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(NURPHOTO/GETTY IMAGES)

La explosión de Beirut: catalizador de la profecía bíblica

Prepárese para una gran reestructuración de Oriente Medio, empezando por el Líbano.

Nada atrae más la atención que una gran explosión.

En décadas pasadas, para llevar hasta nuestros hogares un video de una zona de conflicto era necesario un corresponsal de guerra con un equipo de filmación. Que un camarógrafo estuviera grabando al momento de ocurrir una explosión, y lo suficientemente lejos para que la película sobreviviera, sería pura suerte. Incluso en ese caso, pasarían días antes de que el público pudiera ver el video.

Hoy en día, cualquiera que tenga un teléfono inteligente es un camarógrafo. Los medios sociales y los servicios de difusión permiten que el video aparezca instantáneamente en todo el mundo. Aun así, para capturar una explosión inesperada hay que estar grabando en la dirección y el momento correctos.

El 4 de agosto en Beirut, todas las cámaras hacían precisamente eso. Un incendio en un hangar del puerto, seguido de una pequeña explosión inicial, captó la atención de todos; y aparecieron los teléfonos inteligentes. Desde trabajadores portuarios y bomberos cerca del muelle, hasta navegantes que regresaban al puerto, madres en los edificios de apartamentos vecinos, personas que cenaban en restaurantes cercanos, ciudadanos preocupados a kilómetros de distancia en las colinas orientales o en la costa norte, todos tenían sus cámaras grabando el ondulante humo blanco.

Entonces ocurrió.

Una explosión colosal levantó inesperadamente humo rojizo y escombros. Una onda de presión aplastó instantáneamente los edificios cercanos, volteó carros y reventó todas las ventanas de Beirut. Las ondas de choque resultantes, equivalentes a un terremoto de magnitud 3,5, se sintieron en la isla de Chipre, situada a más de 240 kilómetros de distancia.

Dos mil setecientas toneladas métricas de nitrato de amonio se quemaron en un instante. En comparación, en el atentado de Oklahoma City en 1995 se usaron dos toneladas de nitrato de amonio, así que la explosión de Beirut fue casi 1.000 veces más potente. Fue equivalente a 500 toneladas de tnt, una de las explosiones no nucleares más grandes de la historia.

En cuestión de instantes, si usted estaba usando su dispositivo inteligente o computador, pudo ver el impactante video: desde un ángulo, luego dos, luego 10, al tiempo que más personas subían su video a las redes sociales. La explosión en el Puerto de Beirut fue probablemente la explosión más grabada hasta ahora.

Y como es comprensible, captó la atención de todo el mundo.

El aspecto positivo de este horrible evento es que su atención ahora está dirigida a la pequeña nación de Oriente Medio para atestiguar un evento mucho más fascinante: el cumplimiento de una profecía bíblica.

Esta nación aparentemente sin importancia es el eje de una importante alianza profética entre Europa y ciertas naciones de Oriente Medio. Y esa alianza, dice la profecía, se enfrentará al régimen islámico de Irán. Sin embargo, esta pequeña nación está actualmente dominada por Hezbolá, una milicia respaldada por Irán que se ha convertido en poder político. Esto significa que allí de seguro sucederá un cambio dramático.

Antes de que desvíe su mirada del Líbano, debe entender cómo la explosión de Beirut está actuando como un catalizador que propiciará este asombroso cambio en los asuntos mundiales. La onda expansiva de este evento se sentirá no sólo en Oriente Medio sino en todo el mundo.

Destrucción total

Las imágenes aéreas de la zona cero de la explosión muestran un enorme agujero en el puerto. La explosión creó un abismo de 45 metros de profundidad y una destrucción total en todas direcciones. Los cálculos iniciales cifran los daños en unos 15.000 millones de dólares. Más de 160 personas murieron, miles más resultaron heridas, y casi un tercio de millón de personas, el 15% de la población de la ciudad, quedó sin hogar.

Rápidamente surgió la pregunta: ¿por qué estaban almacenadas en la ciudad 2.700 toneladas métricas de una sustancia altamente explosiva, poniendo en peligro a tantas personas? La razón más lógica es porque Hezbolá, la fuerza que ha dominado el Líbano durante la última década, las quería allí.

