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Hacer a Europa grande otra vez

YURI KADOBNOV/AFP VIA GETTY IMAGES

Hacer a Europa grande otra vez

Los europeos están consternados por el nuevo documento estratégico de Estados Unidos. No deberían. Les está entregando el mundo.

Donald Trump quiere promover la “grandeza europea”, según su Estrategia de Seguridad Nacional publicada el 4 de diciembre de 2025. Esto enfureció profundamente a los líderes europeos.

Cuando se trata de Europa, “la hostilidad es la política oficial de la Casa Blanca”, declaró el New York Times.

El ex primer ministro sueco Carl Bildt dijo que sonaba como algo “salido de alguna mente extraña del Kremlin”. Norbert Röttgen, experto en política exterior de la gobernante Unión Demócrata Cristiana alemana, declaró: “Por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial, EE UU ya no está al lado de los europeos”. Dijo que el documento de estrategia es un “segundo punto de inflexión” para el armamento europeo; el primero fue la invasión rusa de Ucrania.




El canciller alemán Friedrich Merz se mostró d e acuerdo, diciendo que para ellos parte de la estrategia es “inaceptable desde un punto de vista europeo”. En consecuencia, “en Europa, y por tanto también en Alemania, debemos ser mucho más independientes de EE UU en política de seguridad”.

Es fácil entender por qué los líderes europeos se sienten insultados. Los líderes europeos son “débiles”, declaró el presidente Trump a Politico tras dar a conocer la estrategia. Están “destruyendo sus países (…) la mayoría de las naciones europeas, están decayendo”. Politico le preguntó si se suponía que el documento de estrategia era "un mensaje de amor duro a los aliados [de EE UU] para empujarles a hacer reformas" o si es que son “simplemente débiles y en realidad no quiere ser aliado con ellos”. El presidente Trump respondió: “Creo que son débiles”.

Ninguna nación quiere recibir ese tipo de bofetada de otro líder nacional. Al mismo tiempo que enfurecía y alienaba a Europa, el presidente Trump estaba comprometiendo a EE UU a apoyar una transformación militar y cultural del Continente. La estrategia del presidente Trump conducirá al resurgimiento de Europa como el Sacro Imperio Romano del que Herbert W. Armstrong advirtió hace décadas.

¿El fin de la civilización europea?

Según el documento, Europa se enfrenta a la “desaparición de su civilización”. Critica las “actividades de la Unión Europea y de otros organismos transnacionales que socavan la libertad y la soberanía política, las políticas migratorias que están transformando el Continente y causando conflictos, la censura de la libertad de expresión y la supresión de la oposición política, el hundimiento de las tasas de natalidad y la pérdida de las identidades nacionales y de la autoconfianza”.

Se trata de una crítica legítima. La migración masiva está transformando Europa. Las tasas de natalidad se están desplomando. La censura autoritaria se está intensificando: todos estos son problemas que la Trompeta aborda con regularidad.

“Si continúan las tendencias actuales, el Continente será irreconocible en 20 años o menos”, dice el documento de estrategia. “Por lo tanto, no es nada evidente que algunos países europeos vayan a tener economías y fuerzas militares lo suficientemente fuertes como para seguir siendo aliados confiables”.

La evaluación es que Europa está “atacando” activamente a EE UU, volviéndose contra los valores estadounidenses y decayendo rápidamente. ¿Cuál es la respuesta de EE UU? Persuadir a Europa para que se rearme.

¿Hacer a Europa grande otra vez?

“Queremos trabajar con países alineados que deseen recuperar su antigua grandeza”, declara el documento estratégico de Trump. Afirma que EE UU debería dar prioridad a “permitir que Europa se valga por sí misma (…) incluso asumiendo la responsabilidad principal de su propia defensa”. Junto con su publicación, funcionarios del Pentágono dijeron a funcionarios europeos que desean que Europa asuma la mayor parte de las capacidades de defensa convencional de la otan para 2027. El gasto alemán en defensa se ha duplicado desde 2015 y se prevé que para 2029 supere el doble de su nivel actual. Pero asumir la defensa de la otan sustituyendo a EE UU exigirá aún más gastos.

