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La batalla por Ormuz

JEFF SCHMALTZ, MODIS LAND RAPID RESPONSE TEAM, NASA GSFC

La batalla por Ormuz

¿La crisis de Suez del EE UU actual?

El destino de naciones poderosas puede decidirse por una sola vía navegable.

Hace 70 años, el Imperio británico se retiró vergonzosamente del canal de Suez tras una asombrosa victoria militar contra un régimen islámico radical en Egipto. Ganaron la batalla pero perdieron el Suez. Este punto de inflexión geopolítico en 1956 cambió el mundo y señaló el fin del poder imperial británico. Britannia ya no dominaba las olas ni era temida por sus enemigos.

Estados Unidos parece estar cometiendo el mismo error en el estrecho de Ormuz.




Desde hace más de dos meses, EE UU ha estado atacando a Irán con su arsenal inigualable de bombas y misiles. Mientras muchas partes de Irán yacen en ruinas, el régimen radical se mantiene desafiante.

Cuando el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán anunció el cierre de Ormuz a todos los barcos el 2 de marzo, las consecuencias de la guerra de Irán se hicieron globales. En el estrecho se está librando una batalla de voluntades que está acelerando dos tendencias importantes de la profecía bíblica: el declive de EE UU y el ascenso de Irán. ¡Estas profecías están relacionadas con el inicio de una Tercera Guerra Mundial nuclear!

‘Puertas marítimas’

El estrecho de Ormuz es una vía navegable de 34 kilómetros de ancho que conecta el golfo Pérsico y el océano Índico. Incluye aguas territoriales de Irán y de Omán, con algunas reivindicaciones menos disputadas por parte de los Emiratos Árabes Unidos. Ninguna parte se considera aguas internacionales. Dado que es angosto y tiene varias islas, los buques de gran tamaño deben transitar por carriles específicos y limitados. Estos se encuentran dentro del alcance de las armas de Irán y, durante el conflicto actual, Irán ha atacado varios buques con misiles, drones y minas, causando la muerte de varios tripulantes; además, comandos han utilizado pequeñas embarcaciones rápidas para apoderarse de petroleros.

Ormuz es vital para el suministro energético mundial. En tiempos de paz, por él pasa el 20% de todo el suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. La mayor parte de los recursos energéticos producidos por Arabia Saudí, Baréin, Catar, los Emiratos Árabes Unidos, Irán, Irak y Kuwait se transportan por esta ruta, abasteciendo a los mercados mundiales, especialmente en Europa y Asia.

Europa sólo recibe el 8% de su petróleo de los países del Golfo, pero depende en gran medida de la región para productos refinados como el combustible para aviones y el diésel. Asia también se ve afectada. La Armada de EE UU está bloqueando, al menos en parte, los envíos que beneficiarían a Irán, incluidos los suministros de petróleo barato a China. Esto aumenta los precios en China y priva a Irán de unos 500 millones de dólares al día.

La interrupción del tráfico en esta arteria clave del sistema circulatorio energético internacional ha disparado los precios de los combustibles, lo que repercute en los precios de transporte de todos los demás materiales y productos; obliga a las fábricas que normalmente operan las 24 horas del día a quedarse paradas, costando millones al día; provoca acumulaciones en los puntos de distribución que pueden ocasionar la pérdida de pozos petrolíferos, y causa muchos otros efectos directos e indirectos.

Amenazar a los barcos en Ormuz es una poderosa arma económica. Y EE UU ha tenido dificultades para reunir la capacidad militar —y más aún, la voluntad— para derrotarlo.

La profecía bíblica revela cómo hemos llegado a esta crisis de la “puerta marítima”.

A partir de 1800, Gran Bretaña y EE UU comenzaron a hacerse con el control de todos los principales estrechos, canales y pasos marítimos del mundo, lo que les otorgó un poder sin precedentes y cumplió directamente las profecías de Dios.

Dios concedió a estas naciones estas puertas marítimas porque prometió al patriarca Abraham que otorgaría bendiciones nacionales a sus descendientes, y los estadounidenses y los británicos están entre los descendientes de Abraham. Lea usted mismo la Biblia y la historia secular en su ejemplar gratuito de Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía, de Herbert W. Armstrong.

