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Examínese

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Examínese

Transcripción de La Llave de David

Herbert W. Armstrong:

Pero luego continúa: “Pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa”.

Usted y yo hemos pecado. Cada uno de ustedes ha pecado. El problema es que mucha gente no se detiene a confesarlo y admitirlo realmente. Parece que lo damos por sentado. Somos bastante buenos. No nos damos cuenta de lo indignos que realmente somos nosotros mismos.

Puede que algunos de ustedes hayan pecado. Quizá se hayan desviado un poco del camino. Pueden volver al camino y vuelvan rápido. Y no se demoren. No esperen a mañana. No dejen que se ponga el sol para volver. Examínense antes de la Pascua.

Tenemos que examinarnos a nosotros mismos, y debemos hacerlo antes de la Pascua, y saber que hemos vuelto al camino correcto, caminando con Cristo como debemos.

Stephen Flurry:

Así hablaba el difunto Herbert W. Armstrong en 1982, animando al pueblo de Dios a examinarse a sí mismos antes de la Pascua. Es el mismo mensaje de Pablo en 1 Corintios 11. Les dijo a los hermanos del primer siglo: “examinaos” antes de la Pascua. Esto es teología del Nuevo Testamento.

Hola a todos, ¡y bienvenidos de nuevo al programa La Llave de David! Les agradecemos que nos acompañen en el programa de hoy.

Comenzaremos nuestro estudio en Lamentaciones 3. Por favor, tomen su Biblia y lean conmigo. “Examínenlo todo”, 1 Tesalonicenses 5:21, “Retengan lo bueno”. Es un mandato de Dios. Tenemos que demostrar la verdad. Por suerte tenemos la Santa Biblia. Toda la Escritura es inspirada por Dios. Y, por tanto, pueden examinarla. Probablemente tengan una Biblia, probablemente varias Biblias en algún estante. Si hace tiempo que no la sacan de la estantería, ahora sería un buen momento para hacerlo.

El libro de Lamentaciones, es realmente una de las poesías más elegantes de la Biblia, y sin embargo, si nos fijamos en el tema, es básicamente un canto fúnebre. Habla de un tiempo muy triste y trágico en el que muchos del pueblo de Dios están sufriendo la Tribulación. Y por supuesto, Dios permite todo esto para ayudarles a volver sus corazones hacia Él. Y eso es lo que vemos aquí en Lamentaciones 3: esos cristianos laodicenos, esos cristianos tibios, que se vuelven a Dios en humilde arrepentimiento.

En Lamentaciones 3, comenzando en el versículo 40 dice: “Escudriñemos y probemos [nuestras riendas], y volvámonos a [el Eterno]” [versión King James]. Volvámonos. Tenemos que volver a Él. Nos hemos alejado. Tenemos que volver al camino. ¿Y cómo? Primero escudriñando y probando nuestros caminos. Empieza por mirarnos a nosotros mismos. ¿Qué estamos haciendo? Y esto no es sólo para el individuo. En muchos sentidos, esto es lo que nuestro país necesita ahora mismo. Es lo que necesitan las naciones de Israel del tiempo del fin. Necesitamos escudriñar y probar nuestros caminos.

Dice: “Levantemos nuestros corazones y manos a Dios en los cielos; nosotros nos hemos rebelado”, dice, “y fuimos desleales; tú no perdonaste”. Así que, durante la Gran Tribulación venidera, muchos de los cristianos tibios de Dios, se volverán a Dios en arrepentimiento. Y eso es algo hermoso.

En el folleto de mi padre, The Lamentations of Jeremiah [Las Lamentaciones de Jeremías], dice sobre este pasaje: “Empiezan a escudriñar sus caminos y a ‘volverse’ al Eterno. Este es el pueblo de Dios que se había vuelto a Él y luego se apartó vergonzosamente. Jeremías nos dice a todos: ‘Escudriñemos y probemos nuestros caminos’. Así es como evitamos alejarnos de Dios en primer lugar. Es algo que debemos hacer todo el tiempo para evitar el desastre espiritual”. Y luego pregunta: “¿Lo estamos haciendo usted y yo ahora?”. ¿Lo estamos haciendo todos los días? ¿Se examina a sí mismo todos los días, sobre todo en los días previos a la Pascua?, pero en realidad, ésta es una instrucción que se aplica para todo el año. Cada día, evalúese, examínese, póngase a prueba. ¿Seguimos estando bien con Dios? ¿Seguimos obedeciendo los mandamientos de Dios? Escudriñe y pruebe sus caminos.

