Reciba nuestro Boletín de avisos gratuitamente una vez por semana.

Tunnel560

Jack Guez/AFP/Getty Images

Invadiendo a Israel

La guerra de Irán contra Israel se está calentando rápidamente. Irán está avanzando más allá de las amenazas y se está movilizando en la hostilidad.

JERUSALÉN—el 13 de noviembre de 2018 el gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, estaba al borde del colapso. En un período de 25 horas, el grupo terrorista iraní Hamás lanzó más de 400 cohetes, misiles y morteros hacia Israel desde la Franja de Gaza. Ese fue el mayor bombardeo de un solo día de la historia. Para aquellos israelíes al alcance de los misiles, fue la última gota. Hablé con los israelíes que experimentaron los ataques, y la mayoría de ellos enfatizaron la necesidad de rebatir a Hamás para detener el fuego incesante. Vivir bajo la amenaza constante de la guerra y el estrés de tener menos de 10 segundos para llegar a un refugio antiaéreo claramente está haciendo mella.

Durante el bombardeo de cohetes, Netanyahu convocó a su gabinete de guerra para decidir la respuesta de Israel. Después de seis horas de intenso debate con los oficiales de defensa e inteligencia, Netanyahu decidió inesperadamente detener a las fuerzas israelíes y convenir un cese al fuego con Hamás.

Este fue un movimiento enormemente impopular tanto entre el público como dentro de su coalición. El ministro de defensa y socio de la coalición, Avigdor Lieberman, renunció por la falta de acción, reduciendo la mayoría de la coalición gobernante a un solo asiento. Ahora la posición de Netanyahu como primer ministro estaba en peligro.

Netanyahu es un político inteligente; él entendió que su decisión pondría en peligro su permanencia de 10 años como primer ministro. Aun así, decidió no actuar enérgicamente contra Hamás. ¿Pero por qué?

Ahora parece claro que Netanyahu vio el ataque de Hamás como solo un frente en la guerra más amplia de Irán contra Israel. Reconoció que dedicar recursos a la lucha contra Hamás dejaría al resto de Israel vulnerable al ataque iraní, especialmente a las comunidades de la frontera norte. Desde el ataque con cohetes en Gaza, hemos aprendido que Irán, a través de los combatientes de Hezbolá, estaba preparando una ofensiva aún más letal: una invasión por tierra.

Túneles de invasión fueron descubiertos

Tres semanas después del ataque de Hamás con cohetes, las fuerzas israelíes revelaron que habían descubierto un túnel de ataque subterráneo masivo desde el Líbano que penetra en la frontera israelí. Fue el primer descubrimiento de la Operación Escudo del Norte divulgado públicamente. Su misión desde hace dos años está destinada a detectar y neutralizar una red de túneles secretos sofisticados construidos por Hezbolá, con el propósito de lanzar una invasión terrestre al norte de Israel.

Netanyahu supuestamente discutió los túneles durante su reunión de gabinete de guerra de seis horas en noviembre. Aparentemente, era parte de su razón para no ir a la guerra con Hamás. Le preocupaba que Hezbolá abriera un segundo y mucho más peligroso frente enviando numerosos terroristas a Israel a través de estos túneles.

El 4 de diciembre las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) publicaron una fotografía del túnel. Ésta muestra un túnel de 6 por 6 pies, a 80 pies bajo tierra, equipado con ventilación, electricidad y líneas de comunicación. Se interna 130 pies en territorio israelí. A diferencia de los túneles de ataque de Hamás, que se excavan a través de suelos arenosos en el sur de Israel, este túnel fue taladrado a través de la roca sólida.

Una prueba más de que el túnel era obra de Hezbolá llegó poco después que Israel insertara un robot en el interior del túnel para investigar. Este dispositivo envió imágenes nítidas de un hombre que se acercaba al robot por el túnel desde el lado del Líbano. Él se inclinó para mirarlo, lo que puso su cara cerca de la cámara. Luego, cuando el robot activó un pequeño dispositivo explosivo, el hombre sobresaltado huye por donde vino. En pocos días, la inteligencia israelí y otros revelaron que el hombre era Imad Fahs, un ingeniero mecánico que dirige una unidad de observación de Hezbolá y una unidad de túnel. Fahs obtuvo un Ph.D. en ingeniería mecánica de la Universidad de Tecnología K. N. Toosi en Teherán, Irán. Según los informes, también se entrenó con carteles de la droga mexicanos cerca de la frontera de Estados Unidos.

La construcción muestra que no se trata de simplemente una entrada rápida en el territorio israelí para secuestrar a civiles o soldados con el fin de apoderarse de una ficha de negociación en futuras negociaciones. Este gran túnel sofisticado y estructuralmente sólido (y seguramente otros como él, aún por descubrir) es para el movimiento masivo de terroristas de Hezbolá, evidencia de una empresa a gran escala respaldada por Irán para amenazar a civiles en el norte de Israel.

