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¿Está acabado el régimen de Irán?

AFP via Getty Images

¿Está acabado el régimen de Irán?

El gobierno del ayatolá está profundamente debilitado. Puede que esté muerto. La nación está en una encrucijada. La profecía muestra el final del juego.

La Operación Furia Épica comenzó en la madrugada del sábado con explosiones en todo Irán. Algunos de los primeros ataques tuvieron como objetivo las oficinas del líder supremo Ali Jamenei.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dice que Jamenei está “muerto”, ya que su cuerpo fue encontrado entre los escombros de un ataque israelí. El comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní Mohammed Pakpour y el jefe de inteligencia Esmaeil Khatib también han muerto, según las Fuerzas de Defensa de Israel.

Irán afirma que Jamenei sigue vivo [Todavía era así cuando el artículo fue publicado el 20 de febrero en inglés]. Un apagón de Internet hace difícil saber con exactitud cómo va el bombardeo.




La principal pregunta que flota en el aire lleno de humo es: ¿qué ocurrirá a continuación, no sólo con el régimen iraní sino, lo que es más importante, con la violenta política exterior de Irán?

Durante 46 años, desde la Revolución Islámica, Irán ha estado viviendo en un sueño febril de represión, extremismo ideológico y violencia. ¿Estará a punto de despertar? ¿Estará Irán a punto de volver a la era del sha, a sus días de gloria prooccidentales previos a la revolución?

Quienes han seguido la Trompeta durante años saben que esperábamos que Irán se volviera más agresivo y más insistente. ¿Estábamos equivocados?

La conclusión profetizada

La profecía bíblica dice mucho sobre el papel de Irán en el tiempo del fin. El redactor jefe de la Trompeta ha señalado estas profecías durante más de tres décadas. Gerald Flurry escribió el folleto El rey del sur en 1996, antes de que Irán tuviera un poder real más allá de la nación. Daniel 11:40-43, aclarado y ampliado por otros pasajes proféticos, indica que Irán será una potencia formidable que liderará una confederación de naciones. Su papel como “rey del sur” de este tiempo del fin, nos informa cómo podemos esperar que se desarrollen los dramáticos acontecimientos recientes.

Durante años, la República Islámica se ha mostrado cada vez más capaz de desempeñar este papel profetizado. El régimen islamofascista de Jamenei (con su fanática ambición de extender su radicalismo, su reclutamiento de subsidiarios, su proyección de poder en otras naciones, su búsqueda de armas de destrucción masiva, su agresiva beligerancia) encaja a la perfección con las descripciones proféticas.

Incluso la pérdida de influencia de Irán en Gaza, Líbano y Siria fue anticipada, no por los expertos sino por los profetas. El Sr. Flurry ha predicho durante décadas, basándose en profecías bíblicas específicas, que cada uno de estos territorios sería arrebatado al control iraní. Daniel 11 muestra que las alianzas de Irán cambiarían para incluir a Egipto, Libia y “Etiopía” (probablemente incluyendo a las naciones que bordean el mar Rojo).

Sin embargo, un Irán lisiado con un régimen caído tendría muchas menos probabilidades de llevar a cabo la obra de este “rey”. Una nación demasiado débil para inspirar respeto a sus vecinos que buscan unirse en torno a una potencia fuerte y ascendente no cumpliría la profecía. Un régimen que careciera de armas para contender y provocar a otras naciones a la guerra no lo haría. El regreso de un Irán prerrevolucionario y prooccidental ciertamente no lo haría.

¿Cómo, entonces, emergerá un Irán radical de su actual tribulación con el poder y la agresividad que describe esta profecía?

Victoria prematura

El verano pasado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó lo que parecía un ataque devastador contra Irán. Los B-2 lanzaron municiones de 30.000 libras sobre los sitos fuertemente fortificados de Fordow y Natanz, mientras que los misiles de crucero de los submarinos apuntaron a Natanz e Isfahán. En un discurso televisado desde la Casa Blanca, Trump declaró que los ataques habían sido un éxito total y advirtió que si Irán no buscaba la paz, “los ataques futuros serían mucho mayores y mucho más fáciles”.

