partido Laborista y ocupan el segundo puesto en el Reino Unido, sólo por detrás de Reform UK, de Nigel Farage.

Starmer pone al partido por delante del país, por temor a que cualquier muestra de apoyo a EE UU le haga perder el voto musulmán en su propio país.

El libro de Oseas contiene una advertencia para Gran Bretaña. La situación actual se predice con precisión en varios pasajes. Se describe a Gran Bretaña como una prenda apolillada (Oseas 5:12) y como una torta quemada (Oseas 7:8). Por fuera parece estar bien, pero cuando se pone a prueba, se desmorona. ¿Por qué?

“Devoraron extraños su fuerza, y él no lo supo”, dice Dios refiriéndose a Gran Bretaña (versículo 9). Carece de la fuerza necesaria para enfrentarse a Irán porque ha dejado entrar a millones de personas que se ponen del lado de Irán y no de Gran Bretaña. La inmigración también ha incrementado los enormes costos de asistencia social y atención médica, lo que impide mantener un ejército eficaz.

En sus relaciones con otras naciones, Gran Bretaña se comporta como una “paloma incauta” (versículo 11), de la que las potencias extranjeras se aprovechan fácilmente.

¿Cómo es posible que un libro escrito hace más de 2.500 años pueda describir con tanta precisión los problemas actuales de Gran Bretaña? ¿Por qué este libro se aplica de manera tan específica a Gran Bretaña? Herbert W. Armstrong respondió a estas preguntas en su libro Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía. Se trata de una obra fundamental para comprender lo que dice la Biblia sobre los acontecimientos mundiales. Solicite un ejemplar gratuito.

Por Richard Palmer

Ejércitos europeos se concentran en Chipre

El dron iraní que impactó contra una base aérea británica en Chipre el 2 de marzo no causó víctimas mortales y, según se informa, provocó daños mínimos. Pero las implicaciones para el futuro de Oriente Medio podrían ser enormes.

La respuesta británica fue lenta, y el presidente chipriota, Nikos Christodoulides, se aseguró de mostrar su rechazo a Gran Bretaña y, en su lugar, pidió ayuda a la Unión Europea.

Grecia envió rápidamente dos fragatas, incluido su modelo más nuevo y avanzado. Francia envió un grupo de ataque con portaaviones, y el presidente Emmanuel Macron fue a Chipre para anunciar algunos de los despliegues. Italia, España y los Países Bajos también aportaron buques. Un destructor británico llegó más de una semana después del ataque.

Ninguna de estas medidas es necesaria para proteger a Chipre de unos ataques con drones que apenas causaron daños. Pero las potencias europeas aprovecharon la oportunidad para demostrar que tienen la voluntad y el poder de defender a Chipre, cosa que Gran Bretaña no tiene.

Un portavoz del Gobierno chipriota expresó el “descontento” del Gobierno ante la falta de una comunicación clara por parte de Gran Bretaña. Han exigido que “las bases británicas en Chipre no se utilicen bajo ninguna circunstancia para ningún fin que no sea humanitario”. Cuando se le preguntó si Chipre renegociaría el estatus de las bases, respondió: “No descartamos nada”.

Las bases siguen siendo británicas, pero es evidente que Chipre busca la protección de la UE, y la UE está dispuesta a ofrecérsela. No pasará mucho tiempo antes de que estas bases, como tantas otras, dejen de estar bajo control británico.

Las instalaciones de inteligencia de Chipre son probablemente más importantes que sus bases aéreas, y es casi seguro que contribuyeron a los ataques contra Irán. Las filtraciones reveladas por Edward Snowden muestran que la Agencia de Seguridad Nacional de EE UU ayuda a financiar estos puestos de espionaje. El Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno británico escribió que uno de ellos, la base aérea de Troodos, “ha sido considerado durante mucho tiempo como una ‘joya de la corona’ por la Agencia de Seguridad Nacional, ya que ofrece un acceso único al Levante, el norte de África y Turquía”.

Se cree que EE UU ayudó a Israel en su guerra en Gaza transmitiendo información de inteligencia obtenida en Chipre.

Tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, Chipre se convirtió en un centro crucial para las naciones que evacuaban a sus ciudadanos de la región. Alemania y los Países Bajos desplegaron tropas para colaborar en las evacuaciones, y 16.000 israelíes huyeron allí.

Aunque el Reino Unido cuenta con bases en Chipre, fue Alemania quien estableció su dominio económico en la isla tras rescatar al país durante su crisis económica de 2012–2013. En los últimos años, la relación militar de Alemania con Chipre se ha intensificado, y Alemania ha establecido su presencia naval en la región como parte de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano. En 2022, ambos países firmaron su primer Programa Bilateral de Cooperación en Defensa y comenzaron a realizar ejercicios militares conjuntos.

“Por más justificado que sea, el Brexit pone en duda el futuro de esas bases en Chipre”, escribió el Sr. Flurry en 2019. “Mi pronóstico es que Gran Bretaña perderá el control de esas bases. Esto significa que es sólo cuestión de tiempo que EE UU sea expulsado también” (la Trompeta, noviembre-diciembre de 2019).

En 1980, Herbert W. Armstrong le dijo al presidente en funciones de Chipre, Georgios Ladas, basándose en profecías bíblicas específicas, que una Europa liderada por Alemania tomaría el control de la isla.

Apocalipsis 17 describe el poder de una bestia, una resurrección de anteriores versiones del Sacro Imperio Romano, pero esta vez compuesto por diez reyes. Basándose en esta profecía, el Sr. Armstrong afirmó en 1945 que Alemania resurgiría como parte de una “unión europea”. Este poder estaría liderado por una mujer (símbolo profético de una Iglesia) y se enfocaría en Jerusalén.

“Las resurrecciones anteriores del Sacro Imperio Romano han lanzado más de una cruzada desde Chipre”, explicó el Sr. Flurry. “La última resurrección de este imperio será dirigida por la Iglesia católica, y se embarcará en una cruzada más. En sus conquistas ya es posible ver a este imperio moviéndose hacia Jerusalén” (ibíd.).

Por eso la UE está tan interesada en Chipre. No está haciendo mucho por atacar a Irán en estos momentos, pero se está preparando para grandes avances militares en Oriente Medio, bajo sus propios términos.

Por Richard Palmer

La ruptura de Alemania con EE UU

Tras la reelección de Trump, el canciller alemán Friedrich Merz advirtió de que “la otan podría desaparecer pronto”. Esto se está convirtiendo rápidamente en una profecía autocumplida.

A las tres semanas del inicio de la guerra con Irán, el presidente Trump instó a Europa a que ayudara a mantener abierto el estrecho de Ormuz. “Si no hay respuesta o si la respuesta es negativa, creo que será muy perjudicial para el futuro de la otan”, afirmó.

Alemania no tardó en rechazar la petición.

“Esta guerra no tiene nada que ver con la otan. No es una guerra de la otan”, declaró un portavoz del Gobierno alemán a los periodistas el 16 de marzo. “La otan es una alianza defensiva, una alianza para la defensa de su territorio. Mientras esta guerra continúe, no habrá participación alguna, ni siquiera en una opción para mantener abierto el estrecho de Ormuz por medios militares”.

“Washington no nos consultó. Nosotros nos habríamos opuesto”, declaró Merz ante el Bundestag, reiterando que Alemania no prestará ayuda mientras continúe la guerra.

Otros aliados de la otan respondieron de manera similar.

Según se informó, Trump estaba indignado. Publicó en las redes sociales: “Me pregunto qué pasaría si ‘acabáramos’ con lo que queda del Estado terrorista iraní y dejáramos que los países que lo utilizan —nosotros no lo hacemos— se hicieran responsables del llamado ‘estrecho’. ¡Eso pondría en marcha a algunos de nuestros ‘aliados’ poco receptivos, y rápido!” (18 de marzo).

La lápida de la alianza de la otan se está esculpiendo ante nuestros ojos. Incluso la guerra contra un régimen terrorista malvado está dividiendo a la alianza en lugar de unirla.

