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La otra guerra de la que nadie habla
Pakistán y Afganistán entraron en guerra el jueves pasado, y es probable que el conflicto ya haya causado la muerte de cientos de personas. Lo que normalmente sería noticia de portada ha sido eclipsado por la guerra con Irán.
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Pakistán cuenta con el ejército más grande del mundo islámico y es el único país con arsenal nuclear.
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Afganistán está controlado por los talibanes, que dirigieron el ataque del 11 de septiembre contra EE UU, resistieron 20 años de ocupación y obligaron a EE UU a retirarse.
Los talibanes pakistaníes, fundados en 2007, operan en ambos países y han atacado al gobierno de Pakistán durante años, especialmente recientemente. Son en gran parte independientes de los talibanes afganos, pero Pakistán ha presionado a Afganistán para que haga algo al respecto. Pakistán también acusa a su archirrival, la India, de apoyar a ambos grupos talibanes.
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Pakistán ha respondido a los recientes ataques de los talibanes pakistaníes con ataques aéreos contra sus centros en territorio afgano, incluyendo sus dos ciudades más grandes: Kabul y Kandahar.
Estalla la guerra: el 22 de febrero, Pakistán atacó las provincias afganas de Nangarhar y Paktika, alegando que su objetivo eran campos de entrenamiento terroristas. Afganistán y las Naciones Unidas informaron que más de 10 civiles murieron en estos ataques.
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En respuesta, Afganistán lanzó un gran ataque militar contra Pakistán el jueves. El ministro de defensa de Pakistán poco después declaró la “guerra abierta” contra Afganistán. Los combates continúan.
No está claro hacia dónde llevará esta guerra.
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Afganistán es mucho más débil que Pakistán y aparentemente no tiene ninguna posibilidad real de destruir su ejército.
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Pakistán busca eliminar la amenaza terrorista que lo ha plagado durante años, pero no está claro dónde terminará eso.
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Las invasiones recientes de la Unión Soviética y EE UU han ilustrado la casi impenetrabilidad de la geografía afgana.
Sin embargo, los primeros informes indican que ambos bandos creen que lo peor está por venir. Ambas naciones están trasladando civiles a zonas más seguras.
Guerras y rumores de guerras: Jesucristo profetizó que el tiempo que precedería a Su regreso estaría lleno de guerra. El hecho de que un conflicto de esta magnitud esté siendo eclipsado por otra guerra apunta a las calamidades que Él profetizó. Para saber más, lea El Armagedón nuclear está ‘a las puertas’.