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La guerra de Putin contra Rusia

(DIMITAR DILKOFF / AFP) (FOTO DE DIMITAR DILKOFF/AFP VÍA GETTY IMAGES)

La guerra de Putin contra Rusia

Los ojos del mundo se enfocan en el salvajismo del dictador en contra de Ucrania. Pero una represión brutal se está llevando a cabo en el frente doméstico.

¿Sabía usted que los ucranianos han estado exagerando? Resulta que, a pesar del rápido aumento del número de cadáveres y de los crecientes montones de escombros en Kiev y otras ciudades ucranianas, Rusia no ha iniciado una guerra en contra del país.

Al menos, así es la situación según el gobierno ruso.

El 10 de marzo, un periodista le preguntó al ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, si Rusia planea invadir otros países una vez que haya terminado en Ucrania. “No planeamos atacar otros países”, dijo. “Ni tampoco atacamos a Ucrania”.

Fuera de Rusia, prácticamente nadie cree eso. Solamente los occidentales más conspirativos o descabellados se creen la afirmación del presidente ruso Vladimir Putin de que sólo está llevando a cabo una “operación especial de mantenimiento de la paz”. O que sus soldados están arriesgando heroicamente sus vidas para acabar con el “genocidio” de los rusos étnicos en Ucrania. O que cualquier baja civil es el resultado de los malvados nazis ucranianos que bombardean a su propio pueblo. O que Putin se vio obligado a todo en contra de su voluntad debido a la agresión de Ucrania y a la alianza de la otan liderada por Estados Unidos.

Fuera de Rusia, ese tipo de mentiras se rechazan con toda razón. Pero dentro de Rusia, la realidad es muy distinta. Y eso es porque Putin está controlando firmemente la narrativa dentro de la nación y la utiliza para moldear la perspectiva de su pueblo.

La guerra en contra de la ‘guerra’

La invasión a gran escala de Ucrania por parte de Putin comenzó el 24 de febrero. Apenas cinco días después, los educadores rusos empezaron a recibir manuales emitidos por el gobierno en los que se les indicaba precisamente lo que debían enseñarles a los alumnos de todo el país sobre el acontecimiento.

Los puntos principales son que Ucrania no existía hasta el siglo xx y que nunca debió separarse de Rusia. Estados Unidos protagonizó un golpe de Estado violento en 2014 e instaló un gobierno títere estadounidense. Después de que partes de la región oriental ucraniana de Donbas declararan su independencia de este régimen títere, los ucranianos “nazificados” pasaron ocho años tratando de asesinarlos a todos. En la actualidad, Rusia “no está en guerra con Ucrania”, según los manuales de enseñanza, sino que está inmersa en una noble campaña para “proteger a las personas que han sido objeto de intimidación y genocidio”.

Estos puntos se suman al clásico giro de negar, atacar e invertir a la víctima y al agresor. Pero es lo que los profesores de toda la inmensa Federación Rusa están obligados a enseñar metódicamente a las impresionables mentes jóvenes, y deben aportar pruebas de que lo están haciendo.

El régimen de Putin también ha reprimido con dureza los pocos vestigios que quedan de la prensa libre en Rusia. La emisora de radio Eco de Moscú enmudeció el 1 de marzo. Al día siguiente, el organismo gubernamental encargado de vigilar la Internet, Roskomnadzor, anunció que bloquearía cualquier sitio web que calificara la guerra como “invasión” o “guerra”; procedió a bloquear 32 sitios. Sólo 48 horas después, se aprobó una nueva ley. Actualmente, si un medio de comunicación ruso o un individuo llama a la guerra una guerra o contradice de alguna manera la narrativa de Putin, se enfrenta a hasta 15 años de cárcel.

Vyacheslav Volodin, presidente de la cámara baja del parlamento, declaró: “Esta ley obligará a castigar, y con mucha dureza, a quienes mintieron e hicieron declaraciones que desacreditaron a nuestras fuerzas armadas”.

La ley incitó a la televisora independiente tv Rain a desconectarse de inmediato, y muchos periodistas de medios independientes y extranjeros comenzaron a huir de Rusia.

