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Gary Dorning/La Trompeta

La minoría que a la sociedad le encanta odiar

El mundo se está dirigiendo hacia otro Holocausto, incluso más horrible.

VIGILE JERUSALÉN

En Europa, los judíos están una vez más tras las rejas. No en campos de concentración, todavía. Pero cada vez que se reúnen en sinagogas, escuelas judías u otros centros culturales, lo hacen detrás de muros, cercas, puertas y guardias. En el principal distrito judío de París, soldados franceses patrullan las calles.

Las sinagogas de las grandes ciudades de Europa gastan cerca de una cuarta parte de sus presupuestos en seguridad. En algunos lugares, llega incluso al 50%. En mayo, la canciller alemana Angela Merkel advirtió que cada sinagoga y escuela judía en Alemania requiere constante protección policial.

Mientras tanto, el ataque antisemita más mortal en la historia reciente de EE UU ocurrió en octubre de 2018, cuando un hombre armado mató a 11 personas en una sinagoga de Pittsburgh. En junio pasado, Elan Carr, enviado especial de EE UU para monitorear y combatir el antisemitismo, dijo en una conferencia en Jerusalén: “Vivimos en una época de peligro. Cualquier sinagoga, cada ccj [Centro Comunitario Judío], debería tener guardias”.

El año pasado en París, una sobreviviente del Holocausto fue asesinada en su propio departamento en un ataque antisemita. Casi exactamente un año antes, una viuda judía fue asesinada en el mismo vecindario en circunstancias similares. En 2015, cuatro personas murieron en un ataque contra un supermercado kosher. Cuarenta por ciento de todos los crímenes violentos de odio en Francia son antisemitas a pesar de que los judíos son menos del 1% de la población.

Por cada asesinato, hay miles de amenazas de muerte más, ataques contra edificios judíos y otros crímenes antisemitas. Padres judíos reciben llamadas telefónicas que amenazan con asesinar a sus hijos. Conductores judíos encuentran notas en sus autos estacionados, diciendo que están siendo vigilados. Peatones judíos caminan frente a grafitis que dicen que Hitler tuvo la idea correcta.

Todas las estadísticas van en la dirección incorrecta. En Francia, los actos antisemitas aumentaron en un 74% en 2018 en comparación con 2017. En EE UU, se duplicaron. En Alemania aumentaron en un 20%, y los ataques violentos en un 60%. En cada uno de los últimos tres años, el Reino Unido ha establecido nuevos récords para el mayor número de incidentes antisemitas.

Lo singular de este aumento es que no hay una causa inmediata. Las oleadas anteriores de violencia antisemita en Occidente se produjeron simultáneamente con los principales acontecimientos en Oriente Medio en torno a la nación judía de Israel: la Segunda Intifada o una guerra en Gaza, por ejemplo. En los últimos años, no ha habido algo que lo provoque. El aumento del antisemitismo es simplemente la nueva normalidad.

“Ahora está claro que el antisemitismo ya no se limita al triángulo de la extrema izquierda, la extrema derecha y los islamistas radicales; ha llegado a ser predominante y a menudo aceptado por la sociedad civil”, dijo Moshe Kantor, presidente del Congreso Judío Europeo.

El problema está empeorando tanto, que los judíos temen mostrarse públicamente. El comisionado de Alemania para el antisemitismo, Felix Klein, dijo que los judíos deberían evitar usar sus kipás en algunas áreas para evitar ataques. En los Países Bajos, casi la mitad de los judíos dicen tener miedo de identificarse públicamente como judíos.

Un problema en la política

Este antisemitismo aún no es cometido por los gobiernos europeos. Pero en toda Europa, los partidos políticos con vínculos antisemitas están ganando poder.

En una democracia, el creciente antisemitismo en la población se va a ver reflejado en sus partidos políticos. En algunas regiones de Alemania, el partido Alternativa para Alemania es el más popular. Uno de los líderes estatales del partido ha criticado duramente a Alemania por la construcción de monumentos conmemorativos del Holocausto, y ha dicho que la nación debe estar orgullosa de los logros de sus soldados en la Segunda Guerra Mundial. En Hungría, Jobbik, el segundo partido más popular del país, se ha involucrado habitualmente en antisemitismo. En 2012, uno de sus miembros del Parlamento pidió al gobierno que elaborara una lista de todos los judíos en la nación, ya que eran un “riesgo para la seguridad nacional”. En 2013, el presidente del partido dijo que su país “no estaba en venta” a los judíos. (A medida que Jobbik ha ganado popularidad, ha tratado de atenuar su antisemitismo).

