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GREG BAKER/AFP VIA GETTY IMAGES

La ola de hackeos de China en todo el mundo

Cada vez son más los que reconocen lo destructivo que es el asalto constante de China. Pero hay un aspecto crucial que pocos entienden.

El 19 de julio el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a cuatro ciudadanos chinos de realizar ciberataques despiadados en contra de docenas de empresas, universidades y oficinas gubernamentales en EE UU y en el extranjero. Las acusaciones se produjeron mientras que EE UU y un grupo de países asociados acusaron al Ministerio de Seguridad del Estado de China de llevar a cabo una campaña mundial de piratería informática que incluyó un importante ataque a los servidores de Microsoft Exchange en marzo. El Departamento de Justicia dijo que los ataques de China tenían como objetivo secretos comerciales en industrias que van desde la educación y los productos biofarmacéuticos hasta la aviación, la defensa y el transporte marítimo. Los funcionarios estadounidenses describieron más de 50 técnicas específicas que los hackers chinos utilizan habitualmente en contra de las redes estadounidenses de estos sectores, principalmente dirigidas a robar tecnologías patentadas.

“Estos cargos criminales ponen de manifiesto una vez más que China sigue usando los ataques cibernéticos para robar lo que otros países hacen, en flagrante indiferencia hacia sus compromisos bilaterales y multilaterales”, escribió la vice fiscal general de EE UU, Lisa Monaco, en un comunicado.

Utilizando métodos similares, China también atacó a Australia, Austria, Canadá, Alemania, Japón, Nueva Zelanda, Noruega, Suiza y el Reino Unido, lo que llevó a los representantes de estas naciones, así como a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, a unirse a EE UU para condenar a China.

Adam Segal, experto en ciberseguridad del Consejo de Relaciones Exteriores, dijo que la condena conjunta representaba un “esfuerzo exitoso para que amigos y aliados atribuyeran la acción a Pekín”. Pero añadió que la medida no sería “muy útil sin un seguimiento concreto”.

Y si los planteamientos actuales persisten, no deberíamos esperar que EE UU y otros países organicen el tipo de “seguimiento concreto” que realmente detenga el implacable robo chino. Sus propias economías están demasiado entrelazadas con la de China como para arriesgarse. Y la voluntad de hacer frente a los asaltos de Pekín de manera importante es insignificante.

China, por su parte, niega furiosamente las acusaciones. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Zhao Lijian, dijo en una nueva conferencia en Pekín el 20 de julio que las acusaciones eran “irresponsables” y “fabricadas de la nada”. Añadió que “China no aceptará esto en lo absoluto”.

Esta respuesta es típica y demuestra que las palabras y las acusaciones por sí solas no harán que China cambie su comportamiento. Y es que a pesar de ser descubierta y recibir acusaciones legítimas por parte de un gran número de países, China generalmente tiene éxito en sus ataques de robo cibernético. Una cantidad asombrosa de la economía china se basa en tecnología robada. Los expertos dicen que, en conjunto, el robo de propiedad intelectual de China cuesta entre 225.000 y 600.000 millones de dólares cada año sólo en Estados Unidos. A nivel mundial, la cifra ascendería a cientos de miles de millones, quizá billones, más.

Cada vez son más los que reconocen lo destructivo que es el continuo asalto de China. Pero hay algo mucho más importante sobre el robo de propiedad intelectual estadounidense y británica por parte de China que muy pocos expertos comprenden: este tipo de robo fue predicho en las escrituras bíblicas de hace miles de años.

Deuteronomio 28, a veces llamado uno de los capítulos de “bendiciones y maldiciones” de la Biblia, enumera formas específicas en las que Dios prometió que bendeciría a las naciones de Israel si le obedecían, y formas específicas en las que maldeciría a las naciones si se negaban a volverse a Él. (Herbert W. Armstrong explica en nuestro libro gratuito Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía que aquí “Israel” se refiere principalmente a esas dos naciones).

El versículo 33 dice: “El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste; y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días”.

El actual robo de propiedad intelectual y de secretos comerciales estadounidenses y británicos por parte de China es un cumplimiento claro de esta profecía.

En el pleno del Senado en 2018, el entonces líder de la minoría, Chuck Schumer, habló del problema endémico de que China robe la propiedad intelectual estadounidense. “China sigue robando nuestras joyas familiares, las cosas que han hecho grande a EE UU: la propiedad intelectual, los conocimientos técnicos en las industrias de más alto nivel”, dijo. “Esto no tiene sentido”.

En circunstancias ordinarias, Schumer tendría razón al decir que este robo continuo y amenazador de los conocimientos y activos más preciados de EE UU “no tienen sentido”. Pero como en la Biblia se profetizó que EE UU y Gran Bretaña tendrían sus “frutos” y “trabajo” devorados por una nación enemiga, el patrón que vemos desarrollarse hoy tiene sentido perfecto. Estas dos naciones no se han vuelto a Dios. Como resultado, Dios está dejando que los frutos de su trabajo sean robados por una nación antagonista, tal como lo advirtió en Deuteronomio 28:33.

Para entender más sobre el papel de China en la profecía bíblica, y la gran esperanza que en última instancia está ligada a las tendencias actuales, pida un ejemplar gratuito del folleto de Gerald Flurry, redactor jefe de la Trompeta, titulado La visión de Isaías sobre el tiempo del fin. 


LA VISIÓN DE ISAÍAS SOBRE EL TIEMPO DEL FIN

Isaías tenía una profecía para el tiempo del fin que era dual. Él entregó su mensaje a los sacerdotes del templo y al pueblo de Israel. ¿Sabía usted que la mayoría de las profecías de Isaías para el templo también son dirigidas a la Iglesia de Dios laodicena en el tiempo del fin? La rebelión de los laodicenos gira en torno al gobierno de Dios. No quieren que Dios los gobierne. Isaías tiene una visión poderosa para los laodicenos, para las naciones de Israel e incluso el mundo entero. Usted no encontrará una visión más inspiradora y de mayor alcance en toda la Biblia. Representa una Tierra hermosa y pacífica. La visión llega al universo. Este profeta también revela cómo Satanás destruye con éxito esa visión para muchos del pueblo de Dios. Aquellos que superen el engaño de Satanás serán las personas más honradas de la Tierra. ¡Se convertirán en la Esposa de Cristo!