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RAFAEL HENRIQUE/SOPA IMAGES/LIGHTROCKET/GETTY IMAGES

¿Hacia dónde nos dirigimos con los pasaportes de vacunas?

¿Podría la COVID-19 marcar el inicio de un nuevo mundo feliz de control gubernamental?

“Papeles por favor”. Quizá éstas sean las palabras más antiestadounidenses y antibritánicas de la lengua inglesa. El mundo occidental se ha enorgullecido de su amor a las libertades individuales y el control gubernamental limitado que tiene establecidos.

Esa época podría estar llegando a su fin. En Estados Unidos y Gran Bretaña, y en todo el mundo, los gobiernos están planificando un nivel de vigilancia y control sin precedentes, con el pretexto de combatir la covid-19.

Esta nueva sociedad de vigilancia no requerirá el crujido de papeles. Los gobiernos están trabajando para utilizar teléfonos inteligentes y herramientas en línea para crear el sistema de identificación y vigilancia más práctico que jamás haya existido. Pero el resultado es el mismo. Los nuevos pasaportes de vacunación muy pronto podrían significar que el gobierno tendrá el poder de rastrear todos sus movimientos.

Así es como podría ser la rutina diaria de un ciudadano vacunado.

Por la mañana, se va a trabajar. Desde su teléfono inteligente compra un boleto de tren para ir al trabajo. La aplicación de venta de boletos comprueba su estado de vacunación. Verifica cuándo y dónde se vacunó y le permite comprar el boleto. Se le permite subir a uno de los vagones más cómodos. Los que no están vacunados deben esperar una larga fila para utilizar los vagones con distanciamiento social, si es que se les permite subir al tren.

Una vez que llega al trabajo, escanea su pase de seguridad para entrar al edificio. Luego escanea su aplicación de la vacuna contra la covid. Su empleador solo permite entrar a la oficina al personal vacunado. Sin vacuna, no hay trabajo.

A la hora de comer, sale de la oficina para comprar un bocadillo. Hay una cafetería muy buena al final de la calle. Escanea su aplicación de vacunación y entra. Vuelve a escanear la aplicación para regresar a la oficina, y ya está de regreso en su escritorio.

Después del trabajo, va al gimnasio. Verifican su estado de vacunación cuando se reinscribe después del encierro. Si no hay vacuna, no hay membrecía. Después de ir a casa a cambiarse, va a una fiesta en casa de un amigo. Pero las normas del gobierno prohíben las reuniones en grupo a menos que todos estén vacunados. Por ley, su amigo tiene que escanear los pases de vacunación de todos con su teléfono inteligente. Antes era algo incómodo, pero ahora todos se están acostumbrando.

El resultado es que el gobierno sabe dónde está en cada momento del día. Tiene un nivel de vigilancia, y por lo tanto de control, con el que, hasta hace poco, el régimen comunista chino tan sólo podía soñar. Un registro que lleva el gobierno determina si puede trabajar, viajar, acceder a espectáculos o reunirse con sus amigos.

¿Parece descabellado? En realidad es una imagen razonable basada en los planes que ya están elaborando los gobiernos de todo el mundo.

Planes reales

Algo de esto ya es realidad en el Estado de Israel. Los restaurantes y los recintos deportivos están abiertos ––si se tiene un pase de vacunación—. Sólo con un “pase verde” se tiene la libertad de alojarse en un hotel, ir al gimnasio, celebrar una boda o incluso asistir a determinadas reuniones religiosas. Una auxiliar de enseñanza que se negó a recibir un pase verde ya fue despedida, y perdió en los tribunales cuando intentó recuperar su trabajo.

Gil Gan-Mor, director de la unidad de derechos civiles y sociales de la Asociación para los Derechos Civiles en Israel, no ve ningún problema en ello. “Cualquiera que se queje puede recibir la vacuna mañana por la mañana”, dijo. ¡Y lo dice alguien cuyo trabajo es defender los derechos de los ciudadanos!

El 5 de abril, el Reino Unido expuso sus planes para los pasaportes de vacunación. Prevé exigir pasaportes para asistir a conciertos, teatros, clubes nocturnos o grandes eventos deportivos. Uno de los contratistas que trabajan en el proyecto presumió de cómo la aplicación podría negarles boletos o la entrada a la oficina a personas no vacunadas. Incluso muestran cómo podría usarse para mantener a los no vacunados fuera de eventos privados como fiestas de cumpleaños.

Pero estas medidas no serán tan dictatoriales, ¿cierto? Después de todo se trata de Gran Bretaña, la madre de los parlamentos, la tierra de la monarquía constitucional. A pesar de lo escurridizos que pueden ser todos los políticos, nunca intentarían oprimir al pueblo con algo tan poco británico como un pasaporte de vacunación, ¿o sí?

Han garantizado que no lo harán. En diciembre, el ministro de Vacunas, Nadhim Zahawi, dijo: “No tenemos en absoluto planes de un pasaporte de vacunación”.