El túnel confirma una misión de Hezbolá, publicitada hace mucho tiempo, para conquistar a las comunidades israelíes en la región de Galilea.

En el “Plan operativo de Hezbolá para invadir Galilea a través de túneles subterráneos”. El general israelí de brigada Shimon Shapira (Ret.), resumió el plan de décadas de Hezbolá para invadir el norte de Israel, un plan que fue descrito explícitamente por el secretario general de Hezbolá, Hassan Nasrallah, en 2012 como la “Conquista de Galilea”.

Shapira resumió el plan de Hezbolá de esta manera: 1) entrenar a las fuerzas de Hezbolá para que tomen el control de las comunidades aisladas de Israel a lo largo de la frontera norte; y 2) construir túneles bajo el territorio israelí, cerca de las comunidades israelíes, para facilitar la infiltración de varios cientos de combatientes, y no solo para secuestrar a soldados o civiles.

Según Shapira, las fuerzas de Hezbolá estudiaron los túneles que Corea del Norte construyó en caso de una invasión a Corea del Sur.

Los túneles demuestran que las amenazas de Irán y Hezbolá desde hace mucho tiempo y con frecuencia repetidas para conquistar a Israel no son meramente retóricas, sino que son tan reales como la roca a través de la cual se esculpen los túneles.

Sin embargo, los túneles son solo un aspecto del plan de Irán. Según el plan de “Conquista de Galilea”, los invasores deben cruzar el territorio israelí al amparo de un bombardeo masivo de misiles de Hezbolá disparados contra Israel.

La amenaza de misiles es real

Sería un error pensar en Hezbolá como un grupo terrorista regular.

Hezbolá no tiene tanques ni aviones pero su ejército de combatientes, sus reservas de misiles, sus armas pequeñas y su entrenamiento de combate lo convierten en una fuerza formidable. La última ronda de guerra que desató sobre los israelíes en 2006 mató a 44 civiles israelíes. Desde entonces, se ha vuelto mucho más poderoso.

Durante la guerra de 34 días de 2006, Hezbolá lanzó aproximadamente 200 cohetes por día y tenía una reserva estimada de 12.000. Se estima que el 99 por ciento de esos eran cohetes de corto alcance, de los cuales unas pocas docenas eran de tipo medio o largo.

Hoy, las reservas de Hezbolá se han multiplicado 10 veces. La FDI calcula que el grupo tiene entre 120.000 y 130.000 cohetes, incluidos miles de tipos de alcance medio y cientos de tipos de largo alcance, los cuales pueden llegar a cualquier lugar de Israel. La inteligencia israelí estima que en lugar de disparar unos 200 por día como en 2006, Hezbolá podría lanzar 1.500 por día.

Israel nunca ha experimentado un bombardeo tan terrible de misiles. Si bien tiene el escudo antimisiles más exitoso en la Tierra, incluida la Cúpula de Hierro, la Honda de David y la Flecha 3, el gran volumen de tal ataque sería abrumador.

Esto es especialmente cierto dado los informes recientes de que Irán adquirió capacidades de ataque de precisión en sus propios misiles, e informa que ha compartido la tecnología con Hezbolá.

El 16 de octubre de 2018, a las 2:04 p.m., un Fars Air Qeshm Boeing 747 aterrizó en el aeropuerto de Beirut, presuntamente portando tecnología de adaptación de GPS para los sitios cercanos de misiles de Hezbolá. Los componentes permitirían a los misiles de Hezbolá caer dentro de un radio de 10 metros de sus objetivos previstos.

La inteligencia de Estados Unidos marcó este avión en abril de 2018 y siguió sus movimientos. En julio, voló desde una base aérea en Teherán, aterrizó en Damasco y luego continuó a Beirut. En agosto, voló de nuevo de Teherán a Beirut. A principios de diciembre aterrizó nuevamente en Beirut.

En los últimos dos años, Israel ha llevado a cabo más de 200 ataques contra Siria para evitar que Hezbolá gane capacidades como esta. Irán había volado armas a Damasco y luego las había transportado al Líbano. Pero ahora parece que Irán está volando armas directamente de Irán a Líbano en un avión de carga.

Hezbolá ha declarado que tiene misiles de precisión. El 20 de septiembre de 2018, incluso antes del vuelo de Fars Air Qeshm, Nasrallah dijo: “La resistencia ahora posee misiles de precisión”. Luego, justo antes de que Israel lanzara la Operación Escudo del Norte, publicó un video que mostraba escenas de combatientes de Hezbolá preparándose para el lanzamiento de cohetes, apuntados a numerosas ubicaciones estratégicas israelíes, como la instalación nuclear de Dimona y la sede militar de las FDI en Tel Aviv. El video incluye la amenaza de “Atácanos y te arrepentirás”.

Este video fue seguido por numerosas declaraciones de Nasrallah de que cualquier acción israelí contra objetivos de Hezbolá dentro del Líbano causaría pérdidas catastróficas para Israel.

