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JAVED TANVEER/AFP VIA GETTY IMAGES

Exponiendo la conquista de Afganistán por los talibanes con respaldo de Irán

Irán no sólo planeó la salida final de Estados Unidos de Afganistán, sino que ha trabajado con los talibanes durante casi una década para conseguirlo.

Cuando Kabul cayó en manos del Talibán, la opinión predominante en los medios de comunicación fue que Irán temía lo que vendría después. “El auge talibán obligará a Irán a forjar una nueva estrategia de defensa”, informó Haaretz el 13 de agosto. “Irán se prepara para vivir de nuevo al lado del Talibán”, tituló Bloomberg el 19 de agosto. Deutsche Welle de Alemania escribió: “Afganistán: La ofensiva talibán pone a Irán en un aprieto”. Estos tres titulares eran representativos del amplio consenso de que, aunque Irán podría estar contento de que Estados Unidos se haya ido de Afganistán, estaba aterrado por los talibanes.

Esa narrativa es falsa.

La llegada de los talibanes al poder en Afganistán no contrarrestará la hegemonía iraní en Oriente Medio. De hecho, Irán no sólo planeó la salida final de Estados Unidos de Afganistán, sino que trabajó con los talibanes durante casi una década para que se llevara a cabo. Las fuerzas islámicas radicales, dirigidas por Irán, están por recibir un enorme impulso, económico, militar e ideológico, con la toma de posesión del Talibán.

Shelly Kittleson, de Foreign Policy, fue la única reportera de la prensa convencional que acertó. Escribiendo desde Kandahar, Afganistán, Kittleson documentó varios relatos de primera mano sobre la intervención iraní dentro de Afganistán que acogió, alentó, financió y luchó junto a los talibanes para expulsar a Estados Unidos.

“Varias fuentes con las que hablé a través de todo el país durante un viaje informativo de un mes entre julio y agosto de este año dijeron que Irán ha desempeñado un papel importante en el conflicto”, escribió Kittleson. “Mientras informaba desde Kandahar, varios funcionarios de seguridad me dijeron que habían encontrado armas iraníes en manos de combatientes talibanes muertos en la zona”.

Señaló que cuando cruces fronterizos críticos entre Irán y Afganistán cayeron en manos del Talibán a principios de julio, los funcionarios iraníes recibieron a los terroristas con los brazos abiertos. Otro acto de amabilidad iraní hacia los talibanes, curiosamente sincronizado y poco difundido, fue una junta de alto nivel en Teherán en julio, justo durante la ofensiva relámpago de los talibanes en Afganistán.

Sin embargo, estos son sólo ejemplos recientes de una relación fraternal entre enemigos antiguos.

Una búsqueda a través de informes de fuentes abiertas revela que Irán ha estado aliado con los talibanes durante casi una década.

En 2013, representantes de los talibanes participaron en una conferencia sobre el islam en Teherán. Durante la visita, se captaron imágenes de funcionarios talibanes abrazando al líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei. El Wall Street Journal informó que, a finales de 2013, los funcionarios de seguridad afganos tenían pruebas de que Irán estaba entrenando a combatientes talibanes dentro de sus fronteras.

En 2015, los talibanes tenían su propia huella dentro de Irán. Habían establecido cuatro bases de entrenamiento talibán en las ciudades iraníes de Teherán, Mashhad y Zehedan y en la provincia de Kerman. Al principio, “Irán apoyaba financieramente a los talibanes”, dijo un alto funcionario afgano al Wall Street Journal en 2015. “Pero ahora también los están entrenando y equipando”.

Ese mismo artículo de 2015 entrevistó a un comandante talibán del centro de Afganistán cuyo salario era pagado por Irán, no por el Talibán. “Irán nos suministra todo lo que necesitamos”, dijo. En 2015, esos suministros incluían morteros de 82 mm, ametralladoras ligeras, rifles AK-47, granadas propulsadas por cohetes y materiales para fabricar artefactos explosivos improvisados.