El 19 de marzo, la situación pareció dar un giro cuando Alemania, el Reino Unido, Francia, Italia, los Países Bajos y Japón emitieron una declaración conjunta para expresar su “disposición a contribuir a los esfuerzos pertinentes para garantizar un paso seguro por el estrecho”. Sin embargo, un portavoz del Gobierno alemán aclaró rápidamente que esto no modificaba la postura de Alemania.

El capítulo “Ruptura Transatlántica” de nuestra Edición especial: Él tenía razón explica cómo se profetizó esta ruptura en la Biblia. Tal y como se publicó en La Pura Verdad en marzo de 1974: “Los próximos años traerán consigo más malentendidos, conflictos de intereses y, en ocasiones, una hostilidad abierta entre EE UU y Europa”.

Por Josué Michels

Los árabes se unen contra Irán

Después de que Israel y EE UU bombardearan Irán, este país tomó represalias bombardeando a los aliados de EE UU en el mundo árabe. Esto dejó en evidencia una división que según la profecía se profundizará.

Bahrein, el Kurdistán iraquí, Jordania, Kuwait, Catar, Arabia Saudí, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos cuentan con miles de soldados, marineros y operadores aéreos estadounidenses estacionados en su territorio. Todos ellos han sido objetivos de los misiles y drones iraníes. (Irán también atacó Omán, una parte neutral que mantiene buenas relaciones con ambas partes; las declaraciones posteriores de Irán sugieren que esto pudo haber sido causado por soldados iraníes impulsivos que carecían de la aprobación del Gobierno).

Uno de los primeros objetivos de Irán fue la mayor refinería de petróleo de Arabia Saudí, situada en la ciudad de Ras Tanura. Las economías de Arabia Saudí y de la mayoría de los demás Estados árabes del Golfo dependen casi por completo del comercio del petróleo. Irán está amenazando, de hecho, con hundir las economías de los países árabes del Golfo de la noche a la mañana.

Quizás el objetivo más sorprendente hasta la fecha sea Catar. Los drones iraníes atacaron la infraestructura energética de Catar, lo que obligó a su enorme empresa estatal de gas natural licuado a detener la producción. El país afirma haber derribado dos bombarderos iraníes en su espacio aéreo.

Catar es uno de los principales patrocinadores de algunos de los mismos grupos terroristas que apoya Irán, como Hamás y la Hermandad Musulmana. Ha utilizado sus conexiones con Occidente para proteger a estos grupos tanto en el ámbito diplomático como en el financiero. Asimismo, ha utilizado su influencia diplomática y cultural para disuadir a EE UU de actuar contra Irán. En las primeras horas de la guerra, incluso mientras sus interceptores derribaban misiles iraníes, Catar parecía estar tratando de rebajar la tensión del conflicto. Pero después de que Irán atacara el principal aeropuerto civil de Catar, Majed al-Ansari, asesor del primer ministro de Catar, declaró: “Esto no puede quedar sin respuesta. Hay que pagar un precio por este ataque contra nuestro pueblo”. El Jerusalem Post y el canal de noticias israelí Channel 12 afirmaron que Catar lanzó ataques aéreos contra Irán en represalia.

Otro ejemplo sorprendente es Turquía. Al igual que Catar, Turquía mantiene relaciones relativamente buenas tanto con Irán como con Occidente, y patrocina a grupos terroristas como Hamás. Pero Turquía también pertenece a la otan y, por lo tanto, está sujeta a la defensa colectiva del “artículo 5” de la alianza. EE UU incluso almacena armas nucleares en la base aérea de Incirlik.

El 4 de marzo, Irán lanzó un misil aparentemente dirigido contra Incirlik. Un destructor estadounidense, en cumplimiento de sus obligaciones con la otan, lo interceptó. Pero la posibilidad de que Irán atacara deliberadamente la base de armas nucleares de EE UU en un país de la otan sigue siendo impactante. ¿Qué tipo de contraataque esperaba Irán si el misil hubiera alcanzado su objetivo?

El Ministerio de Defensa turco respondió: “Nos reservamos el derecho a responder a cualquier acto hostil dirigido contra nuestro país”. Esto no tiene precedentes. El simple hecho de amenazar con tal medida contra Irán supone un cambio drástico con respecto a la situación anterior a esta guerra.