Debido a estas medidas, prácticamente todos los medios de comunicación restantes le están transmitiendo a los rusos de más edad la misma retórica que los profesores de las escuelas les dan a los jóvenes. “Es muy difícil (…) encontrar información alternativa”, dijo la periodista rusa Marina Ovsyannikova a la bbc el 17 de marzo. Como resultado, dijo, la mayoría de los rusos están “zombificados” por la propaganda de Putin.

Putin sabe que controlar la narrativa es vital. Es probable que el ruso promedio vea la violencia que se ha desatado en Ucrania de manera distinta a las guerras que Putin emprendió en Chechenia o en Siria. De hecho, en Ucrania, los rusos están matando a hermanos eslavos, vinculados a Rusia por una historia milenaria y una religión común. Algunos analistas han pronosticado que la vergüenza resultante entre los rusos podría ser lo suficientemente fuerte como para hacer caer a Putin.

Pero como la maquinaria de propaganda de Putin está operando a toda máquina, cualquier presión de este tipo sigue siendo manejable. Para los occidentales, Ucrania está ganando la guerra de la información: al presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy se le compara con Winston Churchill, y a Putin con Adolfo Hitler. Pero dentro de Rusia, Putin es el héroe de la película.

Durante la mayor parte de sus 22 años en el poder, Putin ha estado suprimiendo gradualmente la prensa y reescribiendo aspectos de la historia para modelar la perspectiva de su pueblo, aumentar su control y atacar a sus enemigos, internos y externos. Al principio, sus medidas iniciales pudieron haber parecido inofensivas. Pero despejaron el camino para los extremos actuales. El resultado es que la mayoría de los rusos le creen y lo apoyan.

Las encuestas estatales muestran al menos un 71% de los rusos que apoyan la invasión de Putin. Las agencias independientes siguen situando la cifra en un 58%.

Según explicó el politólogo Anton Shirikov al Washington Post, los esfuerzos de Putin han tenido tanto éxito que muchos rusos son incapaces de creer la verdad, incluso cuando proviene de familiares o amigos de confianza. “Tienen este filtro”, dijo, por lo que “simplemente lo rechazarán”.

Todo eso significa que, aunque las bajas rusas aumenten y la economía rusa sufra una auténtica devastación por las sanciones económicas, la mayoría de los rusos no culpan a Putin. Culpan a la otan y apoyan a Putin.

Algunos rusos penetran la burbuja propagandística, se enteran de la vergonzosa verdad y protestan contra la invasión. A finales de febrero, un número considerable de personas se manifestaron contra la guerra en ciudades desde Moscú hasta Vladivostok. Se trataba de personas que accedieron a información no filtrada y se lanzaron a pensar de forma independiente. Calificaron la guerra como una guerra iniciada sin provocaciones y sin ninguna justificación. Pero los manifestantes fueron arrestados rápidamente. Los datos oficiales rusos dicen que 3.500 personas han sido detenidas, pero los grupos de derechos humanos del país afirman que la cifra real asciende a 13.000.

A medida que la guerra entraba en su cuarta semana, las manifestaciones disminuyeron y las medidas de seguridad se endurecieron. Un grupo de ciudadanos rusos atrevidos adoptaron un enfoque nuevo y más sutil: pararse en un lugar público sosteniendo una hoja de papel en blanco, sin palabras, sin nada. Sorprendentemente, incluso esto fue una declaración demasiado audaz como para que Putin la tolerara. Esos rusos también fueron arrestados y podrían pasar los próximos 15 años encarcelados.

¿Está iniciando una purga?

El 16 de marzo, las fuerzas de Putin asombraron al mundo al bombardear un teatro en Mariupol, Ucrania, que albergaba a más de 1.000 civiles desplazados, principalmente mujeres y niños. El ataque se produjo a pesar de que los ucranianos habían pintado la palabra rusa “niños” en el exterior del edificio, claramente visible para los pilotos rusos. En los días posteriores al bombardeo, surgieron informes de que las tropas de Putin estaban deportando a la fuerza a miles de ciudadanos de Mariupol a ciudades situadas en lo profundo de Rusia.

Muchos consideraron esto como un punto de inflexión por parte de Rusia hacia la dirección de cometer crímenes de guerra abiertamente y terrorismo puro. Incluso dentro de Rusia, los ciudadanos que se enteraron de la noticia, muchos a través de la aplicación de mensajería Telegram, expresaron su indignación.