Por supuesto, no es sólo un esfuerzo humano. Tenemos que incluir a Dios en el proceso de autoexamen. Pero sin duda tenemos que poner de nuestra parte. Tenemos que querer participar. Tenemos que trabajar junto con Dios. Dios nos mostrará dónde nos hemos desviado del camino, y tenemos que estar dispuestos y ser capaces y lo suficientemente humildes para volvernos hacia Él.

Noten Hageo capítulo 1.

Dios quiere que cada verdadero cristiano escudriñe y pruebe sus caminos. De hecho, Dios lo ordena, como verán en algunos de los versículos que leeremos hoy, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

En Hageo 1, versículos 2 a 4, podemos simplemente parafrasear esos primeros versículos del capítulo. Los judíos que habían regresado a Jerusalén, tenían la tarea de reconstruir el Templo y demás. Y cuando pasaron varios años, dejaron de hacer la Obra y se enfocaron más en sus propias cosas. Empezaron a construir para sí mismos. Dejaron de construir para Dios y empezaron a construir para sí mismos. Habían olvidado por qué Dios los trajo a Jerusalén en primer lugar. ¡Fue para hacer la Obra! Era hacer la Obra de Dios.

Y noten el versículo 5, dice: “Pues así ha dicho [el Eterno] de los ejércitos: Considerad vuestros caminos” [vkj]. Otra vez: escudriña tus caminos, prueba tus caminos. Considera tus caminos.

En el folleto de mi padre sobre Hageo, dice: “La palabra considerar es mucho más fuerte en hebreo. Significa poner su corazón en sus caminos. ¡Significa concentrarse profundamente en el modo en que está viviendo! Significa examinarse cuidadosamente a sí mismo. Los [cristianos tibios] están en un grave peligro espiritual porque se niegan a considerar sus caminos”. Esto es algo más que una revisión superficial de lo que ha hecho este día, o esta semana, o este mes. Tenemos que concentrarnos profundamente en nuestros caminos. Tenemos que vernos con cuidado a nosotros mismos. Tenemos que escudriñar nuestro comportamiento y ver dónde se alinea con los mandamientos de Dios, y ver dónde no.

El versículo 7 dice: “Así ha dicho [el Eterno] de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos”. Así dice Dios. Esto viene de Dios. ¡Es una orden de Dios! Él dice, considera, considera tus caminos.

Vean ahora en el Nuevo Testamento: 2 Corintios 13. Este es el apóstol Pablo escribiendo a los hermanos de Corinto. Y habían tenido algunos problemas, algunos pecados grotescos habían entrado en la Iglesia, y Pablo tuvo que corregir a la congregación, especialmente en el primer libro a los Corintios. Aquí, en 2 Corintios, les está recordando que deben considerar sus caminos, o “examinarse” a sí mismos.

Noten el versículo 5, dice: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?”. Pueden buscar la palabra examinar. Hay dos palabras poderosas: examinar y probar. Son palabras griegas diferentes, pero examinar significa “probar, escudriñar, disciplinar”. Y luego en ese versículo donde dice “probaos a vosotros mismos”, en Strong’s, esa palabra griega significa “poner a prueba, examinar, probar; aprobar; considerar digno”. Es la misma palabra griega que se encuentra en 1 Tesalonicenses 5:21 como mencioné antes, ¡examínenlo todo! ¿Cómo se prueba la verdad de Dios? ¡Se prueba poniéndola en práctica! ¡Pruébela usted! ¡Vívala! Usted mira la instrucción de Dios, empieza a vivirla, y piensa: ¡Vaya!, puedo entender por qué esto es un mandato de Dios. ¡Vean las bendiciones que trae a mi vida! ¡Vean las cicatrices que puedo evitar, las maldiciones que puedo evitar! Pruebe y examine. Probamos haciendo.

Ahora, si usted es nuevo en la Iglesia de Dios, es fácil mirar este encargo de Dios, este mandamiento, es fácil mirarlo y decir, bien, esperaré hasta que el supervisor o el ministro me corrija por… mal comportamiento, o hacer algo mal. Y si no recibo ninguna corrección de otra persona, seguiré adelante y supondré que todo va bien. Pero noten que el mandato aquí es ¡al individuo! Quiero decir, ciertamente Efesios 4 dice que el ministerio tiene su parte, o su papel, que desempeñar en el Cuerpo de Cristo. Y estamos aquí para edificar y construir ese Cuerpo, y para añadir salud y vitalidad y fuerza al Cuerpo de Cristo, pero este es un mandato para el individuo. Es decir, todo el mundo tiene que estar de acuerdo con esto. Examínese a sí mismo.