El 1 de marzo, Arabia Saudí, Bahréin, Catar, los Emiratos Árabes Unidos, Jordania y Kuwait, junto con EE UU, emitieron un comunicado en el que afirmaban que “condenan enérgicamente los ataques indiscriminados y temerarios con misiles y drones de la República Islámica de Irán contra territorios soberanos de toda la región” y “reafirman su derecho a la autodefensa ante estos ataques”.

Es difícil lograr la unidad del mundo árabe en cualquier tema, a menos que ese tema sea Israel. Algunos de estos países han patrocinado guerras indirectas entre ellos. Sin embargo, en este caso, el mundo árabe se está uniendo contra el enemigo de Israel. En otras palabras, la agresividad de Irán está logrando lo imposible.

El presidente Trump mantiene estrechos vínculos con Catar, Arabia Saudí y otros gobiernos árabes. Los países árabes del Golfo ya habían influido anteriormente en Trump para que no atacara a Irán. Esta vez estaban intentando hacerlo de nuevo. Al atacarlos, Irán podría haber estado tratando de incitarlos a que presionaran a Trump. Irán también sabe que uno de los puntos débiles de EE UU es la opinión pública desfavorable. Atacar a los Estados petroleros árabes significa atacar el comercio mundial del petróleo, lo que hace subir los precios de la gasolina. Por diversas razones, algunos miembros de la base electoral de Trump lo acusan de traición.

Independientemente de los motivos de Irán, sus acciones contra otras naciones islámicas parecen haber acelerado el cumplimiento de otras profecías.

El Salmo 83 describe una alianza entre diversos pueblos de Oriente Medio formada “para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de Israel” (versículo 4). La composición de la alianza se describe en los versículos 6 y 7: “Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas, Moab y los agarenos; Gebal, Amón y Amalec, los filisteos y los habitantes de Tiro”. El Sr. Flurry ha demostrado que se trata de una profecía para el siglo xxi, pero para entenderla, es necesario conocer a los descendientes modernos de estos pueblos. El Sr. Flurry, haciendo referencia a los escritos del Sr. Armstrong, ha demostrado que se trata de Arabia Saudí, los Estados del Golfo, Siria, los palestinos, el Líbano, Jordania y Turquía (vea “El error mortal en los acuerdos de paz de Oriente Medio”, laTrompeta.es/1/3qo6h).

Las naciones mencionadas en el Salmo 83 —las mismas que normalmente no pueden mantenerse unidas— se han unido ahora contra Irán.

El versículo 8 señala al asirio —la Alemania actual— como líder de esta alianza. Esto ya está empezando a suceder. Pero al vincular esta profecía con Daniel 11 (como hacemos en el resto de este número), queda claro que uno de los motivos de esta alianza es contrarrestar al enemigo de Alemania: Irán. Los ataques de Irán y la respuesta del mundo árabe a los mismos están contribuyendo a consolidar esta alianza.

Por Mihailo S. Zekic

La ruptura del Líbano con Irán

Hezbolá, el grupo terrorista shií aliado de Irán en el Líbano, atacó a Israel el 2 de marzo en apoyo a Irán. Israel respondió con ataques aéreos contra más de 50 comunidades en Líbano, incluida la capital, Beirut. El 6 de marzo, comandos israelíes entraron en el sur del Líbano para combatir a Hezbolá. El 15 de marzo, Israel anunció la ampliación de las operaciones terrestres.

La magnitud del conflicto es enorme. Se calcula que una quinta parte de la población del Líbano —un millón de personas— ha sido desplazada.

En rondas de enfrentamientos anteriores, el Gobierno libanés ha intentado mantenerse al margen. Hace un año, anunció la prohibición de los miembros armados de Hezbolá, pero el grupo terrorista, que ejerce una influencia casi gubernamental en el sur del Líbano, hizo caso omiso de ella.

En esta ocasión, sorprendentemente, el Gobierno ha culpado a Hezbolá, y no a Israel, del conflicto. Poco después de que comenzaran las hostilidades, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, anunció que todas las actividades militares y de seguridad de Hezbolá eran ilegales y que sus miembros armados debían entregar sus armas. Con Irán bajo ataque, es posible que esta vez sí se consiga desarmar a Hezbolá.

