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Fije la meta correcta

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Fije la meta correcta

¿Está alcanzando el éxito en su vida? ¿Cómo lo sabe? Descubra el único camino verdadero hacia el éxito.

Transcripción de La Llave de David

Herbert W. Armstrong:

Déjenme decirles que he llegado a la conclusión de que nadie tiene por qué fracasar en la vida. CADA persona fue puesta en la Tierra para alcanzar el éxito. El Dios Eterno quiso que CADA persona encontrara la felicidad y tuviera ALEGRÍA en la vida, que alcanzara una prosperidad razonable, que viviera una vida plena, feliz y ABUNDANTE, y que lograra el verdadero éxito; pero muy pocos lo consiguen. ¿Por qué?

Pero no miramos hacia el mañana. La mayoría de la gente no mira muy a largo plazo. ¿Está usted sólo disfrutando del momento presente? ¿Sólo va a la deriva? ¿Es usted, como casi todo el mundo, una víctima de las circunstancias?

Siempre quise ser DUEÑO de mi propia situación y circunstancias, pero la mayoría es VÍCTIMA de las circunstancias. Las circunstancias los arrastran. No saben POR QUÉ están donde están. ¿Por qué vive usted donde vive? Bueno, simplemente está allí. ¿Ha tenido usted algo que ver con ello? ¿Ha decidido dónde va a vivir? ¿Ha decidido a qué se va a dedicar o qué tipo de trabajo va a realizar? No, la mayoría de la gente nunca piensa en estas cosas. ¡No tienen ninguna meta! ¡Ningún objetivo fijo! No están trabajando con ningún objetivo o propósito DEFINIDO. Bueno, no es de extrañar que vayan a la deriva y que sus mentes divaguen; ¡no es de extrañar que fracasen!

Ahora escuche: usted nació con un propósito. Nació con un propósito. ¿Sabe cuál es ese propósito? ¿Existe usted por casualidad? No, no es así. Debe conocer ese propósito, ya que muy pocos lo conocen. Muy pocos hombres tienen la ambición de llegar lejos en la vida, y para ello se necesita ambición, determinación y otras cosas, pero no se pueden tener esas cosas a menos que sepa a dónde se dirige.

Stephen Flurry:

Eso es del programa El Mundo de Mañana de Herbert Armstrong, de hace muchos, muchos años, y ese contenido se convirtió en este folleto que vamos a destacar en el programa de hoy: Las siete leyes del éxito.

¡Hola a todos y bienvenidos de nuevo a La Llave de David! Gracias por acompañarnos en el programa de hoy.

Él está hablando de que la mayoría de la gente es sólo VÍCTIMA de las circunstancias, siendo arrastradas de un lado a otro; eso es lo que dijo el apóstol Pablo en Efesios 4:14. En ese sentido, es dejarse llevar por TODO VIENTO de doctrina, y no afianzarse en una base firme, FIJANDO la meta CORRECTA en la mente. Claro, esto se aplica a lo físico, como dijo el Sr. Armstrong: dónde terminará y a qué profesión se dedicará.

Pero hoy quiero centrarme más en lo ESPIRITUAL: FIJAR la meta correcta ESPIRITUALMENTE, para poder tener una base espiritual sólida. Eso es lo que hace que este libro sea tan maravilloso. ¡En realidad, este fue EL FOLLETO MÁS POPULAR que el Sr. Armstrong escribió! Y escribió muchos. Además, escribió folletos sobre la imagen de Daniel 2 y la Bestia de Apocalipsis, que también tuvieron mucho éxito. Pero este era el primero de la lista.

Hay mucha gente en este mundo que fracasa o ESTÁ FRACASANDO porque no sigue las leyes del éxito. Nos centraremos principalmente en la primera, pero hay SIETE, como pueden ver en la portada de este folleto. Las siete leyes del éxito.

Cuando el Sr. Armstrong escribió sobre su vida antes de su conversión (se convirtió a la verdad hace cien años este año), y cuando escribió sobre aquel tiempo, antes de convertirse, se dedicaba a la publicidad y estaba alcanzando un gran éxito. Y, como explica en su autobiografía, pensaba que había establecido o FIJADO la meta correcta, pero durante esos seis meses de estudio incesante, día y noche, vio que tenía la meta EQUIVOCADA, que no había involucrado a DIOS ¡y que la meta que se había fijado no era en absoluto espiritual! Se trataba sólo de ganancias materiales e “importancia” y éxito en el ámbito material.

