Reciba importantes análisis, comentarios y noticias directamente por correo electrónico.

Hacer a Estados Unidos grande otra vez

Hacer a Estados Unidos grande otra vez

¿Es posible hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande? Reconozca las lecciones cruciales que debemos aprender de 250 años de historia estadounidense.

Transcripción de La Llave de David

Gerald Flurry:

Me gustaría hablar de un nuevo libro que he escrito, titulado Great Again [Grande otra vez]; es la primera vez que lo ofrezco en televisión y quiero hablar de él hoy. Mi libro se publicó, de hecho, este verano, y casi al mismo tiempo el entonces presidente electo, el Sr. Donald Trump, publicó un libro con el mismo título. Así que salieron casi al mismo tiempo, y yo no sabía absolutamente nada acerca de su libro. Primero, él originalmente escribió su libro y le puso el título de Crippled America [Estados Unidos lisiado], y después lo cambió a Great Again.

Creo que si comparan estos dos libros les resultará muy interesante la comparación, porque francamente son polos opuestos en cuanto a cómo dicen que Estados Unidos volverá a ser grande, cómo va a llegar a ser grande otra vez. Y no creo que esto sea pura coincidencia, porque pienso que Dios quiere que los estadounidenses y toda la gente del mundo tengan una opción, para ver qué camino deben elegir, para “escoger la vida”, como dice la Biblia.

Ahora, los estadounidenses van a estar aún más lisiados a menos que entiendan lo que está escrito en este nuevo libro mío, que está basado en la Biblia. ¡No es idea mía, es lo que Dios dice que va a suceder! Esto se aplica a Estados Unidos como nación. Se aplica a los individuos. ¡Dios nos está dando una opción! ¡Él siempre nos presenta una opción!

Stephen Flurry:

Ese es mi padre en este mismo programa hace 10 años, o casi 10 años, refiriéndose a este nuevo libro; en aquel entonces era nuevo. Es difícil creer que ya lleva 10 años en circulación. Y es tan relevante, tan importante hoy, como lo fue hace 10 años.

En el programa de hoy, queremos dirigir su atención otra vez a este importantísimo libro: Great Again [Grande otra vez].

¡Hola a todos, y bienvenidos de nuevo a La Llave de David! Agradecemos que nos acompañen en el programa de hoy.

Y hay otra cosa a la que queremos dirigir su atención: esta edición de la revista la Trompeta. La edición de julio. Pueden suscribirse gratis a la revista la Trompeta. Ninguna de nuestras publicaciones tiene costo ni obligación alguna. Todo lo que ofrecemos en este programa, como bien saben los televidentes habituales, se ofrece sin costo ni obligación.

En esta edición de julio pueden ver en la portada: “Cómo Estados Unidos llegó a ser grande.” Incluso decir “Grande otra vez”, ese fue un eslogan del presidente Trump allá por el 2016, antes de su primera presidencia. ¡Él dijo “Hagamos a Estados Unidos grande otra vez”! Bueno, si antes fue grande, ¿qué la hizo grande? ¿Y somos todavía grandes?

Mi padre dice en esta edición de la Trompeta: “Si usted no sabe por qué llegó a ser grande, ¿cómo podría seguir siéndolo?”.

Este año se cumple el 250 aniversario de la fundación de Estados Unidos, su cumpleaños 250. Y toda esta edición de la Trompeta está dedicada a eso. Y este es un excelente momento para volver al contenido de este libro: Great Again. Pueden obtener esta literatura, o pedirla en línea, en: keyofdavid.com. O, por supuesto, también pueden llamar a nuestros operadores.

Pero en cuanto a la edición de la Trompeta, trataré de mencionar ambos materiales sobre la marcha; tuvimos una promoción para esa edición de la Trompeta, diciéndoles a los televidentes, siete cosas que no sabían acerca de la grandeza de Estados Unidos. Es algo que la mayoría de la gente no sabe. Por ejemplo, no puedo cubrirlas todas; el tiempo del programa no alcanza. Pero, por ejemplo, la grandeza de Estados Unidos fue prometida en el libro de Génesis. Pueden leer al respecto en Génesis 12, y de nuevo en Génesis 17. Y estas promesas se repiten a lo largo de todo el libro de Génesis. De nuevo, en Génesis 48. Y toda esa historia, toda esa profecía, se explica en la obra clásica de Herbert Armstrong sobre la profecía bíblica: Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía.

Pero si miran Génesis 12, verdaderamente es uno de los pasajes más importantes de las Escrituras para entender la historia de Estados Unidos, y también de Gran Bretaña. Dios, en ese pasaje, pueden revisarlo después, le prometió a Abraham, y le dijo: “Y haré de ti una nación grande”. Y luego hubo otra promesa: “y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”.

