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AFP/GETTY IMAGES

Irán está estableciendo una base de operaciones en Venezuela

¿Está Irán a punto de consolidar su poder en el patio trasero de Estados Unidos?

Artículo publicado por primera vez en www.theTrumpet.com el primero de junio de 2020.

Cinco buques petroleros llenos de gasolina iraní llegaron a Venezuela esta semana para ayudar al régimen en dificultades del presidente Nicolás Maduro. Los suministros, con un valor estimado de $45 millones le proporcionarán gasolina para unos cuantos meses bajo un estricto racionamiento. Vendido localmente, el valor comercial de la gasolina aumentará hasta alrededor de $450 millones cuando los secuaces de Maduro que controlan las gasolineras, aumenten los precios a su antojo.

La llegada de los buques iraníes viola dos conjuntos de sanciones de Estados Unidos. La administración del presidente Trump prohíbe la compra de productos petroleros iraníes a cualquier compañía, y también le prohíbe a cualquier compañía venderle productos petroleros a Venezuela. En este caso, aparte de un bloqueo naval, Estados Unidos no puede hacer nada para evitar que estas dos naciones bajo sanción, detengan su intercambio.

Aunque Venezuela tenga las reservas petroleras más grandes del planeta, su capacidad para refinar ese petróleo en formas utilizables, como la gasolina, se ha visto dramáticamente afectada a consecuencia de años de mala administración y de un gobierno comunista. Los envíos de gasolina son un intento temporal para mantener el régimen a flote, hasta que las refinerías venezolanas vuelvan a funcionar. En esto, Irán también está ayudando.

El mes pasado, la aerolínea nacional de Irán, Mahan Air, actualmente sancionada por Estados Unidos por transportar armas y operativos iraníes al extranjero, realizó más de una docena de vuelos desde Irán a Venezuela. Los vuelos transportaban técnicos iraníes y las piezas necesarias para que las refinerías venezolanas volvieran a funcionar. En mayo, el impacto de la ayuda iraní se sintió de inmediato ya que la capacidad de refinación de Venezuela aumentó de 110.000 barriles por día a aproximadamente 215.000 barriles.

Según la información obtenida por Caracas Capital Markets, el cual monitorea el sector energético en Venezuela, parece que el gobierno de Maduro pagó por esas piezas de repuesto con oro de su banco central. “Todos los meses hacemos un seguimiento de las reservas de los bancos centrales”, Russ Dallen, socio de Caracas Capital Markets le dijo al Washington Post. “De abril a mayo, estas bajaron $700 millones repentinamente”.

Elliot Abrams, el Representante Especial de Estados Unidos para Venezuela confirmó la transacción y dijo: “Esos aviones que vienen de Irán y traen cosas para la industria petrolera están regresando con pagos en oro por esas cosas”. Funcionarios estadounidenses declararon que nueve toneladas de oro en total, equivalentes a unos $500 millones, fueron transportadas a Irán a fines de abril en aviones de Mahan Air.

En respuesta a los buques petroleros iraníes que navegaban por el Atlántico, Estados Unidos desplegó aviones de patrulla marítima y cuatro buques de guerra al Caribe. En mayo, a través del embajador suizo, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Javad Zarif, respondió al movimiento de Estados Unidos exigiendo que no interfieran con el envío de combustible. El 18 de mayo, el Vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Mousavi, dijo que Estados Unidos “tendrá que sufrir las repercusiones que surjan de cualquier medida irreflexiva que pudiera tomar contra los buques iraníes”. Estados Unidos decidió no intervenir y permitió que los cinco buques petroleros pasaran por el Caribe, los cuales alcanzaron aguas venezolanas el viernes.

Más que sólo petróleo

No es una sorpresa que Estados Unidos no haya respondido a los buques petroleros, dado que el petróleo solamente le dará un poco más de tiempo al régimen de Maduro. Sin embargo, la verdadera preocupación es que los vuelos y envíos iraníes simbolizan un impulso hacia el interior del hemisferio occidental que podría convertirse en una amenaza para Estados Unidos.

Según las agencias de inteligencia occidentales, TheTimes.co.uk informó que los vuelos a Venezuela por medio de Mahan Air no sólo llevaban repuestos, sino que también a funcionarios de seguridad iraníes con el propósito de ayudar a Maduro a organizar la represión interna en contra de la oposición en Venezuela.