El cargamento de nitrato de amonio llegó al puerto a finales de 2013 cuando el carguero de pabellón moldavo, Rhosus se vio obligado a atracar en Beirut después de enfrentar problemas técnicos en el mar. Los abogados representantes de la tripulación describieron el incidente en el Arrest News: “Debido a los riesgos asociados a la retención del nitrato de amonio a bordo del buque, las autoridades portuarias descargaron la carga en los almacenes del puerto” (octubre de 2015).

Pero informes en algunos medios libaneses afirman que Irán compró el compuesto químico e hizo que el Rhosus se dirigiera a Beirut para descargarlo y almacenarlo para un uso futuro.

El almacenamiento del material volátil en el puerto preocupaba a las autoridades portuarias locales. Los funcionarios de aduanas hicieron 10 solicitudes separadas al gobierno libanés desde junio de 2014 hasta julio de 2020 para que lo removieran. Una de ellas decía: “En vista del grave peligro que representa mantener estos productos en el hangar en condiciones climáticas inadecuadas, reafirmamos nuestra petición de que se solicite a la agencia marítima la reexportación inmediata de estas mercancías para preservar la seguridad del puerto y de quienes trabajan en él, o que se estudie la posibilidad de aceptar la venta de esta cantidad [a la Compañía Libanesa de Explosivos]”.

Pero el material explosivo permaneció allí, a sólo una corta distancia del distrito central de negocios. ¿Por qué?

Todos los caminos conducen a Hezbolá

Los investigadores aún no han hecho público ningún vínculo directo con Hezbolá, y probablemente no faltará una investigación internacional independiente. Sin embargo, es difícil ver cómo Hezbolá no tenía pleno conocimiento del contenido explosivo en el puerto. Tanto Israel como el Departamento del Tesoro de Estados Unidos habían afirmado anteriormente que Hezbolá controla gran parte de las instalaciones portuarias de Beirut. “De cualquier forma que se mire, Hezbolá está involucrado”, declaró Sarit Zehavi, Teniente Coronel (reservista) y exoficial de inteligencia de las Fuerzas de Defensa israelíes que se especializa en la frontera norte de Israel. “Aunque sólo se trate de un accidente normal, como probablemente lo haya sido [esta explosión portuaria], Hezbolá controla tanto el aeropuerto como el puerto marítimo del Líbano, así que es responsable” (podcast bicom, 11 de agosto).

Además del control del puerto, hay muchas pruebas que sugieren que Hezbolá guardaba allí nitrato de amonio para poder enviar grandes cantidades de este material para la fabricación de bombas a donde quisiera.

Poco después de la llegada del cargamento, la agencia israelí Mossad, comenzó a informar a gobiernos extranjeros que más actividades de Hezbolá incluían nitrato de amonio.

Según el Times de Israel, el Mossad se enteró en 2014 de que la Unidad 910, el grupo de operaciones extranjeras de Hezbolá, estaba desarrollando los medios para lanzar ataques terroristas en todo el mundo. Esto condujo en 2015 a operaciones encubiertas en varias naciones relacionadas con el nitrato de amonio.

En mayo de 2015, las autoridades de Chipre encontraron 9 toneladas de nitrato de amonio en un hogar de Larnaca. Hezbolá le había pagado a un libanés-chipriota más de 10.000 dólares para ocultar el material que planeaba utilizar para atacar intereses israelíes en Chipre. En agosto de ese año, las autoridades kuwaitíes arrestaron a tres agentes de Hezbolá que habían almacenado 21 toneladas de nitrato de amonio en una casa residencial. En ese otoño, las autoridades británicas descubrieron 3 toneladas de nitrato de amonio escondidas en miles de paquetes de hielo desechables en una instalación para la fabricación de bombas de Hezbolá en Londres. El año pasado, el Mossad notificó al gobierno alemán que Hezbolá había escondido cientos de kilogramos de nitrato de amonio en almacenes en el sur de Alemania. Esto ayudó a que Alemania se motivara a prohibir la organización. En 2017, el líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, amenazó con atacar la ciudad portuaria de Haifa en el norte de Israel, volando su depósito de amoníaco.