Déjenme leerles lo que Herbert Armstrong escribió en Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía. Él dice… está hablando de este pasaje, de estas promesas, estas promesas dobles en Génesis 12, y dice: “Este es el punto donde aquellos que profesan ser ‘cristianos’ y sus maestros han caído en el error y en la ceguera espiritual. Han fallado en captar la promesa doble hecha por Dios a Abraham. Ellos reconocen la promesa mesiánica de la salvación espiritual a través de la singular ‘simiente’ que es Cristo”. Y más adelante dice: “Este es un punto clave. Aquí es donde los que profesan ser ‘cristianos’ y sus maestros se desvían de la verdad. Este es el punto donde ellos se salen del carril que los llevaría hacia la llave maestra extraviada de las profecías. Ellos no captan el hecho de que Dios le dio a Abraham promesas de linaje físico, así como de gracia espiritual”. Promesas de ser una nación grande, una nación próspera y poderosa. Y también hay promesas relativas a la grandeza, la prosperidad, la riqueza y el poder del Imperio británico.

Como digo, estas son verdades que la mayoría de la gente ignora.

Hay un artículo en esta edición de la Trompeta que habla de la geografía de Estados Unidos, y de cuánta bendición fue para aquellos pioneros heredar esta gran tierra. Y el artículo repasa la geografía, todas las tierras de cultivo, los ríos navegables, y demás, el clima… todo perfecto para que una nación se convirtiera en la mayor superpotencia de la historia, gracias a todas estas bendiciones favorables. Un comentarista habló de que Estados Unidos es excepcional, y de cómo es el “imperio inevitable,” porque se le dieron todos los dones. ¡Y esos vinieron de Dios! Entraremos en eso en un momento.

Pero otra cosa que pocos entienden sobre cómo Estados Unidos llegó a ser grande, es que tiene la constitución más antigua del mundo, y fue construida, fundada, establecida sobre la biblia, o sobre principios de las Sagradas Escrituras. ¡Eso hace grande a la Constitución! No es perfecta. Sigue siendo del hombre. Y ya ven cuán amargamente dividido está el país hoy. Pero cuando se respeta la Constitución, cuando el Estado de derecho se aplica por igual a todos los ciudadanos, incluso a los líderes, se puede ver por qué, por un tiempo, hubo grandeza, bendiciones y poder. Saben que sí, si saben un poco de la historia de Estados Unidos.

Otro punto que se resalta en la promoción de esta Trompeta es que los fundadores, los padres fundadores de esta gran nación, conocían la fuente de las bendiciones de Estados Unidos. Sabían que venía de dios. Y continuamente le daban a Dios el crédito por ello. Y también lo sabían, si ven a Abraham Lincoln, si ven su ejemplo durante la Guerra Civil, que casi desgarra al país en dos, antes de siquiera cumplir 100 años. Ahora estamos en el cumpleaños 250. ¿Qué lecciones podemos sacar de Lincoln y de la crisis que enfrentaba Estados Unidos allá por la década de 1860?

Aquí la nación estaba amargamente dividida, y débil a causa de esa división. Se podría decir que el destino de Estados Unidos pendía de un hilo. Y el presidente Abraham Lincoln convocó a un día de “oración y ayuno.” ¡Ayuno! Llamó a los estadounidenses a ayunar y a acercarse humildemente a Dios en actitud de oración, para pedir que la nación sobreviviera.

Esto fue lo que escribió el 30 de marzo de 1863: “Y por cuanto es deber de las naciones, así como de los hombres, reconocer su dependencia del poder soberano de Dios, confesar sus pecados y transgresiones con humilde pesar, pero con la esperanza segura de que el arrepentimiento genuino conducirá a la misericordia y al perdón; y reconocer la sublime verdad, anunciada en las Sagradas Escrituras y comprobada por toda la historia, de que sólo son benditas aquellas naciones cuyo Dios es el Señor”. Las bendiciones, dijo él, ¡venían de Dios! Dijo esto en 1863, hace más de 160 años.