Lo que directamente causó un incremento en el apoyo a los talibanes por parte de Irán fue la labor realizada por el ya fallecido líder de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, el general Qassem Suleimani. El Middle East Eye informó que Suleimani visitó Afganistán en 2015, y que se cerraron varios acuerdos con los talibanes por los que Irán prometió “proporcionar un apoyo financiero y técnico ilimitado” al grupo. El Middle East Eye también informó que oficiales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (irgc, por sus siglas en inglés) fueron enviados a Afganistán para entrenar y asesorar a los combatientes talibanes. Irán también proporcionó refugio a los líderes talibanes como parte de los acuerdos.

En 2016, funcionarios afganos de la provincia occidental de Farah anunciaron que miembros del irgc de Irán se encontraban incorporados a las filas de los talibanes. La jefa del Consejo Provincial de Farah, Jamila Amini, dijo entonces a Radio Francia Internacional que 25 miembros de los talibanes, muertos en una batalla de diciembre de 2016, eran en realidad miembros comprobados del irgc.

Un año después, el New York Times publicó un artículo de investigación titulado “En Afganistán, se retira Estados Unidos y entra Irán”. El reportaje recapitula el asedio “talibán” de tres semanas a la ciudad de Farah, donde sólo un apoyo aéreo masivo por parte de Estados Unidos pudo rescatar a las tropas afganas. “Sólo cuando el humo se disipó, los funcionarios de seguridad afganos se dieron cuenta de quién estaba detrás del ataque relámpago: Irán”, escribió el New York Times (énfasis añadido en todo el texto).

Entre los fallecidos había cuatro comandos iraníes de alto rango, cuyos funerales se realizaron en Irán, a donde también enviaron a los heridos para recuperarse.

Al informar sobre la gravedad de este ataque dirigido por Irán, el New York Times escribió en 2017:

Este asalto, coordinado con ataques en otras ciudades, fue parte del intento más ambicioso de los talibanes desde 2001 para retomar el poder. Pero también fue parte de una acelerada campaña iraní para ocupar el vacío de poder que dejaron las fuerzas estadounidenses: el intento más grande de Irán para entrar en Afganistán en décadas.

En 2018, aparecieron varias historias en los medios de comunicación convencionales. Una vez más, evidenciaron el papel de Irán en la ofensiva talibán. “Irán financia a los talibanes para afectar la presencia militar estadounidense en Afganistán, afirman la policía y los legisladores”, encabezó Arab News el 27 de mayo de 2018.

Un mes después, el 2 de julio, el Times de Londres publicó un informe escrito desde Kabul por Anthony Loyd titulado “Los mejores combatientes de los talibanes están siendo entrenados por Irán”. Los dos primeros párrafos son estremecedores si se tiene en cuenta la toma del poder por parte de los talibanes, apenas tres años después de la aparición de este artículo:

Cientos de combatientes talibanes están recibiendo entrenamiento avanzado por parte de las fuerzas especiales en academias militares iraníes como parte de una importante escalada de apoyo a los insurgentes, según han declarado funcionarios talibanes y afganos al Times.

La escala, la calidad y la duración del entrenamiento no tienen precedentes y marcan no sólo un cambio en el conflicto de poder entre Estados Unidos e Irán dentro de Afganistán, sino también un cambio potencial en la capacidad y voluntad de Irán para afectar el resultado de la guerra en Afganistán.

Poco antes del artículo del Times, el entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, se convirtió en el primer funcionario estadounidense en revelar el apoyo de Irán a los talibanes. Afirmó que “el apoyo de Irán a los talibanes en forma de armas y financiación conduce a más violencia y obstaculiza la paz y la estabilidad del pueblo afgano”.

A lo largo de 2019, esta financiación también llegó en forma de recompensas que fueron pagadas por Irán a los talibanes para que atacaran a las fuerzas de la coalición en Afganistán. Según un informe del Pentágono visto por cnn, la Red Haqqani (compuesta en parte por los talibanes) obtuvo fondos de Irán para al menos seis ataques contra Estados Unidos o las fuerzas de la coalición en 2019.

