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La secuela de la guerra de las voluntades
Transcripción de La Llave de David
Herbert W. Armstrong:
Cuando usted se vuelve hacia ese camino, y se aparta de su propio camino ya no es un pecador; y entonces si pide a Dios que le perdone, Él escuchará. Entonces, si acepta a Jesucristo como su Salvador, Él entrará y vivirá Su vida en usted.
Pero ¿ve por qué Jesucristo no puede entrar en su corazón?; no puede entrar en su vida hasta que usted haya abandonado su camino; hasta que haya abandonado sus pensamientos; hasta que se haya dado la vuelta dispuesto a seguir el camino de la Biblia. Le diré por qué: porque si Jesucristo entra en usted –y usted no es salvo y Él no es su Salvador a menos que Cristo esté morando en usted– y si Cristo está morando en usted, Él vivirá el mismo tipo de vida en usted que vivió en esta tierra hace 1.900 años, porque Jesucristo es el mismo ayer, hoy –si está en usted– y lo será mañana y siempre. (Hebreos 13:8).
Él es la Palabra Viva. Obedeció los mandamientos de Su Padre. Si usted no abandona sus caminos, Él no puede. Él tiene que vivir su vida por usted, y usted dejarle hacerlo. Como dijo Pablo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”. No era Pablo quien vivía su vida, era Cristo quien la vivía por él. Y Cristo no puede vivir su vida por usted mientras sea terco y rebelde siguiendo su camino porque los caminos de Él no son los suyos y tiene que abandonar sus caminos y dar la vuelta y estar dispuesto a dejar que Él viva su vida por usted a Su manera, que es la manera de la Biblia.
Stephen Flurry:
¿Está Jesucristo viviendo Su vida en usted? Ese es Herbert Armstrong de hace muchos años, hablando de un tema que se ve muy a menudo en el Nuevo Testamento, Cristo en usted. Y si Él está en usted, está viviendo Su vida de la misma manera que lo hizo hace 2.000 años.
Hola a todos y ¡bienvenidos de nuevo al programa! Nos complace que puedan acompañarnos en el estudio de hoy. Y es un estudio de la Palabra de Dios, así que tomen su Biblia y lean conmigo estas Escrituras que repasamos.
Romanos 8:14, iremos luego allí, pero nos muestra el enfoque que adoptamos en la guerra en la que estamos. Es una guerra. Dios dice: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios”. Tenemos que ser guiados por el Espíritu. Dios no nos obligará a seguir el camino correcto, ¡tenemos que elegirlo! ¡Tenemos que desearlo! ¡Tenemos que ir tras él!
Mi padre escribe en este folleto, Cómo ser un vencedor, y se los ofreceremos gratuitamente en el programa de hoy, junto con El libro de Hebreos. Llegaré a eso en un segundo.
Mi padre, en el capítulo “La guerra de las voluntades”, dice: “debemos ser guiados y habilitados por el espíritu de dios, y a través de la inspiración de Dios, la voluntad humana debe escoger seguir a ese Espíritu Santo. La voluntad humana desempeña un papel clave en la formación de nuestro carácter, porque no habría carácter sin ésta. Pero debemos ser guiados y habilitados por el Espíritu Santo”. Eso le hace un verdadero cristiano: que el Espíritu de Dios more y actúe en usted. Romanos 8 lo dice. Y nosotros tenemos que hacer nuestra parte. Es Cristo “en usted”, es el Espíritu guiándonos. ¡Pero tenemos que luchar! Es una guerra, como lo explica este folleto.
Hebreos 12 habla de Jesucristo como el “Autor” y el “consumador” de nuestra fe. Y en el versículo 3 dice: “Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar”. Versículo 4: “Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado”. ¡Eso es lo que hizo Jesús! ¡Resistió hasta la sangre! Él luchó y batalló contra el pecado, y así debemos hacerlo nosotros.