“Puesto que la primogenitura se refiere a naciones, las ‘puertas’ de nuestros enemigos serían pasos estratégicos como Gibraltar, Suez, Singapur, el canal de Panamá, etcétera”, resumió el Sr. Armstrong en Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía. “¡Gran Bretaña y EE UU llegaron a poseer todas las ‘puertas’ principales del globo! Así que tenemos que ser la Israel actual. Dichas ‘puertas’ fueron el factor decisivo en la Segunda Guerra Mundial, pues llegaron a ser no sólo pasos estratégicos sino las fortificaciones más importantes del mundo”.

La crisis de Suez

La construcción del canal de Suez fue una iniciativa conjunta franco-egipcia que se completó en 1869. Los británicos adquirieron la participación del 44% de Egipto en 1875. En 1882, los británicos ocuparon Egipto para asegurarse el control del Suez, que les conectaba con sus posesiones orientales, sus rutas comerciales, sus frentes de guerra y, más tarde, sus suministros de petróleo, cuando la Marina Real pasó del carbón al petróleo.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la oposición egipcia a la presencia británica en la zona del Canal se intensificó hasta convertirse en disturbios civiles y atentados terroristas contra bases militares en dicha zona. En 1952, un golpe militar obligó al rey Faruk a abdicar y el nuevo gobierno antibritánico exigió la retirada de las tropas británicas para 1956. El presidente Gamal Abdel Nasser nacionalizó el canal de Suez, poniendo fin al control británico y francés sobre la puerta marítima.

Esperando una respuesta militar, Nasser hundió deliberadamente barcos en las entradas del canal, bloqueando todo el tráfico. Esto representaba una grave amenaza para la seguridad estratégica y económica europea.

Gran Bretaña y Francia llevaron a cabo un audaz y exitoso ataque en noviembre de 1956, la Operación Mosquetero, para retomar el control del Suez con ayuda de Israel, que estaba siendo amenazado por el Egipto de Nasser, y lograron la captura de toda la península del Sinaí. Fue una muestra de fuerza de voluntad de las naciones que descendían de Abraham para aferrarse a las bendiciones que Dios les había dado.

A pesar del asombroso éxito militar, Gran Bretaña se vio obligada a una humillante retirada debido a la presión del presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower. El primer ministro británico Anthony Eden no había consultado al presidente antes del ataque. Eisenhower creía que las Naciones Unidas debían intervenir y amenazó con dañar gravemente el sistema financiero británico si no renunciaba a sus victorias y al Canal. Gran Bretaña capituló.

La humillación del Suez fue la gota que colmó el vaso de Gran Bretaña como potencia mundial de primer orden. La enorme deuda pública, la apatía de la opinión pública, los problemas relacionados con los costos de vida y el prestigio en declive ya la habían debilitado, y ahora el mundo veía lo débil que era en realidad. Desde entonces, las fuerzas británicas y el pueblo británico han quedado prácticamente reducidos a la irrelevancia.

El desastre fue un error de cálculo agravado por la falta de determinación. Ya jubilado, Winston Churchill dijo lo siguiente sobre la campaña para recuperar Suez: “Nunca me habría atrevido; y si me hubiera atrevido, sin duda nunca me habría atrevido a detenerme”.

“Oriente Medio es una de las regiones más implacables del mundo”, escribió un par de años más tarde, en 1958. “Siempre ha sido objeto de disputas, y la paz sólo ha reinado cuando una gran potencia ha establecido una influencia firme y ha demostrado que mantendría su voluntad. (…) La fuerza, o quizá la fuerza y el soborno, son lo único que se respeta”.

A finales de la década de 1960, Gran Bretaña aún controlaba el golfo Pérsico y garantizaba la seguridad a algunos Estados del Golfo. Pero se retiró en 1971 —de nuevo debido en gran parte a graves problemas económicos— e Irán se hizo con el control del estrecho de Ormuz. En 1979, la revolución islámica de Irán conmocionó al mundo y el Estrecho se vio amenazado constantemente por fanáticos radicales.