Avancemos tres años y la Red Haqqani es el mismo segmento Talibán que actualmente está a cargo de la seguridad de Kabul. Y así, en una perversa ironía, los mismos terroristas a los que Irán pagó para atacar a las fuerzas estadounidenses en 2019 están ahora supuestamente colaborando con Estados Unidos para salvaguardar a los ciudadanos estadounidenses en su tránsito hacia el aeropuerto de Kabul.

El 11 de diciembre de 2019, la Red Haqqani ejecutó un ataque bien planificado en la base aérea de Bagram, en Afganistán, en el que participaron 10 de sus miembros y un vehículo cargado de explosivos. Fueron necesarios ataques aéreos estadounidenses para repeler el ataque, en el que murieron dos civiles y otros 70 resultaron heridos, entre ellos cuatro estadounidenses.

Este acontecimiento, del que se informó muy poco, tuvo lugar menos de un mes antes de que el presidente estadounidense Donald Trump ordenara el asesinato del general Qassem Suleimani. La justificación para su asesinato fue un ataque que había matado a un contratista estadounidense en Irak a finales de diciembre. Sin embargo, funcionarios del gobierno estadounidense le dijeron a cnn que el empuje de Suleimani en Afganistán también fue parte de la justificación para su asesinato.

Sin embargo, la muerte de Suleimani el 2 de enero de 2020 no frenó el apoyo de Irán a los talibanes. Por el contrario, el número dos de Suleimani, Ismail Qaani, asumió el mando de la Fuerza Quds. Su área de experiencia era Afganistán.

“Aunque la muerte de Suleimani ha afectado las actividades subversivas iraníes en todo Oriente Medio, su agenda en Afganistán podría en realidad recibir un impulso porque el hombre que la dirigía como adjunto de Suleimani es ahora su sucesor”, escribieron Javid Ahmad y Husain Haqqani (sin relación con el grupo talibán) para el periódico The Hill el 6 de febrero de 2020, en “¿Qué significa la muerte de Suleimani para Afganistán?”.

“El general Ismail Qaani, cuyas aventuras en Afganistán se remontan a la década de 1980, ha sido el principal artífice de cultivar y dirigir a grupos armados afganos y a las células yihadistas”, continuaron. “A Teherán le ha costado millones de dólares apoyar a sus grupos guerrilleros afganos, incluidas las facciones talibanes…”.

Poco después de la toma del poder por parte de Qaani, empezaron a aparecer en el campo de batalla afgano misiles antitanques sofisticados, probablemente procedentes de Irán.

Según informó el New York Times en julio de 2020, dos helicópteros Black Hawk de la coalición fueron impactados por misiles antitanque. El New York Times escribió:

Funcionarios estadounidenses y afganos afirman que las armas utilizadas en ambos ataques fueron suministradas muy probablemente por Irán, pero no ofrecieron ninguna prueba para respaldar la afirmación. La acusación sería alarmante de ser cierta, ya que la entrada de misiles guiados antitanque no sólo podría dar a los talibanes una ventaja táctica sobre el ejército afgano, sino que también sugeriría que Teherán estaba tratando de perjudicar la misión estadounidense en el momento en que está a punto de terminar.

Un año después de este artículo, la información del New York Times parece casi profética.

Las pruebas del colapso del ejército afgano ante el abandono del ejército estadounidense han sido bien reportadas. Pero, como se ve en las pruebas aportadas aquí, se ha ignorado por completo la conexión de Irán con la actual ofensiva de los talibanes.

Desde 2015, Irán tuvo un papel activo en el equipamiento, la financiación y el entrenamiento de los talibanes, mientras Teherán trabajaba para sacar a Estados Unidos de Afganistán. La derrota de Estados Unidos en Afganistán no es sólo obra de los talibanes; es una rendición ante las fuerzas islámicas radicales, dirigidas por Irán.