Considerando los vínculos de Hezbolá con el puerto y sus varios ataques frustrados con nitrato de amonio, se hace evidente que Hezbolá tenía conocimiento de la reserva, y la estaba usando para sus infames fines. Aunque todavía no se han revelado pruebas documentales que conecten directamente el almacén con Hezbolá, el pueblo libanés ya está culpando al grupo.

Paul Wood, del Spectator, escribió el 5 de agosto que tras la explosión recibió mensajes de amigos libaneses diciendo que la culpa era de Hezbolá. “Aun cuando eso no sea cierto”, escribió él, “muestra lo que algunos libaneses están pensando y, por lo tanto, cómo podría desarrollarse esta crisis”.

Volviéndose contra Hezbolá

Antes de la explosión, Hezbolá ya se enfrentaba a una creciente resistencia por parte de los libaneses. El control de Hezbolá sobre muchos de los ministerios del gobierno le da poder financiero y político, sin mencionar las oportunidades de corrupción y mala administración. Sin embargo, a medida que el poder de Hezbolá ha ido aumentando, la inversión internacional en el Líbano por parte de los Estados del Golfo y sus aliados ha disminuido severamente, lo que ha provocado un colapso económico. Durante el último año, la moneda del Líbano ha perdido el 85% de su valor. Más de la mitad de la población está ahora en la pobreza. Los ciudadanos están sufriendo apagones continuos, de hasta 22 horas por día, y los alimentos son cada vez más escasos.

Las naciones extranjeras y el Fondo Monetario Internacional (fmi) están listos para proporcionar un paquete de ayuda masiva al Líbano. Los economistas de la Fundación para la Defensa de la Democracia (fdd) dijeron que antes de la explosión, el Líbano necesitaba la asombrosa suma de 93.000 millones de dólares. Para dar un punto de referencia, la fdd señaló que el rescate más grande de la historia del fmi fue de 57.000 millones de dólares a Argentina en 2018. El Líbano tiene un poco más del 10% de la población de Argentina, y necesita el doble de dinero para mantenerse a flote. De nuevo, esto fue antes de la explosión de 15.000 millones de dólares.

Sin embargo, aunque el fmi esté dispuesto a enviar una gran suma al Líbano, ese dinero está condicionado a que el Líbano acepte cambios fundamentales en su sistema que limiten el poder de Hezbolá. Hezbolá se ha negado, impidiendo así que el dinero de la ayuda llegue.

En pocas palabras, para que el Líbano sobreviva como nación tiene dos opciones: aceptar ser un Estado deudor de Irán y la pobreza que eso conlleva, o levantarse contra Hezbolá y obtener ayuda del mundo exterior.

No es fácil rebelarse contra Hezbolá, cuyo ejército independiente es más poderoso que las fuerzas armadas nacionales del Líbano. Sin embargo, incluso antes de la explosión, las voces en ese país se estaban poniendo cada vez más audaces al pedir cuentas a Hezbolá.

El patriarca de la Iglesia maronita, que representa al 40% de la población del Líbano, comenzó a criticar a Hezbolá el mes pasado. “Hoy, el Líbano se ha aislado del mundo”, declaró Beshara al Rai el 14 de julio. “Esta no es nuestra identidad. Nuestra identidad es la neutralidad positiva y constructiva, no un Líbano guerrero”. Se interpretó que tales comentarios se oponían a la violenta interferencia de Hezbolá en naciones como Siria y Yemen.

Los comentarios de Rai son significativos porque muchos políticos maronitas han instigado el ascenso de Hezbolá al poder en el gobierno. El presidente Michael Aoun es un cristiano maronita, pero está aliado con Hezbolá. Ahora él y otros líderes cristianos han escuchado una fuerte advertencia del líder maronita y de gran parte de la población para que rompan esa relación. “El patriarca Rai tiene el mérito de haber demostrado que el dominio [de Hezbolá] sobre el Líbano es más frágil de lo que parece”, escribió el destacado comentarista libanés Michael Young en el National (29 de julio).