En Hungría, el 24% dice que quiere que los judíos abandonen el país, en comparación con el 12% en 2006. El 30% quiere restricciones en la cantidad de judíos que pueden desempeñarse en ciertos trabajos.

El Partido Libertad de Austria fue parte del gobierno hasta hace poco. El partido fue fundado por dos exmiembros de las Waffen SS. En Francia, miembros del movimiento de los chalecos amarillos, el cual organizó semanas de protestas masivas en todo el país, muestran señales preocupantes de antisemitismo. El 44% de ellos dijeron que creen que hay un “complot sionista global” para que los judíos gobiernen el mundo.

Incluso en el Reino Unido, el Partido Laborista está enfrentando una investigación legal para determinar si es institucionalmente antisemita. En julio, el programa Panorama de la bbc preguntó: “¿Es el partido Laborista antisemita?”. La exposición de una hora presentó a los miembros laboristas judíos describiendo el aluvión de persecución que habían recibido desde que Jeremy Corbyn se convirtió en líder del partido en 2015; así como la forma en que el liderazgo del partido ha protegido el antisemitismo.

A medida que aumenta el antisemitismo, se desvanecen los recuerdos de lo que ha sucedido históricamente cuando ha surgido el odio hacia los judíos. Una encuesta de cnn publicada en noviembre, encuestó a más de 7.000 personas en Europa continental y Gran Bretaña. Más de un tercio (34%) sabe poco o nada acerca de la violencia contra los judíos durante la época de la Segunda Guerra Mundial. Alrededor del 5% nunca había oído hablar del Holocausto. En Francia, esa cifra es del 20% entre las personas de 18 a 34 años de edad.

Para aquellos familiarizados con la historia del Holocausto, alrededor del 32% dice que los judíos usan sus recuerdos “para promover sus propias posiciones u objetivos”. Casi el 20% de los europeos dice creer que el antisemitismo es una reacción justificable al comportamiento judío; cerca del 28% dice que es en respuesta a la propia nación de Israel. No es de extrañar que en Austria el 58% diga creer que algo como el Holocausto podría volver a ocurrir. Estas son cifras profundamente alarmantes.

Judíos temerosos

Naturalmente, los judíos están preocupados. Una encuesta realizada por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea publicada en diciembre de 2018 encontró que, para la mayoría de los judíos en Europa, el antisemitismo amenaza su forma de vida. La encuesta descubrió que el 89% dice que el antisemitismo ha aumentado significativamente en los últimos cinco años. El 38% dice que están pensando en irse porque ya no se sienten seguros. Los precios de las propiedades en Israel están por las nubes, en parte porque los judíos europeos se están preparando para mudarse.

Francia no mantiene estadísticas periódicas sobre el número de judíos que emigran. Pero las cifras desde 2015 muestran que 8.000 se fueron a Israel. Con un gran número de personas que también se van para EE UU o Quebec en Canadá, el número de judíos en Francia está disminuyendo cerca de un 1% cada año. El expresidente de la Agencia Judía para Israel, Natan Sharansky, advirtió que “no hay futuro para los judíos en Francia”. Dov Maimon, miembro del Instituto de Política del Pueblo Judío, quien estudia la migración, dijo en 2015 que esperaba que 250.000 judíos se mudasen a Israel para el 2030. Se estima que actualmente solo hay unos 550.000 judíos en Francia.

Un padre le dijo a Deutsche Welle que se siente mucho más seguro después de mudarse a Asdod, en Israel. “Puedo dejar que los niños jueguen afuera por las tardes e ir a la escuela solos”, dijo. “En Francia, tenía miedo de dejar que los niños tomaran el transporte público, porque hubo casos de ataques a sus amigos en el Metro”.

Esta creciente oleada también se manifiesta en el escenario internacional. Entre 2009 y septiembre de 2018, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura aprobó 71 resoluciones condenando a Israel, y sólo dos resoluciones contra todas las demás naciones del mundo combinadas. En 2018, la Asamblea General de la ONU aprobó 21 resoluciones sobre Israel y sólo seis sobre todos los demás países. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha aprobado más resoluciones contra Israel que contra todas las demás naciones del mundo combinadas. La ONU ha aprobado más de 700 resoluciones condenando a Israel, y ninguna condenando al grupo terrorista Hamás.

