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JOHN THYS/AFP/Getty Images

La elección de Estados Unidos y el nuevo orden de Europa

Los líderes europeos se preparan para la presidencia de Trump.

Por segunda vez en cinco meses, una elección democrática ha sacudido el orden geopolítico en Europa. Primero vino el Brexit, luego Donald Trump es elegido presidente de Estados Unidos.

La visión manifiesta del Sr. Trump para Estados Unidos es muy diferente a la de su predecesor. Y la reacción de Europa no ha sido entusiasta.

La canciller alemana Ángela Merkel, de hecho la líder de Europa, sólo ofreció cooperación condicional con el nuevo presidente de EE UU. Ella enumeró los valores que dice unen a Alemania con Estados Unidos: “democracia, libertad, respeto por la ley y por la dignidad humana, sin tener en cuenta la ascendencia, el color de piel, la religión, el género, la orientación sexual o la inclinación política. De acuerdo a estos valores, yo le ofrezco al futuro presidente de Estados Unidos de América, Donald Trump, una cooperación cercana”.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, EE UU ha sido responsable por la reconstrucción de Alemania, la protección de Alemania, e incluso la reunificación de Alemania. ¡Sin embargo ahora la líder alemana sólo ofrece un tibio apoyo condicional para el presidente entrante de Estados Unidos!

Esto es más que sólo la reacción de un líder ante una elección con la que no está de acuerdo. Esta es una señal de la realidad de que el orden geopolítico en Europa, de hecho, en todo el mundo, está cambiando rápidamente.

Europa es vulnerable

Desde la Segunda Guerra Mundial, Europa ha dependido de Estados Unidos para su seguridad. Después de la guerra, los líderes de Gran Bretaña y Estados Unidos consideraron muy peligroso que Europa se armara y defendiera a sí misma. Una década más tarde, se le permitió a naciones como Alemania una vez más tener un ejército, pero los ejércitos de Europa permanecieron divididos y mucho más débiles que el de Estados Unidos.

Ahora Donald Trump está cuestionando a la otan, la organización que institucionalizó este sistema y por consiguiente sustenta la seguridad de Europa. Esto tiene a algunos líderes aterrorizados. Guy Verhofstadt, ex primer ministro de Bélgica y líder pro-integración en el Parlamento Europeo, advirtió en Project Syndicate que, “La integridad territorial de la Unión Europea está en juego” (10 de noviembre de 2016).

“Trump ha dejado muy en claro que sus prioridades en la política externa no incluyen la seguridad europea”, escribió él. “Él no reconoce la necesidad estratégica de la otan, y ha mostrado interés en las relaciones transatlánticas sólo cuando ha aludido deudas sin pagar. La presidencia de Trump llevará a un cambio geopolítico épico: Por primera vez desde 1941, Europa no puede confiar en la sombrilla de defensa de Estados Unidos; ahora está sola”.

Las políticas económicas del Sr. Trump también amenazan a Europa. La incertidumbre en los mercados financieros después de su elección podría ser suficiente para golpear al frágil euro y llevarlo de regreso a una crisis. Además, la Unión Europea en esencia, es una zona de libre comercio. El Sr. Trump subió a la presidencia en una plataforma de anti-libre comercio. Si su movimiento se propaga, esto podría destrozar a la Unión Europea. Los líderes ya se sienten vulnerables después del Brexit. Ese referendo causó que muchos declararan fracasada a la UE. Después de la victoria de Trump, ellos están desesperados por presionar por una mayor unidad aunque sea sólo para evitar la fractura de su amado proyecto.

Clamor por un ejército

No es de extrañar que los líderes europeos estén diciendo que necesitan urgentemente defenderse a sí mismos.

“Trump sabe que la UE tiene el dinero, la tecnología y los conocimientos para ser una potencia global igual a Estados Unidos, y no es su problema que Europa carezca de la voluntad política para hacer uso de todo su potencial”, escribió Verhofstadt. “La UE debería tratar la elección de Trump como una llamada de atención para despertar y hacerse cargo de su propio destino” (ibíd.).

Verhofstadt dijo que la UE no podía esperar más para tener su propio ejército y desarrollar su propia estrategia de seguridad. “Esta es una decisión difícil pero vital que la UE ha postergado demasiado”, dijo él. “Ahora que Trump ha sido elegido, no puede esperar más”.

Este primero ministro europeo no es la única voz que habla acerca de esto. En las primeras horas de la victoria del Sr. Trump, la ministra de defensa alemana Úrsula von der Leyen y el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker hicieron un llamado a las naciones europeas a hacer más en cuanto a la defensa y a hacer más estando juntos.