La potencia bélica total dirigida contra Irán fue asombrosa. Y en medio de todo ello, las conversaciones fueron más allá de la simple degradación de las capacidades nucleares de Irán y se convirtieron en feroces llamados para que los israelíes, los estadounidenses o los iraníes acaben con todo el régimen islamista.

Benjamin Netanyahu abogó abiertamente por este resultado, instando al pueblo iraní a deshacerse de la opresión de la dictadura y aprovechar el momento para la libertad. En un momento dado, Israel tuvo la oportunidad de asesinar al líder supremo, pero Trump vetó el plan. Si hubiera dado rienda suelta a Israel entonces, parece que Jamenei hubiera muerto hace tiempo.

Sin embargo, a los dos días después del bombardeo estadounidense, Trump anunció unilateralmente un cese al fuego. Calificó el conflicto como la “guerra de los 12 días” y afirmó que el programa nuclear de Irán había sido “total y completamente obliterado”. Ignoró las medidas de represalia de Irán y le ofreció a esa nación un futuro brillante. El presidente Trump estaba ansioso por dejar atrás todo ese asunto desagradable, lo antes posible.

El daño al programa nuclear iraní fue significativo. Pero aunque retrasó el programa nuclear iraní, no lo destruyó. EE UU ha calculado que hizo retroceder a Irán unos dos años. Hace poco más de una semana, el enviado del presidente Trump, Steve Witkoff, dijo que Irán estaba “probablemente a una semana de tener material de grado industrial para fabricar bombas”.

Trump ha demostrado estar dispuesto a usar la fuerza estadounidense en ataques cortos y contundentes. Pero se necesitará mucho más que eso para remodelar el papel de Irán en Oriente Medio y en todo el mundo. Y el Presidente no tiene intención de enredar a EE UU en un esfuerzo prolongado para lograrlo. Él ha criticado ferozmente los fracasos estadounidenses en Afganistán e Irak, y sabe que los estadounidenses no tienen estómago para añadir a Irán a esa lista.

Incluso acabar con Jamenei no es suficiente, por sí mismo, para cambiar fundamentalmente el papel de Irán.

Merece la pena recordar cómo empezaron las guerras de Irak y Afganistán: con impactantes y asombrosas exhibiciones de la potencia de fuego estadounidense que rápidamente depusieron regímenes opresivos e impopulares. Cuando apenas habían transcurrido tres semanas de la guerra de Irak en 2003, “Bagdad había caído (…) con mucha menos resistencia de la que la mayoría de los comentaristas esperaban”, escribió Greg Priddy en el National Interest. “… Un porcentaje significativo de la población iraquí estaba claramente contenta de haberse librado del régimen de Sadam. Menos de un mes después, el presidente George W. Bush estaba de pie en la cubierta de un portaaviones ante una pancarta en la que se leía ‘Misión cumplida’. Las guerras tardan en desarrollarse y rara vez está claro desde el principio cómo las juzgará finalmente la historia. Ahora, todos sabemos quién ganó esa guerra: Irán” (13 de junio de 2025).

¿Veremos otra prematura declaración de victoria del presidente Trump? Israel quería terminar el trabajo, pero EE UU lo contuvo. En última instancia, EE UU no aumentó la potencia de fuego de Israel, sino que la contuvo. Es probable que el presidente Trump vuelva a obligar al primer ministro Netanyahu a afirmar “misión cumplida” cuando la misión no está cumplida.

Lo que dice la profecía

No está claro cómo se desarrollará exactamente esta situación. A menudo los acontecimientos toman giros muy diferentes de los que esperamos. Pero la profecía bíblica es clara sobre el resultado. Por muy impresionantes que hayan sido los logros de Israel, y por mucho que uno deseé ver la desaparición de este régimen violento y opresivo, de alguna manera Irán va a conservar su considerable poder, así como su temperamento y aspiraciones extremistas.

Vea cómo sucede. Al final, la forma en que EE UU trate con Irán, será una poderosa lección sobre el peligro de no afrontar completamente al mal.

Estudie la historia de los antiguos ancestros del Estado judío y de EE UU en el Israel bíblico. Ellos no obedecieron a Dios ni eliminaron las amenazas a las que se enfrentaban en la Tierra Prometida, y esas amenazas condujeron finalmente a su perdición. Se puede leer esta trágica historia en el libro de los Jueces.