Pueden ver al apóstol Pablo en este libro de Hebreos, pueden ver en qué pensaba en el capítulo 12, en Romanos 7, el capítulo de la “Guerra de las voluntades”. Lo veremos en un segundo. ¡Paul era un luchador! Y obviamente Jesucristo lo era.
La versión amplificada de ese versículo que acabamos de leer dice: “Aún no has luchado hasta el punto de derramar sangre en tu lucha contra el pecado”. Sí, la enseñanza bíblica es que tenemos que luchar contra el pecado; luchar contra esos tirones de la carne. Tenemos que luchar contra esa naturaleza carnal. Tenemos que ser vencedores, de eso trata este folleto.
Hoy les ofrecemos éste, y también éste de aquí, El libro de Hebreos. Si aún no los han añadido a su biblioteca, no hay ningún costo ni obligación. Llamen hoy mismo a nuestros operadores y soliciten Cómo ser un vencedor y El libro de Hebreos. Y aprendan más sobre la lucha, su lucha, nuestra lucha, contra el pecado.
Aquí está de nuevo Herbert Armstrong en su antiguo programa El Mundo de Mañana. Clip 2.
Herbert W. Armstrong:
Necesita cambiar. Tiene que empezar a vivir según cada palabra de Dios. Necesita empaparse y beber en el Espíritu Santo de Dios. Necesita estar en constante oración con Dios, constante comunión con Él hasta que haya compañerismo y sólo beba de Su Espíritu hasta que la mente misma de Cristo entre en usted y en su mente y piense como Él piensa y vea las cosas como Él.
Isaías dijo cómo salvarse: “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos” (Isaías 55:7). Porque los pensamientos de Dios no son como los nuestros ni Sus caminos como los nuestros. Piensa Sus pensamientos, tiene Su mente, ve las cosas como Dios las ve. Los mortales no lo hacen así. Cosas que Dios condena y dice que son malas para nosotros porque nos van a dañar, van a hacer que nuestras vidas sean vacías, o miserables, infelices o nos traerán sufrimiento.
Stephen Flurry:
Es Herbert Armstrong, el difunto Herbert Armstrong. Murió en 1986. Y a lo largo de los años, tenía mucho que decir sobre el pecado, y la ley de Dios, y vencer el pecado, eliminar el pecado. Él era un luchador, Herbert Armstrong. Y también Pablo, como digo.
Veamos Romanos 7. Es un gran estudio. Y de nuevo, el capítulo “La guerra de las voluntades” de este libro, lo repasa en detalle. Y nos muestra cómo reclamar victorias en nuestra lucha contra el pecado.
Romanos 7:14 dice: “Porque sabemos que la ley es espiritual; pero yo soy carnal, vendido al pecado”. ¡Soy carnal! Pablo escribió esto muchos años después de su conversión, y está hablando de una vida en Cristo en la que todavía está luchando, batallando contra el pecado, luchando contra la carnalidad.
Versículo 15, dice: “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago”. Era una lucha agonizante, un choque de voluntades. Y vemos a Cristo incluso, Él pasó por Su guerra de las voluntades, particularmente en Getsemaní, donde oró al Padre: “¡No se haga mi voluntad, sino la tuya!”. Necesito ayuda. ¡Necesito poder! Necesito ser guiado por el Espíritu para someterme a Tu voluntad y no a la mía.
Pablo estaba pasando por eso aquí. Versículo 16: “Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí”. ¡Pecado! Hay una “ley del pecado”. Existe la ley de Dios que simplemente explica o expone el estilo de vida de Dios, Su forma de pensar, como la que oyeron en ese clip. Y luego el camino del pecado, esa es la ley de SATANÁS. Así vive Satanás.