Es posible que el Sr. Trump se retracte de abandonar la otan una vez que esté en su cargo. Él ciertamente no sería el primer político que se torna contrario a las promesas de su campaña. Pero a pesar de todo, Europa continuará buscando un ejército unido. En muchas formas, el daño está hecho. Los líderes europeos ya no dan más por sentado el apoyo de Estados Unidos. Ellos, y el público, están muy conscientes de que EE UU no sólo puede retirar su apoyo, sino que su presidente está inclinado a hacerlo. Los integracionistas de Europa intensificarán su llamado por un ejército unido, no importa lo que el Sr. Trump haga.

Es más, los líderes europeos estaban presionando por un ejército más unido y fuerte, incluso antes de que el Sr. Trump fuera electo. Esa presión se ha acelerado en meses recientes, con los líderes de la UE reuniéndose regularmente para planear la unión.

Germany-Foreign-Policy.com mencionó que en las semanas previas a la elección en Estados Unidos, voces dentro del establecimiento de la política exterior de Berlín habían estado exigiendo “que Alemania incrementara su posición en el marco de la alianza transatlántica” (9 de noviembre de 2016).

El antiguo diplomático y presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich, Wolfgang Ischinger hizo un llamado similar en la edición de noviembre-diciembre de Internationale Politik: “Nosotros necesitamos (…) más urgencia en el establecimiento y desarrollo de estructuras de defensa europeas efectivas”, escribió él.

En muchas formas, la política declarada del Sr. Trump es meramente una intensificación de la del presidente Barack Obama. El Sr. Obama ya ha presionado a Europa en esta dirección; ahora se está moviendo.

Finalmente, algunos en Europa están dando la bienvenida a la elección del Sr. Trump. Ellos han querido un ejército de la UE por años y ven esto como una oportunidad para finalmente alcanzar ese sueño.

“Los europeos necesitan un remesón”, dijo Eugeniusz Smolar, ex presidente del Centro para las Relaciones Internacionales en Varsovia. La elección del Sr. Trump “es uno en el cual puede ser muy útil concentrar sus mentes brillantes”, dijo él.

“Joseph Stalin fue el primer unificador de Europa”, dijo Elmar Brok, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo. “En cierto sentido, Trump tiene la oportunidad de ser el segundo”.

El ex líder de la Unión Social Cristiana y antiguo mandatario alemán, Edmund Stoiber dijo que la presidencia de Trump puede resultar mejor para Europa de lo que hubiera sido la presidencia de Clinton, porque bajo Trump, “nosotros tendremos que tomar más responsabilidad que antes”.

“Estados Unidos retrocederá un poco en la política mundial general y sólo defenderá sus propios intereses”, dijo él en una entrevista con Focus Online. “Hillary Clinton también se habría movido en esa dirección; esto ya comenzó bajo Obama. Estados Unidos está conscientemente retirándose como el policía del mundo y también como campeón del libre comercio mundial. Europa tiene que hacer valer sus propios intereses” (10 de noviembre de 2016).

El Sr. Stoiber siempre ha querido que Europa juegue un rol más poderoso e independiente en el mundo. La elección del Sr. Trump empuja más cerca el objetivo de Stoiber.

Clamor por liderazgo

Estados Unidos ha hecho más que proveer seguridad a Europa. Ha provisto liderazgo. Cada vez que ha surgido una crisis en la región, ya sea por Rusia, Afganistán, o cualquier otro, EE UU ha tomado el papel de líder. Los líderes europeos pueden haber estado en desacuerdo o quejarse acerca de ese liderazgo a veces, pero ellos nunca tomaron el liderazgo por sí mismos.

Esa era está ahora terminando, la cual es la mayor de todas las razones de por qué Europa desesperadamente necesita a un hombre fuerte propio.

“La frase ‘líder del mundo libre’ generalmente se aplica al presidente de Estados Unidos, y raramente sin ironía”, escribió el historiador y columnista de Guardian Timothy Garton Ash. “Estoy tentado a decir que el líder del mundo libre ahora es Ángela Merkel” (11 de noviembre de 2016).

Para que Alemania sea incluso considerada como una alternativa para Estados Unidos, eso revela un cambio geopolítico enorme. Y Garton Ash está lejos de ser el único que esté haciendo esa conexión.

El New York Times publicó un artículo titulado “La elección de Donald Trump deja a Ángela Merkel como el último defensor del Occidente liberal”. “Una Europa cada vez más dividida está mirando hacia Alemania, su potencia más rica, para hacer frente a sus muchos problemas”, dijo el periódico (12 de noviembre de 2016).

