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(CHRIS J RATCLIFFE/GETTY IMAGE)

La interpretación moderna de la historia

Los intelectuales han removido a Dios de sus estudios. ¿Cuál es el resultado?

La gente está atacando la historia. Esto es especialmente cierto en la historia de EE UU y Gran Bretaña. Los medios se están llenando con acusaciones de que nuestros grandes líderes eran sanguinarios, corruptos y especialmente, racistas. Los manifestantes están pintando [lemas] con aerosol, derribando, decapitando y destruyendo símbolos de esa historia, incluyendo monumentos que honran a Cristóbal Colón, a los primeros peregrinos, pioneros, George Rogers Clark, Abraham Lincoln, generales confederados, oficiales de policía, veteranos estadounidenses paralizados, víctimas de la Primera Guerra Mundial, soldados de la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill y muchos otros.

Nuestra historia da forma a nuestro presente y a nuestro futuro. ¿Cómo hemos llegado a una perspectiva tan miserable, odiosa y extremadamente inexacta, incluso de nuestra propia historia? ¿Y qué significa esto para nuestro futuro?

La respuesta se encuentra en el método fundamental de los historiadores. Pueden estar en desacuerdo en cualquier otra cosa, pero en lo que sí están de acuerdo es en que la historia humana no ha sido moldeada por Dios.

Por poner un ejemplo, el historiador Homer Carey Hockett advirtió a sus estudiantes a evitar textos históricos que mencionen a Dios y la Biblia. Él escribió: “Además hay algunos tipos de declaraciones que se rechazan incluso sin ser sometidas a las pruebas habituales. Los historiadores deben rechazar (…) declaraciones que informan sucesos que no están conformes a las leyes de la naturaleza establecidas por métodos científicos”.

Entonces, ellos excluyen cualquier posibilidad de lo divino. Las palabras de la Biblia pertenecen a lo espiritual, y los historiadores consideran eso ignorancia. Excluyen los milagros, ignoran las profecías de Dios, hacen a un lado la revelación de Su verdad.

Los historiadores han dejado a Dios y a la Biblia, fuera de nuestra historia. Pero, ¿con qué autoridad?

Un gigantesco signo de interrogación

En 1962, en la Iglesia de Dios Universal durante el tiempo de su fundador Herbert W. Armstrong, el Dr. Herman Hoeh [pronunciado: gérman jhey] escribió un libro, haciendo esta pregunta. Es una pregunta profunda, realmente una de las más profundas que posiblemente podríamos hacer, ¡especialmente a los historiadores de hoy!

El Sr. Armstrong fue rector del Colegio Ambassador en Pasadena, California. En un artículo que escribió sobre la educación, él citó gran parte del primer capítulo del libro del Dr. Hoeh, titulado “La interpretación moderna de la historia”. Quiero compartir con ustedes lo que el Dr. escribió, y creo que se sorprenderá e iluminará con este tema como lo fui yo.

Ese capítulo comienza con aquella pregunta crucial: “¿Con qué autoridad los historiadores han dejado a Dios y a la Biblia fuera de la historia?”. “Esta pregunta puede ser una sorpresa”, escribió el Dr. Hoeh. “Muchos desconocen que una interpretación radicalmente nueva de la historia, está siendo enseñada en escuelas y universidades de hoy. Es una historia del mundo en la cual Dios y lo sobrenatural son rechazados”.

“¡Es imposible creer en ambos en esa historia y en la Biblia! Ambas no pueden estar en lo cierto”, continuó él. ¡Sí, la interpretación moderna de la historia está en conflicto abierto con la Palabra de Dios! Y los historiadores lo saben.

Dejar a Dios fuera de la historia trae caos y confusión. Aun así, la mayoría de la gente ha supuesto que los historiadores seculares tienen razón. Ellos conjeturan que los historiadores tienen las respuestas definitivas, a preguntas importantes tales como por qué existe el hombre, cómo se originó el hombre y hacia dónde está yendo. Tienen fe en la historia secular, pero no han comprobado esa fe.

Un famoso historiador, Hendrik van Loon, confesó: “Vivimos bajo la sombra de un enorme signo de interrogación. ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde nos lleva el destino?” ¡Él sabía que no podía responder a las preguntas fundamentales de la existencia humana! Él dijo: “Aún sabemos muy poco, pero hemos alcanzado el punto donde (con un buen grado de precisión) podemos suponer muchas cosas”.

¡Hoy las suposiciones se disfrazan de autoridad histórica! ¿Va usted realmente a confiar en suposiciones sobre las preguntas más grandes que se hayan hecho alguna vez?