El versículo 18 en la Revised Standard, dice: “Porque sé que en mí, es decir, en mi carne no habita nada bueno. Puedo querer lo que es correcto, pero no puedo hacerlo”. ¡No hay nada bueno en mí! Jesucristo, corrigió al joven que le llamaba “Maestro bueno”, y le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? ¡El único bueno en este universo es Dios! ¡Dios Mismo! ¡El Espíritu de Dios, el poder de Dios, la ley de Dios! Y a eso se sometió Jesucristo. ¡Eso es lo que Él vivió! Eso lo guio, el Espíritu de Dios, la ley de Dios. Le mostró el camino.
En el capítulo “La guerra de las voluntades”, dice: “Pablo tenía la voluntad humana de desarrollar un carácter conforme a Dios y de vencer. Pero aunque su voluntad humana lo deseaba, él no podía hacerlo. La voluntad humana no puede desarrollar carácter espiritual”. ¡Hace falta un milagro de Dios! ¡Que Cristo esté en usted!; ser guiados por el Espíritu. Es una dimensión espiritual. Es una ley espiritual. Esta no es una religión casual y superficial de “sólo cree en tu corazón” y todo estará solucionado. ¡Para nada! Aquí estamos hablando de una religión de sustancia, de formar carácter, vencer, ¡conquistar nuestra voluntad carnal!
Versículo 19, dice: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí”. La vida cristiana es una vida de constante superación. Y de nuevo, el Sr. Armstrong, enseñó esto durante todo su ministerio ¡porque está en la Biblia!
Versículo 21: “Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí”. Pablo aquí estaba realmente sacudido por esta lucha, esta batalla, esta pelea. Luchaba contra esa hostilidad inherente hacia la ley de Dios. Habla de ello en el capítulo siguiente, Romanos 8:7.
Versículo 22, dice: “Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros”. Veo esta otra ley, esta ley del pecado. Se opone al camino de Dios, al estilo de vida de Dios. ¡Va en contra de la dirección del Espíritu de Dios, del pensamiento de Dios! Isaías 55 dice que ¡nuestros pensamientos no son los de Dios! Filipenses 2:5 dice que la mente de Cristo debe estar en nosotros. ¡Necesitamos otra mente! Eso es la verdadera conversión: desarrollar esa mente de Dios, vivir a la manera de Jesucristo.
Versículo 24, de nuevo, este es Pablo muchos años después de su conversión. Aquí dice: “¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?”. Versículo 25: “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado”. ¿Le suena esto a un hombre, a un apóstol, que simplemente desestimó el ejemplo de Jesucristo, o dijo que en realidad no importaba, o que era como un robot actuando mecánicamente? ¿O es alguien que buscó en Jesucristo la liberación, el liderazgo?
Cristo en usted. Es a través de Jesucristo que podemos controlar nuestros impulsos carnales. Pablo dijo Filipenses 4 y versículo 13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. ¿Le da fuerza Cristo? Jesús Mismo dijo: “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible”. Jesucristo es la salida de este mundo carnal, egocéntrico, oscuro y malvado. Juan 14:6. Tenemos que mirar hacia Él. Él es el camino. Tenemos que seguir Sus pasos. 1 Pedro 2:21.
Al regresar, repasaremos lo que el Sr. Armstrong llamó la “secuela” de este capítulo de “La guerra de las voluntades” en Romanos 7. Enseguida volvemos.
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Stephen Flurry:
Para entrar en el capítulo 8 de Romanos, no debería haber interrupción de capítulo. Eso lo añadieron los hombres. Pero justo al final del capítulo 7, según leemos: “¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro”. ¡Cristo nos va a liberar! Ese es el último versículo de Romanos 7, y luego continúa hasta el capítulo 8.
Esto es lo que dijo Herbert Armstrong sobre esa transición. Dice: “¡Por eso los cristianos verdaderamente convertidos a veces pecan! Son como el apóstol Pablo cuando se describe a sí mismo en Romanos 7. Con su mente, quería seguir el camino de la ley de Dios, pero se veía incapaz. Otra ley luchaba en su interior contra los buenos propósitos de su mente”. Dice: “Pero la secuela de Romanos 7 es Romanos 8, el capítulo del ‘Espíritu Santo’. ‘¿Quién’, clamó Pablo, ‘podría salvarle de este cuerpo de muerte’ contra el que luchaba en vano? La respuesta es Dios a través de Su Espíritu Santo”. Dios a través de Su Espíritu Santo. Tenemos que ver Romanos 8 como el capítulo secuela. Es a través de Cristo, es por el poder del Espíritu de Dios.
