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Pixabay/EvgeniT

La invasión del Oriente Medio por Rusia

A partir de 2013, Rusia se convirtió en el jugador más influyente en Siria y el Oriente Medio.

El presidente ruso Vladímir Putin lamentó el colapso de la Unión Soviética como “la mayor catástrofe geopolítica del siglo”. Ahora es claro que la pérdida que él siente no se limita a los antiguos Estados satélites soviéticos. Se extiende a los antiguos Estados clientes de Moscú por todas partes; incluso hasta lugares tan distantes como el Oriente Medio.

Cuando la primavera árabe siria comenzó en marzo de 2011, Rusia (y China) se opuso a todas las principales potencias mundiales vetando las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que habrían condenado el régimen de Bashar Assad. El embajador de Gran Bretaña en la ONU condenó el hecho diciendo que era poner los “intereses nacionales por delante de las vidas de millones de sirios”. Desde entonces, casi medio millón de personas han muerto en ese país.

En 2013, Assad cruzó una “línea roja” trazada por el presidente de Estados Unidos Barack Obama cuando usó armas químicas múltiples veces. Rusia aprovechó la oportunidad y llegó a un acuerdo para eliminar las armas químicas de Assad. A partir de ese momento, Rusia se convirtió en el jugador más influyente en Siria y el Oriente Medio.

En septiembre de 2014, una coalición liderada por Estados Unidos comenzó a bombardear a los rebeldes islámicos desde el espacio aéreo sirio. Un año más tarde, Rusia se unió al campo de batalla sirio con sus propios ataques aéreos; su primer conflicto militar desde la Guerra Fría por fuera de las antiguas fronteras de la Unión Soviética.

Rusia estableció una base aérea cerca de la ciudad portuaria siria de Latakia y una instalación naval en Tartus. Su lista de objetivos incluía a rebeldes islámicos y grupos rebeldes “moderados”, grupos que la coalición guiada por Estados Unidos estaba apoyando.

La Rusia de Putin ha violado repetidamente un acuerdo de seguridad aérea con EE UU en Siria, y la amenaza de una guerra con Rusia ha hecho que Washington tenga miedo de imponer una zona de exclusión aérea en Siria.

Rusia formó una alianza conjunta con Siria, Irán, Irak y Hezbolá y estableció un centro de intercambio de información en Bagdad. La relación de Rusia con Irán, el aliado más fuerte de Assad, se volvió tan cercana que en agosto de 2016, Rusia lanzó ataques aéreos desde una base aérea iraní, la primera vez que una potencia mundial importante lo hacía desde la Revolución Islámica en 1979.

Rusia también ha fortalecido sus relaciones con Turquía. Ambos países han llevado a cabo ataques aéreos conjuntos contra el Estado Islámico en el norte de Siria.

En cuanto a las negociaciones para un acuerdo político en Siria, Rusia ha tomado el liderazgo agresivamente. En diciembre de 2016, Rusia y Turquía negociaron un acuerdo de cese al fuego para Alepo y para las partes de Siria no controladas por los extremistas islámicos. Rusia también condujo las conversaciones de paz en Siria, que comenzaron en Kazajistán el 23 de enero.

Libia, que limita con el borde occidental del Oriente Medio, es otro antiguo Estado cliente soviético en el que Rusia ha intervenido cada vez más. Cuando la primavera árabe libia y una intervención militar de la otan derrocaron a Muamar Gadafi en 2011, la nación descendió al caos. El presidente Obama más tarde describió como su “peor error” su intervención en Libia sin un plan para las consecuencias. La nación ahora tiene esencialmente tres gobiernos separados.

Rusia no ha proporcionado apoyo directo a ninguno de estos gobiernos, pero se ha aliado con el Comandante Jalifa Haftar del Ejército Nacional de Libia. La organización militar de Haftar ha sido el grupo más exitoso en combatir terroristas en Libia, pero se opone al único gobierno libanés reconocido y apoyado por la ONU y el Occidente.

Dos veces en el 2016, Haftar visitó Rusia para solicitar apoyo para sus empresas militares. El 11 de enero, Rusia aerotransportó a Haftar desde la sede de él en Tobruk hasta el portaviones ruso Almirante Kuznetsov. El buque de guerra había anclado en el Mediterráneo cerca de Tobruk mientras navegaba de Siria a Rusia. A bordo, Haftar condujo una videoconferencia con el ministro de Defensa de Rusia. Este último dijo que los dos habían “discutido problemas urgentes en la lucha contra grupos terroristas internacionales en el Oriente Medio”.

Más allá de Libia, Siria, Turquía, Irán e Irak, Rusia en años recientes también ha aumentado su cooperación o participación con Israel, Egipto, Arabia Saudí y Afganistán como parte de su notable ofensiva en el Oriente Medio.

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