Pero ¿qué hay de lo espiritual?

Hoy vamos a comenzar en el Salmo 37 y versículo 3, un salmo maravilloso sobre los deseos de su corazón. Mi padre ha escrito y hablado sobre este tema muchas veces a lo largo de los años. Pero aquí dice, versículo 3: “Confía en [el Eterno] y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad”. Así que, quedará SATISFECHO. Será BENDECIDO, pero debe CONFIAR EN DIOS y HACER EL BIEN. Debe vivir rectamente.

Y luego, el versículo 4, el versículo de memoria, dice: “Deléitate asimismo en [el Eterno], y él te concederá las peticiones de tu corazón”. Todos buscamos DESEOS. Todos tenemos deseos. Y noten cómo se reciben. Dios dice: Deléitate en el Eterno. Deléitate en Dios.

En otro programa, el Sr. Armstrong afirmó: “La mayor verdad de la Biblia; la verdad central de toda la Biblia es que Dios es Creador y Soberano, y que debemos someter nuestras vidas a Él, [y] que debemos dejar que Él gobierne nuestras vidas y decir, como Jesús: ‘No se haga mi voluntad, sino la tuya”.

Miren cómo está el mundo hoy; el caos y la confusión que hay; cuánta división hay en torno a la geopolítica, la inteligencia artificial, la gestión de la economía o cómo solucionar nuestros problemas sociales. Todo el mundo tiene una opinión, pero no buscamos a Dios. No nos importa lo que DIOS piensa. No tenemos en cuenta Su opinión.

ESTA ES LA VERDAD MÁS IMPORTANTE DE LA BIBLIA: someter su vida a Dios. Ese debería ser el objetivo de su vida. Esa es LA META, la meta global en la que debe CONCENTRARSE. Fíjese la meta correcta. Ponga a Dios en el centro de todo lo que haga y será bendecido, y recibirá los deseos de su corazón.

En este folleto, Las siete leyes del éxito, y mientras solicita su ejemplar gratuito (sin costo ni compromiso), asegúrese de suscribirse también a la revista la Trompeta. Tampoco tiene costo ni compromiso. Puede suscribirse por un año la Trompeta y conocer y comprender hoy las noticias del mañana. Este es un número aleccionador: “¿Está huyendo de Dios?”. ¿Se está ALEJANDO de Dios? Deberíamos correr HACIA Dios. Como lo expresan estos hermosos versículos, deberíamos INVITAR a Dios a estar en el centro de nuestros asuntos. Mire el final de esa sección de Apocalipsis 3 sobre la séptima y última era de la Iglesia de Dios —la era laodicena—, una era caracterizada por la “tibieza” y la ceguera espiritual. Al final de esa sección, Cristo está llamando a la puerta. Intenta llamar la atención de los cristianos tibios. Intenta que se DESPIERTEN, pero no responden. ¡No abren la puerta! No cenarán con Cristo.

¡Eso es lo que Dios quiere! ¡Dios desea una RELACIÓN! Dios desea tener compañerismo con usted. Dios quiere HABLAR con usted. Dios desea que le hable en oración. Somos Sus hijos; como dice toda la Biblia. Después de todo, Él es Padre.

En Las siete leyes del éxito, dice: “Miremos otra vez la primera ley. (…) No se trata solamente de escoger una meta, cualquier meta. (…) Es fijarnos, como objetivo principal en la vida, la meta correcta (…) que determina el rumbo de nuestra vida. El éxito es el destino al que se dirige, es a donde finalmente se llega, y el éxito verdadero incluye una vida feliz y placentera a lo largo del camino”. No basta con fijarse cualquier meta. Como él dice, hay que fijarse la meta CORRECTA. Las siete leyes del éxito. Cuando las aplica todas, en realidad se trata de fijarse una meta que abarca TODA LA VIDA. Está buscando, como dice Mateo 6:33, PRIMERO EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA. ¡Y entonces TODAS ESTAS COSAS, o deseos, le serán añadidas! Pero debe fijarse la meta correcta espiritualmente. Y debe BUSCAR con diligencia el Reino de Dios y Su justicia. Esa es, en realidad, la historia de la vida de Herbert Armstrong. Bueno, me refiero a después de su conversión, claro. Antes de su conversión, como dije, él creía tener la meta correcta, pero no era así. Y así, Dios tuvo que desbaratar su trabajo, su profesión, su negocio, y reorientar su objetivo.