“Los días en que EE UU sostenía todo el orden mundial como Atlas han terminado”, afirma el documento. En su lugar, los aliados de EE UU deben “asumir la responsabilidad principal de sus regiones”. Las naciones europeas son las primeras en esa lista de aliados.

El documento establece un nuevo “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe que busca no sólo mantener a las potencias extranjeras fuera de EE UU, sino también “asegurar que el Hemisferio Occidental permanezca razonablemente estable y lo suficientemente bien gobernado como para prevenir y desalentar la migración masiva hacia EE UU”.

La administración Obama declaró muerta la Doctrina Monroe. Eso fue un error: se necesita urgentemente una administración estadounidense que preste mucha atención a las amenazas en Latinoamérica. Pero este aspecto del documento refuerza la misma estrategia de “Hacer a Europa grande otra vez”... al dejar solo al resto del mundo.

El Atlantic se burló del documento estratégico del presidente Trump calificándolo de “balbuceo incoherente”. Se equivocan. Forma parte de un plan unificado: EE UU vigila de cerca América del Norte y América del Sur mientras se retira del resto del mundo. Con el hemisferio occidental seguro, ¿por qué debería EE UU preocuparse por lo que ocurra en cualquier otro lugar?

Esta idea de “defensa del hemisferio” era popular entre el movimiento aislacionista original “EE UU primero” de antes de la guerra. El problema es que resulta casi imposible para EE UU mantener a una gran potencia externa fuera de Latinoamérica. Europa, en particular, mantiene profundos vínculos culturales, religiosos, lingüísticos y económicos con Latinoamérica.

“La defensa del hemisferio no es ninguna defensa”, escribió Nicholas J. Spykman, uno de los mayores pensadores de EE UU sobre relaciones internacionales, al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. “La Segunda Guerra Mundial se perderá o se ganará en Europa y Asia”. Si Adolfo Hitler hubiera conquistado Europa, EE UU no habría podido evitar que se afianzara en Latinoamérica y, en última instancia, que amenazara a la patria estadounidense.

Ajena a esta amenaza, la administración Trump está fomentando el ascenso de una nueva potencia europea unida.

El espíritu del Sacro Imperio Romano

Este documento estratégico va más allá de una reactivación militar. Dice que EE UU quiere que Europa “recupere su autoconfianza como civilización”. Invita a “celebrar sin complejos el carácter individual y la historia de las naciones europeas”. “EE UU anima a sus aliados políticos en Europa a promover este renacimiento del espíritu, y la creciente influencia de los partidos patrióticos europeos es, de hecho, motivo de gran optimismo”, dice.

Pero ¿qué espíritu están reviviendo?

Muchas de las voces más influyentes del equipo de política exterior del presidente Trump —el vicepresidente J. D. Vance, el secretario de Estado Marco Rubio, el ex embajador estadounidense en Alemania Ric Grenell, incluso Elon Musk de X— han apoyado abiertamente a la Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán).

La AfD también quiere “celebraciones sin sentimientos de culpa” de toda la historia alemana. En 2017, el entonces líder de la AfD, Alexander Gauland, dijo: “Si los franceses están legítimamente orgullosos de su emperador y los británicos de Nelson y Churchill, nosotros tenemos derecho a estar orgullosos de los logros de los soldados alemanes en dos guerras mundiales”. La nación necesita un “giro de 180 grados en la política del recuerdo”. “La AfD es el último revolucionario, la última oportunidad pacífica para nuestra patria”, dijo. La multitud respondió coreando “¡Deutschland! ¡Deutschland!”.

“La culpa histórica ya no debe determinar nuestra forma de actuar”, afirmó el actual colíder de la AfD, Tino Chrupalla.

Quienes están detrás del documento estratégico de EE UU probablemente responderían: ¡No esa historia! Señalarían a las personas hacia la cultura, el arte y la sofisticación del pasado. “Europa alberga investigaciones científicas de vanguardia e instituciones culturales de renombre mundial”, afirma el documento. Esa es la historia que EE UU quiere revivir.

