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La máquina de guerra que no se descompone

JULIA GODDARD/la trompeta

La máquina de guerra que no se descompone

‘En realidad, parece que la economía de guerra de Rusia acaba de empezar’.

La Federación Rusa se encuentra al borde del colapso económico, según opinan cada vez más líderes y analistas.

“En Rusia en este momento hay enormes filas esperando gasolina”, dijo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a los periodistas en el Despacho Oval el 15 de octubre de 2025. “De repente, esta economía va a colapsar”.

“La maquinaria bélica de Vladimir Putin podría estar quedándose finalmente sin combustible”, tituló el Atlantic Council el 21 de octubre.

“Para que la maquinaria militar [rusa] siga funcionando así se necesita mucho más dinero, y sencillamente no lo hay”, declaró el 10 de noviembre el político opositor ruso Vladimir Milov.




Es fácil ver por qué los observadores creen que los engranajes de la economía rusa están a punto de colapsar. Casi cuatro años después del comienzo de la “Guerra de Tres Días”, sus fuerzas sólo controlan el 19% del territorio ucraniano. Y eso supuso un costo colosal en vidas y dinero: más de 1,1 millones de bajas y hasta 300.000 millones de dólares.

Como resultado de la guerra, Rusia ha quedado aislada del sistema bancario internacional swift y ha perdido gran parte del acceso a sus propias reservas de divisas. Sufre unas tasas de interés por las nubes y unos niveles de inflación estratosféricos. El poder adquisitivo de los rusos ha caído y gastan menos. Al mismo tiempo, una crisis demográfica causada por la emigración y unas tasas de natalidad abismales está degradando aún más la economía, al igual que la corrupción sistémica de la nación, que asfixia la eficiencia y el crecimiento del sector privado.

Mientras tanto, EE UU ha levantado las restricciones de la era Biden sobre los sistemas de armas estadounidenses en Ucrania. Esto ha permitido a Ucrania destruir infraestructura energética en el interior de Rusia, reduciendo su capacidad de refinación de petróleo quizás hasta en un 25%. Esto ha provocado una grave escasez de combustible en todo el país, lo que ha llevado a la imposición de estrictas restricciones a la exportación para que la propia población rusa disponga de combustible suficiente para conducir sus autos, calentar sus casas y hacer funcionar sus fábricas. Y todavía no hay suficiente para todos.

Además, EE UU sancionó en octubre a las dos mayores petroleras rusas, incluyendo “sanciones secundarias” que amenazan con bloquear el acceso a los mercados de capitales estadounidenses a cualquier organización que comercie con estas empresas. Aunque China e India están encontrando lagunas y soluciones alternativas, sus compras de energía rusa están disminuyendo. Con el motor económico de Rusia falto de lubricante, cada componente se esfuerza más sólo para moverse.

Al mismo tiempo, los precios mundiales del petróleo están cayendo, lo que reduce aún más las ganancias de todo lo que Rusia logra vender.

Es fácil, entonces, entender por qué muchos dicen que las ruedas están a punto de desprenderse.

Pero lo que no comprenden quienes predicen el colapso es que las reglas que se aplican a la economía rusa son diferentes. Las economías de guerra —como se ha convertido la de Rusia— son fundamentalmente diferentes de los sistemas en tiempos de paz que están acostumbrados a evaluar.

Cómo funciona una economía de guerra

En pocas palabras, una economía de guerra se organiza en torno a sostener un esfuerzo militar. Pasar de un sistema civil a una economía de guerra significa redirigir los recursos y prioridades de la nación, dejando de atender las necesidades de su población para enfocarse en las exigencias de la guerra.

Por supuesto, la guerra causa destrucción y muerte, y eso debilita una economía a largo plazo. Pero la guerra también conlleva un gasto gubernamental masivo, una reestructuración industrial a gran escala e innovación, aumentos en la producción y pleno empleo. Así que una economía de guerra puede generar realmente un crecimiento significativo del producto interno bruto durante varios años.

Esto fue cierto para varias naciones en la época de la Primera Guerra Mundial, incluyendo Francia, Italia y EE UU. Fue así en la época de la Segunda Guerra Mundial para Gran Bretaña, EE UU, Alemania, la Unión Soviética y otros beligerantes. Y es cierto para la Rusia de hoy.

Antes de que Rusia emprendiera su guerra a gran escala contra Ucrania en febrero de 2022, una parte considerable de sus trabajadores estaban desempleados y muchas de sus fábricas estaban inactivas. Desde entonces, la nación ha activado gran parte de ese potencial económico no aprovechado. El desempleo ha alcanzado mínimos históricos y las fábricas trabajan a toda máquina para mantener a los soldados equipados con armamento, munición, vehículos y drones. Como resultado, el crecimiento económico de Rusia ha superado al de grandes economías como Alemania y el Reino Unido.

La evidencia sugiere que el liderazgo de Rusia podría mantener la máquina de guerra funcionando a su ritmo actual y evitar el colapso durante mucho más tiempo de lo que muchos observadores esperarían, o desearían.