La Trompeta no supone. Tenemos respuestas concluyentes en las que usted puede confiar.

Erguidos juzgando a la historia

“Los lectores ocasionales quedarían sorprendidos al saber cómo se preparan los libros de historia”, escribió el Dr. Hoeh. “Generalmente se presume que la historia es una cuestión de recopilar material basado en hechos reales, de evaluarlo juiciosamente y registrarlo para la posteridad”. Luego, citó al historiador C. W. Ceram quien advirtió: “Nada podría estar más lejos de la verdad”.

“Un historiador no es un escriba, sino un juez de la evidencia que es traída ante él”, continuó el Dr. Hoeh. “Él es su propia autoridad final. No es juzgado por ella, sino que se sienta a juzgar la historia. ¡Él rechaza de plano a cualquier evidencia, que no esté de acuerdo con las creencias de la época usualmente aceptadas, ni a la comunidad en la cual vive!”

“La historia, en otras palabras, está basada sólo en esa parte de la evidencia con la cual las opiniones predominantes de la sociedad en la cual vive el historiador están de acuerdo. Estos análisis podrían parecer sorprendentes, pero son verdad. Los textos de historia mundial lo demuestran. ¡Los historiadores lo admiten!”

La gente es parcial. Los historiadores son parciales. ¡La historia es parcial! Y la mayor parcialidad de todas en esta historia moderna, ¡es que los historiadores han arrancado de sus relatos, la historia de la Biblia! ¡Ésta es una omisión grave!

El mundo enfrenta muchos problemas serios hoy. Tenemos un virus mortal y algo aún peor que eso: las reacciones de los gobiernos que están llevando a las naciones, a una terrible deuda y colapso social. Tenemos serias divisiones políticas, conflictos raciales, conflictos internacionales, aumento del gasto militar y de armas, rápidos avances en el desarrollo de armamentos. ¡Enfrentamos la posibilidad de la aniquilación humana!

El hecho es, ¡que sólo Dios puede salvarnos de nuestros problemas! Sin embargo, ¡estamos dejando fuera a Dios de nuestra historia y fuera de nuestras vidas! ¡Esto es más peligroso que cualquier otro problema que yo haya descrito!

¡Dios está airado por nuestro rechazo de Él! Llama a los descendientes modernos de Israel, en su mayoría EE UU y Gran Bretaña, “el pueblo de mi ira” (Isaías 10:6). (Solicite una copia gratuita de Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía ).

Lea los libros de historia y verá cómo éstos ignoran la Biblia, si es que no la niegan y la socavan rotundamente. ¡Pero la Biblia es el único libro que puede responder a nuestras gigantescas preguntas, y resolver nuestros gigantescos problemas!

Si usted quiere comprobar la Biblia, mire la profecía bíblica. La profecía comprueba la existencia de Dios y la veracidad de Su Palabra (lea mi artículo “La profecía comprueba que Dios existe”, en laTrompeta.es). Usted puede comprobar eso, si está dispuesto a dejar los sesgos y prejuicios personales que todos tenemos. Sólo Dios es completamente imparcial y libre de prejuicios, y debemos aprender a ver las cosas como Él las ve.

Un caso ejemplar

El Dr. Hoeh relató un importante caso de la Corte Suprema de EE UU (de 1954), conocido como Brown v. Board of Education (Brown contra Consejo de Educación). El Dr. se enfocó en el aspecto de cómo se argumentó ese caso, revelando lo que está mal con nuestros historiadores y nuestra historia. Un parte trajo a un historiador notable. Luego él explicó a sus colegas historiadores lo que hizo: “El problema que enfrentamos no es sobre el descubrimiento de la verdad, de toda la verdad y nada más que la verdad, por parte del historiador; en vez de eso, el problema es sobre la formulación de una glosa adecuada. (…) No fue sobre el haber estado involucrados en formular mentiras; no hicimos nada así de vulgar e ingenuo. Sino que estábamos usando los hechos, enfatizando los hechos, enfocándonos en los hechos, haciendo a un lado los hechos, discretamente ignorando los hechos y por sobre todo, interpretando los hechos de modo que… ‘pasaran por aceptables’…”.

¡Los historiadores con cualquier tipo de enfoque en diversos argumentos y problemas cometen este mismo error fundamental! Éste es precisamente el problema con gran parte de la historia moderna: los historiadores se auto-designan como intérpretes y jueces, e ignoran o remueven cualquier dato que ellos consideren inconveniente. Rechazan a Dios como el Juez histórico, se autonombran como jueces, y juzgan la historia con una visión enteramente materialista, “evolucionaria”.