En este libro, Cómo ser un vencedor, esto es lo que vamos a destacar hoy, este y otro libro, Las fiestas santas de Dios. Como dije, es decir, lo que escucharon ahí de Herbert Armstrong al principio del programa, es la misma admonición, es la misma instrucción que ven en 1 Corintios 11. Y si tenemos tiempo más tarde, iré allí. Pero ésta era una congregación que estaba a punto de celebrar la Pascua, y no lo estaban haciendo bien. Fueron descuidados en sus preparativos. Y así, Pablo dijo en 1 Corintios 11: Miren, no se están preparando para la Pascua de la manera correcta. Así es como se hace: examínense a sí mismos. Examinen ese sacrificio de Jesucristo. Hay muchas cosas que deberíamos hacer en vísperas de Pascua.

Pero la cita que viene de este libro, Cómo ser un vencedor, un poderoso libro escrito por mi padre hace algunos años. Muy motivador, muy inspirador, y también, muy correctivo. Pero para eso está la Biblia. Lo leeremos también un poco más tarde. Es decir, ¡el estudio sincero y profundo de la Biblia es correctivo! Siempre es correctivo. Si nuestra actitud es correcta, lo querremos, lo recibiremos, responderemos a ello.

En Cómo ser un vencedor, dice: “Si usted no aplica lo que aprende en la Palabra de Dios, ¡no tiene ningún valor!”. Así que, si estudiamos la Biblia y somos corregidos por ella, pero no hacemos nada al respecto, ¿qué valor tiene esa instrucción? No son más que palabras en una hoja de papel si no las usamos. Hay que aplicarla.

Creo que está comentando Santiago 1 y versículo 22 donde dice que si uno es sólo un oidor y no “hace” entonces se está engañando a sí mismo, está bajo autoengaño.

Mi padre dice aquí: “Cada uno de nosotros necesita examinarse a sí mismo, porque todos hemos cometido este error. Debemos guardar y poner por obra todas las palabras de Dios”. Dice: “¡Ninguna otra cosa vale la pena!”. Dios nos ordena a cada uno que nos examinemos a nosotros mismos. Y aquí de nuevo, esa palabra examinar en el griego, significa, “poner a prueba; probar; escudriñar”. Tenemos que hacer esto.

Noten el Salmo 119. El profeta Jeremías escribió este pasaje en particular, este salmo en particular. Y él se está examinando a sí mismo. Y también lo hizo en otros pasajes de las Escrituras.

Pero aquí en el Salmo 119, dice aquí en el versículo 59: “Consideré mis caminos, y volví mis pies a tus testimonios”. Consideré mis caminos. Y obviamente, está dando a entender que sus pies no iban, no iban en la dirección de los testimonios de Dios, así que dirigió sus pies en la dirección de Dios. Dirigió su vida en dirección a Dios.

En otro libro que tenemos, que ofrecemos sin costo ni obligación, Biblical Manhood [Masculinidad bíblica, disponible en inglés], dice: “El autoexamen honesto le ayuda a eliminar el autoengaño y a verse a sí mismo como es en realidad, como Dios lo ve. Revela defectos que debe cambiar y áreas en las que debe crecer”. ¡Esto es algo bueno! Se ve en los negocios, en el ejército. Se ve en muchas instituciones. ¿Cómo van a mejorar? ¿Cómo va a mejorar su producto? ¿Cómo va a ser más útil como empleado? Pues tiene que mirarse a sí mismo. Hay que buscar formas de mejorar, de superarse, de crecer. E incluso la analogía del crecimiento, como dijo Jesús en Juan 15, se necesitan podas o cortes ocasionales para estimular un mayor crecimiento. Y a veces esos cortes pueden ser incómodos. Pueden doler un poco. Así es la palabra de Dios: pincha, corta, crucifica, destruye a ese viejo hombre. Todo ese lenguaje está sacado de la Biblia.