Estados Unidos ha confirmado el aumento de la presencia iraní en Venezuela. La semana pasada el almirante Craig Fuller, comandante del Comando Sur de Estados Unidos dijo que, creía que el objetivo de Irán era “obtener una ventaja en nuestro entorno de una manera que contrarrestara los intereses estadounidenses”. Él continuó: “Hemos visto un aumento en las actividades patrocinadas por el estado iraní y el enlace con Venezuela que ha incluido a las Fuerzas Quds”, refiriéndose a la unidad militar de élite de Irán que encabezaba el ahora fallecido general Qassem Suleimani.

La semana pasada el Washington Post informó que funcionarios de la oposición de Maduro también advierten que Irán podría estar utilizando el apoyo a la industria petrolera como cobertura para proporcionar materiales para la construcción de puestos de espionaje al norte de Venezuela que intercepten comunicaciones aéreas y marítimas. “Para Irán (enemigo de Estados Unidos) esto significa que casi le están tocando la cola a Estados Unidos”, dijo el comisionado de seguridad para la oposición de Venezuela.

De hecho, aunque ciertamente Irán necesita efectivo (en este caso el oro) procedente del comercio con Venezuela, éste tiene un objetivo más amplio, solidificar su presencia dominante dentro de Venezuela.

Los lazos entre los dos países han sido cordiales durante décadas. En 2005, el ex líder venezolano Hugo Chávez firmó un acuerdo de libre comercio valorado en mil millones de dólares con el ex presidente iraní Mohammed Khatami. Las relaciones se fortalecieron aún más cuando el polémico Mahmoud Ahmadinejad reemplazó a Khatami como presidente de Irán. Durante su tiempo como presidente, las naciones firmaron más de 270 acuerdos, incluyendo acuerdos comerciales en industrias como la banquera, energética, automotriz y de construcción. A menudo se llamaban hermanos, y Chávez se refería a Ahmadinejad como el “gladiador de las luchas antiimperialistas”.

Mientras tanto Irán (junto con su ala terrorista), ha estado manipulando a Venezuela bajo la superficie para infiltrarse en Suramérica, y ha utilizado la producción de cocaína venezolana como la fuente principal para financiar sus actividades terroristas a nivel global.

El encubrimiento de Obama

Hace un par de años, Político informó sobre una operación clandestina dirigida por la Administración para el Control de Drogas (dea por sus siglas en inglés), denominada Operación Cassandra. Político dio a conocer por primera vez sobre un inmenso programa internacional con sede principalmente en Venezuela que comenzó con la producción de drogas y terminó con depósitos mensuales de $200 millones en un banco libanes. El tráfico de drogas y el lavado de dinero fueron dirigidos por piezas clave en Hezbolá, que son los principales representantes de Irán con sede en Líbano, y cuentan con distintos vínculos a nivel mundial. Debido a que el dinero de la droga financió la rama militar de Hezbolá, uno de los líderes que encabezaba el operativo Cassandra testificó ante el Congreso afirmando que esto había sido “el esquema de mayor apoyo material para operaciones terroristas” que el mundo jamás haya visto.

Y el sustento de esta red ilícita era la cocaína producida en Venezuela que luego era enviada norte, a Estados Unidos.

Según funcionarios de la dea, el representante clave de Hezbolá dentro del régimen de Chávez y Maduro fue Tareck al-Aissami.

Según documentos confidenciales proporcionados al New York Times el año pasado por un ex alto funcionario de inteligencia venezolano. Aissami nació en Venezuela su padre era druso sirio y su madre libanesa. Aissami es un hombre de confianza y muy cercano a Maduro, también ha sido un enlace importante para Irán dentro del país.

En sus días como ministro del interior, él facilitó que muchos miembros de Hezbolá ingresaran a Venezuela y les otorgó permisos de residencia para permanecer en América del Sur. Emanuele Ottolenghi, un investigador veterano de la Fundación para la Defensa de las Democracias, escribió: “Gracias a él, una gran cantidad de miembros probablemente ya han adquirido la ciudadanía y la entrada al país y, de esa forma, ahora pueden viajar por toda la región libremente sin visa”.

Aunque desde el primer mandato del presidente Barack Obama Estados Unidos tenía la información de que Aissami era vital para el atrincheramiento de Irán dentro de Venezuela, el gobierno no hizo nada para detenerlo.

De hecho, el informe de Politico muestra cómo la administración de Obama hizo todo lo posible para ocultar la información descubierta a raíz de la Operación Cassandra, ya que socavaría el objetivo principal de la política exterior de Obama: la de empoderar a Irán. Josh Meyer escribió para Politico:

Cuando los encargados del Proyecto Cassandra pidieron aprobación para impulsar y llevar a cabo una serie de investigaciones significativas, enjuiciamientos, arrestos y sanciones financieras, los funcionarios de los departamentos de Justicia y Tesorería crearon trabas, retrasaron, o simplemente rechazaron sus solicitudes.