La explosión amplió la división entre Hezbolá y los maronitas porque fueron los barrios predominantemente cristianos que rodeaban al puerto los que sufrieron la mayor destrucción. Los cristianos, y muchos suníes y chiíes, están protestando en las calles para exigir un cambio total en el gobierno. En una señal de una posible ruptura con Hezbolá, el presidente Aoun apoyó públicamente posibles conversaciones de paz con Israel en el futuro mientras hablaba con el canal de noticias francés bfm tv el 15 de agosto.

Pocos días después de la explosión, manifestantes libaneses irrumpieron en edificios gubernamentales y se reunieron en la Plaza de los Mártires de Beirut para colgar efigies de los principales políticos, incluyendo el líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah. Un desafío tan abierto a Hezbolá es inaudito en el Líbano. “Hasta ese momento, atreverse a mencionar a Nasrallah había sido una degradación de la santidad potencialmente mortal”, escribió el periodista libanés Hazem Saghieh (Asharq al-Awsat, 12 de agosto). Ahora ese tabú se ha roto.

Durante las protestas masivas de la semana siguiente a la explosión, más de 700 personas resultaron heridas. Viendo la violencia en las calles, el primer ministro libanés, Hassan Diab, disolvió su gabinete, terminando su breve mandato. Terminó su declaración diciendo: “Que Alá proteja al Líbano. Que Alá proteja al Líbano. Que Alá proteja al Líbano”.

Acudiendo a Europa

En menos de 48 horas después de la explosión, el presidente francés Emmanuel Macron caminó por el destruido centro de Beirut, rodeado por multitudes de personas que expresaban angustia y furia contra su propio liderazgo político. Algunos clamaban: “Ayúdenos, Sr. Presidente”. Otros gritaban: “¡Revolución! ¡Revolución!”. Desilusionados por la corrupción e incompetencia de su propio gobierno, los libaneses consideraron la pronta llegada de Macron casi mesiánica.

Sin embargo, el temor es que cualquier dinero de ayuda sea controlado por los mismos políticos corruptos que arruinaron las finanzas de la nación. Macron le dijo a una mujer: “Puedo garantizar que esta ayuda no será puesta en manos de los corruptos, y un Líbano libre se levantará de nuevo”.

Macron claramente evitó visitar a los líderes libaneses; fue directamente al pueblo. Si Macron logra lo que quiere, la ayuda internacional seguirá el mismo camino.

“Nosotros organizaremos la ayuda internacional para que llegue directamente al pueblo libanés bajo la supervisión de las Naciones Unidas”, dijo Macron durante una conferencia de prensa. “Estoy aquí para lanzar una nueva iniciativa política. Propondré una nueva década política durante mis reuniones, y volveré el 1º de septiembre para darle seguimiento”.

Macron siente una responsabilidad para con el Líbano, en gran parte porque esta nación de Oriente Medio, con 7 millones de habitantes, fue un protectorado francés después de la Primera Guerra Mundial; sus lazos se remontan a los tiempos de Napoleón. Aunque su idioma más común es el árabe, el que le sigue es el francés. Este 1º de septiembre marca también el centenario desde que el Líbano quedó bajo el dominio francés.

“Pedimos que el presidente de Francia se haga cargo del Líbano”, dijo un joven residente de Beirut al New York Times. “Solo hay que echar al gobierno. No hay futuro para nosotros si los políticos actuales se quedan. Preferimos ser colonizados que morir aquí”. El llamado un tanto extraño a la recolonización, refleja la profundidad de la frustración del Líbano con sus líderes.

La bienvenida de héroe a Macron contrastó fuertemente con la reacción ante los propios líderes del Líbano. Días después de la explosión, los líderes de los principales partidos políticos aún no se atrevían a caminar por esa área por temor a ser atacados. Tres días después de la explosión, el presidente Aoun se dirigió a la nación. Como era de esperar, culpó a la “interferencia extranjera”. El pueblo libanés vio su reacción como una confirmación del fracaso total del gobierno.

Los periodistas occidentales consideraron extraña la pronta visita de la antigua potencia colonizadora del Líbano. Un titular de Associated Press decía: “¿Está Francia ayudando al Líbano o tratando de reconquistarlo?”. Algunos críticos lo caracterizaron como un aspirante a emperador del siglo xxi: “Macron Bonaparte”. Pero para los libaneses en Beirut y en otros lugares, no es extraño. Es, como algunos dicen, “nuestra única esperanza”.