La guerra de Irán está resultando ser la crisis de Suez del tiempo actual. Después de grandes victorias militares, es posible que EE UU se vea obligado a finalizar la guerra, dejando en el poder al régimen iraní, aún más radicalizado y ejerciendo un control más agresivo sobre esta puerta marítima. ¡Al mismo tiempo, la falta de efectividad del poderío militar estadounidense, la falta de voluntad de EE UU y el golpe al prestigio del país podrían acelerar su declive!

“Cualquier cosa que no sea una victoria total contra Irán y su ideología radical resultará ser una maldición para EE UU, Oriente Medio y el mundo entero”, escribió Gerald Flurry, redactor jefe de la Trompeta, en nuestro último número. “… El ataque de EE UU e Israel no acabará cortándole la cabeza a la serpiente. Por el contrario, la enfurecerá y la hará más agresiva”. (“La Tercera Guerra Mundial comenzará con Irán”, latrompeta.es/1/ttwyf).

La profecía bíblica revela que la crisis de Suez y, ahora, la crisis de Ormuz son acontecimientos significativos que conducen a la Tercera Guerra Mundial.

El estrecho de Ormuz en la profecía

Durante años, el Sr. Flurry ha enfatizado que Irán está tratando de amenazar al mundo mediante el control del comercio desde el estrecho de Ormuz, pasando por Bab el-Mandeb, hasta Suez.

“Irán controla el estrecho de Ormuz y, a través de sus aliados islámicos en Egipto, está adquiriendo rápidamente una influencia decisiva sobre el canal de Suez”, escribe el Sr. Flurry en Libya and Ethiopia in Prophecy [Libia y Etiopía en profecía; disponible en inglés]. “Con el tiempo, Irán conseguirá influencia sobre Etiopía y Eritrea, y controlará el mar Rojo”. Cuando eso ocurra, Irán tendrá el poder de bloquear prácticamente todo Oriente Medio”.

Daniel 11 revela que, de hecho, Egipto se aliará pronto con Irán, lo que le otorgará un control aún mayor sobre el canal de Suez. Y los grupos hutíes afines a Irán en Yemen ya han demostrado estar dispuestos a atacar buques en Bab el-Mandeb (el estrecho que da acceso al mar Rojo y al canal de Suez).

El Sr. Flurry escribe en Germany’s Secret Strategy to Destroy Iran [La estrategia secreta de Alemania para destruir a Irán; disponible en inglés]: “Ahora, de forma bastante repentina, Irán —el mayor Estado patrocinador del terrorismo del mundo— básicamente se ha convertido en el guardián de este activo estratégico [del mar Rojo]. ¡Esto sí que amenaza la paz del mundo! (…)

“No es difícil imaginar que Irán utilice su poder para controlar el flujo de petróleo que sale de Oriente Medio. (…) ¡Daniel 11:40 muestra que EE UU no será un factor determinante a medida que se desarrollen estos acontecimientos! Es Europa contra la que Irán va a contender. Y será Europa la que responda”.

“Puede que esta contienda suceda en la misma área de Yemen o del golfo de Adén”, escribió.

Estas profecías revelan el resultado de esta batalla en Ormuz. Irán mantendrá el control de estas puertas marítimas. Hoy en día, EE UU parece poderoso, pero pronto dejará de ser un actor relevante en Oriente Medio y podría verse obligado a retirarse de forma humillante. Es muy posible que la “contienda” que provoque un ataque relámpago europeo liderado por Alemania se deba precisamente al control de estas puertas marítimas. Este ataque da inicio a la Tercera Guerra Mundial.

Las luchas por el control de las puertas marítimas, la caída de los imperios y un mundo sumido en la guerra no supondrán el fin de la historia de la humanidad. Estas son señales de que el mayor acontecimiento que alguna vez ocurrirá está en el horizonte. Los enfrentamientos entre los hombres dan paso a una nueva era en la que el gobierno perfecto de Jesucristo reinará sobre todas las naciones en paz. ¡Esa es la esperanza en la batalla por Ormuz!

EL REY DEL SUR

El profeta Daniel escribió acerca de una futura confrontación entre el rey de norte y el rey del sur. ¡Estamos ahora en el tiempo donde estos dos importantes poderes están rápidamente levantándose! El rey del sur está provocando problemas incluso hoy. ¡Es crítico que usted sepa la identidad de este poder profetizado!