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Estudie como Herbert W. Armstrong

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Estudie como Herbert W. Armstrong

Transcripción de La Llave de David

Herbert W. Armstrong:

Y si no estamos lo bastante cerca de Dios en oración, y recuerde que, cuando oramos, hablamos con Él. Pero cuando usted lee y estudia la Biblia, Él le está hablando. Ahora bien, si usted se limita a leer la Biblia y no la entiende, es como si abriera el oído para escuchar a alguien que está hablando en un idioma que usted no entiende, o que no oye muy bien y no sabe nada de lo que ha dicho. ¿De qué ha servido?

¿De verdad le está hablando Dios? A menos que aprenda a estudiar lo que Él dice y a entenderlo, pero les digo que la Biblia es tan profunda y hay tanto en ella que no importa cuánto la hayan estudiado y cuánto la entiendan, hay TANTO en ella todavía por aprender. No tienen ni idea. Ninguno de ustedes ha estudiado la Biblia lo suficiente como para dejar de hacerlo.

Stephen Flurry:

Ese es el fallecido educador del siglo XX, Herbert W. Armstrong, hablando de la relación más importante que existe. Como dijo en El misterio de los siglos, la relación entre usted y su Creador.

Mi padre ha hablado de que esta relación es nuestra prioridad número uno.

Hola de nuevo a todos y bienvenidos a La Llave de David. Gracias por acompañarnos en el programa de hoy.

Hoy vamos a hablar de ese hombre que oyó ahí mismo y de su diligencia a la hora de estudiar la Palabra de Dios. Estudiar y punto. Pero una vez que Dios abrió su mente a la verdad allá por 1926, hace 100 años este año, es decir, puso su corazón en aprender el modo de vida de Dios.

Comenzó con un desafío en dos partes a finales del verano, principios del otoño de 1926. Primero, la esposa de Herbert Armstrong le desafió sobre el tema del Sábado [reposo] del séptimo día. Y al principio el Sr. Armstrong pensó que era fanatismo religioso que ella sugiriera que la Biblia enseñaba el reposo del séptimo día. Le dijo: ¿cómo pueden estar equivocadas todas estas Iglesias? Y ella dijo, busca en la Biblia. Y si demuestras que están equivocadas, entonces de acuerdo.

Y más o menos al mismo tiempo, lo desafió su cuñada, que básicamente dijo, si no crees en la teoría de la evolución, entonces eres un ignorante y un inculto.

Entonces aquí está el Sr. Armstrong, con su matrimonio y su reputación intelectual en juego. ¿Y qué hizo? Bueno, se sumergió en un estudio prácticamente noche y día. Durante 6 meses, puso todo su corazón en ello. Y al final, por un lado demostró que su esposa tenía razón y que su cuñada estaba equivocada.

Comencemos nuestro estudio en I Tesalonicenses capítulo 5. Llamaré su atención sobre este increíble Curso bíblico por correspondencia. Hay 36 lecciones. Las enviamos en grupos de 4. Y si quiere aprender a estudiar la Biblia, estas 36 lecciones le llevarán paso a paso a través de la Biblia. Y puede que piense que es un proceso bastante fácil. Pero para tantas personas hoy en día que están asediadas por distracciones, viendo sus pantallas, o lo que sea en este mundo tan ruidoso y caótico, sentarse, apagar las cosas, abrir la Biblia, escribir las Escrituras, eso es muy inusual. Mucha gente no puede hacerlo, o al menos no ha sido entrenada para ello. En muchos sentidos, hemos sido entrenados para hacer justo lo contrario: reaccionar ante cualquier sonido o distracción que pueda interferir con el estudio dedicado.

1 Tesalonicenses 5:17 dice: “Orad sin cesar”. Esté incesantemente en oración. Orar con perseverancia, dice un comentario.

El versículo de Lucas 18 y versículo 1. Jesús dio una parábola porque dijo que hay “necesidad de orar siempre”. No queremos que nuestra vida de oración se interrumpa. Y junto con eso, habla del estudio de la Biblia –estudio diligente de la Biblia– en este mismo pasaje.

“No menospreciéis las profecías”, dice en el versículo 20, o “la enseñanza inspirada”. Necesitamos maestros de Dios; predicadores que nos ayuden a comprender, pero también debemos hacer mucho nosotros mismos.