En el libro Salmos de David, este es otro libro que escribió mi padre. Dijo: “Eso es un autoexamen profundo”, lo que se menciona aquí en el Salmo 119, Consideré mis caminos, y volví mis pies a tus testimonios. “Eso”, dice mi padre, “es un autoexamen profundo. Todos necesitamos reflexionar sobre nuestros caminos como lo hizo Jeremías: escudriñar la forma en que hacemos las cosas; examinar cada gramo y partícula de nosotros mismos; buscar faltas ocultas para poder aplicar mejor el pensamiento y la forma de vida de Dios”. De nuevo, ¡esto no es algo que podamos delegarle a otros! Y, por supuesto, incluso cuando eso ocurre, mucha gente sigue teniendo dificultades para recibir la corrección cuando ésta procede de un supervisor, o de un ministro, o de un profesor. Pero Dios dice que tiene que hacerlo usted mismo. Hay que someterse a la palabra de Dios, a la autoridad de Dios, a las Sagradas Escrituras, a las Escrituras divinamente inspiradas, y luego cambiar y volverse como hemos visto aquí en estos versículos.

Noten 2 Timoteo 3 y versículo 16. También aquí escribe el apóstol Pablo. Aquí dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”. Primero, dice, es útil. La Escritura divinamente inspirada es útil. Eso significa que ayuda, que es provechosa, beneficiosa. La Concordancia de Strong dice que le da “una ventaja genuina”. Es decir, usted tiene una ventaja genuina si utiliza este libro. ¡Casi nadie lo hace! Si lo usa, ¡qué ventaja es para usted en su vida, para su matrimonio, para su familia, para su contribución a la Iglesia, a la comunidad! Es una ventaja genuina, y dice: “Toda la Escritura es” ¿para qué? Para enseñar, y realmente el significado allí es “instrucción” o “enseñanzas”. Y luego dice redargüir y corregir. Redargüir significa “decir una falta o reprender”. Y corregir tiene que ver con volver al camino, volver a la senda correcta, corregir el rumbo. Entonces, estudiamos la Biblia, ¿para qué? Para reprender, para corregir. Esa es una de las razones más importantes por las que indagamos en la Palabra de Dios. Esa es una de las razones más importantes por las que nos dedicamos al estudio personal y constante de la Biblia todos los días. Tenemos un Curso por correspondencia que le ayudará a hacerlo eso: a profundizar en la Biblia diariamente buscando esa corrección, esa reprensión.

Y por último, dice: instruir en justicia. Y en realidad, la palabra enseñar significa “instrucción”. Y aquí, al final del versículo, instruir en justicia tiene que ver con la formación. Entonces, ¡estamos en entrenamiento! 2 Timoteo 2 dice que somos soldados de Dios, ¡buenos soldados! 1 Timoteo habla de luchar la buena batalla de la fe. ¡Estamos en guerra! Efesios 6 describe toda la armadura que debemos ponernos a diario. Y dice: “tomad (…) la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”. ¡La espada penetra, corta, apuñala! Hebreos 4:12 lo dice. Llegaré allí en un segundo.

Pero noten el versículo 17, vean a dónde conduce esta instrucción, esta reprensión, esta corrección, este entrenamiento. “A fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. Dios está formando nuestras creencias. Expone el pecado. Nos guía al arrepentimiento. La bondad de Dios nos guía al arrepentimiento, Romanos 2 y versículo 4. Y Él está cultivando esta obediencia continua para que lo que recibimos, lo que estamos aprendiendo a hacer, se convierta en un hábito. Simplemente lo hacemos porque así es como vive un verdadero cristiano.

Mencioné Hebreos 4 y versículo 12. Noten esto, dice: “La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. Dice que la palabra de Dios es “viva”. Son palabras vivas. Palabras inspiradas por Dios. Es la vida de Cristo impresa. Eso es la Biblia: Jesucristo impreso. Vive. No está desactualizada. No es anticuada. Está al día. Es exactamente lo que necesitamos. Es exactamente lo que usted necesita. Es exactamente lo que necesita este país. Y es exactamente lo que la mayoría de la gente rechaza o tergiversa y distorsiona. Quizá se aferren a unos pocos versículos que suenen bien aunque rechacen tantos otros que son correctivos, que reprenden, que instruyen, que nos muestran cómo volver al camino.

Allí dice que la palabra de Dios, la espada del Espíritu, “discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. Puede ver esto en la definición del amor de Dios en 1 Corintios 13. Dios quiere entrar en los pensamientos y las intenciones íntimas del corazón, del corazón humano, y asegurarse de que nuestra motivación es la correcta, de que nuestra actitud es la correcta.