“En una situación como esta, es perfectamente comprensible que la gente desee deshacerse de su liderazgo político”, dijo Maximilian Felsh, profesor de la Universidad Haigazian de Beirut. “Cualquier cosa es mejor que esto. Así que puedo entender que la mayoría de los libaneses deseen que, si fuera posible, alguna potencia extranjera asuma el control del país”.

La visita de Macron fue un acontecimiento decisivo. Demostró que los libaneses confían más en un presidente extranjero que en sus propios políticos, ya sean chiíes, suníes, drusos o cristianos.

A su regreso a Francia, Macron organizó una conferencia internacional de donantes en línea que dio como resultado casi 300 millones de dólares en promesas de contribuciones para los esfuerzos de ayuda. El dinero se mantendrá lejos del gobierno libanés y será administrado por una futura misión de las Naciones Unidas. Los Estados del Golfo están dispuestos a ayudar financieramente, pero no mientras Hezbolá sea la fuerza dominante en el Líbano. “Arabia Saudí no continuará pagando las cuentas de Hezbolá”, escribió el renombrado columnista saudí Khaled al Sulaiman en el diario Okaz. “Es insostenible que Arabia Saudí pague miles de millones de dólares al Líbano por la mañana y por la tarde sea objeto de insultos y burlas en sus canales de televisión”.


Macron visita Beirut bombardeada el 6 de agosto con gran fanfarria por parte de los libaneses.  (Créditos: Thibault Camus/AFP/Getty Images)

El presidente de EE UU, Donald Trump, confirmó que cualquier ayuda de EE UU no estaría en manos del gobierno libanés. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania también apoyó la posición francesa, declarando: “Eso es precisamente lo que el pueblo libanés ha exigido legítimamente. Los intereses individuales y las viejas líneas de conflicto deben ser superados y el bienestar de toda la población debe estar en primer lugar”.

Comentaristas influyentes también piden que las fuerzas europeas se dirijan al Líbano. Ron Prosor, exembajador israelí en la ONU y en Reino Unido, pidió a Europa que actuara inmediatamente para garantizar que “cualquier ayuda extranjera y humanitaria que llegue al Líbano llegue a quienes la necesitan, no a Hezbolá”. “Todos los mecanismos y métodos ya están ahí”, escribió. “Lo que falta es la voluntad y la decisión de implementarlos. No deberíamos preguntar por quién doblan las campanas; doblan alto y claro por los líderes de Europa. Si ellos no actúan ahora para salvar al Líbano de manos de Hezbolá e Irán, puede que jamás tengan otra oportunidad” (Jerusalem Post, 9 de agosto; énfasis añadido).

Si bien Europa no ha actuado enérgicamente en el pasado, parece que pronto habrá fuerzas europeas sobre el terreno en Beirut dirigiendo el dinero y la ayuda, pasando directamente por encima del gobierno del Líbano conducido por Hezbolá.

La profecía bíblica está a punto de cumplirse

El escenario exacto de naciones europeas que apoyan la búsqueda del Líbano por librar a la nación de la dominación iraní establece la escena para el cumplimiento dramático de la profecía bíblica.

Durante la última década, el jefe de redacción de la Trompeta, Gerald Flurry, ha pronosticado que el Líbano dejará el control iraní y se pondrá del lado de naciones europeas y árabes moderadas (artículo, página 1).

El Sr. Flurry basó este pronóstico en una misteriosa profecía que se encuentra en el Salmo 83. El salmo describe una confederación formada para luchar contra Israel. “Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de Israel. Porque se confabulan de corazón a una, contra ti han hecho alianza” (versículos 4-5).