Putin no se inmutó. Le dijo a la nación que las mujeres y los niños no fueron asesinados por sus tropas sino por una milicia ucraniana de extrema derecha. Sin embargo, aparentemente comprendió que un número importante de rusos no le creería. Durante una videoconferencia televisada el mismo día del bombardeo del teatro, Putin desató no sólo su habitual ráfaga de invectivas contra el “régimen pronazi” de Ucrania, sino también una nueva amenaza en contra de cualquier ruso que cuestione el liderazgo de Putin.

Se trata de “escoria y traidores”, y el pueblo ruso “simplemente los escupirá como un mosquito que accidentalmente se metió en la boca”, dijo. “Esta auto purificación natural y necesaria de la sociedad sólo fortalecerá a nuestro país”.

Sus seguidores escucharon el mensaje claramente. A las pocas horas del discurso de Putin, varias casas pertenecientes a activistas y periodistas rusos fueron objeto de vandalismo. Un mensaje pintado en una puerta decía: “No traiciones a tu país, [expletivo]”. Otros periodistas recibieron mensajes similares que incluían el símbolo “Z” del régimen ruso, mostrando su apoyo a la guerra.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, habló con Meduza el 17 de marzo, confirmando los informes de intimidación de activistas y periodistas y reiterando los comentarios de Putin. “En tiempos tan difíciles (…) mucha gente muestra sus colores verdaderos, y muchas personas se muestran como traidores”, dijo, “y desaparecen de nuestras vidas”. Algunos simplemente abandonan el país, mientras que otros “infringen la ley” y deben ser castigados: “Así es como se produce la limpieza [de la que habló Putin]”.

Peskov tiene razón cuando dice que muchos rusos están huyendo voluntariamente del país. Entre 1,6 y 2 millones de personas habían huido incluso antes de que Putin intensificara dramáticamente su guerra contra Ucrania en febrero. Ya temían estar en peligro de ser arrestados bajo pretextos falsos. Desde que comenzó la invasión, se han ido más de un cuarto de millón más, el mayor éxodo desde justo después del colapso de la Unión Soviética a principios de la década de 1990.

Para muchos que permanecen, la “purificación” ya ha ido más allá de los actos de vandalismo. Además de las purgas anteriores e incluso de los envenenamientos, este año Putin ha detenido a varios funcionarios rusos de alto rango, como Roman Gavrilov, subjefe de la Guardia Nacional rusa, y Sergei Beseda, jefe de la rama de inteligencia exterior del Servicio Federal de Seguridad, el sucesor de la notoria kgb. Al menos ocho generales también han sido relevados de sus mandos y, en algunos casos, detenidos.

Putin está reescribiendo la historia para reforzar su control, reprimiendo los medios de comunicación y la expresión, y “purificando” a Rusia de “traidores”. El panorama está cada vez más claro. Vladimir Putin está marchando por el mismo camino que uno de los tiranos más brutales y psicópatas de la historia: su predecesor en el Kremlin, Iósif Stalin.

‘Hombre de acero’

El más infame y despiadado de los dictadores rusos nació como Iósif Dzhugashvili en 1878, pero de joven se dio a sí mismo un nombre que inspira temor, Stalin, que significa “hombre de acero”. De joven, Stalin leyó las obras de Karl Marx y se unió al partido revolucionario bolchevique para ayudar a derrocar al zar. Sus primeras contribuciones al partido consistieron en recaudar fondos secuestrando a los hijos de las familias ricas y realizando asaltos sanguinarios.

En noviembre de 1917, los bolcheviques tomaron violentamente el control de la nación con Vladimir Lenin como líder y Stalin como uno de sus principales ejecutores. En pocos meses, cerraron los periódicos hostiles, establecieron un servicio de seguridad interna despiadado (el precursor de la kgb) y comenzaron a masacrar a los “enemigos del Estado”, que incluía al clero, la antigua nobleza y los ricos.