Este tipo de enfoque en nuestros días es ciertamente profético. El apóstol Pablo lo menciona diciendo: “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen [esto es, sujetan o suprimen] con injusticia la verdad” (Romanos 1:18). Muchos historiadores antiguos al menos incluían a Dios en sus escritos, pero el hombre siempre ha suprimido la verdad de Dios de una forma u otra.

¡Los historiadores aún siguen suprimiendo la verdad de Dios! En la forma que ellos interpretan la historia, omiten la verdad y eliminan a Dios y a la Biblia. ¡Ese es un problema serio!

“Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto; pues Dios se lo manifestó” (versículo 19). ¡Dios lo manifestó! Dios se revela a Sí Mismo por medio de Su creación. Su verdad es accesible a cualquiera de mente abierta y con humildad. “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (versículo 20). ¡Todavía la humanidad rechaza a su Creador! ¡No hay excusa para tal ignorancia obstinada!

Los historiadores dicen que Jesucristo es un mito, que los milagros son fantasía, que la Biblia no es más que leyenda y superstición. Tratan de intimidar, para que usted acepte lo que dicen. ¡Pero Dios dice que no tienen excusa para su ignorancia! Él responsabiliza a las personas por lo que deberían saber.

¡Dios es real! Él nos creó. Y se revela a Sí Mismo y Su propósito en Su Palabra. Los seres humanos no son animales. No somos producto de la evolución, ¡la cual es y siempre será una teoría no comprobada! Dios creó a los seres humanos con Su mente y con el potencial de formar Su carácter (Génesis 1), elevándonos muy por encima de la condición de animales.

En su folleto ¿Existe Dios? (solicite su copia gratuita), el Sr. Armstrong dio el ejemplo de un reloj complicado, finamente elaborado. ¿No sería absurdo pensar que ese reloj simplemente apareció de la nada, sin tener un creador? ¡La creación de Dios hace que ese reloj parezca insignificante y simple en comparación! Incluso un colibrí es infinitamente más complejo que el reloj de la más alta calidad. ¡El gran rey David dijo que sólo un tonto podría creer que no hay Dios! (Salmos 14:1).

Dele a Dios una voz

El historiador del caso de corte mencionado arriba dijo más tarde: “Me enfrenté a una mortal oposición entre mi integridad profesional como historiador, y un asunto de valores contemporáneos, de ideales, de políticas, o partidismo y objetivos políticos. Supongo que si un hombre no tiene escrúpulos, este asunto no le molestaría. Pero yo soy sincero al decir que a mí me molestó terriblemente…”.

¡Los historiadores modernos están presionados a elegir entre valores contemporáneos y la verdad! Ese historiador concluyó: “Estoy convencido ahora de que esta interpretación (la cual elaboramos con todo menos la verdad histórica como nuestro objetivo), de todas maneras, contiene una cierta medida esencial de verdad histórica”. ¡Que pasmoso! Cualquier persona con autoridad para decirle la verdad a la gente, tendrá que rendir cuentas ante Dios. ¡Hablar algo cercano a la verdad no es suficientemente bueno!

Vergonzosamente, los historiadores rechazan a Dios y luego se erigen como jueces de la historia. Entonces, a los lectores de la historia sólo les queda aceptar esos juicios humanos como la verdad.

¿Cuándo le darán una voz a Dios los historiadores?

El “método histórico” de estudio, como escribió el Dr. Hoeh, “se basa sólo en una hipótesis fundamental pero no demostrable. A saber: que Dios nunca ha intervenido, ni está interviniendo ahora, ni ha determinado el curso de la historia”. Pero la verdad es, ¡que Dios siempre ha intervenido en el mundo para llevar a cabo Su plan maestro!

Los historiadores que rechazan al Creador de los seres humanos, nunca entenderán la verdadera historia de esa manera. Y los seres humanos nunca resolverán nuestros problemas dejando a Dios fuera del panorama.

No cometa ese error. Usted puede comprobar que Dios existe y que Su presencia es activa en el mundo actual. Él ha estado presente a lo largo de toda la historia, y Él ha registrado mucha historia importante en Su Palabra. ¡Gracias a Dios por eso! Dele gracias por comprobarse a Sí Mismo para nosotros. ¡Y es una noticia maravillosa el hecho de que podamos incluirlo en nuestro estudio de la historia! 

Boletín, AD