En Las siete leyes del éxito afirma: “Ciertamente, nada puede ser más importante en la vida que saber lo que es el éxito verdadero y cómo alcanzarlo. ¿Cuál es, pues, la primera ley del éxito? ¡Fijarse la meta correcta! No cualquier meta. La mayoría de los hombres ‘exitosos’ que he mencionado tenían metas. Se esforzaron sin descanso para lograrlas. Pero ganar dinero, ganar prestigio a los ojos de la gente y gozar de los placeres efímeros de los cinco sentidos ha sembrado el camino de la historia con miedos, preocupaciones, angustias, conciencias atribuladas, penas, frustraciones, vidas vacías y muerte”. Dice: “Esas cosas pueden tenerse y disfrutarse juntamente con el verdadero éxito, pero por sí solas no lo traen. Tener la meta correcta incluye algo más”. Como dije, se trata de incluir a Dios, de invitarlo a formar parte de sus asuntos, sus actividades, su trabajo, su matrimonio y su familia.

Esto es del mismo salmo, el Salmo 37, versículo 23, donde dice: “Los pasos del hombre bueno son dirigidos por el Eterno, y él se deleita en su camino” [VKJ]. Los pasos del hombre bueno, del hombre justo. Dios guía sus pasos. Dios nos muestra el camino.

Dicen que, en el ámbito físico, deberíamos esforzarnos por dar “10.000” pasos al día. Y, en realidad, muchas veces uno ni siquiera piensa en por dónde camina. Obviamente, vamos a diferentes lugares. Pero en el plano espiritual, Dios dice: ¡Yo guiaré tus pasos! Jeremías, en el Salmo 119, dijo que ¡la Biblia es como una lámpara a nuestros pies!

Así pues, Dios nos muestra el camino. Tenemos un destino DEFINIDO al que aspiramos, y si no tenemos la meta correcta, si no hemos fijado la meta correcta, acabaremos en el lugar equivocado. Así de importante es la primera meta.

Dios guía nuestros pasos SI somos sumisos, si le seguimos, si acudimos a Él. Los pasos de un hombre bueno son dirigidos por el Eterno.

“Este potencial destino supremo es la única meta verdadera. ¡Es nuestra razón de ser! ¡Es la razón por la que nacimos! Los que han trabajado, se han esforzado y han luchado por alcanzar cualquier otra meta han estado malgastado sus vidas, ¡han vivido en vano!”. Salomón lo expresa en el libro de Eclesiastés. Es como luchar contra el viento. Todo en vano. Es vanidad. Al final, todo es vanidad. ¡Hay algo más a lo que aspirar, mucho más!

Aquí dice: “De hecho, ¡no lograron nada! Desde que el hombre fue puesto sobre la Tierra, ¿cuántos han conocido ese designio, ese verdadero objetivo de la vida? Muy pocos en verdad”.

Bueno, este folleto le hablará de esa única meta, esa meta que lo abarca todo, en la que debemos fijar nuestra mirada, nuestra vista.

Volvamos al Salmo 37. Dice: “Encomienda a [el Eterno] tu camino, y confía en él; y él hará”. En el versículo 6 dice: “Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía”. El versículo 7 continúa, de nuevo, encomiende sus caminos a Dios; luego, en el versículo 7: “Guarda silencio ante [el Eterno], y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades”. ¡Simplemente espere en Dios! No se deje llevar, ya sabe, comparándose con otra persona. No tiene por qué aterrorizarse ante la idea de lo que algún hombre pudiera hacerle. Simplemente confíe en el Eterno. DESCANSE en el Eterno y logrará ese avance que busca. Al final, lo logrará.

Esto me recuerda otra ley que se menciona en este libro: la perseverancia. El Sr. Armstrong habla de cómo muchas personas a lo largo de los siglos estuvieron MUY CERCA de alcanzar su meta, su destino, pero se RINDIERON. Bueno, eso es lo que han hecho tantos cristianos tibios en estos últimos días. Se han acercado tanto a la meta, al destino final, y dejaron de correr en la carrera.