1 Corintios 11 y versículo 28.

Volviendo al folleto de Lamentaciones, mi padre dice: “¡Esta comprensión nos ayuda a ver cómo Dios recompensa el estudio profundo de la Biblia y lo profunda que es realmente la Biblia! Necesitamos saber lo que dice la Biblia”, ¡e incluso lo que no dice! ¡Necesitamos saberlo! ¿Dice Dios que hagamos esto? ¿Aprueba Dios esto? ¿Desaprueba Dios esto? Necesitamos saberlo.

Mencioné al principio que, en la introducción, el Sr. Armstrong parece que acababa de hablar de 1 Corintios 11. Noten el versículo 28 de este capítulo. Dice: “Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa”. Se refiere a la observancia de la Pascua. Esto fue unos 20, 25 años después de la crucifixión de Cristo. Y aquí está Pablo enseñando a los hermanos de Corinto a celebrar la Pascua de la manera correcta. Por eso necesitan este folleto, para que puedan profundizar en este tema, Las fiestas santas de Dios ¿Cuáles va a observar? ¿Cuáles se ordenan? ¿Cuáles están en la Biblia? ¿Cuáles no están en la Biblia? Quiero decir, pensaría que eso despertaría su curiosidad. Si usted tiene una mente hambrienta de verdad, sedienta de la verdad de Dios, eso realmente le ayudará a guiar su estudio. Es un librito maravilloso, al igual que el folleto Cómo ser un vencedor. ¿Por qué debemos vencer? ¿Qué necesitamos vencer? Bien, Dios nos lo dice en las Escrituras. Pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.

En Cómo ser un vencedor, dice: “Examínese a sí mismo primero. Este es un tiempo de autoexamen para que sepa que puede tomar ese pan y ese vino en fe. Debemos agradecerle a Dios porque tenemos el honor y la oportunidad de entender la Pascua”. ¡Podemos comprender la verdad! Podemos pasar por los festivales anuales de Dios y ponernos manos a la obra para aceptar ese sacrificio de Jesucristo, y luego trabajar con la ayuda, el poder y la inspiración de Dios para salir del pecado, para alejar el pecado.

Escuche este fragmento de audio del Sr. Armstrong. Esto también es de la década de 1980. Clip 2.

Herbert W. Armstrong:

Bueno, hay más pecados que se han metido en las vidas de hoy que los que había en los días de los primeros apóstoles. Me pregunto si se dan cuenta de ello. Ahora, ellos tenían todos los pecados naturales que todavía tenemos hoy, pero hay más mecanismos hoy que aumentan la cantidad de pecados; más oportunidades para el pecado con el cine, y el automóvil, y todas las cosas que tenemos hoy, y la imprenta.

Ahora Jesús dijo, como fue en los días de Noé, así será en los días justo antes de Su segunda venida y Su regreso para poner fin a todo este tipo de pecado en este mundo, y para traer el mundo de Dios, el Mundo de Mañana, el Reino de Dios. Y ciertamente, lo que dijo es verdad. Los pecados se han multiplicado y aumentado, y hay muchas más formas de pecar.

Y el pecado parece ser la preferencia de la mayoría de la gente, en lugar de la rectitud. ¿Alguna vez piensan ustedes cuál es su preferencia, hermanos? ¿Es pecado o es justicia?

Stephen Flurry:

Hay tanto más pecado hoy en día, tantos más mecanismos que facilitan el movimiento del pecado tan rápidamente por todo el mundo. Nos enfrentamos a muchos. Necesitamos un autoexamen regular.

El Sr. Armstrong escribió en 1938: “¡No se puede ser un cristiano de éxito sin un autoexamen periódico!”. ¡Usted no puede tener éxito como cristiano sin esto! “Examine si está honestamente rendido hasta el final, dispuesto a obedecer a Dios y [a] guardar Sus mandamientos”. Pueden ver 1 Juan 3 y versículo 22 por su cuenta.

Aquí, en 1 Corintios 11, dice: “Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados”. La Amplificada dice: “Porque si nos examináramos escudriñándonos a nosotros mismos, detectando nuestros defectos y reconociendo nuestra propia condición, no seríamos juzgados ni condenados por el juicio divino”. Piensen en el castigo que podríamos evitar si nos examináramos fiel y humildemente a diario.

Este libro de aquí, un gran lugar para empezar, Cómo ser un vencedor. Y no olvide el libro Las fiestas santas de Dios. Aún no he mencionado la Trompeta, nuestra revista mensual. Si no está suscrito, llame hoy mismo a nuestros operadores y solicite toda la literatura. No hay ningún costo ni obligación.

Eso es todo lo que tenemos tiempo para el programa de hoy. ¡Gracias por acompañarnos y nos vemos la próxima vez!