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MAX MUMBY/INDIGO/GETTY IMAGES

La familia real divide a Gran Bretaña

El dramático anuncio del príncipe Harry ha llevado las guerras culturales al corazón de la familia real.

Harry, el duque de Sussex y su esposa, Meghan, anunciaron el 8 de enero que dejarían de ser miembros ilustres de la familia real de Gran Bretaña. Su anuncio ha provocado una crisis pública dentro de la familia real.

El anuncio de Harry expuso lo que quería hacer: renunciar al dinero que recibe de los contribuyentes, retirarse de su papel de “miembro de la realeza” y ser libre de trabajar para cualquier empresa u organización benéfica que quiera.

El problema es que se estima que el dinero al cual ofreció renunciar equivale solo a un 5% de sus ingresos. Él quería mantener los ingresos que su padre le provee de las grandes propiedades de su familia en Reino Unido. Y quería conservar la casa gratuita en la que vive en los terrenos del Castillo de Windsor, en la que los contribuyentes acaban de gastar 3,2 millones de dólares en renovaciones.

En otras palabras, quería las ventajas de ser parte de la realeza, pero no la responsabilidad.

La Reina no estaba dispuesta a dejar que tuviera nada de eso. Diez días después, ella anunció que Harry y Meghan perderían su estatus de “Su Alteza Real”. Ya no sería el “Príncipe Harry”, sino que sería conocido como “Harry, duque de Sussex”. Él tendría que pagar los 3,2 millones de dólares utilizados para renovar su casa. Perdería todos sus puestos militares, incluida su posición como capitán general de los Royal Marines. Ya no representaría a la Reina en ninguna actividad oficial. El príncipe Carlos dijo que continuaría financiando a Harry, pero solo a corto plazo, tal vez durante un año.

El veredicto es claro. Él es libre de irse, hacer lo suyo y ganar dinero si quiere. Pero no puede hacerlo como miembro de la familia real.

Daño a la familia real

Se dice que la decisión del duque de Sussex causó gran angustia a la Reina. “No es ningún secreto que detrás de las puertas de palacio ella ha quedado devastada por su declaración”, escribió el Daily Telegraph (18 de enero).

El duque hizo su anuncio antes de resolver los detalles con la Reina y el príncipe Carlos. Se dice que desafió una solicitud directa de la Reina de no hacer esto solo. Su marido, el duque de Edimburgo, habría quedado “profundamente herido” por la “falta de respeto” demostrada por el príncipe Harry y su esposa.

El anuncio llega en un momento difícil para la Reina. Su esposo se vio obligado a retirarse de sus deberes públicos el año pasado debido a problemas de salud. Él fue llevado al hospital durante la temporada navideña. Como Benedict Spence escribió en el Daily Telegraph, la decisión del duque de retirarse de la vida real “ahora, en un momento en el que la familia, y la monarca, necesitaban que los miembros más jóvenes dejaran de lado las animosidades personales, es imperdonable en muchos aspectos”.

Muchos han comparado la jugada de Harry con una “abdicación” o un divorcio real. Y podría tener consecuencias similares.

Si bien la Reina se movió rápidamente para resolver los problemas más importantes, aún queda mucho por decidir. Por ejemplo, ¿quién pagará por la seguridad del príncipe Harry, ahora que vive en el extranjero? ¿Podrá usar “Sussex Royal”, el sello personal que él y su esposa tuvieron antes de dejar la familia?

Más preocupante aun, es que existe el riesgo de que esto se convierta en una batalla de divorcio pública y airada.

El Telegraph informó que el Palacio de Buckingham teme que, si Harry no consigue lo que quiere, “él y su esposa podrían hacer públicas acusaciones perjudiciales”.

“Tengo una idea de lo que podría transmitirse en una entrevista completa, sin restricciones, y no creo que sería bonito”, escribió Tom Bradby en el Sunday Times (12 de enero).

Tal entrevista sin restricciones podría no suceder de inmediato. Harry respeta a su abuela, la Reina, y parece listo para irse en silencio, incluso si no recibe lo que quiere. Pero la relación con su padre es mucho más tirante. El espectro de una división real pública rondará el futuro del príncipe Carlos.

