Reciba nuestro Boletín de avisos gratuitamente una vez por semana.

Crosses%20for%20losses 1168459091 scottolson%20getty

Scott Olsen/Getty Images

La solución real a los tiroteos masivos y a la violencia

Usted no está escuchando nada al respecto, y esa es la raíz del problema.

Los tiroteos masivos nunca parecen alejarse de nuestros titulares. Tiroteos recientes en El Paso, Texas, y Dayton, Ohio, que asesinaron aproximadamente a 30 personas, causaron gran preocupación entre el pueblo estadounidense. Pero éstos fueron solo los más recientes, y más visibles, en una continua endecha de brutalidad. EE UU está continuamente plagado de crímenes sangrientos y violentos.

La gente sigue pidiendo soluciones, pero nadie parece tener una. ¡Este problema gigantesco amenaza con destrozar nuestra sociedad!

Este artículo aborda la única solución real a la epidemia de violencia.

Cuando nuestro gobierno fracasa en proveer una solución, la gente comienza a tomar los asuntos en sus propias manos. Más y más personas están comprando armas. Muchas personas sienten que un arma personal es su única defensa real.

Después de un tiroteo masivo hay nuevos llamados a un control de armas más estricto. Más leyes de control de armas podrían dificultar la obtención de un arma, pero las leyes no afectan los cientos de millones de armas que los estadounidenses ya poseen.

¡Estados Unidos ha perdido la guerra contra el crimen! Y las consecuencias van a ser pasmosas. ¡Usted no puede perder una guerra sin resultados devastadores!

En muchos lugares en EE UU, los oficiales de la ley están muy sobrecargados de trabajo como para abordar adecuadamente los delitos que ocurren. ¡En algunas ciudades, la mayoría de los asesinatos quedan impunes! ¡Eso significa que los asesinos están ganando!

Dentro de nuestro sistema gubernamental actual ¡no podemos resolver el terrible problema de violencia! ¡Estamos teniendo problemas incluso disuadiéndolo!

Aunque, hay buenas noticias: Dios está a punto de implementar un nuevo sistema de gobierno.

Violencia profetizada

Mucha gente no lo sabe, pero el problema de EE UU con la violencia armada y el crimen fue profetizado que ocurriría en nuestros días.

El libro de Ezequiel contiene muchas profecías que están dirigidas específicamente a EE UU y Gran Bretaña en el tiempo del fin. Antiguamente, el reino de Israel había estado en cautividad por más de 100 años cuando Ezequiel estaba entregando su mensaje de advertencia. Eso muestra que el mensaje de Ezequiel es principalmente para los descendientes de Israel del tiempo del fin; EE UU es el más prominente de estos descendientes. (Solicite nuestro libro Ezequiel: El vigilante para más explicación. Toda nuestra literatura es gratuita). ¡Eso significa que el mensaje de Ezequiel habrá sido en gran parte en vano a menos que lo proclamemos hoy!

El tema es el tiempo del fin (Ezequiel 7:1-2), el fin de la era del hombre, el tiempo justo antes del retorno de Jesucristo. ¡Este es un mensaje para hoy! Otras indicaciones en la profecía de Ezequiel muestran que esto es así.

“Haz una cadena, porque la tierra está llena de delitos de sangre, y la ciudad está llena de violencia” (versículo 23). Piense en lo que esto está diciendo, y luego mire los titulares. Nuestra tierra está tan saturada de crímenes sangrientos que un crimen sigue al otro como eslabones en una cadena; ¡tal como Dios profetizó que sería!

Dios está lleno de ira por este serio problema. Muchas profecías explican lo que Él hará para abordarlo. Aquí está, en resumen: “Traeré, por tanto, los más perversos de las naciones, los cuales poseerán las casas de ellos; y haré cesar la soberbia de los poderosos, y sus santuarios serán profanados” (versículo 24). Usted puede poner esto junto con muchas otras profecías para ver que Dios, a fin de corregirnos, va a enviar a Alemania. Muchas personas se burlan de tal advertencia. Pero pronto no se estarán burlando. Sólo observe la historia de la Segunda Guerra Mundial, y obtendrá una idea de lo peligrosa que puede ser Alemania. La profecía bíblica dice que lo que ellos harán en la Tercera Guerra Mundial será incluso peor. (Solicite nuestro folleto Alemania y el Sacro Imperio Romano, y lea el Capítulo 5, “Alemania en profecía”).