Noten lo que continuó diciendo: “Hemos sido receptores de las más selectas bendiciones del cielo. Hemos sido preservados, todos estos años, en paz y prosperidad. Hemos crecido en número, riqueza y poder, como ninguna otra nación ha crecido. Pero”, dice, “nos hemos olvidado de Dios”. Si eso era cierto en 1863, si él estuviera aquí hoy, ¿qué creen que diría acerca de Estados Unidos en la actualidad? Prácticamente son dos Estados Unidos; de eso trata este folleto. Dos Estados Unidos. En estos últimos años tuvimos a Barack Obama y al presidente Trump. Y, por supuesto, Joe Biden fue una extensión de la administración de Obama. Y no voy a entrar en la polémica de lo que pasó en 2020 con el presidente Trump, y que lo silenciaron, y todo eso. ¡Pero ha habido guerra política, división, conflicto! ¿Será porque nos hemos olvidado de Dios? Porque Estados Unidos estaba amargamente dividido en 1863, y el presidente entonces dijo que era porque nos habíamos olvidado de Dios.

Lincoln dijo esto: “Hemos olvidado la mano bondadosa que nos preservó en paz, y nos multiplicó, nos enriqueció y nos fortaleció; y hemos imaginado vanamente, en el engaño de nuestros corazones, que todas estas bendiciones fueron producidas por alguna sabiduría y virtud superior nuestra”. ¡Hemos tomado el crédito por estas bendiciones! Decimos que se debe al ingenio estadounidense; a nuestra propia grandeza. Y que podemos volver a lograrlo. Si apoyas este movimiento político, o a este presidente, sea quien sea, a quienquiera que apoye, o que respalde, bueno, podemos ser grandes. Podemos tomar el crédito por esa grandeza.

Noten Oseas 2:8. Dice: “Y ella no reconoció que yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que le multipliqué la plata y el oro que ofrecían a Baal”. ¡Ella no lo sabía! Yo le di todas estas bendiciones, todo este poder y riqueza. Se lo prometí a Abraham, y a sus descendientes. ¡Fue por la obediencia de ABRAHAM, fue por la justicia de ABRAHAM, no por la nuestra! Pero, al menos en el caso de los padres fundadores de Estados Unidos, había una conciencia de que las bendiciones vienen de Dios, y de que, si nos olvidamos de Dios, sobrevendrán las maldiciones.

Fíjense en lo que dice aquí en el versículo 9: “Por tanto, yo volveré y tomaré mi trigo a su tiempo, y mi vino a su sazón, y quitaré mi lana y mi lino que había dado para cubrir su desnudez. Y ahora descubriré yo su locura delante de los ojos de sus amantes, y nadie la librará de mi mano”. Perderemos esas bendiciones, tal como dice Oseas 2, si no cambiamos de rumbo. No podemos seguir adelante asumiendo que nuestra grandeza está garantizada, que vamos a ser grandes sólo porque somos Estados Unidos, porque somos poderosos, con un gran ejército o fuerzas militares, o porque tenemos todas estas bendiciones de riqueza y prosperidad física.

Bueno, miren algunas de las maldiciones. Miren las cifras astronómicas de la deuda. Miren el gasto deficitario. Miren al Congreso ineficaz. Miren la amarga división política, como dije. Miren la violencia y el crimen. Miren la ilegalidad que, en muchos casos, queda impune.

En Great Again, volviendo a este folleto que mi padre escribió en 2016: “¿Creen que Estados Unidos de Norteamérica ha sido, en general, una fuerza positiva en el mundo durante la mayor parte de su historia? ¿Tienen una opinión favorable de los Padres Fundadores, de la Constitución, (…) del Estado de derecho?”. Dice: “Si es así, sin duda les alarma profundamente el estado actual del país. Todos estos pilares de su historia e identidad están siendo vilipendiados y destruidos. Los educadores del país están enseñando a las generaciones venideras a sentirse avergonzadas de ellos. Incluso los líderes de la nación”, muchos de ellos, “los ven como algo vergonzoso. En muchos temas fundamentales, ¡comparten los puntos de vista de los peores enemigos de Estados Unidos!”. Mi padre dice: “Hay una dimensión espiritual en la decadencia de Estados Unidos [y] la mayoría de la gente no la ve”. ¡No la ven! No ven la dimensión espiritual. No ven la maldad y la anarquía desenfrenadas. No ven que no hay arrepentimiento, o que nos hemos olvidado de Dios. Y por eso están llegando las maldiciones.

Visiten keyofdavid.com para solicitar este folleto gratuito, y también pueden acceder al pdf de esta edición en particular de la revista la Trompeta: “Cómo Estados Unidos llegó a ser grande”. Ya volvemos.

Promoción de literatura:

El presidente Donald Trump tocó los corazones de millones de estadounidenses con su eslogan de campaña: “Hacer a Estados Unidos grande otra vez”. Su promesa será imposible de cumplir a menos que nuestra nación se vuelva a Dios en arrepentimiento. El folleto de Gerald Flurry, Great Again, explica la dimensión espiritual de la decadencia de Estados Unidos que la mayoría de la gente no ve.

