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PHOTO BY MARWAN NAAMANI/PICTURE ALLIANCE/GETTY IMAGES

La guerra fría se intensifica en Líbano

jerusalén

El Líbano sigue convulsionando tras la devastadora explosión que arrasó con el centro de Beirut en agosto de 2020. Cuando ocurrió la explosión, la Trompeta pronosticó que éste era un punto de inflexión épico en el destino de la pequeña nación de 5 millones de habitantes. “Creo que lo que suceda a continuación en el Líbano validará no sólo a la Trompeta, sino aún más importante, a la Palabra de Dios, sobre la cual basamos nuestro pronóstico de noticias”, escribió el redactor jefe Gerald Flurry. Nosotros escribimos que Irán perdería su gran poder sobre el Líbano.

Sin embargo, un año después, Irán sigue dominando a Líbano a través de sus milicias terroristas y políticos libaneses. Pero la nación aún se está recuperando de la explosión que ocurrió en Beirut, y Hezbolá se ha visto sometida cada vez a una presión mayor dentro de la sociedad libanesa y también por parte de otras naciones.

Al final, la profecía bíblica demostrará ser correcta: Irán efectivamente perderá la mayor parte o todo su poder en ese país, mientras el Líbano busca una alianza con Arabia Saudí y una Europa liderada por Alemania. Este cambio es crítico para la formación de lo que la Biblia dice que se convertirá en la alianza dominante de Oriente Medio que precederá directamente a la Segunda Venida de Jesucristo.

Líbano es un vasallo

Mientras que el mundo quizás superó la explosión más filmada de la historia, el Líbano no lo ha hecho. Un año después, con gran parte del frente del puerto aún en proceso de restauración, nadie ha sido llevado ante la justicia por la muerte de casi 200 libaneses, en su mayoría cristianos. Para los familiares de los fallecidos, la razón por la que no se ha hecho justicia es tan simple como indignante. La investigación judicial sobre quién permitió que 2.750 toneladas métricas de nitrato de amonio se depositaran en el puerto —prácticamente una bomba masiva— ha sido un fracaso hasta ahora. Esto se debe a que, cada vez que un investigador está a punto de descubrir a los culpables, Hezbolá y sus aliados piden que sea destituido.

Hezbolá consiguió destituir al primer investigador y está presionando para destituir al segundo, el juez Tarek Bitar. Cuanto más se acerque Bitar a realizar acusaciones y detenciones, más presión recibirá para que dimita. Dado que Hezbolá controla gran parte de las instalaciones del puerto libanés y que los políticos de Hezbolá son los que más se oponen a Bitar y a otros investigadores, es probable que la investigación implique a miembros de Hezbolá. Bitar, que es declaradamente apolítico, se ha convertido en un héroe para las familias de las víctimas de la explosión, así como de los libaneses que desean transparencia judicial.

El 12 de octubre, Bitar emitió una orden de arresto contra Ali Hassan Khalil, ex ministro de Finanzas y asociado de Hezbolá. Días después, Hezbolá y su movimiento shií asociado, Amal, protagonizaron protestas callejeras contra la investigación de Bitar y exigieron su destitución. Cuando la protesta pasó de un barrio shií a uno cristiano, sonaron disparos. Las fuerzas cristianas libanesas dispararon contra los manifestantes y estos rápidamente contraatacaron, lo que llevó a un tiroteo de una hora que se asemejó a escenas de la guerra civil libanesa. Fue el ataque antishií más audaz en décadas. Siete manifestantes shiíes murieron y otros 32 resultaron heridos.

Desde ese tiroteo, las tensiones sectarias se han relajado un poco y Bitar ha continuado con la investigación. Hezbolá debe elegir si le permite exponer su conexión con la explosión del puerto o si utiliza métodos más contundentes para detener la investigación. De cualquier forma, se enfrentará a la ira del pueblo libanés, que en su mayoría apoya la investigación de Bitar.