En nuestros días, bien podría terminar siendo culpa de Donald Trump. Cuando él asumió el cargo en enero, impidió que Israel terminara su trabajo contra Hamás al iniciar negociaciones con ellos. (Lea el artículo de Gerald Flurry “El presidente Trump traicionó a Israel” en laTrompeta.es/1/x8dhl). El verano pasado dijo a Israel que no matara al ayatolá Jamenei y le ordenó que cesara el fuego. Retrasó la ayuda a los manifestantes iraníes en el fragor de su resistencia, prosiguiendo en su lugar las negociaciones. ¿Ve Trump por fin que la solución no es la negociación?

Ya se han cumplido varios detalles de la profecía de “el rey del sur”. Como se puede leer en El rey del sur, la profecía nos dijo con exactitud que esperáramos que Irán perdiera su influencia sobre Gaza. El éxito de Israel sobre Hamás lo consiguió. La profecía predijo que Líbano saldría de la órbita de Irán. La neutralización de Hezbolá por parte de Israel preparó el camino para que esto ocurriera. La profecía también dijo que Irán perdería a Siria. Eso se cumplió dramáticamente en diciembre cuando cayó el régimen de Assad (“La caída de Siria: otra profecía clave cumplida”).

Ahora la profecía nos dice que esperemos que Irán construya un nuevo “eje de resistencia” con Egipto, Libia y Etiopía. No se trata de un logro menor. Se requerirá fuerza, autoridad y coherencia estratégica por parte de los iraníes.

Es cierto que el ataque estadounidense-israelí puede haber acabado con el liderazgo de Jamenei. Al parecer, él nombró a tres clérigos de alto rango como posibles sucesores en caso de que fuera asesinado. La idea de que la deposición o muerte de Jamenei traerá consigo un gobierno moderado y favorable a Occidente en Teherán (como si ese régimen sólo representara una mera ideología marginal) es una ilusión.

En realidad, podríamos ver a Irán resurgir de su estado de crisis con una credibilidad reforzada. En un mensaje de video, el historiador Victor Davis Hanson dijo el verano pasado: “Si esta guerra terminara con el régimen iraní intacto y los elementos de su programa nuclear recuperables, entonces, en cierto modo, todo habrá sido en vano. Y la gente hará los ajustes necesarios en Oriente Medio. Y no será necesariamente como: Bueno, Irán sigue siendo muy débil. Han perdido a todos sus terroristas suplentes. No tienen defensas aéreas. Han perdido sus medios de comunicación. (…) Será más como, [Vaya], Irán ha sobrevivido a todo lo que Israel y, por asociación, EE UU le han lanzado. Es indestructible” (Daily Signal, 18 de junio de 2025).

Si Jamenei, de 86 años, ha muerto, podemos esperar que su sucesor siga sus pasos. De hecho, es posible que se necesite una cara nueva para redirigir y hacer avanzar la causa de Irán de la forma que la profecía señala.

Incluso podríamos ver cómo llega al poder alguien que parezca más receptivo a Occidente, alguien dispuesto a entablar conversaciones, a negociar, a profesar cooperación y a hacer concesiones aparentes. Esto puede proporcionarle una ventana estratégica para construir esa nueva coalición profetizada.

La profecía también muestra que Irán seguirá atacando a Israel. Zacarías 14 describe el sufrimiento que Jerusalén pronto experimentará. Eso comienza cuando “la mitad de la ciudad irá en cautiverio”. Esto sugiere violencia, escribió el Sr. Flurry. “Los palestinos respaldados por Irán casi con certeza cometerán este acto violento” (“Jerusalén está a punto de ser partida en dos”).

“La caída de la mitad de Jerusalén desata una reacción en cadena violenta y masiva que conduce a la Segunda Venida de Cristo”, continuó el Sr. Flurry. Dios permitirá esa violencia y la utilizará para ayudar a la humanidad a apartarse del modo de vida que causa todo el sufrimiento, y para humillar al hombre hasta el punto de que esté dispuesto a dejar que Dios le enseñe el camino hacia la paz.