Capítulo 8 y versículo 2, dice: “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte”. ¡La ley del espíritu nos hace libres! Es muy parecido a lo que ocurrió a los antiguos israelitas cuando Dios les dio todas estas instrucciones: hagan esto y esto, y luego, cuando llegue el momento de partir, salgan de Egipto con mano fuerte. ¡Y tenían que seguir a Dios! Tenían que seguir la columna de nube. Tenemos que seguir el espíritu, ¡dejarnos guiar por el Espíritu! Y salir de este mundo. Egipto era un tipo de este mundo para el antiguo Israel.
Dios dice en 2 Corintios 6 y Apocalipsis 18, y otros partes, ¡Sal de entre ellos! Sepárate de este mundo. El espíritu de Dios nos muestra el camino. La ley de Dios, la Santa Biblia, es como una lámpara que ilumina nuestros caminos.
Versículo 3, dice: “Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne”. Jesucristo nos mostró el camino. ¡La muerte de Cristo es la mayor prueba que existe de que la ley de Dios es válida, de que la ley de Dios está viva! Es como un espejo espiritual, dice en Santiago 1, creo. Nos muestra lo que tenemos que cambiar y vencer, cómo tenemos que limpiar nuestras vidas.
El Sr. Armstrong escribió en El increíble potencial humano: “Las personas convertidas son abrumadas por tentaciones más poderosas que las anteriores a su conversión, Satanás ejerce una atracción más fuerte que la de antes. Luchan contra el pecado, se esfuerzan por vencer. Pero aún no son perfectas”. Y continúa describiendo el camino de un cristiano: es una lucha constante. “De esforzarse por vencer el pecado”, dice, “de buscar a Dios en oración sincera, pidiendo ayuda y poder espiritual para vencer”. Dice: “Y si son diligentes, constantemente ganarán terreno. Crecerán en el conocimiento de Dios, por medio de la Biblia. Erradicarán hábitos perniciosos, creando en su lugar hábitos provechosos. Continuamente se acercan a Dios a través del estudio de la Biblia y por medio de la oración. Siguen creciendo en carácter y se dirigen hacia la perfección, aun cuando todavía no son perfectos”. Crecimiento, como hablaba Jesús en Juan 15. Necesitamos poda constante, corrección, si queremos que haya más crecimiento. ¡Dios realmente quiere ver frutos! Eso es lo que glorifica a Dios, cuando son frutos de Su Espíritu, eso es lo que son. En Gálatas 5 dice los frutos “del Espíritu”. Este es el “Espíritu” que nos guía; amor, y gozo, y paz, y bondad, y fe, y templanza, ¡todos estos frutos del carácter de Dios, Su naturaleza, manifestándose en la forma en que vivimos! Dios en usted. Cristo en usted.
El versículo 5 dice: “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu”. ¡Realmente se trata de dos formas de vida diferentes! Herbert Armstrong solía hablar de los dos árboles del Huerto de Edén. El Árbol de la Vida simbolizaba el Espíritu Santo de Dios. Adán y Eva podrían haber sido guiados por el Espíritu, si hubieran tomado de ese árbol. En cambio, lo rechazaron y tomaron del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Se fueron en la dirección de Satanás, la filosofía de Satanás, la forma de vida de Satanás. Y este es su mundo. El mundo entero está engañado. Apocalipsis 12:9.
Versículo 6, dice: “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”. Ser de mente carnal es muerte, ¡es vano, no es nada! ¡No sirve para nada! Pero tener una mentalidad espiritual, eso conduce a la vida y a la paz. Conduce al Reino de Dios, a la familia de Dios.
