La alianza nuclear de Francia con Alemania
“En estos tiempos de incertidumbre, y lo digo ante la nación con determinación, como presidente de la República, nunca dudaré en tomar las decisiones que sean esenciales para proteger nuestros intereses vitales. Si tuviéramos que utilizar nuestro arsenal, ningún Estado, por muy poderoso que fuera, podría protegerse de él; y ningún Estado, por muy extenso que fuera, podría recuperarse”.
Así se expresó el presidente francés, Emmanuel Macron, el 2 de marzo en la base estratégica de submarinos de Île Longue, frente a uno de los cuatro enormes submarinos de misiles balísticos nucleares de la Armada francesa.
“Sólo uno de nuestros submarinos, como el que se encuentra detrás de mí, cuenta con una potencia de fuego equivalente a la suma de todas las bombas que cayeron sobre Europa durante la Segunda Guerra Mundial”, afirmó. “Eso supone casi mil veces la potencia de las primeras bombas nucleares”.
Las palabras de Macron resonaron en el contexto de la guerra a gran escala de Rusia en el Continente y la guerra con Irán.
Los conflictos corren un riesgo cada vez mayor de “cruzar el punto de no retorno nuclear”, afirmó Macron, añadiendo que las naciones deberían temer sufrir “daños de los que no podrían recuperarse”.
Esta ha sido la realidad desde hace algún tiempo. Se calcula que Francia cuenta con unas 300 ojivas nucleares, la mayoría para lanzamiento desde submarinos y unas 50 que pueden ser lanzadas por sus aviones de combate terrestres y de portaaviones. Sin embargo, en su discurso, Macron anunció planes para ampliar el arsenal nuclear de Francia por primera vez desde la Guerra Fría y para compartir sus armas nucleares con otras naciones europeas.
Francia mantiene actualmente conversaciones para extender su disuasión nuclear a Alemania, Polonia, Grecia, los Países Bajos, Bélgica, Dinamarca y Suecia.
Este año, Alemania aportará fuerzas convencionales a las maniobras nucleares francesas y creará un grupo directivo de alto nivel para la cooperación en materia de armas nucleares.
Los detalles son deliberadamente vagos, y Francia ya no publicará el tamaño de su arsenal nuclear en el futuro.
Francia no forma parte del grupo de planificación nuclear de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, y este nuevo impulso nuclear y la proliferación son totalmente independientes de Estados Unidos.
Handelsblatt escribió el 2 de febrero: “En el futuro, Alemania podría participar en maniobras nucleares francesas y proporcionar aviones de combate o incluso submarinos equipados con misiles nucleares franceses”. Más adelante ese mismo mes, el canciller alemán Friedrich Merz afirmó que la Fuerza Aérea alemana podría llegar a transportar bombas nucleares francesas, algo que Macron ha descartado hasta ahora.
Francia necesita la potencia militar convencional de Alemania para seguir siendo competitiva en el ámbito militar. Pero muchos en Francia también temen a Alemania. Como escribió Luigi Barzini en The Europeans, Francia pretende mantener a Alemania bajo un “control casi total”.
Macron ha intentado calmar los ánimos afirmando que el presidente de Francia mantendrá el control total de sus armas nucleares. Pero el presupuesto militar de Alemania está a punto de alcanzar el doble que el de Francia, por lo que el “control casi total” de Francia sobre Alemania podría romperse pronto.
“La Francia de Macron apoya sin reservas un ejército europeo dotado de armas nucleares. ¡Pero poco sabe Francia con qué fin planea Alemania utilizar este poder!”, advirtió Gerald Flurry (“La ignorancia mortal de Francia sobre Alemania”, laTrompeta.es/1/l5oj8).
Apocalipsis 17 profetiza que diez gobiernos europeos entregarán su poder a Alemania. “Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia” (versículo 13). Esto podría incluir las armas nucleares de Francia.
“Llegará un momento en que Alemania entre en modo de ataque total contra EE UU y Gran Bretaña”, escribió el Sr. Flurry. “Muchas profecías así lo revelan. En ese momento, Francia pensará: ¿En qué nos hemos metido? ¡Pero entonces será demasiado tarde!” (ibíd.).
La confianza de Macron en Alemania representa un giro histórico sorprendente. Una vez que Macron concluyó su discurso, el público entonó el himno nacional francés. Sus sangrientas palabras resonaron en las paredes de concreto y en el submarino nuclear que tiene el poder de acabar con la vida de millones de personas:
¡Adelante, hijos de la patria,
ha llegado nuestro día de gloria!
¡Contra nosotros se alza la sangrienta bandera de la tiranía!
¡Se alza la sangrienta bandera!
En el campo,
¿oís el rugido de estos feroces soldados?
¡Vienen directamente a nuestros brazos
para degollar a nuestros hijos, a nuestros amigos!
Compuesta en 1792, cuando Francia se enfrentaba a las fuerzas invasoras de Austria y Prusia, “La Marsellesa” adquirió un significado adicional durante la lucha contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, hoy en día, Francia se une a Alemania, entrelazando sus vidas y su sangre.