Para profundizar en este tema, Las siete leyes del éxito, envíenos un mensaje de texto solicitando su ejemplar gratuito de este folleto, o visite nuestra página web: laTrompeta.es. O puede llamar a nuestros operadores. Además, como dije, cuando lo haga, suscríbase por un año a la revista La Trompeta de Filadelfia. Volveremos en un momento.

Narrador:

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Herbert W. Armstrong:

¿Fue puesto usted en la Tierra con un propósito? ¿Tiene la vida un propósito? ¿Existe usted por casualidad o fue puesto aquí con un propósito real? Lo primero que hay que saber es cuál es ese propósito. Existe un propósito general en la vida. Y déjeme decirle aquí mismo que debería tener una meta GENERAL en la vida y, luego, quizá una meta secundaria, como una ocupación, profesión o empleo específicos, o un tipo de trabajo al que se dedique para alcanzar esa meta.

Stephen Flurry:

Está hablando de UNA META GENERAL. Esa es la meta espiritual. Esa es la meta de Mateo 6:33. Y luego, algunas metas más pequeñas. Dios dice que quiere que tengamos buena salud y que prosperemos. Eso figura en 3 Juan 2. Así que, las “cosas” sí importan. Pero la mayoría de la gente sólo se fija en las “cosas”.

Volveré a leer Mateo 6:33. Dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Dios incluso quiere añadir las “cosas”. Pero si ponemos nuestro corazón en las cosas, entonces es pura vanidad, es luchar contra el viento o golpear el aire. Nunca lograremos conectar. Nunca llegaremos a ese destino final.

Las prioridades son importantes a la hora de fijar la meta CORRECTA; son importantes a la hora de FIJAR la meta correcta en la mente. Debemos comprender nuestro propósito, lo que Dios está obrando aquí en la Tierra y lo que es más importante. Debemos forjar un carácter divino. Debemos elegir el modo de vida de Dios. Tenemos libre albedrío. Dios no nos obligará. Pero si tomamos la iniciativa, si mostramos ambición, como mencionó el clip anterior, podremos empezar a avanzar significativamente en nuestro camino espiritual.

Deuteronomio 30 y versículo 19, dice: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”. Elijan la vida. Esta es la ley de causa y efecto. Está en toda la Biblia: se recoge lo que se siembra. Gálatas 6 y versículo 7. Moisés dijo a los israelitas: Elijan la vida, elijan las bendiciones, elijan cumplir los mandamientos. Elijan la obediencia. Elijan a Dios.

El versículo 20 dice: “Amando a [el Eterno] tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró [el Eterno] a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar”. Entonces, el camino de la obediencia conduce a bendiciones. A la vida. A la prosperidad. Y el camino de la desobediencia conduce, en última instancia, a maldiciones y a la MUERTE. En esa dirección van nuestras naciones. Hay tanta desobediencia y rebelión. ¡Hemos rechazado las leyes de Dios! Hemos rechazado todos los PRINCIPIOS de las leyes de Dios. No estamos viviendo SEGÚN LA BIBLIA. Vivimos según la naturaleza humana. Cada uno hace lo que le parece correcto. ¡Por eso este mundo es tan caótico, infeliz y miserable, y hay tanto sufrimiento, tantas guerras, tanta división, tantas disputas, tantos divorcios y tanta delincuencia! No estamos viviendo según el camino de la obediencia. No buscamos el Reino de Dios ni Su justicia, y por eso el mundo es como es.

En su autobiografía, el Sr. Armstrong habló de su vida antes de su conversión. Y, a pesar de todas sus fallas, dice, yo era ambicioso. ¡Dijo que incluso era presuntuoso y engreído! Y él pensaba que perseguía la meta correcta. Y, evidentemente, Dios tuvo que derribarlo, como hizo con Pablo de camino a Damasco. Tenía que humillar al Sr. Armstrong. Y el Sr. Armstrong se humilló a sí mismo.

Miren Filipenses capítulo 3. En su autobiografía habla de qué tuvo que arrepentirse, y mucho de ello fue esa vanidad, esa seguridad en sí mismo, esa arrogancia. Pero conservó la ambición de avanzar de verdad, de ser productivo y de alcanzar grandes logros, pero CAMBIÓ LA META. Tuvo que cambiar el rumbo de su vida. Tuvo que BUSCAR las cosas divinas, las cosas espirituales; esa tenía que ser su meta general para alcanzar el tipo de éxito que logró.