Lea también la edición de julio de 2026 de la revista la Trompeta, “Cómo Estados Unidos llegó a ser grande”. Esta revista profundiza en lo que causó el ascenso de Estados Unidos al poder, y por qué ahora estamos perdiendo nuestra grandeza nacional. Conozca cómo alcanzar la grandeza en su propia vida aplicando las lecciones de 250 años de historia estadounidense.

Toda nuestra literatura está disponible gratuitamente, sin costo ni obligación alguna para usted. Para solicitar la literatura gratuita del programa de hoy, visite keyofdavid.com.

Gerald Flurry:

¿Pero quién es Jeroboam? ¿Quién es este hombre del que habla la Biblia, en este periodo cuando Dios pasa por última vez para advertir a Israel de sus problemas y dificultades, y de cómo pueden resolverlos? Es bastante serio, si lo piensan, que, al ver estas profecías del tiempo del fin, Dios hable de individuos. Él da nombres repetidamente, y necesitamos entender esos nombres y el papel que juegan esos hombres si vamos a entender estas profecías del tiempo del fin. Es esencial que entendamos a estos individuos.

Así que este último periodo está lleno de Jeroboam. Se podría decir que es un periodo de jeroboam, o un final de jeroboam. Entonces, ¿qué quiere Dios que entendamos de Jeroboam, y qué necesitan ustedes entender ahora, para comprender estas profecías bíblicas del tiempo del fin?

Stephen Flurry:

Ese es mi padre de nuevo, a principios de 2017, hablando de las profecías de Jeroboam, en particular Amós 7. El primero capítulo de este libro, Great Again, “¿Quién es el Jeroboam de los tiempos modernos?”. Dios da nombres.

En el libro Great Again, mi padre dice: “¿Podría la presidencia del Sr. Trump estar profetizada en la Biblia? (…) La victoria de Donald Trump en la elección presidencial de Estados Unidos de 2016 nos da una clara indicación de en qué punto estamos de la profecía bíblica”. ¿Dónde estamos en la profecía bíblica? La llegada de este Jeroboam del tiempo del fin nos dice que estamos en el fin de Jeroboam. La Biblia es segura. 2 Pedro 1 habla de la palabra profética más segura. Una tercera parte de la Biblia es profecía, pero la mayoría de la gente, aun en círculos religiosos, ¡la descarta! La hacen a un lado.

Mi padre dice: “La mayoría de la gente presta poca atención a la profecía bíblica. ¿Pero sabía usted que una tercera parte de la Biblia es profecía, y que el 90% de esa profecía es para nuestros días?”. Esto sale directamente del Capítulo 1 de Great Again. Si no tienen un ejemplar, no dejen de pedirlo hoy mismo, ya sea por teléfono o en el sitio web: keyofdavid.com.

Mi padre dice: “El profeta Amós registró una profecía sobre un líder llamado Jeroboam. Quiero mostrarles que esto se refiere a un individuo poderoso que está en la escena en este preciso momento”. Sí, así es. La profecía informa. Dios da “nombres”. Dios dice que no podemos saber el día ni la hora, pero ciertamente sí podemos conocer los “tiempos” en los que estamos, proféticamente hablando.

Noten Amós 7. Terminaremos el programa repasando algunos versículos que mi padre analiza en el Capítulo 1 de Great Again. Tomen su Biblia y lean con nosotros. Por favor, vean por sí mismos lo que Dios nos está diciendo, lo que está predicando, o hablando, en estos últimos días.

Mi padre dice en el libro: “La campaña presidencial de Donald Trump en 2016 capturó el apoyo de este segmento de estadounidenses”, el movimiento maga. Habla del eslogan: “Hacer a Estados Unidos grande otra vez”, que resuena con muchos de los seguidores del presidente Trump. Y ha habido bastante expectativa en torno al cumpleaños 250 de Estados Unidos, y se habla mucho de entrar en una “edad de oro” y de cómo Estados Unidos es ahora una fuerza imparable. Se habló mucho de unidad durante el segundo discurso inaugural que dio el presidente Trump en enero de 2025.

Miren la amarga división que todavía vemos. Los atentados, los múltiples atentados contra la vida del presidente Trump. La guerra jurídica, la anarquía, el espionaje, el odio.

Dice aquí: “La Biblia tiene mucho que decir sobre la condición de Estados Unidos hoy”. Y: “La Biblia también profetiza que estas bendiciones serían retiradas en nuestros días. Los problemas de Estados Unidos son espirituales”, repite. Él insiste en ese punto, y ese mismo punto se hace en esa página que los dirige a esta edición de la revista la Trompeta.