“Nunca antes se han apoyado tanto sobre los alemanes”, dijo Simon Tilford, director sustituto del Centro para la Reforma Europea.

El Times mencionó que la retórica anti-otan del Sr. Trump significa que “hay presión en Alemania para tomar un papel más importante en la seguridad europea, siempre un tema delicado” (ibíd.; énfasis añadido).

“Con los resultados de la elección en EE UU, la presión sobre Alemania ha crecido dramáticamente”, dijo Olaf Boehnke, un experto en asuntos internacionales, al Local. “Hay una necesidad [por] liderazgo, y si Estados Unidos no va a ser el líder por el momento, entonces todos miran a otras naciones líderes o a aquellos con el potencial. Depende de Merkel y de Berlín, tomar la delantera al menos por el público europeo y tomar mucha más responsabilidad de la que ella ya tiene” (9 de noviembre de 2016).

De nuevo, este empujón de Estados Unidos viene mientras muchas voces importantes dentro de Alemania ya están diciendo que se necesita tomar la delantera y liderar. “En la crisis actual, Alemania ha mostrado que está dispuesta a tomar responsabilidad en la política de seguridad”, escribió la ministra de defensa von der Leyen en un libro en blanco en 2016 sobre la política de seguridad alemana y el futuro del Bundeswehr (el ejército alemán). “También hemos mostrado que estamos preparados para tomar el liderazgo”.

Un cambio trascendental

Es aún temprano, pero ya es claro que la elección del Sr. Trump está dirigiendo a una gran brecha entre Europa y Estados Unidos. Las críticas que le han hecho los líderes europeos han sido únicas.

El mensaje de apoyo condicional de la Sra. Merkel para el Sr. Trump ganó muchos aplausos. Y ella fue mucho más moderada en sus preocupaciones acerca de Donald Trump que otros líderes alemanes:

“No quiero adornarlo: Nada será más fácil y mucho será más difícil”. Frank-Walter Steinmeier, ministro de exterior.

“Trump es una advertencia para nosotros también. Él es el precursor de un nuevo movimiento internacional autoritario y chovinista”. Sigmar Gabriel, vicecanciller.

“El mundo no terminará. Sólo será más loco”. Heiko Mass, ministro de justicia.

El Sr. Trump es “completamente inadecuado” para ser presidente. Que la elección de Trump pueda llevar al peor distanciamiento entre Estados Unidos y Europa desde la guerra de Vietnam sería el menor de los daños”. Norbert Röttgen, presidente del Comité Parlamentario para la política extranjera de Alemania.

Claramente mucho de la emoción en torno a la elección del Sr. Trump se desvanecerá pronto. Estados Unidos permanece como superpotencia, y los líderes europeos no rehusarán cooperar con esa superpotencia sólo por fastidiar a Donald Trump.

El ex presidente George W. Bush no fue para nada popular en Europa Occidental, y la hostilidad pública hacia él perduró. La negativa de Francia y Alemania de apoyar su invasión a Irak fue una clara separación entre Europa y Estados Unidos. Esa antipatía europea y esa negativa fueron síntomas de diferencias fundamentales significativas entre el Sr. Bush y los líderes europeos. Lo mismo ocurre con el Sr. Trump. La aguda respuesta de los líderes europeos a la elección en EE UU revela una profunda división entre estos dos bloques de poder.

También es cierto que Europa tiene sus propios “Trumps”. Algunos líderes en Europa Oriental y aspirantes en Occidente lanzan una retórica similar. Sin embargo, es improbable que tales similitudes resulten en amistades duraderas con Estados Unidos. No importa cuán similar pueda ser el “Trump” de Francia al presidente de EE UU, es claro que un líder cuyo lema es “Estados Unidos primero”, nunca tendrá una profunda y armoniosa relación con uno cuyo modus operandi es “Francia primero”. Si Estados Unidos y Europa no están unidos en valores liberales y de libre comercio, ¿qué intereses comunes los mantienen unidos?

Además, hay mucho acerca del surgimiento del Sr. Trump que es exclusivamente estadounidense. Parece improbable que un hombre que se sienta en un trono de oro y se jacta de su humildad, gane alguna vez el favor de los líderes europeos.

“Los europeos deberían mostrar que ellos son capaces de cubrir sus apuestas y construir alianzas con otros”, escribió Mark Leonard, director del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

“En lugar de esperar que Trump margine a la UE por sobre Rusia y China, los europeos deberían volar algunas cometas por sí mismos”, continuó. Él preguntó si Europa debería contactar a China y tal vez terminar su embargo de armas.