La crítica a Israel no es intrínsecamente antisemita; pero sí lo es esa obsesión. No hay evidencia que sugiera que Israel es el país más problemático del planeta como para que exija la atención abrumadora de las Naciones Unidas. Se está señalando al Estado judío porque es judío. Eso es antisemitismo de manual.

Usted puede pensar que el resentimiento hacia los judíos no es un problema importante. Los hace sentir incómodos, pero después de todo, nadie está construyendo cámaras de gas.

Pero, ¿cómo era el mundo antes de que se construyeran las cámaras de gas? Se parecía mucho a como es hoy. Antes del Holocausto, no sólo era aceptable, sino que estaba de moda despreciar a los judíos.

Una historia de maldad

“El martirio de los judíos en la década de 1940 despojaría al antisemitismo [en Gran Bretaña] de su respetabilidad”, escribió William Manchester en The Last Lion (El último león), “pero en la década de 1930, era algo bastante normal ver restaurantes, hoteles, clubes, playas y barrios residenciales prohibidos para las personas con lo que se denominaba delicadamente ‘requisitos dietéticos’. (…) El menosprecio por [los judíos] no era considerado como algo malo. Ellos eran ampliamente considerados como personas desagradables, extrañas, habladoras y ‘ostentosas’, que se enriquecieron a expensas de los gentiles”.

“Las damas llevaban pulseras con adornos de esvásticas; los jóvenes se peinaban el cabello hacia la frente”, escribió él. Incluso el exrey de Inglaterra, Eduardo viii visitó a Hitler en Alemania, dijo que admiraba al führer, y no movió un dedo para frenar los flagrantes actos de antisemitismo que surgían en el gobierno y en todo el país.

“El carácter nacional de Polonia, como el de Alemania, se vio empañado por una racha lívida de antisemitismo”, escribió Manchester. En Hungría, leyes antisemitas similares a las de la Alemania nazi hicieron rutinaria la persecución a los judíos. En Francia a fines de la década de 1930, multitudes ruidosas, alarmadas por la perspectiva de una guerra con Alemania y convencidas de que los belicistas judíos eran la raíz del problema, protestaron en pueblos y suburbios, gritando: “Muerte a los judíos. Ataquen a los judíos”.

En Alemania, la persecución a los judíos fue adoptada como política gubernamental casi una década antes de que comenzara la guerra. Las Leyes de Núremberg de 1935 y otras leyes institucionalizaron el antisemitismo y proporcionaron al régimen de Hitler una cobertura legal para comenzar a hostigar y oprimir a los judíos alemanes. Estas leyes llevaron a la Kristallnacht, “la noche de los cristales rotos”, una aterradora masacre contra los judíos llevada a cabo en noviembre de 1938 por las fuerzas paramilitares de Hitler y los ciudadanos alemanes.

El odio a los judíos también era común en EE UU. “El peor período de antisemitismo en EE UU”, escribió el historiador y profesor Leonard Dinnerstein, “se intercaló entre finales de la Primera y la Segunda Guerra Mundial” (Antisemitismo en tiempos de crisis). Él escribió que, a mediados de la década de 1940, la animosidad había aumentado hasta el punto en que muchos judíos estadounidenses temían que las masacres que ocurrían en la Alemania nazi se extendieran a EE UU.

Esta historia muestra por qué no solamente los judíos deben temer la dirección que estamos tomando.

A lo largo de la historia, el aumento del antisemitismo ha sido un síntoma de una sociedad en crisis. Jonathan Freedland, del Guardian, escribió: “A menudo los judíos han funcionado como el canario en la mina de carbón: cuando una sociedad se vuelve en contra de sus judíos, normalmente es señal de un mal más generalizado” (30 de marzo de 2018). No es coincidencia que el peor ataque del mundo contra judíos, en cuanto a números, se haya producido al mismo tiempo que la guerra más destructiva del mundo.

A medida que la sociedad rusa se derrumbaba a fines del siglo xix, oleadas de masacres barrieron el imperio. En la década de 1880, los judíos fueron atacados en Kiev, Varsovia y Odessa. Entre 1903 y 1906, miles de judíos murieron en una serie de ataques que sucedieron juntamente con la agitación que rodeó la Revolución Rusa de 1905. Estas masacres fueron un síntoma de una sociedad con enfermedad terminal, una que finalmente se destruyó a sí misma en 1917.