Esto está en la Autobiografía. Él dice: “¡Esta, pues, es una de las cosas en las que tenía que cambiar! Esta es una historia sincera y real”, afirma él refiriéndose a la vanidad, al ego y a la arrogancia. Cuando se convirtió a la verdad, tuvo que introducir algunos cambios SERIOS y drásticos en su forma de vivir y de pensar.

Pablo dice aquí, en Filipenses 3 —lo leeré de la versión de Moffatt, versículo 12—, dice: “No que ya lo haya alcanzado, ni que ya sea perfecto, sino que prosigo para apropiarme de ello, porque yo mismo he sido apropiado por Cristo Jesús”. Así que, Pablo seguía siendo una obra en curso. Pero, como les dice a los hermanos de Filipos: Tengo que seguir adelante. Tengo que avanzar. Ese es el camino del cristiano al seguir a Cristo. ¡Estamos en marcha! ¡Avanzamos! ¡Le seguimos!

Versículo 13: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante”. El arrepentimiento es parte de este proceso que conduce al éxito. Si se fija la meta correcta, necesitará educarse un poco, y esa es la segunda ley. Pero si se fija meta correcta, se está comprometiendo a realizar un cambio PERMANENTE para mejor, ¡siguiendo los pasos de Jesucristo! Cristo le llevará adonde necesite ir. Él le guiará hasta el Padre. Es a través de Cristo que nos reconciliamos con el Padre. Dios está formando una familia. Ese es el ÉXITO SUPREMO: nacer EN la familia de Dios, como Jesús le enseñó a Nicodemo en Juan capítulo 3. Está en Efesios 3. En Efesios 5. Apocalipsis 19 habla de la “Esposa de Cristo”, la Iglesia, la cual estará allí para casarse con Jesucristo. ¡Eso es familia! ¡Eso es una visión de familia! ¡Qué propósito! ¡Qué plan! Qué gran META a la cual aspirar. FÍJESE LA META CORRECTA, no cualquier meta. Fíjese la meta CORRECTA desde el principio.

El versículo 14, dice: “Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Miren, me olvido del pasado y sigo ADELANTE con ambición, con entusiasmo, con EMPUJE. Esa es otra ley del éxito: hay que EMPUJARSE a uno mismo.

Las siete leyes del éxito. Son LEYES que Dios ha establecido, y la mayoría de la gente las ignora. Bueno, al menos tres millones de personas han pedido este folleto, porque es así de importante. Así de bueno. Y se lo ofrecemos sin costo ni compromiso. Queremos que tenga este valioso conocimiento. Queremos que persigan el PREMIO de tan elevado llamamiento. Sin duda, aspiramos a un llamamiento ELEVADO. Y si seguimos adelante, podremos lograr avances emocionantes.

ESFUÉRCESE por alcanzar ese elevado llamamiento.

En la Autobiografía, Herbert Armstrong dijo esto: “La confianza en mí mismo”, aquí se refiere al momento en que se convirtió a la verdad, “la confianza en mí mismo fue sustituida por la fe. Pero el deseo ardiente ahora se encendió en una nueva dirección”. Así que ahora tenía una NUEVA META.

Dice: “El sincero empuje y la energía ahora se aplicaron con mayor celo a la nueva y mucho mejor meta. Y si la fe, la confianza y la firme certeza en lo que Dios se ha propuesto hacer a través de un humilde instrumento humano han sido malinterpretadas por algunos críticos como vanagloria”, dice, “no me disculpo; pero la Obra dinámica y siempre en expansión del Dios vivo no puede detenerse sólo para complacer el capricho de los críticos que se mantienen al margen…”. Luego dice: “Mi celo y mi empuje dinámico hacia un objetivo erróneo no superaron a los de Saulo de Tarso. Pero cuando sus ojos fueron abiertos, ¡vean qué poder tenía!”.

Este libro le abrirá los ojos a la verdad. Las siete leyes del éxito. Se lo ofrecemos sin costo ni compromiso. Asegúrese también de pedir una suscripción de un año a la revista la Trompeta, para que pueda entender hoy las noticias de mañana.

Es todo el tiempo para el programa de hoy. Gracias por acompañarnos, ¡y nos vemos la próxima vez!