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(c)iStock.com/Christopher Bradzioch

¿Existe un mundo espiritual real?

La mayoría responde con un ‘¿Quién sabe?’. Pero esa es una perspectiva peligrosa.

La mayoría de la gente cree que Dios existe. Pero muchas de estas mismas personas creen que los espíritus malignos y el diablo son ficticios.

Cada vez son más las películas populares, programas de televisión, libros y entretenimiento con una fijación por el demonismo, misticismo y ocultismo, incluyendo psíquicos, vampiros y brujas. Pero, ¿son estas cosas verdaderamente reales?

Según el Telegraph, un tercio de todas las llamadas telefónicas recibidas por funcionarios católicos en la diócesis de Roma —el propio patio del Papa— ahora se relacionan a solicitudes de exorcismo (13 de abril).

Muchas personas piensan que esta dimensión espiritual es irreal, e incluso aquellos que creen en demonios y un diablo tienen conceptos contradictorios de en qué consiste esta dimensión.

Solo mire a este mundo cómo está en guerras, terrorismo, disturbios, tortura, hambruna, odio, corrupción, materialismo, perversión.

¿Hay un espíritu detrás de estas acciones?

Si usted puede creerle a la Biblia, la respuesta a esa pregunta es un rotundo sí.

‘El dios de este siglo’

Satanás y sus demonios, y de hecho todo mundo spiritual, han sido un gran misterio para el mundo. El apóstol Pablo reveló la sorprendente razón de esto: “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:3-4).

¿Quién es “el dios de este siglo”? La mayoría diría que Dios, el Creador. Pero “el dios de este siglo” ha cegado las mentes de la gente al evangelio de Cristo. El dios que gobierna al mundo es realmente Satanás el diablo. En Juan 12:31 y Juan 14:30, este ser malvado es llamado “el príncipe de este mundo”. ¡Estamos viviendo en el mundo del diablo!

Cuando Jesucristo vino a la Tierra, Él y Satanás se enfrascaron en una batalla titánica por el futuro de la Tierra. Si Satanás hubiera inducido a Jesús a pecar, Jesús habría fracasado, y Satanás podría haber gobernado el mundo para siempre. Cristo no discutió cuando Satanás se jactó diciendo: “Toda esta potestad te daré [refiriéndose a todos los reinos del mundo], y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy” (Lucas 4:6); y no lo hizo porque sabía que Satanás ciertamente tiene poder sobre el mundo y sus riquezas.

Note que 2 Corintios 4:4 dice que el diablo ciega a las personas a la verdad y la realidad. De hecho, ¡él ha engañado a la humanidad en creer que él ni siquiera existe!

“La mayoría de los clérigos hoy, viendo todo desde la perspectiva de este mundo actual, ciegamente dan por hecho que este es el mundo de Dios”, escribió el educador Herbert W. Armstrong. “Ellos ven ciertas fuerzas del mal en él, y sienten que deben oponerse a ellas. Ellos consideran que el deber de un cristiano es trabajar para hacer de éste un mundo mejor. Ese concepto es un punto de vista totalmente equivocado. Este mundo actual no es hechura de Dios. ¡Este es el mundo de Satanás! Satanás es el dios invisible de este mundo. ¡Él es el autor de su organización, sus filosofías básicas, sus sistemas de gobierno, negocios, sociedad, y , de sus religiones!” (La Pura Verdad, noviembre de 1960).

Esta es una verdad vitalmente importante. ¿Reconoce usted la influencia del diablo en el mundo sobre el cual él es príncipe y dios actualmente? ¿O es usted uno de los que está cegado ante esto?

“El hecho de que tanto los ángeles santos como los espíritus malignos sean invisibles no niega su existencia”, escribió el Sr. Armstrong en El Misterio de los Siglos. “En realidad, el mundo espiritual invisible es más real que el material y visible”.

¡Hay un reino spiritual, una dimensión de vida invisible, que es más real que este mundo físico que percibimos con nuestros cinco sentidos cada día!

Este reino spiritual tiene más influencia en nuestro mundo, e incluso en su vida, de lo que usted se da cuenta. En Efesios 2:2, Pablo dijo esto a los cristianos convertidos: “En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”. Créalo o no, ¡Satanás opera en las personas, influenciando constantemente los pensamientos y acciones de los seres humanos!