Pero la Segunda Guerra Mundial no fue una aberración. La historia del arte, la cultura y la sofisticación de Europa es también una historia de guerra, persecución y conquista. Sus periodos de mayor depravación coincidieron con algunos de los más sublimes de belleza y vida cultural.

Aquellos tiempos oscuros llegaron cuando Europa estaba dominada por el Sacro Imperio Romano, la unión Iglesia-Estado que castigaba brutalmente a los disidentes.

“Lo único en lo que parecen pensar los estadounidenses cuando se trata de Europa es en alguien cantando a la tirolesa en los Alpes”, escribe el redactor jefe de la Trompeta, Gerald Flurry, en su folleto Daniel Unlocks Revelation [Daniel revela el Apocalipsis; disponible en inglés]. “No tienen ni idea de lo que es el Sacro Imperio Romano ni de lo que significa esa corona. ¡No saben nada sobre esta bestia mortal! Se puede viajar por toda Europa Central y aún ver parte de la opulencia de los Habsburgo. Los Habsburgo fueron la espada de la Iglesia católica a lo largo de la Edad Media. “Se dedicaban a matar mientras apoyaban a artistas como Mozart, Bach y Schubert; eran muy sofisticados al masacrar a la gente”.

Carlomagno fue pionero en establecer esta conexión entre el Sacro Imperio Romano y el pueblo alemán. Los líderes europeos lo veneran como antepasado de su proyecto de unificación. Cuando el ex presidente alemán Roman Herzog recibió el Premio Carlomagno en 1997, dijo: “Carlomagno, que da nombre a nuestro premio, hizo su elección particular: la primera unificación de Europa. En ese momento había que decir la verdad: sólo atravesando un mar de sangre, sudor y lágrimas pudo alcanzar su meta”.

En 2018, el Sr. Flurry advirtió del peligro de que los líderes europeos abrazaran esta historia: “Los europeos están haciendo algo que nunca habían hecho desde la vil y asesina sexta cabeza: ¡Ellos le están dando publicidad al Sacro Imperio Romano! Ellos no le están dando publicidad a lo que hizo Adolfo Hitler; demasiada gente recuerda esa sangrienta historia. En cambio, lo disfrazan con la tradición de Carlomagno. Sin embargo, ¡es la misma historia! No murieron tantas personas en el primer Reich porque en aquella época no contaban con la misma tecnología militar. Pero es la misma ambición”. (“El Sacro Imperio Romano sale a flote, ¡en grande!”, latrompeta.es/1/r7jej).

Ahora, el Estados Unidos de Donald Trump abraza ese mismo pasado. Hitler se inspiró en esa historia y la continuó. “Las joyas de la corona imperial conservadas en Viena, recuerdos del antiguo esplendor del reino, parecen ejercer todavía un hechizo mágico, una promesa de comunión eterna”, escribió en su libro Mein Kampf [Mi lucha]. Cuando conquistó Viena, se llevó las joyas a Nuremberg, un signo tangible de la conexión entre el Tercer Reich y el Primero.

La censura en Europa muestra el resurgir del espíritu del Sacro Imperio Romano. Animar a Europa a abrazar “este renacimiento del espíritu” no creará un aliado estadounidense estable y democrático. Su espíritu es la antítesis de los valores fundadores de EE UU.

¿Amantes para siempre?

El presidente Trump está haciendo algo más que animar a Europa a revivir esta historia. Él casi los está forzando a hacerlo.

Europa tiene dos opciones, explicó George Friedman, fundador de Geopolitical Futures: “Puede permanecer como está, un continente de pequeñas naciones con largas historias de animosidad, o puede formar una federación, bajo un solo gobierno con un solo ejército, con las naciones convirtiéndose, en gran medida, en provincias autónomas. Si no se mantienen unidas, seguramente se desintegrarán. (…) Si de algún modo pudiera superar sus divisiones, Europa, unida y armada, sería una entidad a la par de China y Estados Unidos” (9 de diciembre de 2025).

Si Europa quiere sobrevivir en este nuevo mundo, debe unirse. Si lo hace, dijo Friedman, rivalizará con EE UU.