La familia real tiene una posición privilegiada con mucho dinero y apoyo de los contribuyentes. En este momento, eso no es controvertido. Pero una gran razón por la que no es controvertido es que la Reina usa ese privilegio y apoyo en el servicio y el deber. Ella ha vivido admirablemente de acuerdo con la promesa que hizo en su cumpleaños número 21: “Declaro ante todos ustedes que toda mi vida, ya sea larga o corta, estará dedicada a su servicio y al servicio de nuestra gran familia imperial a la que todos pertenecemos”.

La Reina no ha usado su riqueza y poder para hacerse más rica o viajar por el mundo para codearse con celebridades. Pero si el príncipe Harry usa su posición real para sí mismo y no para servir a otros, más se preguntarán si Gran Bretaña debería tener una familia real.

Hablar de deber y servicio fue algo que faltó en gran medida en la declaración de los Sussex. “El trabajo de cada miembro de la familia real es apoyar a la Reina, de tocar el segundo, tercer o cuarto violín”, escribió Fraser Nelson en el Telegraph. Es un papel que Harry ya no está feliz de interpretar.

Algunos de los antiguos colegas de Harry en el ejército están enfadados. James Glancy, un excapitán de elite del Servicio Especial de Botes, dijo: “Si Harry sigue esta ruta de semi-privatizar su papel, no elevaría un brindis por él, ya que no tendría mi respeto”. Él dijo que otros en el ejército estaban “muy molestos, si no disgustados por la falta de respeto a la Reina al no discutir esto”. Esta opinión del ejército pudo haber jugado un papel en la decisión de despojar a Harry de sus posiciones militares.

Guerras culturales

El príncipe Harry y su esposa son buenos amigos de importantes figuras de la izquierda radical en EE UU. El Daily Mail informó el 10 de enero que los Sussex recibieron consejos sobre su ruptura con la familia real del expresidente de EE UU, Barack Obama y su esposa. El Mail escribió que los Sussex quieren “imitar la forma en que ellos lograron construir por sí mismos una vida exitosa, pero digna, después de la Casa Blanca”.

“De hecho, es justo decir que su estrella se ha elevado desde que salieron de la Casa Blanca, particularmente la de Michelle, y esto es algo que Meghan admira muchísimo”, cita el Mail a un asistente.

El presidente Obama jugó un rol muy importante en el movimiento de EE UU hacia la izquierda (artículo en la página 1). Su presidencia acentuó las principales divisiones en la sociedad estadounidense. Y aparentemente él y su esposa desempeñaron un papel muy significativo en separar a Harry del resto de la familia real.

Tampoco es el Sr. Obama la única conexión de los Sussex. Su jefe de comunicaciones, Sara Latham, fue asesora principal en la campaña presidencial de Hillary Clinton en 2016. La Sra. Clinton los visitó a ambos en su casa cerca del Castillo de Windsor el 12 de noviembre. Más tarde ese mes, los Sussex fueron a Canadá a pasar unas vacaciones de seis semanas para considerar su futuro.

La izquierda en EE UU, junto con sus estrellas de cine y celebridades asociadas, han apoyado ruidosamente la decisión de Harry y Meghan. Durante su viaje de noviembre al Reino Unido, la Sra. Clinton dijo que los críticos de Meghan en la prensa eran “chicos malos”. Meghan, dijo ella, debe “seguir adelante, hacer lo que cree que es correcto”.

El Daily Mail informa que Harry ahora está tan involucrado en las luchas políticas de EE UU que quiere mudarse allí; pero se mantendrá alejado mientras Donald Trump sea presidente. Durante la campaña electoral de 2016, Meghan llamó al Sr. Trump “divisivo” y “misógino”. Ella dijo que se mudaría a Canadá si él ganaba.

El protocolo diplomático ha impedido que Harry se exprese demasiado con su oposición al Sr. Trump. Ahora que ya no es un miembro de la realeza, puede involucrarse más en las divisiones políticas de EE UU.