¿Parece increíble? Basta con echar un vistazo a los titulares de hoy, y ver si eso no tiene un sentido lógico y completo.

“Satanás obra en el espíritu humano dentro de la gente para moverlos en actitudes de envidia, celos, resentimiento, impaciencia, enojo, amargura y contienda”, escribió el Sr. Armstrong. “La gente no se da cuenta del enorme poder de Satanás. El espíritu humano en cada persona está automáticamente sintonizado con la frecuencia de transmisión de Satanás. Es como si éste ser hubiera sobrecargado la atmósfera de toda la Tierra con su actitud de egoísmo y vanidad” (ibíd.).

Este es un hecho extremadamente importante que se debe reconocer: Satanás transmite en nuestra longitud de onda y nosotros entramos automáticamente en sintonía.

Los orígenes del mal

¿Cómo llegaron a existir Satanás y los demonios? La revelación bíblica sobre este punto es clara, pero debe ser recopilada a partir de varios pasajes diferentes.

Juan 1:1-2 revela que Dios y el Verbo existieron eternamente; y vivieron en total unidad como los únicos Seres en el universo desde antes que comenzara el tiempo. Ellos son Creadores profesionales que idearon el universo y todas las cosas vivientes en él (versículo 3).

¿Crearon ellos al diablo y a los demonios?

Dios creó ángeles que le ayudaran a crear, a gobernar y administrar Su creación. Los ángeles son ministros, agentes y ayudantes en la creación de Dios. Son sirvientes de Dios, cumpliendo un papel crucial en el cumplimiento de Su propósito eterno. La Biblia revela ancianos angelicales (Apocalipsis 4:10), ejércitos (Apocalipsis 19:14), y querubines cubriendo el trono de Dios (Salmos 99:1).

El arcángel Lucero fue uno de los dos querubines protectores (vea la descripción en Éxodo 25:17-20 de la construcción del “propiciatorio”, que era un tipo del trono de Dios).

En Ezequiel 28, Dios transmite un mensaje a este grandioso ser angelical a través del profeta Ezequiel. Él se refiere a Lucero como “el rey de Tiro”. Sabemos que esto no está hablando de un ser humano; al gobernante físico se le refiere como “el príncipe de Tiro” en el versículo 2; y Dios describe a este “rey” en términos que no podrían aplicarse a un hombre mortal.

Aquí está el mensaje de Dios a este ser espiritual: “Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste (…) los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas” (versículos 12-14).

Dios creó y educó a Lucero [o Lucifer] para su asignación en el trono de la Tierra, el cual fue puesto en el jardín de Edén, ¡antes que los seres humanos fueran siquiera creados! ¡Lucero recibió este entrenamiento especial desde el “santo monte de Dios”, el trono de Dios!

“Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado”, comienza el versículo 15. Dios no podía crear instantáneamente un ser de mayor talento y belleza que Lucero. De la forma como fue creado, Lucero era perfecto. ¡Dios no creó al diablo! Él creó a un ser angelical perfecto. Pero Él le dio a ese ser libre albedrío, el poder de escoger.

El final del versículo 15 revela lo que sucedió entonces: “hasta que se halló en ti maldad”. Lucero se volvió anárquico al pecar contra la ley de amor de Dios.

El propósito de Dios para Lucero era que él administrara un gobierno universal basado en Su ley suprema de dar, cooperar y servir. Pero Lucero pensó que podía alcanzar más mediante la competencia, dando origen al pecado, violencia, destrucción, competencia, miseria e infelicidad.

¡Lucero llegó a ser tan orgulloso y arrogante que intentó usurpar a Dios de Su trono! En un pasaje paralelo, el profeta Isaías reveló la actitud que creó el problema: “Tú [Lucero] que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte” (Isaías 14:13).

Note: la rebelión de Lucero comenzó en su corazón, ¡con la vanidad! ¡Este ser llegó a ser tan vanidoso que realmente pensó que un amotinamiento contra el trono de Dios tendría éxito!