¿Qué naciones formarán parte de esta alianza? Los versículos 6-8 responden: “Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas, Moab y los agarenos; Gebal, Amón y Amalec, los filisteos y los habitantes de Tiro. También el asirio se ha juntado con ellos; sirven de brazo a los hijos de Lot. Selah”. Tal como el Sr. Flurry documenta en su folleto gratuito El rey del sur, las naciones modernas de Oriente Medio incluidas en esta alianza son Turquía, los Estados del Golfo, Jordania, Siria y el Líbano (mencionado en este pasaje como Gebal y los habitantes de Tiro). La alianza también incluye a Asiria, que es la Alemania moderna (para comprobarlo, lea “The Remarkable Identity of the German People [La notable identidad del pueblo alemán, disponible solo en inglés]” en theTrumpet.com/7490).

Una búsqueda a través de la historia muestra que nunca ha existido tal alianza contra el antiguo Israel o sus descendientes. Esto muestra que es una profecía para el tiempo del fin.

Basándonos en esta profecía, podemos saber con seguridad que el Líbano se pondrá del lado de una Europa liderada por Alemania.

Pero también sabemos, basándonos en otra profecía, en Daniel 11:40-43, que el Líbano ya no será un aliado de Irán. Este pasaje describe un choque épico entre dos grandes potencias del tiempo del fin: “Pero al cabo del tiempo el rey del sur contenderá con él; y el rey del norte se levantará contra él como una tempestad...”. Como lo demuestra Gerald Flurry en su folleto, el rey del sur en esta profecía es el islam radical dirigido específicamente por Irán. La otra potencia, el rey del norte, es una Europa liderada por Alemania, que según el Salmo 83 se aliará con varios Estados árabes, incluyendo el Líbano.

La explosión de Beirut, seguida por el esfuerzo de recuperación liderado por Europa, impulsó esta profecía hacia su cumplimiento.

Para Europa no será fácil remplazar a Irán y a Hezbolá como fuerza exterior dominante en el Líbano. Sin embargo, la indignación pública contra Hezbolá y el jubiloso apoyo a Macron muestran que la revolución está llegando al Líbano. La profecía bíblica dice que finalmente eso sucederá.

La Trompeta ha estado esperando para ver las condiciones dentro del Líbano llegando al punto en que tal revolución sea posible. Y la explosión de Beirut ha proporcionado un formidable catalizador.

Puede que incluso haga más. Esta intrusión europea en Oriente Medio seguramente enfurecerá a Irán. Daniel 11:40 dice que Irán contenderá con Europa. ¿Podría esto ser motivado en parte por la entrada de Europa en Oriente Medio nuevamente y, lo que es más, por sacar la influencia iraní del Líbano, y luego de Siria, país que también está profetizado que se aliará con Europa?

Lea el resto de la profecía de Daniel 11 hasta el capítulo 12. En ella se detallan más eventos proféticos que tendrán lugar en rápida sucesión y que conducirán directamente a la venida del Mesías. A medida que estos eventos comiencen a ocurrir, ¡podremos contar los días hasta la Segunda Venida de Jesucristo! (Daniel 12:12).

¿Permitió Dios esta enorme explosión en Beirut para llamar su atención sobre las profecías bíblicas que están a punto de desarrollarse en ese pequeño rincón de la Tierra? Los eventos que empiecen allí repercutirán en todo Oriente Medio y en el mundo.

A pocas semanas de la explosión, la mayoría de la gente ya se ha olvidado de los eventos en el Líbano. Que usted no sea uno de ellos. En sentido figurado, ahora no es el momento de guardar la cámara de video. Un evento más significativo que la explosión de Beirut está a punto de ocurrir en el Líbano, y Dios no quiere que usted se lo pierda.

De hecho, Dios quiere usar estas profecías cumplidas para ayudarle a comprobar Su mano poderosa en los asuntos del mundo. Como dice antes en Daniel: “Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos” (Daniel 2:21). Dios pone reyes y quita reyes. Los eventos en el Líbano al final llevarán a la remoción tanto del rey del sur como del rey del norte. Finalmente, cuando esos mismos reyes sean destruidos, “el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido (...) y permanecerá para siempre” (versículo 44). ▪


EL REY DEL SUR

El profeta Daniel escribió acerca de una futura confrontación entre el rey de norte y el rey del sur. ¡Estamos ahora en el tiempo donde estos dos importantes poderes están rápidamente levantándose! El rey del sur está provocando problemas incluso hoy. ¡Es crítico que usted sepa la identidad de este poder profetizado!.