E Israel sabe que Nasrallah está diciendo la verdad.

Conduciendo a la tercera guerra mundial

Irán y Hezbolá han estado prometiendo destruir a Israel durante tanto tiempo que es fácil descartar sus palabras como amenazas huecas.

Pero estos túneles prueban que Irán está implementando su plan para invadir a Israel y conquistar su territorio. Irán está tan comprometido con su plan que financia los esfuerzos de Hezbolá por una suma de $ 700 millones por año, incluso mientras la economía iraní está sufriendo severas sanciones financieras.

A nuestras sociedades modernas, sofisticadas e iluminadas les gusta creer que hemos evolucionado mucho más allá del tiempo cuando las naciones se empeñaban en la destrucción de los demás. Sin embargo, lo que estamos presenciando en el norte de Israel es el deseo manifiesto de Irán de hacer precisamente eso. Recuerde que Hezbolá no es una fuerza independiente; ésta reconoce libremente que recibe todo su financiamiento y objetivos de misiones de parte de Irán.

A estas alturas, debería estar más que claro que Irán no puede ser inducido a convertirse en una nación responsable y pacífica en la comunidad mundial. Décadas de esfuerzos por hacer esto han fracasado estrepitosamente. Los frutos de la agenda radical de larga data de Irán, incluida su financiación descarada de proxis terroristas (como Hezbolá) son claros para cualquiera que considere los hechos.

A corto plazo Israel bien puede frustrar los intentos de Irán. Pero la profecía bíblica muestra que Irán no renunciará a sus ambiciones genocidas contra Israel, ni a su búsqueda de dominio en la región, sino hasta que sea detenido por una fuerza abrumadora. La guerra es inevitable.

Como el editor en jefe de Trumpet, Gerald Flurry ha dicho durante más de dos décadas que el Islam radical, liderado por el fanático régimen islámico en Irán, cumple el papel del “rey del sur” bíblico de los últimos tiempos (Daniel 11:40). Este rey encabeza un grupo de naciones islamistas y en ese texto se describe que tiene una política exterior que empuja a otras naciones, no solo con palabras, sino con fuerza letal.

Daniel 11:40 dice: “Y cuando llegue el fin, el rey del sur lo empujará; y el rey del norte vendrá contra él como un torbellino, con carros, con jinetes y con muchos barcos; y entrará en los países, y se desbordará y pasará por alto”. En esta profecía, que es claramente para el “tiempo del fin”, el rey del sur presiona contra el “rey del norte” a quien lo tenemos identificado durante más de 70 años como la Europa liderada por Alemania, en rápido crecimiento.

Como el Sr. Flurry lo escribe en su folleto El rey del sur, la palabra traducida “empujar” significa “hacer la guerra. ¡Empujar es una palabra violenta!” Si bien es probable que Irán pueda presionar a Europa, incluyendo el control de las rutas comerciales de Oriente Medio y el terrorismo, el contexto de Daniel 11:40 muestra que una contienda por Jerusalén es parte de ello. Los versículos 40-44 revelan que el poder europeo marchará sus ejércitos hacia Oriente Medio para combatir al agresivo rey del sur. En el versículo 41, la “tierra gloriosa” se refiere a Jerusalén.

La incursión de Europa en Israel estará motivada por una exitosa campaña palestina respaldada por Irán para sacar violentamente a la mitad de Jerusalén del control de Israel. Otra profecía, en Oseas 5:13, establece que Israel en realidad buscará la ayuda del rey del norte. El hecho de que busque alivio de la misma nación que perpetró el Holocausto, es otro indicio de la intensa presión que Irán y sus representantes ejercerán sobre el estado judío.

Sin embargo, acudir a Europa en lugar de acudir a Dios no resolverá sus problemas.

Alemania responderá al llamado de Israel y dirigirá sus ejércitos hacia Oriente Medio, no por compasión por los judíos sino por su propia codicia por el control de la Ciudad Santa. Mientras fingen el rol de pacificador, estos ejércitos entrarán en la “tierra gloriosa” pero cuando lleguen se tornarán contra los judíos en una siniestra traición doble. Su toma de Jerusalén hará eco a las Cruzadas de la Edad Media.

A diferencia de las Cruzadas, esta batalla final sobre Jerusalén tiene un final lleno de esperanza. Otra profecía de los últimos días, en Zacarías 14: 1-2, muestra cómo la mitad de Jerusalén que cae ante los árabes (el evento que provoca que Israel solicite ayuda de Alemania), es en realidad el primer dominó en caer en una sucesión de eventos que llevan hasta el regreso de Jesucristo y el fin del derramamiento de sangre en las calles de Jerusalén. (Esto se explica en detalle en el folleto del Sr. Gerald Flurry, Jerusalén en profecía. Solicite su copia gratuita).

Armados con la comprensión de estas profecías podemos saber que cuando vemos a Irán presionando al Estado judío, estamos cerca de este evento colosal que va a redefinir al mundo. 

KOS, AD