¿Por qué quisiera Dios corregirnos tan duramente? Si usted conoce a Dios, ¡sabe que Él no castigaría tan severamente a menos que la magnitud del pecado así lo requiriera! ¿Cuál es nuestro gran pecado?

Causa y efecto

La profecía de Ezequiel continúa: “Quebrantamiento vendrá sobre quebrantamiento, y habrá rumor sobre rumor; y buscarán respuesta del profeta, más la ley se alejará [perecerá] del sacerdote, y de los ancianos el consejo” (Ezequiel 7:26). Aquí profetiza que la ley, o sea, los Diez Mandamientos, va a “alejarse” [a perecer] de los sacerdotes o ministros. La palabra perecerá [alejarse] también puede significar aflojar las riendas.

¿Cuántas religiones enseñan que la ley de Dios fue abolida? ¡Casi todas! Las religiones del mundo están transgrediendo la ley de Dios descaradamente, más que nunca antes, aunque realmente nunca la han guardado en este tiempo del fin.

Al mismo tiempo, incluso la propia Iglesia de Dios, a quien Él le dio Su ley en este tiempo del fin, se ha vuelto espiritualmente tibia y ha desechado la ley (Apocalipsis 3:14-19). Esa es la razón por la que Dios dijo “la ley se alejará del sacerdote”. ¡El propio pueblo de Dios está rechazando la misma ley que eliminaría estos crímenes violentos y sangrientos en nuestra sociedad!

Hay causa y efecto. Hay una causa para cada problema. ¡La causa de nuestros crímenes violentos y sangrientos es que como sociedad hemos rechazado la ley de Dios!

Esa ley es una ley de amor. Enseña cómo amar a Dios y cómo amar al prójimo (Mateo 22:36-40). Prohíbe el odio y el asesinato. Prohíbe la lujuria y la codicia, las que llevan a la violencia (Santiago 4:1-3). Esa ley traería paz y abundancia a nuestra sociedad en todos los sentidos. Mientras más la transgredimos, peor se vuelven nuestros crímenes sangrientos.

Dios está revelando que incluso Su propio pueblo está involucrado en rebelión. “Y apartaré de ellos mi rostro, y será violado mi lugar secreto; pues entrarán en él invasores y lo profanarán” (Ezequiel 7:22). ¿Dónde estaba el lugar en el templo, antiguamente, al que Dios llamó Su lugar secreto? Era el lugar santísimo, donde Dios habitaba y sólo el sumo sacerdote entraba una vez al año, en el Día de Expiación (Levítico 16). Hoy, Dios se está refiriendo al lugar más santo sobre la Tierra: Su propia Iglesia. Trágicamente, ¡este lugar santísimo ha sido contaminado!

Luego Dios habla sobre nuestros crímenes sangrientos en el siguiente versículo (Ezequiel 7:23). ¿Hay una conexión? ¡De hecho la hay! La única solución al problema criminal de EE UU es la verdad de Dios. Y esa verdad está en una sola Iglesia hoy; la Iglesia de Dios. Sin embargo, la mayoría del pueblo de Dios se ha vuelto tibio. Solo la Iglesia de Dios de Filadelfia ha retenido la ley de Dios en este tiempo del fin, y el gobierno que está basado en esa ley.

¡Qué desastre cuando la gente rechaza la mera ley que resolvería nuestros colosales problemas criminales! ¡Solo Dios puede resolver estos problemas de violencia y crimen! Y debemos empezar con Su ley.