Mientras más interviene Hezbolá en el proceso, más se implica en la explosión del puerto y más expone el dominio profundo que tiene Irán en el proceso judicial libanés y en gran parte de su gobierno.

Arabia Saudí se ha retirado

El dominio de Irán sobre el Líbano también se está convirtiendo en un problema internacional. El 29 de octubre, Arabia Saudí sorprendió a los libaneses al retirar a su embajador de Beirut. Un día después, Bahrein, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos retiraron a sus embajadores. Arabia Saudí dijo que era una represalia porque el ministro de información libanés había culpado a Arabia Saudí de la “agresión” contra los Hutíes respaldados por Irán en Yemen. Se trataba de una excusa poco convincente para abandonar el Líbano durante la desaceleración económica más severa de su historia.

La verdadera razón por la que Arabia Saudí decidió abandonar al Líbano es que el país ya no es un Estado soberano. Se ha hecho evidente que no es más que una satrapía persa moderna, completamente controlada por Irán. “Desde hace tiempo los saudíes han comprendido que Líbano es una provincia controlada por Irán y ya no quieren tirar el dinero bueno tras el malo”, explicó Tony Badran, un experto en Líbano que trabaja para la Fundación para la Defensa de las Democracias.

“Creo que hemos llegado a la conclusión de que tratar con Líbano y su actual gobierno no es productivo ni útil, con el continuo dominio de Hezbolá en la escena política”, dijo el príncipe Faisal bin Farhan Al Saud, ministro de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí, a cnbc el día después de que su país retirara a su embajador.

Arabia Saudí lleva décadas inmersa en una guerra fría contra la hegemonía iraní en todo Oriente Medio. Está luchando activamente contra los soldados de a pie iraníes que apoyan a los terroristas Hutíes en el norte de Yemen. Las críticas del ministro de Información libanés a la “agresión” saudí no son nada nuevas, pero al salir a la luz la dominación iraní, los saudíes buscaban una razón para cortar sus pérdidas y dejar de invertir en un Estado controlado por su archienemigo.

La reacción de Líbano parece haber demostrado el punto de Arabia Saudí. Normalmente, un gobierno que pierde al embajador de su tercer mayor socio comercial intenta curar la herida y poner fin a la disputa, quizás destituyendo al ministro de información o al menos presentando una disculpa. Pero el ministro de información, cristiano pero aliado de Hezbolá, se ha negado a dimitir o incluso a disculparse. Dos ministros de Hezbolá han dicho que si se le obliga a dimitir, ellos dimitirán, lo que disolvería todo el gobierno libanés.

El juego largo de Arabia Saudí

Con la retirada de su embajador y sin intentos de reconciliación, Arabia Saudí está considerando nuevas medidas punitivas, como la prohibición de las importaciones agrícolas libanesas y la posible congelación de las remesas de los 500.000 libaneses que trabajan en el Golfo. Esto hundiría aún más al Líbano en el abismo financiero.

Según Badran, la decisión de Arabia Saudí de deshacerse del Líbano en realidad comenzó en 2016. En 2013, los saudíes habían prometido proporcionar 3.000 millones de dólares de financiación al ejército libanés. Con ello se pretendía reforzar al ejército libanés contra el creciente poder de Hezbolá en el país. Sin embargo, tres años después, cuando sólo se había gastado una pequeña parte del dinero, Arabia Saudí congeló los fondos. Esta fue la primera señal de que los saudíes creían que incluso el ejército libanés estaba bajo el control de Hezbolá y, por lo tanto, de Irán.

Desde entonces, Arabia Saudí ha intentado otras medidas para alejar a Hezbolá de Irán, todas sin éxito. Su decisión del 29 de octubre parece indicar que Arabia Saudí ha renunciado a su estrategia de transformar el Líbano desde dentro hacia fuera. En vez de eso, “los saudíes quieren debilitar a Hezbolá dentro del Líbano”, sugirió Mizrachi, “y creen que la manera de hacerlo es presionar al sistema libanés y hacer que éste sea aún más disfuncional de lo que ya es”.