El Departamento de Justicia rechazó las solicitudes hechas por el Proyecto Cassandra y otras autoridades para presentar cargos criminales en contra de ciertas entidades e individuos importantes como el emisario de alto perfil de Hezbolá a Irán, el banco libanés que presuntamente lavó miles de millones en supuestas ganancias de drogas, que también era un participe central en una célula de la fuerza Quds paramilitar iraní, con sede en Estados Unidos. También, el Departamento de Estado rechazó solicitudes para animar a individuos de alto valor a que viajaran a países donde después pudieran ser arrestados.

Para cuando el tratado nuclear en 2016 se implementó, todos los miembros del equipo que trabajaron en Cassandra habían sido transferidos y el operativo se extinguió.

Había hechos concretos para hacer enjuiciamientos, arrestos, y presentar sanciones a individuos extranjeros, pero muy poco se llevó a cabo. Una de las personas a las que prácticamente dejaron de investigar fue a Aissami, un hombre clave de Irán en Venezuela.

Venezuela: ¿un delegado iraní?

Desde un inicio el equipo de seguridad del presidente Donald Trump tenía un entendimiento profundo sobre los hechos de la Operación Cassandra. Durante el gobierno de Obama, Michael Flynn, el asesor entrante de Seguridad Nacional de Trump tenía la mira puesta sobre todas las actividades iraníes en América del Sur. En 2016 él escribió en su libro titulado The Field of Flight que Venezuela formaba parte de un nexo de “islamistas y regimientos radicales” que tenían a Irán como su “eje central y chaveta”.

Inmediatamente después de asumir el cargo, la administración de Trump comenzó a ponerse al día con el atrincheramiento de Irán en Venezuela y comenzó a sancionar a individuos nombrados en la obsoleta Operación Cassandra. El 13 de febrero de 2017, mientras Flynn todavía desempeñaba su función como asesor de seguridad nacional, Aissami fue sancionado bajo la Ley de designación de narcotraficantes extranjeros, y sus bienes valorados en decenas de millones de dólares, fueron congelados por el gobierno estadounidense.

A pesar de las sanciones en contra de Aissami, él continuó subiendo en el gobierno de Maduro, logrando convertirse en el segundo hombre más poderoso en Venezuela, convirtiéndose potencialmente en un rival de Maduro. El 26 de marzo de este año, [EE UU] ofreció una recompensa de $10 millones por información que condujera a su arresto. El 28 de abril, justo antes que los buques petroleros salieran de los puertos iraníes, Aissami fue nombrado Ministro del Petróleo, retirando efectivamente la industria petrolera de las manos del general de la Guardia Nacional Venezolana.

Tales movimientos de este calibre por parte de aliados iraníes del mayor mando, precisamente cuando Irán mandó envíos de petróleo, apuntan a que algo mayor está en juego. Algunos incluso especulan que podríamos estar presenciando el inicio de una jugada de poder por medio de irán para impulsar su hegemonía dentro de Venezuela.

Roger Boyes escribió esta semana para el Times:

Nadie sabe claramente dónde terminará todo esto. El interés que tiene Maduro en Hezbolá es claro: éste ayudó a establecer una reputación firme de que Irán es un estado dispuesto a luchar en el extranjero para enaltecer a los tiranos amigables de Teherán. Su carta de presentación fue la sobrevivencia del régimen de Assad. Pero también se especula que Irán podría estar listo para dejar de apoyar a Maduro e instalar en su lugar a Tareck al-Aissami, Ministro del Petróleo.

Independientemente de si esto es de hecho un plan iraní para promover su poder en Venezuela o simplemente una prueba más de que los lazos se están fortaleciendo entre ambos países, no cabe duda de que Irán es una potencia en expansión en el patio trasero de Estados Unidos. Esto es un prospecto aterrador.

Durante décadas, Irán ha demostrado ser muy hábil para extender su poder dentro de naciones débiles en Oriente Medio.

Siria, por ejemplo, cuyo presidente Bashar Assad tiene sus diferencias con el régimen iraní. Sin embargo, en el 2012, cuando el gobierno de Assad fue amenazado por una división interna, Assad invitó a Hezbolá y las fuerzas iraníes para que sofocaran las revueltas. Después las fuerzas iraníes comenzaron a utilizar a menudo el territorio sirio como plataforma para lanzar ataques contra Israel, así como también para mandarle armas a grupos de Hezbolá en el sur del Líbano.