Aquí, en Amós 7:8, dice: “[El Eterno] entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Una plomada de albañil. Y el Señor dijo: He aquí, yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo toleraré más”. No tengo tiempo para leer todo el capítulo, pero, Amós le está suplicando a Dios que tenga misericordia, que extienda el perdón, y Dios lo hizo así. Pero esta vez Dios dice que es el fin. Ya no voy a pasar más por alto. Esta es su última advertencia. Y para aquellos de ustedes que han seguido este programa durante varios años, saben lo que hemos dicho sobre por qué Dios trajo de vuelta a Donald Trump a la presidencia. Fue para darnos una última oportunidad de arrepentirnos, de volvernos a Dios con humildad, como pidió Lincoln en 1863, de ayunar, de orar, de apartarnos de nuestros malos caminos. Tuvimos un programa sobre ese tema hace apenas un par de semanas.

El versículo 9 dice: “Los lugares altos de Isaac serán destruidos, y los santuarios de Israel serán asolados, y me levantaré con espada sobre la casa de Jeroboam.” Mi padre habla en nuestra literatura de una “pausa” que ocurrió en la presidencia de Trump, y de cómo él iba a volver. Eso era lo que dijimos durante cuatro años, cuando tuvimos a Joe Biden instalado, básicamente, como presidente, entre el primer mandato de Donald Trump y el segundo. Y en medio de eso, durante cuatro años, decíamos: ¡él va a volver! Está profetizado, por 2 de Reyes 14, por Amós 7.

El versículo 10 dice: “Entonces el sacerdote Amasías de Bet-el envió a decir a Jeroboam rey de Israel: Amós”, el profeta de Dios, el predicador de Dios, “se ha levantado contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra no puede sufrir todas sus palabras”. Una cosa es segura sobre los profetas antiguos (los profetas menores y mayores): ¡llevaban al pueblo de Israel mensajes que no eran populares! Y lo que la mayoría de la gente no sabe sobre esos mensajes es que no son historia antigua. Hay dualidad en ellos. Y gran parte de eso es para nuestro tiempo, para el pueblo de Israel de hoy. Y necesitan saber quiénes son. Herbert Armstrong lo explica en el libro que mencioné antes, Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía.

Pero aquí se nos presenta a esta figura de “Amasías”, este sacerdote que va a Jeroboam, o le hace llegar un mensaje a Jeroboam diciendo: el profeta de Dios es el problema. El mensajero es el problema. ¡Y aquí, simplemente estamos siendo asediados por problemas! Y uno pensaría que la gente querría saber por qué. ¿Por qué están llegando estas maldiciones después de tanta grandeza y tanto poder? Bueno, siempre se vuelve a la cuestión del pecado, ¿no es así?

Versículo 11: “Porque así ha dicho Amós: Jeroboam morirá a espada, e Israel será llevado de su tierra en cautiverio”. Y luego el versículo 12: “Y Amasías dijo a Amós: Vidente, vete, huye a tierra de Judá, y come allá tu pan, y profetiza allá; y no profetices más en Bet-el, porque es santuario del rey, y capital del reino”.

En Great Again mi padre dice: “No se puede entender plenamente la profecía de Amós sin saber quién es Jeroboam. (…) Parece obvio que Dios nos está diciendo que ya hemos entrado en el marco de tiempo de Amós capítulo 7”. Y ya leyeron cómo termina ese capítulo. Son profecías bastante aterradoras. Pero, por fortuna, la historia de Estados Unidos no termina con profecías como las que vemos al final de Amós 7. Viene un tiempo, incluso la corrección que Dios envía, Jesús habló de la Gran Tribulación, pero aun la corrección tiene el propósito de hacer volver a nuestra nación a dios. Dios no envía la corrección para destruir a Israel, a las naciones de Israel. Él envía ese mensaje para que nos volvamos a Él. Que nos apartemos de nuestros malos caminos y volvamos nuestro corazón a Dios.

Y viene un tiempo en que eso realmente sucederá, pero se necesitará el gobierno de Dios en la Tierra, y mucha corrección antes de que eso se establezca en la Tierra, mucha corrección para finalmente volver los corazones de los hombres hacia Dios.

No olviden solicitar Great Again. Y visiten nuestro sitio web, laTrompeta.es, para que puedan leer esa edición de julio de la Trompeta.

Es todo el tiempo que tenemos para el programa de hoy. Gracias por acompañarnos, y nos veremos la próxima vez.