La falta de ese conocimiento y la renuencia a acudir a Dios para aprender causarán mucha muerte y destrucción en el futuro. El redactor ejecutivo de la Trompeta, Stephen Flurry, lo llamó “El defecto fatal de la política exterior de Trump” (mayo-junio de 2025). “El presidente Trump es un luchador valiente contra quienes lo atacan abiertamente, pero es muy susceptible a la manipulación y a la adulación”, escribió. “Esa es una debilidad peligrosa”. Su actuación con Irán, si bien demostró cierto coraje y fortaleza, también puso de relieve esta debilidad peligrosa. Esto está conduciendo a la demostración más poderosa de la historia sobre la necesidad que tiene la humanidad de acudir a Dios, no al hombre, para resolver sus problemas.

La profecía muestra que la ofensiva reciente contra Irán no logrará eliminar la amenaza. También demuestra que este fracaso servirá como un potente ejemplo para otra potencia sobre cómo atacar Irán y tener éxito.

El rey del norte

La profecía de Daniel describe a la coalición liderada por Irán provocando al “rey del norte”, un imperio multinacional europeo.

Al final, el Irán que surja será más que capaz de involucrar al mundo en una guerra devastadora. Irán arremeterá contra Europa contendiendo de forma violenta y sangrienta. A esa nación radical todavía le queda mucha violencia y muerte por desatar.

Incluso ahora, Irán todavía tiene armas en su arsenal. Ha cerrado los puntos de estrangulamiento del estrecho de Ormuz. Podría utilizar a sus subsidiarios para hacer lo mismo con el Bab el-Mandeb. Podría movilizar a las milicias shiíes en Irak para atacar las bases estadounidenses, arrastrando a EE UU a otra guerra de insurgencia. Iran aún dispone de células terroristas extranjeras (muchas de estas por todo Occidente) que podría activar. Pudiera tener una bomba sucia, o varias bombas, en lugares no revelados.

Desplegar cualquiera o todas estas opciones desataría la ira del mundo y la haría recaer sobre Irán. Pero es exactamente esta forma de “contender” lo que se enfatiza en la profecía de Daniel. Esta provocación podría ser un acto desesperado, pero sin duda requerirá poder, y podría implicar capacidad nuclear. Esto sucederá en algún momento precisamente como lo predice Daniel.

Cuando el rey del norte venga contra Irán, no cometerá el mismo error que cometieron Israel y EE UU, desplegando ataques selectivos y asesinatos estratégicos. No. “En el tiempo del fin, el rey del sur lo atacará, pero el rey del norte se precipitará sobre él como un torbellino, con carros y jinetes, y con muchos barcos. Entrará en los países, los inundará y los atravesará. Entrará en la tierra gloriosa. Y decenas de miles caerán (…) Extenderá su mano contra los países, y la tierra de Egipto no escapará. Se convertirá en gobernante de los tesoros de oro y de plata, y de todas las cosas preciosas de Egipto, y los libios y los cusitas seguirán sus pasos” (Daniel 11:40-43; traducción nuestra de la versión English Standard).

Estos versículos describen una guerra inimaginablemente violenta que nos espera pronto. De hecho, conducirá a “un tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces…” (Daniel 12:1). ¡Esto es una Tercera Guerra Mundial nuclear!

¡Dios nos está advirtiendo de antemano! Debemos ver Su mano en estos acontecimientos a medida que se desarrollan y utilizar eso como motivación para volvernos hacia Él. Hoy Él está vivo y activo. Él está guiando los acontecimientos mundiales para que se cumplan Sus profecías, y pronto intervendrá para efectuar un cambio de régimen, no sólo en una nación oprimida de Oriente Medio sino en todos los países de la Tierra. Él reemplazará a los gobiernos descarriados y corruptos de este mundo con un gobierno verdaderamente justo.

Sólo entonces se establecerá realmente la paz que desea el presidente de EE UU.

EL REY DEL SUR

El profeta Daniel escribió acerca de una futura confrontación entre el rey de norte y el rey del sur. ¡Estamos ahora en el tiempo donde estos dos importantes poderes están rápidamente levantándose! El rey del sur está provocando problemas incluso hoy. ¡Es crítico que usted sepa la identidad de este poder profetizado!