En la edición de noviembre de 2003 de la Trompeta, el redactor jefe Gerald Flurry profetizó que la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo sería un fracaso. La Biblia predijo que así sería, pero también fue evidente por la estrategia que adoptó Estados Unidos. Vale la pena leer el artículo completo: “Por qué no podemos ganar la guerra contra el terrorismo”. Pero considere algunas afirmaciones rotundas del Sr. Flurry de hace casi 20 años:

Nos falta la voluntad para ganar una guerra sangrienta y prolongada.

¡Los frutos y la evidencia de las últimas dos décadas demuestran abrumadoramente dónde está el rey del terrorismo patrocinado por un Estado! El mundo entero puede ver eso. ¡Sin embargo, la solución al terrorismo radica en hacer algo al respecto! Debemos confrontar la fuente. El movimiento terrorista fluye desde Irán. …

Tememos enfrentar el origen del terrorismo patrocinado por un Estado en el Oriente Medio. Nunca podremos ganar la guerra contra el terrorismo hasta que comprendamos y enfrentemos esta realidad. No podemos negociar una victoria. Sólo un poder superior, y la voluntad para usarlo, puede ganar. Ésa es la única manera de detener el terrorismo patrocinado por un Estado. …

Estamos peleando la guerra terrorista de la forma en que los terroristas patrocinados por un Estado quieren lucharla, lo cual significa que nunca podremos ganar. Ellos entienden que ganarán peleando la guerra a su modo. ¡Ese es el por qué están emprendiendo esta guerra de terrorismo! La guerra terrorista sería un fracaso si tuviéramos la voluntad para usar nuestro poder contra el terrorismo patrocinado por un Estado.

Las naciones deben rendir cuentas y ser responsabilizadas por patrocinar terrorismo. ¡Cómo se atreve cualquier nación a financiar o apoyar el terrorismo en otra nación! …

¡Financiar a los terroristas es un acto de guerra! Los colaboradores del terrorismo son más culpables que los terroristas. Ellos lo hacen posible.

Si Estados Unidos y Gran Bretaña hicieran responsables a las naciones que apoyan el terrorismo, drenaríamos el pantano terrorista. A ellos se les debería dar una advertencia clara de detenerse. Si no lo hacen, entonces debería efectuarse una acción fuerte.

Si el liderazgo iraní fuera eliminado, el curso entero de la historia del Oriente Medio cambiaría radicalmente para bien, porque es el rey. Tristemente, la profecía bíblica revela que eso no pasará.

Y, efectivamente, no ha ocurrido.

Estados Unidos ha sido incapaz de ganar en Irak porque se negó a ir tras la cabeza de la serpiente terrorista: Irán. Ahora Estados Unidos ha sido derrotado en Afganistán por la misma razón. La Biblia profetiza que Irán va a liderar el islam radical, no los talibanes, ni el Estado Islámico. Ya sea que Irán trabaje con los talibanes, o que Irán sea llamado para ayudar con el surgimiento del Estado Islámico en Afganistán, no hay duda de que la toma de poder del Talibán hará que la postura iraní sea más fuerte. Esto es exactamente lo que la Trompeta predijo hace dos décadas.

Al principio del despliegue de Estados Unidos, hicimos este pronóstico: “Podemos ver inequívocamente que la serpiente terrorista sobrevivirá a la agresión de Estados Unidos, con la cabeza intacta y más fuerte que nunca. (...) No se equivoquen: Irán es la cabeza de la serpiente”. ¿Ha ocurrido eso? No se equivoquen, la derrota de Estados Unidos en Afganistán dará poder al islamismo radical dirigido por su rey: ¡Irán!

Profetizar la derrota es un pronóstico sombrío a primera vista. Sin embargo, también existe una esperanza triunfante al saber que esos pronósticos se hicieron basándose en la Biblia.

Estas derrotas profetizadas revelan que todavía hay un plan que se está elaborando aquí abajo. Y si estas profecías se cumplieron, las demás profecías gloriosas se cumplirán también. Para conocer la única esperanza en la caída de Afganistán ante los talibanes respaldados por Irán, y dónde debe estar su enfoque, por favor lea el artículo de Joel Hilliker del 18 de agosto de 2021, “La profecía se cumple en Afganistán” [disponible en inglés]. 


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