Alrededor de ese tiempo, algunos en Francia culparon a los judíos por la derrota en la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871). Esto provocó un aumento del antisemitismo que condujo al infame Caso Dreyfus y a una constante corriente de odio hacia los judíos franceses.

Durante 2.000 años de historia europea, los judíos han sido perseguidos en los buenos tiempos y en los malos. Pero ha surgido un patrón: en períodos de gran tensión y agitación social, los judíos se convierten en el chivo expiatorio. Cuando la peste negra mató a decenas de millones en el 1300, la gente culpó a los judíos: cientos de comunidades judías fueron atacadas y unos 1.000 judíos fueron quemados vivos en Estrasburgo.

Cada vez que Europa se involucraba en Oriente Medio, los ataques contra los judíos también aumentaban. Cuando la Europa medieval sufría contratiempos, culpaban a los judíos. Durante la Primera Cruzada en 1096, las comunidades judías en Europa central fueron aniquiladas en una cruzada alemana independiente. Se estima que unas 12.000 personas fueron asesinadas en ciudades alrededor de Renania. Cuando el rey Ricardo i de Inglaterra fue a luchar a Oriente Medio, estallaron disturbios antijudíos en todo el país. Cuando el papa Inocencio iii expandió las Cruzadas, también persiguió a los judíos de Europa. El hecho de que obligara a los judíos a usar una insignia especial, y otras persecuciones, es ampliamente visto como un punto de inflexión que intensificó la persecución contra los judíos europeos. Como lo muestra el ejemplo del papa Inocencio, tal persecución también era generalmente más intensa cuando la Iglesia católica era más fuerte.

La periodista británica Melanie Phillips, señaló que el actual “resurgimiento de estos tropos antisemitas sugiere una aterradora pérdida masiva de la razón. (…) Cuando las sociedades y los individuos encuentran su identidad fragmentada, se vuelven contra el pueblo judío como el chivo expiatorio sobre el cual proyectan sus propios sentimientos asesinos” (15 de febrero). El antisemitismo global es un síntoma de malestar social global.

Pero incluso este análisis no logra identificar el verdadero motivo de preocupación.

Si el antisemitismo es realmente el “canario en la mina de carbón”, nos enfrentamos a un veneno mortal de proporciones mundiales. Para entender por qué, debemos entender la fuente invisible de este odio.

La fuente del antisemitismo

La Biblia deja en claro que Dios el Padre tiene un plan para la humanidad, y que los judíos tienen un papel único en este plan. La mayor parte del Antiguo Testamento es una historia de los judíos y de las otras tribus de Israel. Incluso el Nuevo Testamento tiene mucho que decir sobre los judíos, así como veremos.

La Biblia también revela que hay un diablo que odia a Dios y busca implacablemente destruir Su plan (Juan 8:44; 2 Corintios 4:4; Apocalipsis 12). Hoy no está de moda hablar de él. Pero es imposible creer lo que dice la Biblia y no reconocer la existencia del diablo. Efesios 2:2 dice que el diablo influye en los estados de ánimo, sentimientos y emociones de las personas. Él es el principal autor de los celos, la ira y el odio.

“Satanás puede agitar un odio cruel”, escribe el jefe de redacción de la Trompeta, Gerald Flurry, en su libro La llave de David. “A él le encanta usar las emociones fuera de control. Una religión llevada al extremo, como el Islam radical, le da a él un gran campo en el cual trabajar. Alemania nazi mostró odio fanático por los judíos. Los nazis también usaron la emoción para agitar un odio repugnante. El próximo poder de la bestia [un imperio político-religioso profetizado a surgir en este tiempo del fin] también exhibirá el mismo odio por los judíos”.

“La mayoría de la gente que odia a los judíos ni siquiera sabe por qué lo hace. ¿Podemos ver a Satanás detrás de tales mentiras y de tal odio?”.

Satanás tiene un odio especial por los judíos. Él es la principal fuente de antisemitismo.

¿Por qué este odio especial? Debido al papel especial que tienen los judíos en el plan de Dios.

“Satanás el diablo entiende el plan de Dios”, escribe el Sr. Flurry. “Él tiene un gran odio hacia Dios. Debido al plan de Dios, la palabra judío realmente puede provocar la ira de Satanás. (…) El odio por los judíos ha sido inspirado por Satanás” (ibíd.).