“Cuando Lucero dio cabida en su mente a pensamientos de vanidad, celos, envidia, lascivia y codicia, luego de resentimiento y rebeldía, ¡algo le sucedió a su mente!”, explicó el Sr. Armstrong. “¡Su mente se pervirtió, se distorsionó y se torció! Su pensamiento se vició. Dios le dio a él y a los ángeles control sobre sus propias mentes. Ahora jamás podrán rectificarlas. Jamás volverán a pensar de manera racional, honesta y correcta” (ibíd.).

Lucero, el “portador de luz”, se convirtió en Satanás, el adversario de Dios y de todo lo que es bueno.

En ese momento, Dios derribó por la fuerza a este rebelde (versículos 14-15; Ezequiel 28:16). Esta caída catastrófica sucedió probablemente millones de años antes de la creación del hombre.

Este grandioso arcángel inmortal había sido puesto sobre la Tierra para que usara el gobierno y las leyes de Dios como preparación para tomar control del universo entero, pero ahora él y sus demonios no pueden recorrer los cielos en lo absoluto.

En el tiempo del fin, muy recientemente, se presentó otra gran batalla espiritual en la cual Satanás y sus demonios fueron arrojados nuevamente y confinados a esta Tierra. Esto está descrito en el importante libro profético de Apocalipsis donde dice que, “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él” (Apocalipsis 12:7-9).

¡Aquí nuevamente, este ser espiritual malvado, este “gran dragón”, es descrito como el que “engaña al mundo entero”! ¡Qué relampagueante declaración de su asombroso poder!

“Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (versículo 12). Así es, los ángeles del cielo se regocijan por el hecho de que Satanás y sus demonios están atrapados en la Tierra y ya no los pueden molestar. Pero, ¿qué decir de nosotros los que habitamos la Tierra? ¡A nosotros Dios nos dice: ay! ¡La influencia poderosa de Satanás sobre nuestro mundo y sus asuntos nunca ha sido tan fuerte como lo es justo ahora! ¡La actividad demoniaca nunca ha sido tan intensa!

Nuevamente, observe las noticias. Mire a nuestra sociedad. ¿Es posible que usted esté observando seres humanos que fueron creados a la imagen de Dios, pero que están siendo directamente influenciados por Satanás el diablo?

Una batalla que usted debe enfrentar

La mayoría de las personas no reconocen la influencia de los espíritus malignos. Pero esto no cambia el hecho de que están sujetos y continuamente afectados por ellos. Los verdaderos cristianos, sin embargo, no deben ser tan ignorantes. Nosotros tenemos que estar librando diariamente una guerra espiritual constante, resistiendo estas transmisiones satánicas.

“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de Su fuerza”, escribió el apóstol Pablo. “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:10-12).

Aunque Satanás y sus demonios son espirituales e invisibles, ellos rutinariamente tratan de agravar y explotar nuestra naturaleza humana, la cual existe a la medida que nosotros hayamos estado bajo la influencia de ellos.

Nuestra lucha contra estos enemigos se vuelve más fácil con Dios de nuestro lado. Nuestra conexión espiritual con Dios es crucial. Pensar como Dios es completamente antinatural para nosotros. Se necesita un esfuerzo diligente y enfocado para poder desconectarse de la transmisión de Satanás, y conectarse a la emisión de onda de Dios. Nosotros debemos estar firmes con Dios a través de la oración, el estudio bíblico, la meditación y el ayuno.

“Sin embargo, cobre ánimo”, escribió el Sr. Armstrong. “El grandioso potencial humano de quienes estén dispuestos a resistir las argucias, las maldades y el espíritu negativo de Satanás, y perseverar en el camino de Dios, ¡es infinitamente superior y más elevado que el de Lucero, aun tomando en cuenta el estado en que Dios lo creó, antes que se volviera hacia la rebelión y la iniquidad!” (ibíd.).

Dios protege a quienes Él quiere, y empodera a Su pueblo engendrado por el Espíritu para resistir al diablo. Pero, ¿qué debemos hacer a fin de recibir esta protección y poder? “Someteos, pues, a Dios; Resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad vuestras manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones”. (Santiago 4:7-8).

¡Qué promesa tan maravillosa! Qué maravillosa esperanza la que Dios ofrece. Comprenda la realidad del mundo espiritual, use su conexión espiritual con Dios, ¡sométase a Él y luche y venza a Satanás! 

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