Al prohibir las importaciones agrícolas libanesas y amenazar con más sanciones económicas, Arabia Saudí está sancionando no sólo a Hezbolá sino a todo el Estado libanés. Esto es una muy mala noticia para una nación que ya está experimentando una inflación creciente, fuga de capitales, apagones y una recuperación lenta después de la explosión del puerto. Arabia Saudí espera que al abandonar por completo al Líbano se produzca suficiente descontento interno como para que los propios libaneses se levanten contra Hezbolá.

A medida que otros colaboradores internacionales se unen a Arabia Saudí en el aislamiento del Líbano, la posibilidad de que aumenten los conflictos civiles y la violencia es cada vez más real.

Aproximadamente dos tercios de los libaneses son musulmanes, divididos en partes iguales entre suníes y shiíes. Un tercio son cristianos, la mayoría católicos maronitas. El popurrí religioso del Líbano lo convierte en una mezcla particularmente inestable en el ya volátil Oriente Medio. Actualmente, muchos de los líderes cristianos del Líbano están aliados con Hezbolá, simplemente para salvaguardar sus propias posiciones de poder. Sin embargo, a medida que aumente la presión tanto en el país como en el extranjero, será más difícil para estos líderes mantener su alianza con Hezbolá. Los cristianos que protestan en las calles están empezando a exigir un cambio a sus líderes. Si estos líderes rompen finalmente con el dominio de Hezbolá, se producirá un gran cambio de poder en el Líbano.

Si se agudiza la ira de la población en contra de Hezbolá, un levantamiento considerable pondría una presión enorme sobre Hezbolá, y por lo tanto sobre Irán, para que se retire. Sin embargo, es poco probable que Irán renuncie a su posición dominante en el Líbano sin luchar.

Esto significa una cosa: la guerra civil llegará de nuevo al Líbano.

Según la profecía bíblica, el resultado no será una victoria para Hezbolá. En cambio, los suníes y los cristianos saldrán victoriosos. Esta alianza en el Líbano será en realidad un microcosmos de una alianza mucho más amplia entre suníes y católicos que, según la profecía, obtendrá el poder en todo Oriente Medio.

Basándose en una profecía aún por cumplirse registrada en el Salmo 83, el Sr. Flurry ha pronosticado que el poder de Irán está destinado a debilitarse en Líbano y Siria. Estas dos naciones, junto con otras naciones suníes como Jordania, Turquía y varios estados del Golfo, se unirán a una Europa católica resurgente, liderada por Alemania. El conflicto del Líbano, que cuenta con una población cristiana considerable, será probablemente la puerta de entrada para una mayor intervención europea en Oriente Medio. Entonces, a medida que el Líbano comienza a hervir, observe cómo Europa se involucra más en el resultado.

“Continúe observando el Líbano”, escribió el Sr. Flurry inmediatamente después de la explosión de 2020. “Mientras ve cómo se desarrolla este terrible escenario, ¡reconozca que ese sangriento acontecimiento es parte de una reacción en cadena que la Biblia dice que está destinada a culminar en la Segunda Venida de Jesucristo! Dios lo ha expuesto todo para que lo veamos en sus profecías majestuosas”. Más allá de la guerra civil, todavía hay esperanza para el pueblo libanés. Y al presenciar cómo se desarrollan las profecías del tiempo del fin de Dios en el Líbano, hay esperanza para toda la humanidad, ya que muestran que los días de guerra están a punto de terminar. ▪

Para saber cómo la alianza de Europa con muchos Estados suníes, incluyendo el Líbano, conducirá al retorno de Jesucristo, solicite el folleto gratuito El Rey del Surpor Gerald Flurry.

Este artículo fue traducido del artículo “Cold War Getting Hotter in Lebanon” de theTrumpet.com.


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