El versículo 21 dice: “Examinadlo todo; retened lo bueno”. Examínelo todo y luego aférrese a la verdad. Una vez probada la verdad, ¡hay que guardarla! Tiene que aferrarse a ella. Al principio tiene que ser como los de Berea (Hechos 17:11), y escudriñar las Escrituras a diario. Pero hay algo más que buscar. Una vez que la busca y la encuentra, entonces la pone en práctica. Tiene que aplicar la instrucción, la enseñanza. Probar la verdad de Dios utilizándola.

Y el Sr. Armstrong aprendió muy pronto tras su conversión a buscar una razón bíblica para todo, porque la Biblia es el manual de instrucciones de Dios. La Biblia es Jesucristo, ¡el Maestro impreso! Y así, tenemos que mirar al Maestro. Tenemos que buscar una razón bíblica.

Noten lo mucho que trabajaba el Sr. Armstrong a la hora de estudiar la Biblia con diligencia. Dijo: “Había estudiado diligentemente, tras dejar la secundaria a los 18 años, y lo continué hasta este incidente en 1926”, cuando tendría 34 años. Así que incluso señala en su autobiografía que estudiaba con diligencia, pero no la Biblia, sino hasta el otoño de 1926, después de ese doble desafío de su esposa y luego de su cuñada.

Dice: “Pero ahora entraba en un campo de investigación que había estudiado muy poco”. No había estudiado mucho la Biblia. Por eso le dijo a su esposa al principio, ¿cómo pueden estar equivocadas todas estas Iglesias? Y entonces se metió en la Biblia. Y entonces buscó en la Biblia por sí mismo.

“Comencé este estudio intensivo reuniendo todo lo que pude encontrar entre libros, folletos y otra literatura tanto a favor como en contra de lo que a menudo se llamaba ‘el Sábado judío’. Quería, no sólo todo lo posible a favor del domingo y en contra del reposo del séptimo día. Quería, también, los argumentos de quienes lo defendían, que esperaba poder refutar honestamente”. Empezó queriendo demostrar que su esposa estaba equivocada. Y resulta que ella tenía razón. Y el Sr. Armstrong estuvo dispuesto a admitirlo. Eso es difícil de hacer para mucha gente: confesar o admitir que se han equivocado, que les han engañado, que les han cegado.

Eso es 1926. Piense en el mundo de 2026: un mundo lleno de noticias falsas y mentiras y engaños y redes sociales, desplazamiento sin fin, gente que se cree cualquier cosa que ve en un tuit o algo así. ¿Cómo podemos saber cuál es la verdad? Se necesita un estudio diligente.

Noten 2 Timoteo capítulo 2. Dios realizó un milagro. Hace falta un milagro para que empecemos a comprender Su verdad. Juan 6:44, léalo después. Pero ¿qué habría podido hacer Dios con Herbert Armstrong si luego de abrir su mente a la verdad, si el Sr. Armstrong la descartara, la dejara de lado, empezara a arrastrar los pies? No lo hizo. Puso todo su corazón en ello.

2 Timoteo 2:14: “Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes”. Pablo, dando instrucciones a su evangelista dice, mira, dile a los hermanos que se enfoquen en lo importante y que no contiendan por palabras que no aprovechan. Ya en tiempos de Pablo había distracciones y mucha falsedad y engaño.

Versículo 15, un versículo de memoria, dice: “Estudia [vkj] para mostrarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” [versión King James]. Estudia, es un mandamiento, no una sugerencia.

Y así, este Curso por correspondencia de 36 lecciones le ayuda seguir un programa, un programa diario, ¡en el que dedica tiempo al estudio! En el que obedece este mandamiento.

Estudia, dice, para mostrarte a Dios aprobado. Ese es el propósito. Intenta agradar a Dios, mostrarse aprobado ante Dios, no ante los hombres. No puede preocuparse por lo que puedan pensar los hombres. Y esa es la actitud que tenía el Sr. Armstrong al salir de ese estudio. Contó el costo. Se dio cuenta de lo que significaría para su carrera, sus colegas, sus asociados.

Estudie de la forma correcta. Ese es también otro aspecto de este versículo: usar bien la palabra de verdad. Hay que hacerlo correctamente. Mucha gente lee la Biblia. Hoy en día hay muchos estudiosos de la Biblia en el mundo, pero ¿por qué hay tantas opiniones diferentes sobre la Biblia? ¿Tantas interpretaciones diferentes? La gente no estudia de la forma correcta o con la actitud adecuada. No son como niños.

Mateo 11 y versículo 25.