Tras la muerte de Lenin en 1924, Stalin consiguió aventajar a sus rivales bolcheviques para convertirse en jefe del partido y de la nación. Una vez en el timón, colectivizó la agricultura, amplió enormemente los poderes de la policía secreta y estableció un sistema que animaba a los ciudadanos soviéticos a espiarse entre sí. Instituyó la Gran Purga, una serie de campañas para “limpiar” la sociedad soviética de cualquiera que se considerara una amenaza, ya fuera mediante la ejecución inmediata o el trabajo hasta la muerte en un campo gulag. Stalin asesinó a unos 20 millones de personas. Alrededor de 18 millones entraron en sus gulags; millones de ellos nunca salieron.

Putin nació en el perverso sistema soviético de Stalin en 1952, cinco meses antes de su muerte. En 1975, se unió a la kgb, donde pasó 15 años como ejecutor del Kremlin.

“El Sr. Putin fue forjado y moldeado por la infame kgb, el despiadado y asesino servicio secreto del gobierno ruso que se hizo famoso por José Stalin”, escribió el redactor jefe de la Trompeta, Gerald Flurry, en enero de 2004. Cuando el Sr. Flurry escribió esas palabras, Putin llevaba sólo cuatro años gobernando Rusia y pocos analistas lo consideraban un dictador en ascenso o una amenaza para la paz mundial. Pero el Sr. Flurry conectó los puntos entre Stalin, la kgb y Putin, y dijo que el “mundo entero debería estar alarmado”.

En 2008, el Sr. Flurry volvió a comparar a Putin con Stalin, afirmando que creía que el presidente ruso había firmado un acuerdo secreto con los dirigentes alemanes, similar al que Stalin firmó con Hitler en 1939 y que contribuyó a que se desencadenara la Segunda Guerra Mundial.

En su folleto de 2017 El ‘Príncipe de Rusia’ profetizado, las comparaciones del Sr. Flurry fueron aún más punzantes: “Putin tiene un patrón extenso de maldad diabólica al nivel de Iósif Stalin. Una gran cantidad de frutos lo demuestran. (…) Ningún líder en Rusia ha igualado la maldad diabólica de Putin desde Iósif Stalin”.

En los años transcurridos desde que se escribió eso, y particularmente desde que comenzó la guerra total en Ucrania este año, esos “frutos” se han vuelto aún más abundantes. Putin fue forjado por el grotesco y despiadado sistema que construyó Stalin. Y a pesar de haber emitido algunas críticas a Stalin a lo largo de los años, cree que éste merece un lugar en el panteón de los líderes que han fortalecido a Rusia, junto a los zares Pedro i, Nicolás i y Alejandro iii. Esto queda claro por la forma en que los medios de comunicación rusos modernos, que Putin controla, han rehabilitado la imagen de Stalin sistemáticamente.

El ver que el liderazgo de Putin se vuelve cada vez más estalinesco es aleccionador y ominoso. Si continúa por este camino, las mentiras descaradas, los juicios amañados, el control de los medios de comunicación y la represión de las protestas pueden ser sólo el comienzo. Putin ya ha transformado a Rusia del autoritarismo al totalitarismo. La estalinización total —con gulags y todo— puede no estar muy lejos.

La historia sangrienta del reinado de Stalin, que Putin cada vez imita más, apunta a un futuro oscuro para Rusia y para el mundo. Cuando esa historia se pone junto a la profecía bíblica, el indicio se vuelve certero.

Un ejército de 200 millones

La Biblia advierte que un gran poder se levantará de Oriente en la era moderna. Las Escrituras llaman a este poder “los reyes del oriente” (Apocalipsis 16:12). En Apocalipsis 9:16, el apóstol Juan escribió que esta fuerza tendrá un ejército de 200 millones de hombres.

La Biblia proporciona muchos detalles vitales sobre este ejército masivo jamás reunido. Daniel 11:44, 12:1 y Mateo 24:21-22 muestran que esta fuerza será uno de los principales combatientes en la Tercera Guerra Mundial nuclear. Ezequiel 38 dice qué países específicos contribuirán con soldados a este mega-ejército y muestra que será dirigido por una nación y un hombre.

El versículo 2 dice: “Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él”.

Los eruditos bíblicos están generalmente de acuerdo en que “Gog” se refiere a Rusia y la “tierra de Magog” incluye la región extensa en la que se encuentra la China actual. Meshech está relacionado con la ortografía rusa moderna de Moscú: MocĸBa. Y Tubal se refiere a la ciudad rusa de Tobolsk, al este de los Montes Urales.