¿Estaremos ahora comenzando a ver un cambio similar en el patio trasero de Estados Unidos? ¿Será que Venezuela está a punto de convertirse en una base de operaciones para futuros ataques iraníes contra Estados Unidos?

Es poco probable que Irán comience a lanzar misiles hacia Texas desde Venezuela. Lo que es más probable es que agentes iraníes sean transportados a Venezuela y se les otorgue la ciudadanía venezolana, lo que los haría mucho más difíciles de rastrear. Esto les da la cobertura necesaria para infiltrarse a Estados Unidos. En 2017, un informe de cnn demostró que de 2008 a 2013, 173 pasaportes e identificaciones venezolanos “Fueron emitidos a personas de Medio Oriente, incluidas personas relacionadas con el grupo terrorista Hezbolá”. Según el informe, Aissami “se hizo cargo de emitir, otorgar visas y nacionalizar a ciudadanos de diferentes países, especialmente sirios, libaneses, jordanos, iraníes e iraquíes”.

Misael López, un diplomático venezolano que trabajó en la Embajada de Bagdad en 2013, colaboró con cnn en ese reporte. En su primer día de trabajo, él se sorprendió al descubrir que su oficina estaba vendiendo pasaportes venezolanos. Un par de años después, él informo a sus superiores, pero nadie lo tomó en cuenta. Finalmente, en 2015 él decidió llevar la información a la Oficina Federal de Investigación [FBI] porque seguramente Estados Unidos tendría un interés al saber qué individuos de Oriente Medio estaban recibiendo identidades falsas. cnn escribió:

Una fuente policial dijo: Finalmente, sin ningún otro lugar a dónde ir, López contactó a un funcionario del FBI en la Embajada de Estados Unidos en Madrid. Los dos se encontraron en un restaurante al otro lado de la calle de la embajada, y el funcionario envió la información que López le dio a la sede del FBI en Washington, D.C. Pero el FBI no hizo comentarios sobre lo que pasó con la información.

Para López, este fue su último intento para hacer algo al respecto.

Pero era demasiado tarde.

Poco después en Venezuela, la policía llego a la casa de López informándole que estaba bajo investigación por revelar documentos confidenciales o secretos.

Es imposible saber si el FBI de Obama simplemente ignoró el aviso en 2015. Pero considerando las fechas, es probable que el FBI simplemente y deliberadamente se haya encargado de eliminar al informante, de la misma forma que la administración de Obama sofocó a la Operación Cassandra.

Meyer escribió en Político sobre el cierre de la Operación Cassandra (énfasis agregado): Cada vez es más obvio que mientras continuaban los preparativos para finalizar el tratado nuclear con Irán, Estados Unidos le estaba dando a Irán la libertad de llevar a cabo disturbios en todo el mundo, incluyendo América del Sur.

A consecuencia de esto, según ex miembros del operativo Cassandra y otros funcionarios estadounidenses anteriores y actuales, el gobierno de Estados Unidos no sólo perdió de vista las actividades criminales y de narcotráfico a nivel mundial, sino también las conspiraciones ilícitas entre Hezbolá y altos funcionarios de los gobiernos iraní, sirio, venezolano y ruso, incluyendo a los presidentes Nicolás Maduro, Assad y [el presidente ruso Vladimir] Putin.

Hace 10 años la administración de Obama tenía toda la información necesaria para eliminar la posición creciente de Irán en Venezuela, pero se negó a tomar acción.

Este fue el precio incomprensible del tratado nuclear de Obama con Irán que ahora está saliendo a la luz.

Esta información reveladora, así como el creciente poder iraní dentro de Venezuela, le da aún más apoyo a la evaluación del jefe editor de la Trompeta, Gerald Flurry, quien dijo que el acuerdo nuclear fue “El peor error de política exterior en la historia de Estados Unidos”. El editor ejecutivo de la Trompeta, Stephen Flurry, escribió en 2017: “Estos no fueron tan sólo cálculos políticos tontos. Sino que fueron peligrosos y delirantes, y llevaron a Estados Unidos y al mundo por un camino de destrucción”.

Después el escribió: “Las ramificaciones mortales de lo que la administración de Obama hizo no se pueden medir y podrían tomar años para darse a conocer bien”.

A medida que Irán establece su base en el patio trasero de Estados Unidos, ese pronóstico ha demostrado ser exacto. Los movimientos de Irán en América del Sur, amparados por la administración de Obama, destacan el daño que el presidente Obama hizo a través del acuerdo nuclear con Irán. Como lo escribió el Sr. Stephen Flurry, ésta es una verdad que sólo se puede apreciar plenamente al comprender la dimensión espiritual explicada en el folleto Estados Unidos bajo ataque.

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