El documento supone que la potencia europea que el presidente Trump está ayudando a crear seguirá siendo siempre un leal aliado estadounidense. “Necesitaremos una Europa fuerte que nos ayude a competir con éxito y que trabaje en coordinación con nosotros para evitar que cualquier adversario domine Europa”, dice el documento. Esa “Europa fuerte” nunca podría convertirse en un adversario, ¿o sí?

Alice Weidel, la otra colíder de la AfD, respondió a esa pregunta en una entrevista con American Conservative publicada el 6 de enero de 2025. “Cuando el presidente Donald Trump exige que Alemania asuma la responsabilidad de su propia seguridad en el futuro, también debería tener claras todas las consecuencias”, dijo. “Que escucharemos amablemente sus preocupaciones (…) pero que tomaremos nuestras propias decisiones y él deberá aceptarlas, le gusten o no”. El presidente Trump no debe esperar que una Europa poderosa se limite a mantener el orden mundial liderado por EE UU.

Antes del segundo mandato de Trump, la AfD era un partido mayoritariamente antiestadounidense. Compact, una revista por y para los partidarios de la AfD, presenta una visión de la Segunda Guerra Mundial en la que Alemania es víctima de EE UU. Sus ediciones especiales incluyen: “La patria perdida”, que describe el “indecible sufrimiento” de los 14 millones de alemanes expulsados de Europa del Este tras la guerra y el “martirio que tuvieron que soportar”; “Crímenes contra los alemanes”, sobre cómo Alemania fue víctima durante la Segunda Guerra Mundial; “Dresde 1945”, sobre el “terror de los bombardeos angloamericanos” y el “asesino de masas” Winston Churchill; “Los campos de exterminio de los estadounidenses”, que acusa al general Dwight Eisenhower de llevar a cabo la ejecución masiva de prisioneros de guerra alemanes en 1945.

“Los soldados alemanes lucharon en su mayoría caballerosa y honorablemente en la Segunda Guerra Mundial”, decía Compact. El número de criminales era escaso y “las ofensas solían ser castigadas severamente por la justicia militar”.

El presidente Trump está promoviendo un movimiento que odia fundamentalmente a EE UU, buscando darle a este país libertad para retirarse y dejar que esta nueva potencia europea domine el mundo.

El Sr. Flurry escribió en 1995: “A lo largo de la historia, Asiria (Alemania) ha utilizado continuamente la guerra como instrumento para alcanzar sus objetivos nacionales. ¡Su crueldad ha sido infligida sobre todas las naciones de la Tierra! Así lo dice la historia y la Biblia”.

“¡Y ahora Estados Unidos actúa como si nada de esta historia hubiera ocurrido! Nuestra nación actúa como si Alemania hubiera tenido una historia pacifista”.

“Puedo entender que nuestros líderes ignoren la profecía bíblica. Pero ¿cómo se explica que ignoren la historia? Ninguna superpotencia puede hacer esto y sobrevivir” (la Trompeta, noviembre de 1995).

Advertencia profetizada

Herbert W. Armstrong, guiado por la profecía bíblica, advirtió sobre este Sacro Imperio Romano durante décadas. En marzo de 1950, escribió que “10 poderosas naciones europeas combinarán sus fuerzas”. En agosto de 1978, advirtió: “¡Los europeos están mucho más preocupados por su seguridad al depender del poder militar estadounidense para protegerles de lo que se dan cuenta los estadounidenses! (…) ¡Los europeos quieren su propio poder militar unido!”. Saben que una unión política de Europa daría lugar a una tercera gran potencia mundial, tan fuerte como EE UU o la urss, ¡posiblemente más fuerte!”.

Sin embargo, EE UU ha ayudado sistemáticamente a construir este poder. “Contra el enemigo común, la urss, dedicada a conquistar y gobernar el mundo entero, Gran Bretaña y EE UU comenzaron a fomentar las ideas de una Europa unida”, escribió el Sr. Armstrong. “Sí, paradójicamente, ¡el mismo monstruo de Frankenstein que la profecía advierte que nos destruirá ha sido propuesto, alentado, ayudado e instigado tanto por EE UU como por Gran Bretaña!” (La Pura Verdad, septiembre de 1961).