El ministro del gabinete Michael Gove dijo el mismo mes: “Creo que obligar a vacunarse es discriminatorio y completamente erróneo (...) e insto a las empresas que están escuchando este debate hoy a que ni siquiera piensen en ello. Desde luego, no pienso expedir ningún pasaporte de vacunación, y no conozco a nadie más en el gobierno que piense hacerlo”.

Estaban mintiendo.

El mismo mes, una empresa de asesoría publicó un informe que el gobierno encargó sobre cómo se podrían utilizar los pasaportes de vacunación para mantener a las personas no vacunadas fuera de los bares, eventos deportivos y otros lugares concurridos.

El gobierno insiste en que no obligará a los bares y restaurantes a exigir la vacuna. Pero parece decidido a requerir que esta clase de establecimientos obliguen a los clientes a cumplir medidas como el distanciamiento social, a menos que les pidan presentar el pasaporte de vacunación. El gobierno afirma no estar exigiendo a los bares que revisen pasaportes de vacunación, pero si lo hacen voluntariamente, el gobierno no se interpondrá. Mientras tanto, elabora normas que hacen casi imposible que un restaurante obtenga ganancias si no exige el pasaporte.

Fraser Nelson advirtió en el Telegraph que “las bases de un Estado de bioseguridad están ahora en construcción”.

“Esto es lo que los ministros piensan que el público quiere ahora: un gran cambio de dirección alejándose de la libertad para que el Estado pueda proporcionar mejor seguridad”, escribió. “Está ocurriendo de forma gradual, sin ningún debate real”.

La Unión Europea también está dando pasos significativos para introducir los pasaportes de vacunación. Sus esfuerzos van más allá del seguimiento nacional; la libertad de viajar a través de muchas de sus fronteras hace necesario un sistema supranacional. Esto significa un nuevo nivel de centralización: los datos de ciudadanos comunes de un par de docenas de países serán recopilados para un sistema centralizado único. Nunca antes la UE había ejercido tanto control sobre las vidas de los europeos.

Planes para pasaportes de vacunación están en marcha incluso en Estados Unidos.

Nueva York ya está desplegando su “Pase Excelsior”. Sin él, no puede asistir a salas de arte y entretenimiento ni tener más de cierto número de personas en sus reuniones. Y sólo puede obtener el pase si presenta una prueba de covid-19 negativa reciente o si se ha vacunado.

Pero algo como esto, o incluso más restrictivo, podría extenderse a todo el país. El gobierno de Biden solía decir que los pasaportes de vacunación debían dejarse a decisión de los Estados. Pero el 29 de marzo anunció que estaba trabajando para establecer un sistema federal estandarizado. cnn citó a un funcionario anónimo del gobierno afirmando: “Varias agencias gubernamentales están participando en conversaciones y planificación, coordinadas por la Casa Blanca, ya que este tipo de sistema tendrá parte en múltiples aspectos de la vida, incluyendo potencialmente la fuerza laboral”.

Al igual que el gobierno británico, el gobierno de EE UU ha dicho que no obligará a los ciudadanos a aceptar el pasaporte de vacunación. Tal vez no apruebe una ley que establezca explícitamente que los no vacunados deban cumplir una pena de prisión. Pero si el gobierno se sale con la suya, usted se verá obligado a aceptar un pasaporte de vacunación si es que desea continuar con una vida más o menos normal.

Los gobiernos han hecho todo tipo de promesas diciendo que los datos que recopilan serán privados y no serán objeto de seguimiento. Pero, ¿hasta qué punto se puede confiar en gobiernos que ya han sido sorprendidos vigilando y rastreando a sus ciudadanos usando otros métodos, y que ya han sido sorprendidos mintiendo específicamente sobre este tema?

Incluso si las intenciones de todos los miembros poderosos del gobierno son puras y buenas, el historial de los gobiernos e incluso de las empresas que se dedican a la recopilación masiva de datos es, cuando menos, pésima.

¿Debería preocuparse?

Ni siquiera la Unión Soviética tenía la capacidad de rastrear los movimientos de sus ciudadanos en tiempo real. Hay muchas formas en las que este tipo de sistema podría utilizarse indebidamente. Una vez que un gobierno lo construya, podría utilizar la misma infraestructura para rastrear, controlar y excluir personas por cualquier motivo. Una enorme X roja podría aparecer en la pantalla del conductor del tren, el entrevistador de trabajo, el cajero en la cafetería, el banquero, el administrador de la escuela, el trabajador social, el oficial de policía o el agente del gobierno si la persona aparece en la base de datos del gobierno como no vacunada, no registrada en algún otro plan del gobierno, culpable de algo que el gobierno haya declarado como delito, involucrada en cierto partido político, miembro de cierto grupo religioso, que haya estado en contacto con ciertas personas, que haya leído ciertas cosas o que haya publicado una cierta opinión en línea.

La infraestructura de los pasaportes de vacunación no hará todas estas cosas, pero sí la mayor parte del trabajo pesado. Y, sobre todo, romperá quizá la primera y mayor barrera de todas: la resistencia de los ciudadanos a renunciar a sus derechos.

La infraestructura de la que estamos hablando —de la que hablan las élites de su gobierno nacional— puede determinar su posibilidad para comprar, vender y trabajar. Esto ha llevado a muchos a pensar en un versículo de Apocalipsis 13: “Y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre” (versículo 17).