Pero luego otra palabra que encaja con el tema de hoy: un obrero que no tiene de que avergonzarse. Esa palabra, la palabra griega para “obrero”, significa “afanarse; esforzarse; trabajar”. La Concordancia de Strong dice que significa “uno que trabaja duro; en sentido figurado, un maestro”. Un maestro que trabaja duro. Y así empezó la vida del Sr. Armstrong, o su relación con Dios. Se enamoró de Dios, por así decirlo. Iba a la Biblioteca de Portland durante ese estudio intensivo de 6 meses, y se quedaba ahí a veces hasta las 12 o la una de la madrugada, o al menos trasnochaba. Olvidé cuándo cerraban la biblioteca. Pero no se cansaba de la verdad de Dios, de probar todas las cosas.

Escúchelo describir lo que ocurría en 1926. Clip 2.

Herbert W. Armstrong:

Dio la casualidad de que tanto la evolución como el tema del Sábado que mi esposa había planteado tenían un punto de partida común: el libro del Génesis en la Biblia. Pero no empecé con el libro del Génesis. Empecé mi estudio consiguiendo las obras de Darwin y el relato de su viaje alrededor del mundo en el buen barco “Beagle” y todo eso. Y luego conseguí los escritos de Haeckel y Huxley y uno moderno, Chamberlain, que era el profesor emérito de la Universidad de Chicago, y otros. Profundicé en lo que Lamarck tenía que decir sobre el uso y desuso, que es una teoría descartada y que había surgido antes de la época de Darwin, y Lyell y todos los antiguos evolucionistas. Y empecé a estudiar la Biblia.

Para abreviar, antes de que terminaran esos seis meses demostré que Dios existe, que Dios es la primera causa y el Creador de la materia y de todos nosotros, incluso de los cuerpos espirituales, los seres espirituales llamados ángeles, de todo lo que existe. Llegué a comprender quién y qué es Dios. Y ni una sola religión en el mundo lo cree o lo entiende. Quedo atónito cuando lo pienso.

Stephen Flurry:

Realmente quería probarlo todo. Y así, se propuso hacerlo. Y profundizó en la Biblia. Incluso escribía artículos que nunca pensó que se publicarían. Pero lo hizo para poder aprender el tema más profundamente, lo suficientemente bien como para enseñarlo.

Hace poco tuvimos un programa: “Debemos ser maestros”. Eso es lo que dijo Pablo en Hebreos 5. ¿Qué tan diligente es usted en su estudio de la Palabra de Dios? Uno de sus primeros manuscritos hecho a máquina fue lo que se convirtió en Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía. ¡300 páginas mecanografiadas! Y ese libro en la década de 1920, que es cuando empezó, fue enviado por correo a 6 millones de hogares para cuando el Sr. Armstrong terminó su ministerio. Murió en enero de 1986.

Fíjese en 2 Timoteo 3 y versículo 15. Pablo dice de Timoteo: “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras…”. ¡Es posible que un niño incluso conozca las Escrituras! Tuvo algunas mujeres notables que le ayudaron: su madre, su abuela, me refiero a Timoteo. Pero es posible ayudar a su hijo incluso a conocer la Biblia, a aprender la verdad de la Biblia.

Fíjese en lo que dice sobre la Biblia. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar”, toda ella es útil, “para redargüir, para corregir, para instruir en justicia…”. Así que tenemos que estar dispuestos a ser corregidos. La Palabra de Dios, habla de que la Palabra es como una espada. Eso está en Efesios 6.

Pero aquí dice en el versículo 17: “A fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. Estudiamos la Biblia para corregirnos, por eso hay que estudiarla con una actitud humilde, de niño, enseñable, dispuestos a admitir cuándo y en qué nos equivocamos, a admitir si muchas de las Iglesias están equivocadas, si no están enseñando la verdad de la Biblia. Sr. Armstrong en 1926, fue humillado por su estudio. Fue humillante para él admitir que su esposa tenía razón, decir, sí, miré la Biblia y ordena el Sábado [o reposo] del séptimo día.

Él explica en el siguiente clip cómo tenía todos estos detalles, estos conceptos, falsos conocimientos, ideas preconcebidas, pensamientos. Simplemente crecemos en este mundo dando por sentado lo que la mayoría cree o enseña, incluso cuando se trata de religión.

Este es el clip 3.

Herbert W. Armstrong:

Hermanos, yo también estuve lleno de muchos conocimientos falsos hasta los 34 años. Y a los 34 años, me desafiaron. Y empecé a estudiar la Biblia porque quería demostrar lo que dicen todas las Iglesias y lo que me habían enseñado en una de las denominaciones protestantes más acreditadas, responsables y respetadas.