Los cuatro pistones del fracaso financiero

Por lo general, los economistas señalan cuatro causas principales del colapso económico nacional: el desplome de la moneda, el bloqueo de los recursos vitales, los niveles excesivos de deuda y el descontento generalizado de la población. La economía rusa parece estar en gran medida aislada de las cuatro.

Moscú se ha protegido contra un desplome de la moneda mediante la implementación de controles de capital, lo que significa que el gobierno decide cuánto dinero puede salir de la nación. Esto limita la libertad de los ciudadanos rusos para invertir en el extranjero, convertir rublos a dólares o euros, o incluso enviar dinero a familiares en otros países, pero permite al gobierno aprovechar gran parte de ese potencial económico previamente no realizado sin desplomar el rublo.

“Esta medida sorprendió a muchos analistas económicos”, dijo el economista Joeri Schasfoort en un episodio de Money and Macro, “porque ya no estaban acostumbrados a pensar en los controles de capital como una opción viable”. Sin embargo, es el primer paso crucial para comprender por qué la economía rusa no colapsará” (17 de octubre de 2025).

La perspectiva de un bloqueo económico por parte de potencias exteriores aterrorizaría a muchas naciones. Pero Rusia es el país más grande del mundo, con una superficie similar a la del planeta enano Plutón. Tiene vastas reservas de petróleo en todo ese territorio, así como gas natural, carbón, metales, madera, uranio, fosfatos, potasa, oro, diamantes y tierras raras. Rusia también alberga casi una cuarta parte del agua dulce del mundo y suficiente tierra cultivable como para producir alimentos más que suficientes para su población. Prácticamente las únicas importaciones críticas de las que depende Rusia son maquinaria, componentes de alta tecnología, productos químicos y algunos equipos médicos, y China ha demostrado su capacidad y voluntad de suministrar de forma fiable la mayoría de estos bienes, a pesar de las sanciones. Así que Rusia no es especialmente vulnerable a un colapso debido a una interrupción de los insumos.

La deuda está aumentando en Rusia hoy. Se está formando una burbuja inmobiliaria, el excesivo gasto público está agotando las reservas y los costos del servicio de la deuda están aumentando. Pero, con una relación de deuda pública respecto al producto interno bruto de sólo el 16,4%, Rusia todavía cuenta con una considerable flexibilidad presupuestaria. Mientras tanto, la deuda de los hogares es de aproximadamente el 20,7% del pib, bastante modesta en comparación con muchas economías occidentales. Al menos a corto plazo, las cifras muestran que un colapso impulsado por la deuda sigue siendo extremadamente improbable.

Mientras tanto, el pueblo ruso sigue apoyando a Vladimir Putin. Esto se debe en parte a que la Iglesia ortodoxa respalda la guerra y ha convencido a la población de que la causa rusa es justa. Mientras tanto, el partido Rusia Unida de Putin domina el poder legislativo; las voces de la oposición son asesinadas, encarceladas, exiliadas o marginadas. Si a esto se añade una fuerte corriente de nacionalismo y xenofobia, el régimen de Putin mantiene una amplia legitimidad en toda la sociedad.

La posición de Rusia en estos cuatro factores que normalmente provocarían el colapso económico sugiere que puede mantener su maquinaria de guerra a los niveles actuales durante más años de lo que esperan muchos analistas occidentales. “Si se compara la economía de guerra de Rusia con otras de la historia como la de la Alemania nazi, la Unión Soviética e incluso la de EE UU durante la era de Vietnam”, dijo Schasfoort, “en realidad parece que la economía de guerra de Rusia no ha hecho más que empezar”.

Ian Bremmer, del Grupo Eurasia, dijo en una sesión informativa del 10 de noviembre de 2025 que está de acuerdo con esta evaluación: “Rusia puede continuar económicamente sin ningún impacto real en su capacidad bélica, a pesar de todas estas medidas adicionales, tanto en lo que respecta a los ataques ucranianos como a los golpes a la economía rusa, sin duda durante el próximo año y medio o dos años”.

Nada de esto significa que Rusia no enfrente problemas graves. La fase inicial de una economía de guerra suele ser la fácil, y esa fase está llegando a su fin. En los próximos meses, las sanciones podrían endurecerse, la escasez de mano de obra y de combustible podría intensificarse, y el gobierno de Putin podría verse obligado a intervenir con mano más dura para mantener en marcha la maquinaria de guerra. Podría incrementar las tasas de interés aún más, introducir controles salariales y de precios, y descartar a más industrias civiles para destinar recursos a la creciente economía de guerra. Esto supondrá un mayor sufrimiento económico para el pueblo ruso, pero Putin ya tiene a la mayoría de ellos convencidos de que la guerra es una causa justa que requiere un noble sacrificio. Así pues, aunque la economía de guerra rusa alcance niveles más bajos y cambie a velocidades más bajas, no debemos esperar que quiebre, ni que su conductor se debilite significativamente o sea eliminado.