El Instituto alemán para Asuntos Internacionales y de Seguridad (swp, por sus siglas en inglés) llamó a Europa a distanciarse de Estados Unidos incluso antes de la elección en dicha nación. En un análisis en octubre de 2016, se advertía que Europa era completamente dependiente de EE UU en cuanto a política exterior. El gobierno, escribió el Instituto, necesita “considerar la reacción, en caso de que el comportamiento de Estados Unidos se vuelva contraproducente desde una perspectiva alemana”.

“Sin la voluntad de argumentar con el gobierno estadounidense, muchas opciones para ganar influencia son excluidas desde el comienzo”, continuó el swp. En su lugar, “Alemania y Europa no deberían dejar las propuestas de estabilidad política a los Estados Unidos de América”.

Este grupo de expertos altamente influyente ya quería que Europa estuviera dispuesta a “argumentar con el gobierno de Estados Unidos”. De nuevo vemos cómo la elección del Sr. Trump está acelerando una tendencia establecida.

Esto está llevando a una completa separación entre Europa y Estados Unidos, algo que siete décadas de liderazgo norteamericano han tratado de evitar.

Acelerando los eventos mundiales

La elección de Donald Trump está acelerando algunas de las tendencias proféticas más vitales que Trompeta ha seguido por décadas.

Advirtiendo acerca del enfriamiento de las relaciones entre Europa y Estados Unidos, el editor en jefe de Trompeta, Gerald Flurry, escribió en octubre de 2014 que esto “es un desarrollo significativo. ¡Es acerca del desmantelamiento de una relación que ha ayudado a preservar la paz en Europa por cerca de siete décadas!”.

Luego continuó: “La profecía bíblica advierte que un imperio europeo liderado por Alemania va a surgir. ¡Nosotros hemos dicho por más de 50 años que probablemente será más poderoso que Estados Unidos y Rusia juntos!”.

“La era del liderazgo global de Estados Unidos está llegando a su fin. Si bien los alemanes no puedan salir y decir eso, se están deleitando en ese hecho. Estados Unidos puede tratar y reparar las relaciones con su ex amante, pero ya se ha hecho un daño irreversible. La ruptura, la cual comenzó con el escándalo de espionaje, va a continuar empeorando hasta que uno de los aliados más grandes de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial, se convierta, una vez más, ¡en su más grande enemigo!”.

“Lo que hace especialmente importante esta separación germano-estadounidense es esto: ¡Es exactamente lo que la profecía bíblica nos dice que ocurriría!” escribió el Sr. Flurry. Él dio detalles de una de esas profecías, en Ezequiel 23, la cual describe a Estados Unidos y Gran Bretaña teniendo una relación como de amante con los asirios modernos, Alemania, una relación que finalizará con una gran traición.

Esta división germano-estadounidense es más clara que nunca—y se acelerará más en los próximos meses.

Hemos dicho por décadas que Alemania liderará a Europa. Y hemos advertido que la UE desarrollaría un ejército común. En 1978, Herbert W. Armstrong escribió: “¡Los europeos están más preocupados por su seguridad confiando en el poder militar de Estados Unidos para protegerlos de lo que los estadounidenses se dan cuenta! Estados Unidos no es amado en Europa. La confianza europea en la protección de EE UU contra su vecino comunista más cercano ha estado disminuyendo y disminuyendo”.

“¡Los europeos quieren su propio poder militar unido! Ellos saben que una unión política de Europa produciría la tercera mayor potencia del mundo, tan fuerte como Estados Unidos o la urss, ¡posiblemente más poderoso!” (Las Buenas Noticias, 28 de agosto de 1978). ¡Eso aplica a Europa hoy día más que nunca! ¡Los europeos están diciendo casi exactamente eso ahora mismo!

Mientras tanto la elección del Sr. Trump está creando la sensación de crisis en Europa. Todo el continente está clamando por un liderazgo fuerte. Alemania es la nación más fuerte, pero la canciller Merkel está aislada y ha probado que ella no es la líder para el trabajo. Nosotros hemos pronosticado por años que esto llevará al surgimiento de un líder fuerte dentro de Europa.

Es claro que cuando el Sr. Armstrong estaba escribiendo en 1978, él esperaba ver este poder militar europeo durante su vida. Esto no sucedió en la escala de tiempo que él anticipó. Pero los eventos mundiales están avanzando a un ritmo dramático, y la elección de Donald Trump los acelerará enormemente.

Cada vez está siendo más difícil ignorar la profecía bíblica. Y las predicciones hechas por Herbert. W. Armstrong durante décadas han probado ser correctas con el Brexit. Usted necesita familiarizarse con lo que él escribió—pues está llenando más y más los encabezados de los periódicos.

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