Y empecé a estudiar la Biblia. Y empecé a ver que la Biblia decía precisamente lo contrario de muchas de esas cosas que yo creía. Y ahí estaba en lenguaje claro. ¡Y aquí lo miré y lo decía! Bueno, por supuesto que eso es la lengua inglesa y yo dije, bueno eso fue escrito originalmente en la lengua griega. O en el Antiguo Testamento, que fue escrito originalmente en hebreo. Así que busqué en el griego y en el hebreo y encontré lo que dice Dios. Y seguí y estudié y probé que esta es la Palabra de Dios, esta Biblia es Dios hablándole a usted en forma impresa, y hablándome a mí.

Stephen Flurry:

Fue un estudio exhaustivo, y sólo el principio de esta historia de amor espiritual. No fue fácil al principio.

En la Autobiografía dice: “Pero no suponga que llegué rápida o fácilmente a admitir que mi esposa tenía razón, o a aceptar el reposo del séptimo día como la verdad de la Biblia. Pasé seis meses enteros de estudio e investigación casi día y noche, siete días a la semana, en un esfuerzo decidido por encontrar justo lo contrario”. No fue fácil cambiar de actitud. Dijo: “Aceptar esta verdad significaba (así lo supuse) cortar con todos mis antiguos amigos, conocidos y socios comerciales. Había ido a reunirme con algunos de los que guardan el Sábado independientes de los alrededores de Salem y el Valle de Willamette”. Fue en el oeste de Oregón. Ahí comenzó la Era de Filadelfia.

Hicimos un programa allí, creo que fue la semana pasada, y recorrimos ese comienzo infinitesimal de la Iglesia de Dios en las décadas de 1920 a 1930.

Dice en Malaquías 2, fíjense en esta sección, que la Palabra de Dios es viva y como una espada poderosa y afilada. He mencionado Efesios 6. Hebreos 4:12 es otro que también pueden mirar.

Hablaremos más en un programa posterior sobre el cambio de actitud. Eso también es parte de esta importante historia. Hoy sólo quiero enfocarme más en la voluntad de estudiar con diligencia, de ir tras la verdad de Dios. Como dije, este Curso bíblico por correspondencia le servirá realmente de guía. Necesitamos orientación. La Biblia misma, lo acabo de leer en 2 Timoteo 3, es útil, toda Escritura, es útil para enseñar, reprender, instruir, corregir.

Malaquías 2:4, dice: “Y sabréis que yo os envié este mandamiento, para que fuese mi pacto”, dice, “con Leví, ha dicho [el Eterno] de los ejércitos”. Ese pacto de Leví, está cubierto en este libro, capítulo 6 de La visión de la Familia Dios. Hace tiempo que no lo anunciamos. Pero si quieren profundizar en algunos de los versículos que tocaremos aquí al final del programa de hoy, asegúrense de llamar a nuestros operadores y solicitar su ejemplar gratuito de La visión de la Familia Dios para saber más sobre este pacto con Leví.

El mensaje de Malaquías, otro libro que hemos producido, lo escribió mi padre. Dice: “¿Quién es el padre espiritual de los ministros de hoy?”. Dice: “El Sr. Armstrong dijo en varias ocasiones que él era el padre de todos nosotros, espiritualmente, ya sea directa o indirectamente”. Y cita 1 Corintios 4:15, donde Pablo se refirió a sí mismo en un papel paternal. Levi fue un padre para el ministerio. Herbert Armstrong fue como un padre para los que llegamos en la Era de Filadelfia de la Iglesia de Dios.

Vean lo que dice sobre este tipo de Levi. Tiene un cumplimiento en el tiempo del fin. El versículo 6 dice: “La ley de verdad estuvo en su boca, e iniquidad no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad”, o del pecado. Y luego dice sobre el ministerio: “Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría”, o protegerla, preservarla, aferrarse a ella, mantener firme lo que es bueno. “Y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de [el Eterno] de los ejércitos”. Vean lo alto que habla Dios de este tipo de Leví del tiempo final, que es Herbert Armstrong. La ley de verdad estuvo en su boca. ¡Él conocía la ley! La tenía en la punta de la lengua. Estaba en su corazón, en su mente. Y puede ver por qué, al ver el curso de su vida en la Iglesia de Dios, cómo comenzó todo, y cómo abordó su estudio de la Biblia y vertió su corazón en esa relación con Dios.

Como dice en El misterio de los siglos, es la relación más importante que existe. ¡Es la relación que hace que todas las demás funcionen! Así que, cuando vea que las relaciones se rompen en su vida física, fíjese en la causa y el efecto. Considere su relación con Dios. Vea qué es lo que está haciendo o dejando de hacer. Todo fluye de nuestra relación con Dios. Si esa relación no funciona, nuestras otras relaciones tampoco lo harán.