Mientras tanto, el Gobierno libanés está pidiendo a su antigua potencia colonial, Francia, que actúe como mediador con Israel en relación con sus incursiones en territorio libanés. Esto podría incluir la negociación de un tratado de paz entre Israel y el Líbano, lo que obligaría al Gobierno libanés a reconocer a Israel, un paso sin precedentes si llegara a producirse.

Según se informa, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, está interesado en normalizar las relaciones con el Líbano. La guerra con Irán podría estar abriendo una ventana de oportunidad para la firma de un tratado.

Una profecía del Salmo 83 menciona a “Gebal” y “Tiro” (versículo 7), dos ciudades-estado fenicias que hoy en día son importantes ciudades libanesas, como miembros de una alianza que se forma para que “no haya más memoria del nombre de Israel” (versículo 4). Esta alianza estará liderada por Asiria, la actual Alemania (versículo 8), de la que se profetiza en otros pasajes que dominará al resto de Europa.

“El Líbano estaba —y está— dominado por Hezbolá, un grupo terrorista respaldado por Irán”, escribió Gerald Flurry en 2020. Explicó que el Salmo 83 profetiza el futuro del Líbano: “Predice que Hezbolá perderá gran parte de su poder, que Irán perderá su control sobre el Líbano, y que esta nación, en cambio, se alineará con Arabia Saudí y otros Estados árabes moderados, junto con la Europa liderada por Alemania” (la Trompeta, octubre de 2020).

La guerra de Israel contra Hezbolá en 2024 debilitó al grupo lo suficiente como para que Salam, Aoun y otros políticos anti-Hezbolá llegaran al poder. Se comprometieron a neutralizar la capacidad de Hezbolá para funcionar como un gobierno paralelo, pero no pudieron cumplirlo. Ahora, sin embargo, pueden darse las condiciones que faciliten la transición del Líbano, alejándose de Irán y acercándose a Francia y al resto de Europa, como se profetizó.

Por Mihailo S. Zekic

Rusia se beneficia

Aunque el panorama es algo contradictorio, la Federación Rusa se está beneficiando en gran medida de la guerra de Irán y se está fortaleciendo y equipando mejor para desempeñar el papel que se le ha profetizado en los acontecimientos del fin de los tiempos.

La economía rusa gira en torno a una única materia prima: el petróleo. Este representa aproximadamente el 60% del total de las exportaciones del país y sigue siendo el motor de la economía rusa. Sin embargo, desde el inicio de la guerra a gran escala de Rusia contra Ucrania hace cuatro años, el petróleo ruso ha estado sujeto a sanciones occidentales. También se impuso un límite de precio que impide al país vender su oro negro a más de 60 dólares por barril.

Rusia se adaptó, vendiendo menos a Occidente y mucho más a China e India. Pero, incluso con ese cambio, el límite de precios redujo drásticamente los ingresos petroleros de Rusia y supuso una grave presión para su economía. Posteriormente, en 2025, la oferta mundial de petróleo aumentó y la demanda se ralentizó, lo que provocó una caída considerable de los precios del petróleo. Al mismo tiempo, EE UU convenció a la India para que redujera sus compras de petróleo ruso de 2,1 millones de barriles diarios a mediados de 2025 a 1,1 millones diarios en enero de 2026.

La presión sobre Rusia se intensificó, lo que obligó al país a vender a precios cada vez más bajos, muy por debajo del límite máximo de 60 dólares. Con algunas refinerías, Rusia obtenía ganancias insignificantes. Otras incluso vendían con pérdidas. Esto resultó catastrófico para la economía rusa. Reuters escribió el 4 de febrero: “El déficit público de Rusia podría dispararse hasta casi triplicar el objetivo oficial a finales de 2026, ya que la caída de las compras de petróleo por parte de la India y los crecientes descuentos en el comercio de petróleo reducen los ingresos, mientras que el gasto podría ser superior al previsto”.

La situación de Rusia y su capacidad para seguir financiando la guerra parecían sombrías. Pero entonces estalló la guerra en Irán y se produjo el bloqueo del estrecho de Ormuz.