Una vez que se toma en cuenta la profecía bíblica, podemos estar seguros de ello.

Un ‘príncipe’ profetizado

Alrededor del año 90 d. C., el apóstol Juan registró una profecía en Apocalipsis 9:16 que describía un ejército de 200 millones de soldados, una fuerza muchas veces más grande que cualquiera jamás acumulada en la historia de la humanidad hasta el presente. Otros pasajes aportan detalles vitales sobre esta fuerza gigantesca. Apocalipsis 16:12 indica que el ejército es reunido por “los reyes del oriente”, una coalición de países asiáticos. Daniel 11:44 a 12:1 deja claro que este bloque será uno de los principales beligerantes en una Tercera Guerra Mundial nuclear. Ezequiel 38 muestra que al timón de esta coalición habrá una nación líder y un hombre al mando.

“Y vino a mí palabra de [el Eterno], diciendo: ‘Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Gog, de la tierra de Magog, príncipe de Rosh, Mesec y Tubal, y profetiza acerca de él” (versículos 1-2; traducción nuestra de la versión King James y la Young’s Literal Translation).

¿Quién es este príncipe? Rosh aquí significa Rusia, antes llamada Rus, un punto que reconocen comentarios como el de Jamieson, Fausset y Brown. Los nombres Meshech y Tubal designan las modernas ciudades rusas de Moscú y Tobolsk.

Ezequiel 38 continúa detallando las conquistas de la poderosa fuerza dirigida por este “príncipe de Rosh, Meshech y Tubal” y la derrota final de su ejército. En la Trompeta, de septiembre de 2014, el redactor jefe Gerald Flurry explicó quién es este hombre. “Creo firmemente que Vladimir Putin va a dirigir el ejército de 200 millones de hombres. Sólo hay que ver el poder que ya tiene”, escribió.

¿Puede usted pensar en algún otro político ruso que pueda llegar a ser tan poderoso y tenga la voluntad de llevar a Rusia a la crisis de las crisis? No veo a nadie más en el horizonte que pueda hacerlo. ¡Y sólo quedan muy pocos años para que aparezca el príncipe de Rosh! (...) Esto es absolutamente cierto: ¡La restauración del poder de Rusia por Vladimir Putin —el príncipe de Rusia— estaba profetizada! Ya ha forjado una sólida alianza entre Rusia y China. La profecía sobre el príncipe de Rusia incluye esa alianza principal. (…) La única cuestión es si Putin terminará o no personalmente toda la profecía”.

Cuando el Sr. Flurry escribió su folleto El ‘Príncipe de Rusia’ profetizado en 2017, eliminó toda duda de su postura, afirmando con convicción que Putin cumpliría personalmente este papel: “Su trayectoria, su nacionalidad y su ideología muestran que él está cumpliendo una profecía bíblica clave. El marco de tiempo de su gobierno también muestra que nadie más podría estar cumpliendo la profecía de Ezequiel 38 y 39”. (...)

“Necesitamos observar a Vladimir Putin de cerca. Él es el ‘príncipe de Rosh’ de quien Dios inspiró a Ezequiel a escribir hace unos 2.500 años!”.

Dado que la Trompeta identifica a Putin como alguien que cumple específicamente profecías del tiempo del fin, nosotros creemos que la economía de Rusia evitará el colapso y que Putin se volverá más poderoso en el futuro, librando guerras mucho más trascendentales y destructivas que la actual guerra contra Ucrania.

Está claro que el futuro de Rusia, Ucrania y el mundo es cada vez más sombrío. Sin embargo, el Sr. Flurry afirma que el hecho de que este “príncipe de Rusia” esté gobernando ahora demuestra que el acontecimiento más esperanzador de la historia de la humanidad está cerca. “Vladimir Putin es una señal, (literalmente una señal), ¡de que Jesucristo está a punto de regresar!”, escribe en su folleto. “Este es uno de los mensajes más inspiradores de la Biblia. ¡Lo que estamos viendo en Rusia finalmente conduce a la transición del hombre gobernando sobre el hombre a Dios gobernando sobre el hombre!”.

Pronto llegará una hermosa solución que por fin traerá la paz real a un mundo fracturado. Es una fuerza de esperanza y renovación que pondrá fin a la guerra y restaurará los corazones, las mentes y las naciones por igual. Las espadas se convertirán en arados, las lanzas en hoces, y las economías de guerra serán desmanteladas y reconstruidas en sistemas de paz, al servicio de las personas y para construir vidas sanas y prósperas. Cuando llegue, la violencia y la agitación que han asolado a la humanidad darán paso por fin a una armonía más allá de lo que nos hemos atrevido a imaginar.

EL 'PRÍNCIPE DE RUSIA' PROFETIZADO

Vladímir Putin está jugando un papel clave en la profecía bíblica. Todo líder mundial necesita entender cuán crítico va a ser ese papel. Estamos entrando en la peor crisis jamás en la historia del hombre. Esta profecía es ambos lamentable y sumamente inspiradora a la vez.