Ésta es la causa del antisemitismo, y también la razón por la cual el antisemitismo es un barómetro de crisis tan efectivo. Su ascenso muestra que Satanás está realmente influenciando las mentes.

Ahora, ¿cuál es el papel especial de los judíos?

‘La salvación es de los judíos’

Los judíos descienden de Judá, que es sólo una de las 12 tribus de Israel. La Biblia deja en claro que Dios tiene un papel para todas estas tribus; y Satanás odia a todas estas tribus. Pero todavía hay algo único en el plan de Dios para Judá.

En Génesis, Dios hizo una gran promesa doble a Abraham después de que el patriarca demostró su obediencia. Esto incluyó la promesa de gracia: “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra” (Génesis 22:18). Aquí, como parte de Su plan para ofrecer la salvación a toda la humanidad, estaba la garantía de Dios de que vendría un Mesías como descendiente de Abraham.

Génesis 49:10 muestra que esta promesa fue transmitida a Judá: “No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos”. ¡Esta promesa decía que el Mesías nacería de una mujer judía! Por eso fue que Jesús dijo: “La salvación viene de los judíos” (Juan 4:22). Qué honor para los judíos cumplir este papel en el plan del Padre.

Dios ama a todas las personas, Su plan incluye a todas las personas y Él ofrecerá la salvación a todas las personas. Pero los judíos juegan un papel único en este plan. “Dios involucró a los judíos en Su plan directamente”, escribe el Sr. Flurry. “De estos hechos debemos asumir que Dios el Padre y Jesucristo tienen una conexión cercana con la raza judía, pero sólo para favorecer Su plan espiritual” (ibíd.).

Satanás odia a cualquiera que tenga una “conexión cercana” con Dios el Padre.

Esta promesa está estrechamente relacionada con otra razón por la cual Satanás odia a los judíos. El apóstol Pablo escribió que a los judíos “les ha sido confiada la palabra de Dios, u “oráculos divinos” (Romanos 3:2). Dios ha preservado el Sábado semanal, Su calendario y muchos escritos y revelaciones a través de los judíos. Esto no hace a los judíos más justos; de hecho, ellos están bajo el mismo engaño espiritual que todos los demás en “el mundo entero” (Apocalipsis 12:9). Aun así, Dios usó a los judíos para preservar estos oráculos.

Satanás odia estos “oráculos divinos”, y tiene un odio especial por las personas a través de las cuales estos fueron preservados.

Así, cuando nació el Mesías, entró en una cultura que, aunque desobediente a Dios de muchas maneras, estaba familiarizada con las Escrituras que profetizaban acerca de Él y aún guardaban los días santos y el Sábado, que apuntan al plan de salvación de Dios.

Pero Génesis 49 no es sólo una profecía de que el Mesías nacería judío. Esta profecía también dice que Jesús, bajo la autoridad de Dios el Padre, sería Rey y Gobernante sobre la Familia de Dios. Isaías 9 dice que Jesús se sentará en un trono literal y gobernará Su Reino. 2 Samuel 7 muestra que este trono comenzó con el rey David, quien vino de la tribu de Judá. Lucas 1:31-33 dice que Jesucristo nacería en esta línea real judía y que Dios “le daría el trono de David su padre”.

Jesucristo gobernará desde el trono de David, que fue establecido con el rey David y que continúa todo el tiempo hasta el regreso de Jesucristo. “Satanás odia el trono de David más que a cualquier otro trono en esta Tierra ¡porque ese trono está a punto de remplazar a su trono para siempre!”, escribe el Sr. Flurry en su libro El nuevo trono de David. Para comprender el trono de David, y la conexión especial de los judíos con éste, solicite nuestros libros gratuitos Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía y El nuevo trono de David.

Antes de concluir, hay una dimensión más importante para la causa del antisemitismo.

Judíos espirituales

Dios quiere salvar a toda la humanidad (por ej. 1 Timoteo 2:3-4). Repetidamente en la Biblia, la salvación se expresa en términos familiares. Las Escrituras dicen que cuando Dios nos engendra con Su Espíritu Santo, nos convertimos en Sus hijos (Romanos 8:14; 1 Juan 3:1-2). Somos considerados hermanos de Jesucristo (Romanos 8:29; Hebreos 2:11). La Iglesia se convertirá en la esposa de Cristo (Efesios 5:31-32; 2 Corintios 11:2; Apocalipsis 19:7-9). La Familia Dios, actualmente compuesta por el Padre y el Hijo, se expandirá dramáticamente al regreso de Cristo cuando los santos sean glorificados (1 Tesalonicenses 4:16-17; 1 Corintios 15:49-53). ¡Y aún hay más fases en este plan que ampliarán aún más la familia! (por ej. Ezequiel 37:11-14).