Los precios mundiales del petróleo se dispararon, y las ganancias petroleras de Rusia aumentaron un 14% con respecto al promedio diario antes del conflicto. El crudo ruso sigue vendiéndose con un descuento significativo en comparación con el crudo Brent, pero el país ahora puede venderlo fácilmente a 60 dólares por barril. Y con sus flotas en la sombra que hacen caso omiso del límite de precios, Rusia puede ahora obtener 65 o incluso 70 dólares por barril.

La Administración Trump también concedió una exención de 30 días a la India el 5 de marzo, permitiéndole volver a comprar petróleo ruso para mitigar el aumento de los precios. El presidente ruso, Vladimir Putin, comentó este giro cuatro días después, indicando a los magnates y responsables políticos rusos que era “importante que las empresas energéticas rusas aprovecharan el momento actual”.

Las buenas noticias continuaron el 13 de marzo, cuando la Administración Trump permitió temporalmente que cualquier país comprara petróleo y productos petrolíferos rusos que se encontraran en ese momento en alta mar.

El resultado ha sido una importante ganancia inesperada para Rusia. Sólo en las dos primeras semanas de la guerra con Irán, el país obtuvo unos 7.000 millones de dólares en ventas de petróleo y gas, suficiente para comprar 17.000 drones de ataque Shahed cada día.

“Las sanciones de EE UU han obligado a que el crudo ruso se cotice con un fuerte descuento”, afirmó Alexander Kirk, de la organización sin ánimo de lucro Urgewald. “Una revocación de las sanciones cierra esa brecha de la noche a la mañana y proporciona al Kremlin un aumento de ingresos por valor de miles de millones, justo en el momento en que la presión empieza a hacerse sentir”.

Es cierto que la guerra supone ciertos costos para Rusia. El régimen iraní ha sido uno de los socios más importantes de Moscú en los últimos años y un proveedor significativo de equipamiento militar. Ahora que lucha por su propia supervivencia, estará menos dispuesto a suministrar misiles balísticos, proyectiles de artillería y otro material. El conflicto también daña el prestigio de Rusia, ya que Moscú pretende presentarse como protector de sus socios en apuros. Ahora, al igual que el régimen de Bashar al-Assad en Siria y el de Nicolás Maduro en Venezuela, el Gobierno iraní se encuentra bajo ataque y con poca ayuda visible por parte de Moscú.

Todo ello supone un duro golpe para la Rusia de Putin. Sin embargo, los analistas coinciden en gran medida en que el aumento de los ingresos petroleros compensa esos otros factores. Y si los precios se mantienen altos, podría traducirse en un ejército ruso mucho mejor financiado y más brutal.

En conjunto, estos acontecimientos son un recordatorio más de que Rusia no va a desaparecer. En los últimos meses, muchas voces en Occidente han insistido en que el sistema ruso no puede aguantar mucho más y que no sobrevivirá a la presión de las sanciones ni al dolor de vender petróleo con pérdidas o con ganancias mínimas. Los titulares han adoptado un tono de creciente urgencia: Rusia no puede mantener esta situación. La presión aumentará. La economía se derrumbará. Quizás incluso el propio Putin será derrocado.

Pero ahora, en lugar de colapsar, Rusia cuenta con miles de millones de dólares en ingresos energéticos, y Putin parece tan seguro como siempre al frente de la nación.

Para los lectores de la Trompeta, esto no debería ser ninguna sorpresa. Durante más de una década, basándose en las profecías de Ezequiel 38 sobre una superpotencia del tiempo del fin llamada “Rosh” (versículo 2; versión New King James), el Sr. Flurry ha explicado que se profetiza que Putin desempeñará un papel fundamental en los acontecimientos que, según la Biblia, se desarrollarán en el fin de los tiempos, acontecimientos que aún están por llegar. Debido a ese entendimiento, hemos mantenido durante mucho tiempo que, independientemente de las presiones a las que se enfrente Rusia —dificultades económicas, sanciones o aislamiento geopolítico—, tanto la nación como su líder perdurarán.

Por Jeremiah Jacques