Racismo en la Familia Real

Otros en la izquierda radical han ido mucho más allá de simplemente elogiar la decisión de los Sussex. El 9 de enero, el New York Times publicó un artículo de opinión titulado “Los británicos negros saben por qué Meghan Markle quiere salirse”.

Al renunciar drásticamente, los dos estaban “mostrando su desprecio por el racismo del establecimiento británico”, dice el artículo; lo que implica que el Times está llamando a la Reina racista.

El artículo desencadenó una avalancha. Los “expertos” en estudios de raza y género inundaron los medios de comunicación para explicar que la decisión de Harry y Meghan fue una reacción al racismo de la sociedad. Good Morning Britain, This Morning, Newsnight, Question Time y muchos programas más organizaron debates sobre los pecados de la nación contra la duquesa de Sussex, quien es en parte negra.

Esto parece un verdadero punto de inflexión para las relaciones raciales en Gran Bretaña. Nunca la idea de que Gran Bretaña fuera fundamental e institucionalmente racista había recibido tanto tiempo de emisión.

En estos programas, cuando un presentador de televisión pide evidencia de racismo, es derribado de inmediato. Si una persona negra declara que hay racismo, debemos aceptar su palabra. Si alguien pide pruebas, está cuestionando las experiencias de vida de una persona negra y, por lo tanto, es racista.

Pero hay poca evidencia de algún racismo. Analice los titulares de la boda de Meghan con el príncipe Harry, y no encontrará nada más que entusiasmo por la nueva novia real. La cobertura solo se volvió negativa como reacción al comportamiento de Meghan. A nadie le gusta que una pareja que recorre el mundo en jets privados le de conferencias sobre responsabilidad ambiental. Pero la izquierda radical ha decidido que puede adivinar el motivo detrás de cualquier crítica a Meghan; y ese motivo solo puede ser el racismo.

La propia Meghan nunca ha hecho esta acusación, pero ha jugado a ser la víctima, y no solo la víctima de la prensa. Hace varios meses, un periodista le preguntó a Meghan cómo estaba. Ella dijo que ha sido una lucha, pero también le dijo al reportero: “Gracias por preguntar, ya que no muchas personas lo han hecho”. Esta acusación pública de que la familia real no se preocupa realmente por ella conmocionó a muchos.

Amigos y ayudantes de los Sussex han acusado a la familia real de ensañarse con ellos desde el principio. Pero la evidencia es difícil de ver. “La gente ha hecho hasta lo imposible para ellos”, dijo un asistente del palacio. “Les dieron la boda que querían, la casa que querían, el cargo que querían, el personal que querían y contaban con el respaldo de la familia. ¿Qué más querían?”.

Pero la evidencia no es defensa contra un movimiento de izquierda que quiere defender a Meghan pintando a Gran Bretaña y su familia real como racistas.

Ha habido una reacción pública contra todas estas acusaciones, por lo que es demasiado pronto para saber en dónde terminará todo. Pero si la “crisis de abdicación” de Meghan siembra semillas de división racial que echen raíces, podría causar un gran daño al país por mucho tiempo.

División o unidad

La monarquía antes era una fuerza de unidad en Gran Bretaña, una institución que la mayoría, sin importar su visión política, podía respaldar. La monarquía, en un sentido real y literal, unió al país. No fue una batalla lo que forjó al Reino Unido; fue el rey de Escocia heredando el trono de Inglaterra lo que finalmente llevó a los dos a unificarse.

Ahora el trono se ha convertido en una fuerza para la división. Las mismas guerras culturales que han fracturado nuestras universidades, nuestra política y nuestros medios de comunicación han llegado al corazón de la monarquía.

Quizás es esto lo que la Reina más teme sobre un Harry independiente. En este momento, hay un país votando por el Brexit y apoyando a los conservadores. ¿Qué pasaría si el príncipe Harry hiciera una campaña aún más estridente para el otro lado, saliendo al escenario a favor de Barack Obama y dando una visión de “despertar” izquierdista? Un país que acaba de librarse de un intento del “Estado profundo” de bloquear el Brexit podría enfrentarse a un miembro de la familia real impulsando esa misma agenda. ¿Cuánta división crearía eso?

