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¿Hundirá Irán el petrodólar?

EMMA MCKOY/LA TROMPETA

¿Hundirá Irán el petrodólar?

La crisis del estrecho de Ormuz pone al descubierto la debilidad monetaria de Estados Unidos. 

La guerra de Irán pone en peligro a los cazas estadounidenses e israelíes, a las naves comerciantes y a los civiles. También amenaza el sistema del petrodólar que sustenta gran parte del poder económico de EE UU.

El régimen terrorista islamista de Irán no aspira a una victoria militar directa sobre EE UU. En su lugar, emplea tácticas asimétricas, incluyendo ataques contra infraestructuras, instalaciones petroleras y buques. Su principal arma para ejercer poder es trastocar el tráfico de mercancías civil a través del estrecho de Ormuz.




Desde marzo, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ha derribado casi todo el tránsito comercial a través del estrecho de Ormuz al amenazar y atacar buques vinculados a EE UU, Israel y sus partidarios. Este bloqueo ha desencadenado una de las mayores interrupciones del suministro petrólero de la historia.

Los flujos de petróleo que antes promediaban los 20 millones de barriles diarios han disminuido notablemente, lo que ha instigado a los productores árabes del Golfo a reducir su producción total a al menos 10 millones de barriles diarios. Esta es una crisis por las monarquías árabes del Golfo, cuyas economías dependen en un 30% del petróleo, y para el resto del mundo, ya que estas naciones producen hasta una cuarta parte del suministro mundial de petróleo.

El dólar está estrechamente vinculado al petróleo. De hecho, gran parte de la sólida fortaleza mundial del dólar se debe a que el comercio internacional de petróleo se cotiza y liquida en su inmensa mayoría en dólares estadounidenses. Países alrededor del mundo deben contar con grandes reservas de dólares para comprar petróleo. Esto crea una demanda constante de la moneda.

Este sistema de petrodólares se originó hace más de 50 años.

Cuando el presidente estadounidense Richard Nixon puso fin a la última convertibilidad del dólar en oro en 1971, su administración, dirigida por el secretario de Estado Henry Kissinger, estrechó los lazos con Arabia Saudí. A cambio de las garantías de seguridad de EE UU, los saudíes aceptaron fijar el precio y vender su petróleo en dólares estadounidenses y usar las ganancias para comprar bienes estadounidenses, en particular bonos del Tesoro de EE UU. Otros grandes exportadores de petróleo siguieron este ejemplo, creando el sistema del “petrodólar” que ha fomentado la demanda mundial del dólar desde entonces.

La guerra actual ha puesto en tela de juicio las garantías de seguridad de EE UU.

El príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, ha presionado al presidente Donald Trump a actuar de manera decisiva para reanudar el estrecho y derribar el régimen islamista de Irán. Pero el presidente Trump se enfrenta a resistencias internas e internacionales.

Se trata de una prueba enorme. No se trata sólo de 150 petroleros y de los precios de la gasolina a 4 dólares para los descontentos consumidores estadounidenses o de las elecciones de mitad de mandato. Se trata de la posición de EE UU como superpotencia mundial. ¿Puede EE UU “garantizar” su seguridad cuando la necesita? Porque si no puede o no quiere, naciones como Arabia Saudí no tienen motivos para seguirle prestando a EE UU el dinero que ocupa para controlar al mundo.

Si Arabia Saudí y sus vecinos reducen su dependencia del dólar —fijando el precio del petróleo en otras divisas y reduciendo las compras de valores del Tesoro— el dólar podría perder su estatus de reserva. Eso alimentaría la inflación estadounidense y elevaría las tasas de interés de la deuda nacional. El gobierno estadounidense ya dedica el 19% de los ingresos fiscales a pagar los intereses de su deuda, por lo que una nueva subida de los tipos podría desencadenar una crisis fiscal.

Herbert W. Armstrong predijo que una crisis financiera desencadenaría una reestructuración de Europa. En una carta para colaboradores del 22 de julio de 1984, advertía de que una crisis bancaria en EE UU “podría provocar repentinamente que las naciones europeas se unieran para formar una nueva potencia mundial más grande que la Unión Soviética o EE UU”.

Si EE UU no puede o no quiere proteger de forma fiable el estrecho, los Estados del Golfo buscarán nuevos protectores. ¿Podría un líder europeo negociar garantías de seguridad de la UE —o de un poder liderado por Alemania— a cambio de fijar el precio del petróleo en euros y reciclar los excedentes en activos europeos? Una profecía del Salmo 83 dice que los Estados del Golfo se aliarán con Alemania (la Asiria bíblica) contra EE UU, Gran Bretaña e Israel. (Para una explicación detallada del Salmo 83, lea “Una alianza misteriosa”, por el redactor jefe de la Trompeta, Gerald Flurry en El rey del sur).

El canciller alemán Friedrich Merz se ha mostrado dispuesto a apoyar la libertad de navegación en el estrecho, proponiendo contribuciones como dragaminas, inteligencia marítima, aviones de reconocimiento y posiblemente escoltas. En declaraciones tras mantener conversaciones en París con el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Keir Starmer, Merz condicionó la intervención alemana a un cese al fuego estable, una sólida base jurídica internacional (idealmente una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU) y la aprobación parlamentaria alemana. Expresó su deseo de que EE UU participe, pero imaginó una coalición liderada por la UE para la seguridad a largo plazo.

Tal coalición podría ser un paso inicial hacia un nuevo orden financiero. El príncipe heredero Mohammed bin Salman podría respaldar temporalmente a Washington si Trump proyecta fuerza. En última instancia, sin embargo, los Estados del Golfo podrían realinearse a medida que el petrodólar se debilite y surja un sistema global diferente. Los acontecimientos en el estrecho de Ormuz están poniendo a prueba no sólo la seguridad regional sino también las bases del poder financiero estadounidense. La crisis pone de manifiesto las vulnerabilidades del dominio del dólar y plantea la posibilidad de un orden mundial radicalmente alterado.

EL REY DEL SUR

El profeta Daniel escribió acerca de una futura confrontación entre el rey de norte y el rey del sur. ¡Estamos ahora en el tiempo donde estos dos importantes poderes están rápidamente levantándose! El rey del sur está provocando problemas incluso hoy. ¡Es crítico que usted sepa la identidad de este poder profetizado!