De nuevo, vean el contraste. Versículo 7, dice: “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios”, es hostil a Dios, “porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden”. Es normal que la mente humana, que la actitud del hombre, ¡sea hostil a Dios! ¡Enemistad contra Dios! Nos resistimos, luchamos contra el modo de vida de Dios, eso es lo natural. Por eso necesitamos tener la mente de Cristo. Por eso necesitamos otra mente. Necesitamos los pensamientos de Dios.
El versículo 8 dice: “Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”. No podemos agradar a Dios. Si vamos por la vida persiguiendo cosas carnales, no podemos agradar a Dios. Hay un corazón engañoso y perverso al que tenemos que enfrentarnos, que tenemos que, con la ayuda de Dios, desarraigar de nuestro pensamiento para que podamos ser guiados por el Espíritu.
El versículo 9 dice: “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”. Cristo en usted.
El siguiente versículo dice: “Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia”. Esta es la definición de verdadero cristiano: uno que es guiado por el Espíritu de Dios. Cristo en usted. Jesucristo vive en nosotros por el poder del Espíritu de Dios. Y como oyeron en uno de esos clips, si Él vive en usted, vive igual que lo hizo cuando caminó en la Tierra. Y vean cómo luchó: ¡resistió hasta la sangre luchando contra el pecado! Nos mostró el camino. Nos dio un ejemplo perfecto.
¿Por qué no lo siguen más seres humanos? En su lugar, sólo hablan de Cristo, y dicen que Jesús lo hizo todo por usted, ¡y usted no tiene que hacer nada! Eso no es bíblico.
El versículo 11 dice: “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”. ¡El Espíritu nos hace vivir! ¡Conduce a nuestra resurrección en la familia de Dios! Conduce a la vida eterna, si nos dejamos guiar por éste.
Versículo 13, dice: “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis”. Y luego el versículo 14, que mencionamos antes: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios”. Tenemos que ser guiados por el Espíritu.
Este pasaje revela el enfoque que tomamos en nuestra batalla contra el pecado, guiados por el Espíritu.
El Sr. Armstrong escribió en 1978: “El Cristo resucitado era perfecto: ¡era Dios Mismo! Pero no llegó a la perfección después de ser resucitado. Fue durante Su vida humana, dándonos el ejemplo, cuando se hizo perfecto, como se lee en Hebreos 2:10 y Hebreos 5:8-9. Por lo tanto, es evidente que debemos desarrollar el carácter espiritual, creciendo hasta la edad adulta espiritual, durante esta vida, ¡no después de nuestra resurrección en la gloria!”. No podemos posponerlo y decir, bueno, ya me pondré a construir un carácter divino más tarde. ¡Tenemos que hacerlo ahora! ¡Ahora tenemos que dejarnos guiar por el Espíritu!
Vean el versículo 15, dice: “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de hijos [debería decir], por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”. ¡Dios se está reproduciendo! ¡Dios está construyendo una familia! Eso está en Génesis 1:26.
Versículo 16, dice: “El Espíritu mismo”, el Espíritu de Dios, “da testimonio a nuestro espíritu”, el espíritu humano, Zacarías 12:1. El poder de la mente, hay un componente espiritual en el cerebro humano que nos permite pensar y razonar, a diferencia de los animales. ¡Dios nos dio eso! Nos equipó con eso. Y nos lo dio para que se uniera a Su Espíritu Santo. De eso se trata. Dice: “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”. Este pasaje me hace pensar en El increíble potencial humano. Debería haberlo puesto en la mesa y haberlo ofrecido también. Podemos añadirlo a su biblioteca, si desea profundizar en el tema de la verdadera conversión y lo que significa ser guiado por el Espíritu.
El increíble potencial humano. No olvide también Cómo ser un vencedor o El libro de Hebreos.
¡Eso es todo el tiempo que tenemos para el programa de hoy! Gracias por acompañarnos y nos vemos la próxima vez.