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La clave más importante para la oración respondida

Lo que usted puede hacer para abrirse paso hacia Dios y obtener resultados de verdad.

¿E stá Dios respondiendo mis oraciones? Todos nos hemos preguntado esto alguna vez. Tal vez usted sabe que Dios lo escucha, pero no está viendo resultados reales . Quizás no sepa si Dios lo escucha del todo. ¡Busquemos en la Biblia para encontrar la clave que muy a menudo se pasa por alto para la oración respondida!

¡La Biblia está llena de asombrosos ejemplos de Dios respondiendo oraciones! Lea Éxodo 32:7-14 y vea cómo las oraciones de Moisés cambiaron el pensamiento de Dios y ¡salvaron a la nación de Israel de ser aniquilada! Moisés y todos los demás individuos de la Biblia eran imperfectos. Tenían deseos, pasiones, fortalezas, debilidades, desánimos y limitaciones como las que tenemos usted y yo (Santiago 5:16-18). Sin embargo, ¡las oraciones de estos simples mortales cambiaron la forma en que el Creador del universo cumplió Su plan! ¡Cambiaron el curso de la historia! Obtuvieron resultados reales.

La Biblia enseña que para hacer oraciones “eficaces” que “puedan mucho”, debemos ser valientes; enérgicos; debemos recordar la historia y estudiar las promesas que Dios hace en la Biblia; debemos saber que Él desea bendecirnos; debemos confiar en Sus promesas y orar de acuerdo con Su voluntad; debemos ser diligentes y trabajar duro; ¡debemos hacer de la oración la parte más importante de cada día! (Solicite nuestro libro gratuito How to Pray [Cómo orar]. Actualmente disponible en inglés).

¡Pero usted puede hacer todas estas cosas y no recibir resultados reales! Ninguno de estos es la clave que se pasa por alto con mayor frecuencia para las oraciones respondidas.

Herbert W. Armstrong nos mostró la clave en su artículo titulado “¡Usted puede tener una fe viviente!” (Las Buenas Noticias, abril de 1980). Allí él escribió: “No hay nada por lo que yo haya tenido que confiar en Dios y pedirle en oración, por mí y por mi familia, o por Su maravillosa obra que Él me ha encomendado, que no haya sido respondido. Usted puede obtener los mismos resultados, si está dispuesto a aprender lo que yo he tenido que aprender y a hacer lo que Dios me ha mostrado que tengo que hacer”.

¿Qué fue lo que Dios le mostró que él tenía que hacer? ¿Qué le mostró Dios a Abraham, a Moisés, David, Elías, Santiago, Pablo y otros hombres de oración eficaz que tenían que hacer?

¡Que debemos obedecer!

¡Ésta es la clave que muchos pasan por alto! No solo debemos orar, y con todos aquellos otros atributos, sino que también debemos querer obedecer a Dios, ¡y realmente obedecerle! Dios nos dice en 1 Juan 3:7 que “El que hace justicia es justo…”. El versículo 18 dice: “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”. El versículo 21 muestra que tenemos “confianza en Dios” sólo si tenemos corazones obedientes. Ahora lea el versículo 22: “Y cualquiera cosa que pidiéramos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él”.

¡Ésta es la clave! La oración “eficaz” que “puede mucho” debe provenir de “una persona justa” (Santiago 5:16). Esto significa una persona obediente, no confiada en sí mismo ni farisaica, sino humilde y arrepentida. Dios responde a las oraciones de los obedientes.

Entonces, si sus oraciones no están obteniendo resultados reales, no cuestione a Dios; mírese a sí mismo. ¿Está obedeciendo a Dios? No es suficiente conocer la voluntad de Dios. Usted debe hacer la voluntad de Dios.

¿Sabía que amar a Dios no significa sólo decirlo sino ser obediente a Él? ¡La mayoría de las iglesias cristianas no enseñan esto! Pero lea 1 Juan 5:3 qué dice: “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos”. 1 Juan 2:3 y 6 dice: “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. (…) Pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado...”. En 1 Juan 3:23-24 se enfatiza que Cristo nos ordenó amarnos los unos a los otros y que “el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios…”. (Estudie Salmos 66:18-20; Proverbios 15:8; 28:9; Ezequiel 33:30-32; Lucas 13:24-28; Juan 9:31; 15:10).

Isaías 55:8, 1 Juan 5:14, Juan 5:30, Lucas 22:42 y muchos otros versículos muestran que obedecer a Dios significa renunciar a la propia voluntad y en su lugar hacer la voluntad de Dios. La mayoría de los cristianos no se dan cuenta ni admiten esto, pero nuestra voluntad es contraria a la voluntad de Dios. Esto no sólo se aplica a “personas malas”, sino a todas las personas (Jeremías 17:9; Romanos 8:7).

“He aquí, que no se ha acortado la mano del Eterno para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Isaías 59:1-2).

Mi padre, Gerald Flurry, jefe editor de la Trompeta escribió: “Mucha gente, cuando ora, tiene peticiones para Dios pero no piensan en lo que Dios espera de ellos” (“Is God Answering Our Prayers?” [¿Está Dios respondiendo a nuestras oraciones?]; pcg.church/go/prayer ).

La fórmula es buscar en la Biblia la voluntad de Dios y Sus promesas, dejar de pecar, esforzarse por obedecer Sus leyes ¡y luego creer fielmente! No sólo puede obtener resultados reales, sino que también puede saber, mientras ora, que Dios responderá (1 Juan 5:15; Mateo 21:22). Usted no sabe cómo ni cuándo, ¡pero sabe que Él responderá! ¡No habrá ni una sola cosa que Él no responda! ¡Éste es el tipo de oración que cambia la vida!

Para saber más, solicite una copia gratuita de How to Pray (disponible en inglés). 

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