El artículo de portada de nuestra revista la Trompeta de septiembre de 2017 (en inglés) fue: “La caída de la familia real británica”. En éste, el jefe de redacción de la Trompeta, Gerald Flurry, preguntó: “¿Qué está mal con Gran Bretaña y la familia real? Este asunto es mucho más importante de lo que la gente generalmente cree”.

Ese artículo lamentaba la decadencia de la familia real. Muchos de los miembros de la realeza han tenido vidas familiares con problemas. La familia y el país se han alejado de la moral bíblica. Muchos de los miembros jóvenes de la realeza, incluyendo a Harry, han apoyado causas que son contrarias a la Biblia.

La familia real, explicó el Sr. Flurry, está en “rápida decadencia”. “Dios ya está cambiando la forma en la que lidia con la familia real, lo que explica por qué el 2017 ha sido tan trágico”, escribió.

El 2019 fue un año desastroso para la familia real. El 17 de enero, el príncipe Felipe se vio involucrado en un accidente automovilístico cerca de la Casa de Sandringham de la familia real. Unas semanas después fue fotografiado conduciendo sin su cinturón de seguridad. A raíz de la prensa negativa, él entregó voluntariamente su licencia de conducir.

El 24 de septiembre, la Corte Suprema se erigió como más poderosa que la Reina. La Reina había suspendido al Parlamento durante cinco semanas por consejo de su primera ministro. La Corte Suprema dictaminó que el consejo era ilegal y anuló las acciones de la Reina, estableciéndose efectivamente por encima de ella.

El 18 de noviembre, el príncipe Andrés dio una desastrosa entrevista sobre su amistad con el desprestigiado y ahora fallecido Jeffrey Epstein. Fue acusado de no mostrar remordimiento ni simpatía por las víctimas. Se vio obligado a renunciar a sus deberes reales, e incluso podría enfrentar acciones legales, ya que algunas jóvenes lo acusan de participar en algunas de las actividades de Epstein. Se dice que el príncipe es el hijo favorito de la Reina. Ahora su reputación ha sido destruida, tal vez para siempre.

“Los titulares negativos y los acontecimientos de este año se apartaron bruscamente de las noticias habituales sobre matrimonios reales, nacimientos y moda que se han convertido en el estándar de la última década más o menos”, escribió nbc World News (24 de diciembre de 2019).

Sin embargo, el cambio que Dios ha hecho en la forma en que trata con la familia real ha sucedido por una razón increíblemente positiva. Él tiene planes para una familia real que brinde bendiciones, no maldiciones, a quienes gobierna. Una familia real hecha a la manera de Dios trae unidad.

Dios tiene un plan para un trono que unifique a las personas, explicó el Sr. Flurry en el episodio “El nuevo trono de David” del programa La llave de David. Dijo que “éste va a unificar al mundo entero” y explicó que este trono es “una esperanza monumental para este mundo. (…) Esta verdad puede energizar su vida y llenarlo de alegría y esperanza, ¡como nada más puede hacerlo! Y no estoy simplemente hablando; esto no es una fantasía. Usted puede hacer aquello y funcionará en su vida” (20 de junio de 2018).

Es un trono completamente dedicado al servicio, y que cumple con su deber perfectamente.

La familia real de Gran Bretaña, lejos de traer esperanza a la nación, está trayendo más problemas y división. Ese trono ha sido golpeado por una serie de crisis que lo están desprestigiando con rapidez, exactamente como lo pronosticó el Sr. Flurry hace casi tres años.

Que la familia real se viera afectada por tantas crisis tan serias en una generación o más, solo unos meses después de que el Sr. Flurry publicara un artículo sobre su “rápida decadencia”, debería hacernos analizar más profundamente lo que está sucediendo allí.

Y vale la pena mirarlo. Las últimas noticias no son bonitas. Pero detrás de eso, Dios tiene un plan lleno de esperanza. Este tema contiene las soluciones, no solo para los problemas de Gran Bretaña, sino también para todo el mundo. Explica por qué la familia real está sufriendo problemas cada vez mayores. También revela cómo Dios tiene planes muy prácticos, en este momento, para un trono que trae esperanza y unidad al mundo entero. 

USBP, AD