‘Gimen y claman’

En Ezequiel 9:2 Dios se dirige al “altar de bronce”. Éste estaba dentro del templo de Dios antiguamente, y que hoy es un símbolo de la Iglesia de Dios. “Y le dijo [el Eterno]: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella” (Ezequiel 9:4). Jerusalén es un tipo de todas las naciones modernas que descendían del antiguo Israel, principalmente EE UU y Gran Bretaña (lea Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía). Dios pone una marca sobre Su pueblo que gime y clama a causa de estas abominaciones, como los tiroteos masivos y el crimen. La verdadera Iglesia de Dios expresa ese “gemir” y “clamor” advirtiendo a las naciones modernas de Israel sobre sus problemas y luego mostrando la solución de Dios. La marca está sobre ellos para demostrar que Dios va a salvarlos de la destrucción de Israel. Ellos serán llevados a un lugar de protección (Apocalipsis 12:14).

Pero cuando las naciones del Israel moderno colapsen y vayan a cautividad, ¡el pueblo tibio de Dios será dejado sin protección! “Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario…” (Ezequiel 9:6). El castigo comenzará en el “santuario” de Dios. ¡Dios comienza el castigo con Su propio pueblo laodiceno que no se ha arrepentido!

Pero ahí no es donde termina el castigo. También se tragará a toda la nación, en gran parte porque el Israel actual no busca a Dios para una solución al problema de la violencia. “Y me dijo: La maldad de la casa de Israel y de Judá es grande sobremanera, pues la tierra está llena de sangre, y la ciudad está llena de perversidad; porque han dicho: Ha abandonado [el Eterno] la tierra, y [el Eterno] no ve” (versículo 9). La “tierra está llena de sangre” —porque rechazamos la ley de Dios. La ciudad está “llena de perversidad”—o en hebreo podría leerse, “despojada del juicio”. Los juicios que nuestros líderes hacen con respecto a estos crímenes sangrientos están basados en el razonamiento humano, ¡no en la ley de Dios!

Qué terrible sanción estamos recibiendo por este error en el juicio. “Así, pues, haré yo; mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia; haré recaer el camino de ellos sobre sus propias cabezas” (versículo 10). Dios va a castigar sin misericordia porque Israel se ha rebelado contra Su ley. Él “hará recaer el camino de ellos sobre sus propias cabezas”. Eso significa que los frutos de sus propios juicios erróneos recaerán sobre sus cabezas. ¡Nuestra sociedad se está desmoronando debido a nuestra forma de vida malvada!

“¡Ay de los hijos que se apartan, dice [el Eterno], para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado!” (Isaías 30:1). Un ay del peor tipo viene sobre los hijos rebeldes de Israel. ¿Por qué? Porque ellos “toman consejo, y no de mí [de Dios]”. ¿Buscamos realmente consejo de Dios sobre nuestros problemas? ¡Ni siquiera cerca! Solo escuche la discusión nacional después de estos tiroteos masivos más recientes. Las “soluciones” que se proponen son en su mayoría acciones destinadas a sumar puntos políticos; al parecer la mayor preocupación no es resolver los problemas en absoluto, ¡sino usar esas tragedias para difamar a los adversarios políticos!

Tristemente, ¡los santos tibios de Dios están tan ciegos que ni siquiera proclaman la solución a Israel!

“Ve, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y regístrala en un libro, para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre” (versículo 8). La expresión “día postrero” en el hebreo significa “los últimos días”. Dios escribió estas profecías en un libro para los últimos días, o sea el tiempo del fin. ¡La única razón por la que estas profecías están en un libro es para nuestro tiempo ahora! “Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la voz de [el Eterno]” (versículo 9). Dios dice que Israel y los laodicenos son “hijos mentirosos” que “no escucharán la ley de Dios”.

“Que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras” (versículo 10). Debido a que los santos tibios de Dios se están rebelando contra la ley de Dios dicen “no profeticéis”. Ellos solían profetizar, cuando tenían un liderazgo fuerte bajo Herbert W. Armstrong, pero después que él murió, se detuvieron. Ellos se rehúsan a profetizar las profecías que aturden la mente, como los problemas de violencia y crimen. En lugar de eso dicen, “Dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel” (versículo 11). ¡Dios estaba con ellos, pero causaron que Él dejara de estar entre ellos! Este es el crimen más grande de todos. ¡Esto deja sólo a la Iglesia de Filadelfia para proclamar la verdad de Dios! No debemos fallarle a Dios.

Para probar la identidad bíblica de EE UU, solicite el libro gratuito de Herbert W. Armstrong Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía.

USBP, AD