¡El plan de Dios es un plan de familia!

Para estar en esta Familia, debemos adquirir el carácter y las características de Dios el Padre y Jesucristo, “el León de la tribu de Judá” (Apocalipsis 5:5). Y muchas Escrituras expresan esto de una manera específica y particular. Salvación significa unirse a la Familia del “León de la tribu de Judá”, lo que significa que todos los que serán salvos deben convertirse en “judíos espirituales.

Romanos 2:28-29 nos dice esto directamente. Pablo dice que para la salvación espiritual, su raza no importa. Pero usted debe convertirse en un “judío (…) en lo interior (…) en espíritu, no en letra”. ¿Cómo se convierte uno en un judío espiritual? Al circuncidarse espiritualmente, lo que significa arrepentimiento y conversión, cortando el prepucio del corazón (Deuteronomio 10:16; Jeremías 4:4). Para recibir las promesas hechas a Abraham, uno debe convertirse espiritualmente en hijo de Abraham (Romanos 4:12-17), específicamente, un judío espiritual. En Apocalipsis 3:9, Cristo condena a los que “dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten”. Este pasaje no se trata de judíos físicos, sino de la verdadera Iglesia de Dios, la cual está compuesta de judíos espirituales.

Algunas de las características de Dios se reflejan, de una manera física, en los judíos. Tal como ellos, nosotros debemos aferrarnos y preservar la verdad de Dios. Debemos luchar como un león por ella (Génesis 49:8-9). Debemos seguir a Cristo, el León de la tribu de Judá, y vivir como Él vivió (1 Pedro 2:21). Adquirimos las características de la Familia Dios al permitir que la mente de Dios esté en nosotros (Filipenses 2:5). “La mente, el modo de pensar de Cristo, se extenderá por el mundo entero después de Su regreso”, escribe el Sr. Flurry en La llave de David. “Es así como el mundo va a unirse. Todas las personas que se vuelvan a Dios se convertirán en judíos espirituales. ¡Qué unidad tan fantástica!”.

El plan de Dios implica invitar a toda la humanidad a convertirse en judíos espirituales, bajo Jesucristo, un Ser Dios que nació en la Tierra como judío y como descendiente de David, y a guardar la ley preservada por los judíos.

“David, un rey judío, usó su trono para unir a todo Israel”, escribe el Sr. Flurry. “Jesucristo, el judío espiritual, ¡tomará el trono de David y unirá al mundo entero! Cristo logrará esta unidad injertando a todas las naciones gentiles dentro de Israel. (…) La Iglesia de Cristo no es sólo para israelitas nacidos de sangre, es para todas las personas que Dios llama, sin importar de qué nacionalidad o raza. Todos los miembros de la Iglesia de Dios son ciudadanos de Israel espiritual. Lo que está sucediendo en la Iglesia hoy es un tipo de lo que sucederá globalmente en el Mundo de Mañana. (…) Los judíos son un tipo de lo que todos los hombres van a llegar a ser espiritualmente” (ibíd.).

Esto demuestra la esencia del odio de Satanás por los judíos físicos. En esa raza hay una visión de Dios trabajando con todas las personas e invitando a todos a Su Familia. ¡Satanás odia apasionadamente ese plan!

El aumento del antisemitismo es un tema inquietante y perturbador, especialmente cuando usted entiende que la Biblia dice que empeorará mucho más. Pero cuando usted entiende la causa, hay una verdad inspiradora.

Apocalipsis 12:9 nos dice que poco antes del regreso de Cristo, Satanás está más airado que nunca. Está a punto de avivar el antisemitismo hasta su peor momento. Pero ese mismo versículo nos dice que a Satanás le queda poco tiempo para hacerlo. El creciente odio hacia los judíos es una reacción satánica contra la verdad de Dios y los esfuerzos de un Padre amoroso para traer a toda la humanidad a Su Familia. Sin embargo, afortunadamente, eso demostrará ser un esfuerzo violento y vicioso, pero al final en vano, para frustrar el inevitable plan de Dios. 

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