Otro nombre para toda Rusia se encuentra algo oculto en este pasaje. Existe un desacuerdo sobre cómo debe traducirse al español la palabra hebrea rosh en este versículo. La versión Reina Valera 1960 citada anteriormente la traduce como el adjetivo “soberano”. Pero la traducción correcta no la vierte como un adjetivo sino como un nombre propio: Rosh. Este es un nombre antiguo para el pueblo que llegó a ser conocido como Rus, o Rusia.

Así que la identidad de este “príncipe” de Rusia, Moscú y Tobolsk claramente comienza a tomar forma: la enumeración de los tres nombres confirma que se trata de un individuo que gobierna sobre todos los diversos pueblos de Rusia, de oeste a este.

La mención de Magog muestra que su liderazgo se extiende más allá de las fronteras de Rusia y llega hasta China. Los versículos 5-6 mencionan nombres antiguos para los pueblos de naciones como India y Japón, mostrando que estos también brindarán su poderío militar a este bloque, liderado por Rusia. Rusia ya está construyendo una poderosa alianza con China e India.

Cuando se examinan estos pasajes bíblicos junto con los acontecimientos actuales en Rusia, la identidad de este “príncipe de Rusia” queda clara. En la Trompeta de septiembre de 2014, el Sr. Flurry escribió: “Creo firmemente que Vladimir Putin va a dirigir el ejército de 200 millones de hombres. Basta con ver el poder que ya tiene. ¿Puede pensar en algún otro político ruso que pueda llegar a ser tan poderoso y tener la voluntad de liderar a Rusia en la crisis de las crisis? No veo a nadie más en el horizonte que pueda hacerlo”.

Cuando escribió El ‘Príncipe de Rusia’ profetizado en 2017, el Sr. Flurry estaba aún más seguro de que Putin cumpliría personalmente este papel. “Su trayectoria, su nacionalidad y su ideología demuestran que está cumpliendo una profecía bíblica fundamental”, escribió. “El periodo de tiempo de su mandato también muestra que nadie más podría estar cumpliendo la profecía de Ezequiel 38 y 39”.

El 8 de marzo, Zelenskyy le suplicó al mundo que ayudara a Ucrania a detener la matanza de sus hombres, mujeres y niños por parte de Rusia, y calificó a Putin como una “bestia”. No es frecuente que este término se aplique a los jefes de Estado, pero los libros bíblicos de Daniel y Apocalipsis utilizan esta misma palabra para describir la naturaleza feroz de los líderes que han gobernado durante gran parte de la historia, y que cada vez son más poderosos en la era moderna.

“Hay una razón por la que Dios utiliza esta terminología”, escribió el Sr. Flurry en nuestra edición de julio de 2014. “Cuando esos hombres alcanzan el poder, se convierten en bestias astutas y feroces. A lo largo de la historia han pensado habitualmente como animales salvajes, queriendo conquistar, saquear, quemar y destruir. (…) Dios llama a estos líderes bestias por una razón [y] ¡ni siquiera hemos visto lo peor de estas bestias!”.

Se avecina un futuro desolador para Rusia, Ucrania y para otras naciones. Pero el Sr. Flurry dice que el hecho de que este “príncipe de Rusia” monstruoso esté en la escena demuestra que el acontecimiento más esperanzador de la historia de la humanidad está próximo. “¡Vladimir Putin es una señal, literalmente una señal, de que Jesucristo está a punto de regresar!”, escribe en su folleto. “Este es uno de los mensajes más inspiradores de la Biblia. Lo que estamos viendo en Rusia conduce en última instancia a la transición del hombre gobernando al hombre a Dios gobernando al hombre!”.

Ver a Putin dirigiendo a Rusia en una dirección cada vez más estalinista es más que preocupante, y es una señal de que el tumulto global está cerca. Pero este acontecimiento está íntimamente ligado a la noticia más maravillosa que se pueda imaginar: ¡Jesucristo regresará pronto a la Tierra y dará paso a una era de paz para los pueblos de Rusia, Ucrania y todo el mundo!