Esto está describiendo la “marca de la bestia”, una marca peligrosa e impía que la profecía bíblica dice que se implementará durante un período terrible en la historia moderna de la humanidad.

¿Deberían preocuparse los cristianos por la implementación de pasaportes de vacunación?

Ciertamente, hay principios bíblicos generales que deberían preocuparnos mucho. Jeremías 17:9 nos advierte: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”. Entréguele a seres humanos imperfectos tan enorme poder gubernamental sobre otros seres humanos, y abusarán de él. Los antepasados británicos y estadounidenses tenían suficiente conocimiento bíblico para saber esto. Eso es lo que los motivó a limitar y controlar el poder del gobierno nacional. Lo que la Biblia revela sobre la naturaleza humana, el gobierno humano y los acontecimientos específicos profetizados para el futuro debería impulsarnos a prestar mucha atención a lo que está ocurriendo en nuestros gobiernos.

La Biblia revela exactamente qué es la marca y cómo evitarla. Pero debemos ver “un poquito allí, otro poquito allá” (Isaías 28:10) para considerar todas las escrituras relevantes.

Muchos creen que la marca será algo nuevo. ¿Qué dice la Biblia?

En Apocalipsis 20:4 se describe a Juan viendo en una visión a todos los que han sido asesinados por Cristo. Escribió: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos…”.

En esta visión, Dios mostró al apóstol Juan a los verdaderos cristianos que han sido martirizados durante los últimos 2.000 años. Sin embargo, algunos de estos cristianos, ya muertos, también rechazaron la marca de la bestia. Esto significa que la marca no es una invención del siglo xxi.

La Biblia también muestra que esta marca gira en torno a la obediencia a Dios y a su ley. El mismo pasaje de Apocalipsis 14, que advierte de las terribles maldiciones para los que aceptan la marca de la bestia, muestra cómo los que la rechazan son diferentes. Ellos “guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (versículo 12). Otras escrituras afirman que la ira de Dios cae sobre los que desobedecen (Efesios 5:6; Colosenses 3:5-6). Los que rechazan la marca, y por lo tanto son el objetivo de la bestia, son los que “guardan los mandamientos de Dios” (Apocalipsis 12:17).

Dios no impondrá estos terribles castigos a alguien a quien el gobierno amedrenta para que reciba una vacuna. Ciertamente esa decisión tendrá consecuencias. Pero un Dios amoroso no va a imponer este tipo de castigo porque alguien haya sido engañado para que reciba algo. En cambio, esta marca no gira en torno a si se ha vacunado, sino a la decisión de aceptar o rechazar los mandamientos de Dios.

La marca de la bestia está conectada directamente con un mandamiento específico. Ha diferenciado a los cristianos verdaderos durante milenios. Es el Cuarto Mandamiento: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo” (Éxodo 20:8).

Generaciones de cristianos verdaderos han sido condenadas a muerte por guardar el sábado y no el domingo. En esos tiempos, como en los tiempos actuales, era un “mandamiento de prueba”. Era, y será, fácil de desobedecer, especialmente cuando la persecución se intensifique.

¿A quién va a obedecer: a las palabras de la Biblia o a las tradiciones religiosas de los hombres? ¿Guardará el día que Jesucristo guardó (Marcos 1:15, 38-39; Lucas 4:16), el día que los cristianos del primer siglo guardaron? (Hechos 13:14-15, 42-44; 16:12-15; 17:2). ¿O seguirá a las iglesias y a los gobiernos de hoy? ¿Será la ley de Dios la que esté escrita figurativamente en su frente y en su mano derecha (Deuteronomio 6:6-8), o será una ley de hombres?

Aunque la vacuna o el pasaporte de vacunación contra la covid-19 no es la marca (lea “Is Coronavirus the Mark of the Beast?” [¿Es el coronavirus la marca de la bestia?, disponible en inglés]), más adelante este sistema podría utilizarse para establecer dicha marca y excluir a los que la rechacen de los negocios, el transporte público y sitios de trabajo.

Incluso si los considerables opositores a este tipo de pases tienen éxito, vea cuánta libertad hemos perdido actualmente debido a la pandemia. Otro asalto a esa libertad, para implementar una marca, será mucho más fácil.

Herbert W. Armstrong demostró a fondo lo que es esta marca en su folleto gratuito ¿Quién o qué es la bestia profética? La parte 2 del folleto trata específicamente este tema. Es una sección corta, apenas más larga que algunos artículos de la Trompeta. Le insto a que la lea por sí mismo. Los castigos por aceptar la marca de la bestia son terribles. Usted necesita comprobar por sí mismo exactamente lo que es. 


¿QUIÉN O QUÉ ES LA BESTIA PROFÉTICA?

¿Quién o qué es la ‘bestia’ de los capítulos 13 y 17 del libro de Apocalipsis? ¿Qué revela la Biblia sobre los acontecimientos mundiales que culminarán en Armagedón y el fin de esta era? Este folleto, dividido en dos partes, trata sobre los gobiernos y las guerras que conducirán al fin de este mundo.