Como se muestra en el libro del Sr. Armstrong Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía, la Biblia revela que Gran Bretaña y EE UU son descendientes modernos del antiguo Israel. La profecía bíblica advierte que Israel confiará en “amantes” –aliados extranjeros– que lo destruirán.

Se profetizó que Gran Bretaña y EE UU alentarían y fortalecerían a las mismas potencias que los van a destruir.

“A todas las rameras les dan dones; mas tú diste tus dones a todos tus enamorados; y les diste presentes, para que de todas partes se llegasen a ti en tus fornicaciones”, dice Dios en Ezequiel 16:33. ¿Podría esto aplicarse a cualquier nación más que al EE UU moderno? EE UU ha regalado algunas de las armas más poderosas jamás creadas. Sin embargo, a pesar de todos los favores, estas potencias se están volviendo contra esta nación.

Dios dice que es Él quien dirige en última instancia esta retribución: “Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque como hiere un enemigo te herí…” (Jeremías 30:14). En Ezequiel 16:37, Dios dice: “He aquí, por tanto, Yo reuniré a todos tus amantes, con quienes te has deleitado (…) los reuniré contra ti…” [traducción nuestra de la versión King James].

¿Por qué? En Ezequiel 23:35, hablando de Israel, Dios explica: “te has olvidado de mí, y me has echado tras tus espaldas”. Hemos rechazado a Dios. No hemos confiado en Él para protegernos, y buscamos rectificar esa falta de protección recurriendo a potencias extranjeras. Dios dice que, al final, esta política insensata fracasará.

El problema de Dios con la política exterior de EE UU es que este país confía en naciones extranjeras en lugar de confiar en Él.

Altos cargos de la administración Trump han citado 2 Crónicas 7:14: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. Tienen razón: este versículo aplica a EE UU. Dios promete protegernos. Pero esa protección tiene condiciones. Requiere que la nación “abandone sus malos caminos”, una parte del versículo que a menudo se omite.

En su lugar, confiamos en las potencias extranjeras. El Sr. Armstrong explicó que al hacerlo violamos el primer y gran mandamiento: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (Mateo 22:37). Lo dijo en una emisión de El Mundo de Mañana en la década de 1980: “Lo violamos como nación. Ahora no creo que nos demos cuenta de que lo estamos haciendo; no creo que lo hagamos en absoluto. Creo que sinceramente pensamos —autoengañados o se nos ha hecho creer— que realmente confiamos en Dios. Pero entonces, ya saben, pensamos que Dios es una especie de mito y que está muy lejos. ¿Quizás Él no es real? ¿Y tal vez Él no podría realmente ayudarnos? Así que debemos depender de algo que sea real. Debemos depender de algo que podamos ver. Y por eso ahora tenemos tanto miedo de Rusia que el gobierno de EE UU siente que debe asumir lo que llamamos un ‘riesgo calculado’ (…) e intentar fortalecer a Alemania y a Europa Central contra Rusia”.

EE UU construyó la Europa moderna. La prosperidad y la seguridad del Continente descansan sobre cimientos estadounidenses. Sin embargo, ahora se está volviendo contra EE UU, exactamente como advierte la Biblia.

El documento de Estrategia de Seguridad Nacional que necesita EE UU declararía que la protección de Dios es la única defensa segura. Instaría a la nación a arrepentirse humildemente y obedecer la ley de Dios para garantizar esa protección.

Un documento así sería recibido con aún más desprecio y burla que el que la administración Trump publicó en diciembre, pero es el único camino de EE UU hacia la seguridad. Dios está dando poder a este imperio dentro de Europa para enseñar a EE UU, y al mundo, esa lección.

ALEMANIA Y EL SACRO IMPERIO ROMANO

Muchas personas están al tanto de las atrocidades cometidas por Alemania en la Segunda Guerra Mundial pero lo consideran como historia antigua. Estas personas ignoran por completo el legado que inspiró a Adolfo Hitler a crear su máquina de guerra nazi. Este surgimiento fue simplemente la resurrección reciente de un imperio guerrero con una larga y sangrienta historia. ¿Sabía usted que la Biblia profetizó de este régimen, así como del terrible resurgimiento de su última resurrección, en nuestros días?