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Estados Unidos volverá a ser grande otra vez
E l presidente Trump promete hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande otra vez. Pero si usted cree en las profecías de la Biblia, comprenderá por qué ningún político puede hacer a EE UU “Grande otra vez”. Sólo Dios puede hacer eso, y debe hacerse a Su manera.
Afortunadamente, ¡Él nos ha dado promesas inquebrantables de que sin duda lo hará!
El presidente Trump ha identificado correctamente muchos problemas de EE UU y ha prometido resolverlos. Dios incluso lo usó para salvar a EE UU temporalmente (2 Reyes 14:26-27). Pero el presidente no le ha dado crédito a Dios. ¡Quizá el mayor pecado de EE UU sea la ingratitud hacia Dios por haber hecho grande a este país! El presidente Trump no es la excepción.
¡Ahora nos dirigimos hacia el desastre final: un holocausto nuclear venidero y, para quienes sobrevivan, un cautiverio profetizado! Todo esto podría evitarse con oración sincera y arrepentimiento de nuestros pecados. La Biblia contiene profecías devastadoras que nos muestran lo que sucede si no lo hacemos.
Amós 7, por ejemplo, habla acerca de “Jeroboam”, el tipo antiguo del actual presidente Trump. El capítulo trata sobre el rey Jeroboam II de Israel rechazando el mensaje de Dios y concluye con la advertencia de Dios: “Israel será llevado cautivo lejos de su tierra”.
Es por medio de este cautiverio que Dios hará grande a EE UU otra vez. Tristemente, ese horror es lo que se necesitará.
El antiguo Israel fue al cautiverio por quebrantar el Sábado y contaminar los días santos de Dios. ¡Hoy estamos quebrantando la ley de Dios, y enfrentaremos el mismo destino a causa de nuestra rebelión!
Ezequiel hizo la pregunta más seria de todas: “¿Por qué moriréis, oh casa de Israel?” (Ezequiel 33:11). Dios le suplica a nuestro pueblo que se arrepienta. ¡Pero seguimos durmiendo!
El reino de Judá fue al cautiverio unas generaciones después de Israel. Eso es lo que se necesitó para despertar a los judíos. Después de 70 años, algunos de ellos regresaron a reconstruir Jerusalén y el templo. ¡Eran educables y temblaban ante la Palabra de Dios, y estaban listos para obedecer y construir para Dios!
Este cautiverio venidero tendrá el mismo efecto, a una escala mucho mayor.
En Amós 9:14-15, Dios promete: “Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos. Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di”.
Observe: esta restauración no la lleva a cabo el hombre, sino sólo Dios.
En aquellos días, “el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados rebosarán de él” (versículo 13; traducción nuestra de la versión New King James).
Nunca más las maldiciones climáticas destruirán nuestras cosechas, ni la inflación consumirá nuestros ingresos. Cada uno tendrá su propia propiedad y leyes que la protejan. Habrá abundancia sin precedentes a nivel individual y grandeza a nivel nacional.
El futuro cercano depara muchas malas noticias, pero eso es sólo temporal. ¡Al final son buenas noticias, porque están preparando el camino para que Israel conozca a Dios! ¡Pronto, todos serán educados en los caminos de Dios y bendecidos por su obediencia!
Antiguamente, Dios se propuso que la nación de Israel fuera un ejemplo y una bendición para todas las naciones, llevando al mundo a una relación con Él (p. ej., Deuteronomio 4:5-8). Aunque aquella nación fracasó, Dios todavía se propone alcanzar ese objetivo. Todavía quiere que los descendientes de Israel cumplan el glorioso propósito de servir como un ejemplo resplandeciente para el mundo. ¡Y un día cercano, lo serán!
Jeremías 31:6-7 nos da un vistazo del mundo después de que Jesucristo regrese. Aquí Dios llama a EE UU y Gran Bretaña “cabeza de naciones”. ¡Estas serán las naciones líderes en el Mundo de Mañana!
Este capítulo representa a Dios reuniendo amorosamente a este pueblo del cautiverio (versículos 8-10), colmándolo de bendiciones (versículos 12-17) y estableciendo Su nuevo pacto con él (versículos 31-34).
Jeremías 33 también describe el tiempo después de que EE UU y Gran Bretaña hayan soportado la Gran Tribulación. Dios promete restaurar su prosperidad y convertirlos en un ejemplo positivo. Llegarán a ser “de alabanza y de gloria, entre todas las naciones de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré” (versículo 9). ¡Sí, las personas serán movidas a adorar a Dios ante la generosidad y el amor que Él derrama sobre estas naciones!
Es difícil imaginar cuán grande será EE UU. Pero esto sí lo sabemos: ¡EE UU será grande otra vez!