Escuche de nuevo algo que dijo el Sr. Armstrong en su antiguo programa El Mundo de Mañana. Clip 4.

Herbert W. Armstrong:

Si la Biblia le parece árida y aburrida y como que odia leerla, pero lo hace como un deber de vez en cuando, ¡no es una persona espiritual! Si tiene una mente espiritual, si es una persona espiritual, ¡ama la Palabra de Dios por encima de todo lo demás! Y lo único que preferiría hacer, al menos después de orar, o con igual importancia, es tomar su Biblia y estudiarla de verdad. ¡Y está tan interesado en las verdades que está bebiendo de ella, el conocimiento que está descubriendo y la verdad que está obteniendo, que es una gran bendición y felicidad para usted, y le da tanta alegría que termina siguiéndola y aplicándola, que no puede esperar para tomar esa Biblia y alejarse de otras cosas tristes de este mundo y ponerse a estudiar su Biblia realmente!

Y cuando abandona las cosas de este mundo y los caminos de este mundo y vive el camino de Dios, bajo la autoridad de Dios y de acuerdo con cada palabra de Dios, ¡le encanta estudiar la Biblia y le encanta orar!

Stephen Flurry:

Palabras fuertes, ¡palabras alentadoras! En ese clip se ve amor por Dios y por la verdad de Dios. Y él tiene razón, y eso fue hace mucho tiempo, ese clip, probablemente de la década de 1960. Habló de lo tristes que son las cosas en este mundo. Cuánto más hoy en día si pensamos en lo que consumen los jóvenes en particular en sus pantallas. ¡Y la gente dice que no tiene tiempo para la Biblia! No les interesa la Biblia.

Él allí habló de interés. ¡Pueden ver por qué Dios llama tanto la atención sobre Herbert Armstrong incluso en las Escrituras! Ese es el tipo de relación que Dios quiere con todos nosotros, como la que tuvo con Herbert Armstrong.

En El mensaje de Malaquías mi padre dice: “Cuando Malaquías entregó su mensaje, Leví estaba muerto. Ahora es igual. Este mensaje es principalmente para la Iglesia de Dios después de la muerte del Sr. Armstrong”. Dios intenta llamar nuestra atención. E intenta darnos ayuda y asistencia señalándonos un ejemplo. ¡Mire cómo lo hizo! Mire cómo estudiaba. Mire cuánto amaba la verdad.

“Cualquiera que conociera al Sr. Armstrong sabe que él no toleraría sacerdotes que hicieran ‘tropezar a muchos en la ley”. Dice: “Ahora Dios desea ver si Sus otros ministros tienen el mismo celo”. Quiere ver si tememos a Dios como lo hacía el Sr. Armstrong.

Este siguiente clip, es un par de clips que hemos unido. Clip 5.

Herbert W. Armstrong:

Lo primero por hacer en su vida, por encima de todo, debería ser estudiar la Biblia para llegar a comprenderla realmente, especialmente sus profecías.

Y el evangelio de Cristo no es un mensaje sobre Cristo; ¡es el mensaje que Cristo predicó! Es el mensaje de la Biblia, y Jesús es la Palabra viva de Dios, y la Biblia es la Palabra escrita de Dios. Y significa toda la Biblia. Hay que entender toda la Biblia.

¿Estudia la Biblia todos los días? Si no estudia la Biblia todos los días, no entrará en el Reino de Dios.

Stephen Flurry:

Así es. Es un mandamiento, como leí antes, de 2 Timoteo 2:15. Estudie. Ore. Acérquese a Dios.

Si quiere profundizar en ese pacto con Levi, asegúrese de solicitar un ejemplar gratuito de La visión de la Familia Dios. Y si no se ha matriculado en el Armstrong College, lleva el nombre de Herbert Armstrong, el ejemplo que estamos viendo hoy aquí. Si aún no es estudiante, asegúrese de solicitar el Curso bíblico por correspondencia del Armstrong College. Es un curso que le ayuda a aprender a estudiar la Biblia, a aprender a estudiar la Palabra de Dios. También tenemos nuestra revista mensual, La Trompeta de Filadelfia, por si aún no se ha suscrito a ella. Mucha literatura en la que poner su atención. ¡Pero solicítela! No hay ningún costo ni obligación. Lo único que se pide es que profundice y vaya realmente tras la verdad de Dios.

Se nos acaba el tiempo para el episodio de esta semana. Gracias por acompañarnos. Nos vemos la próxima vez.