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Es tiempo de estudiar su historia

¿Tiene tiempo para leer historia? La situación en EE UU, Gran Bretaña y en todo el mundo ahora es una crisis mundial en cámara lenta lista para explotar. Y por esa razón, le digo que ya no tiene tiempo de no leer historia.

Cuando Winston Churchill enfrentó su crisis mundial, tuvo que reunir toda pizca de conocimiento, sabiduría y valentía que había acumulado durante su vida para tratar de salvar a su gente, su nación y sus virtudes. Imagine si él hubiera pasado su vida absorbiendo contenido frívolo. Nunca podría haberse convertido en el único estadista vivo a quien Dios podría haber usado para salvar la civilización occidental.

¿Qué era lo que Churchill había devorado y en lo que él confiaba, a medida que la crisis mundial golpeaba?

En la historia.

Para él, la historia era más que un tema o un pasatiempo; era su identidad. William Manchester escribió en The Last Lion: Visions of Glory [El último león: visiones de gloria]: “Churchill no simplemente observó el continuo histórico; él se hizo parte de éste. (…) Él no vivió en el pasado; el pasado vivió en él”. La historia se convirtió en la memoria personal de Winston Churchill.

“La historia era la manera en la que él entendía el mundo, la lente que usó para enfocar la realidad”, escribe Stephen Mansfield en Never Give In: The Extraordinary Character of Winston Churchill [Nunca rendirse: el extraordinario carácter de Winston Churchill]. “Churchill pensaba históricamente, lo que significa que entendía la vida en términos de generaciones, de grandes hombres, sucesión de eras, eventos históricos, conflictos nobles y las conexiones lineales del tiempo. (…) Para él la historia era más que algo para estudiar; era una manera de pensar”.

Uno de los libros de historia que Churchill leyó fue el Éxodo. Él escribió un ensayo en 1931 titulado “Moisés: el líder del pueblo” que rechazaba la afirmación de los escépticos, de que Moisés era sólo una figura alegórica. Afirmó que no sólo era real, sino “el héroe nacional”.

Churchill escribió este ensayo al comienzo de sus “años en el desierto”, como un marginado político. Todo profeta, escribió Churchill, debe ir al desierto: “Debe tener una fuerte impresión de una sociedad compleja y todo lo que tiene que dar, y luego debe realizar períodos de aislamiento y meditación. Éste es el proceso por el cual se produce la dinamita psíquica [mental]”.

Churchill se sumergió en la historia. Él escribió su obra maestra, Marlborough, de cuatro volúmenes y un millón de palabras, entre 1933 y 1938, mientras que sus colegas desmantelaban a Gran Bretaña, y él era la voz solitaria, casi impotente, advirtiéndole. Esta profunda inmersión en la historia, lo ayudó a prepararse para la hora más oscura de Gran Bretaña.

Henry Steele Commager escribió esto sobre el famoso ancestro de Churchill y el general más condecorado de Gran Bretaña: “El héroe era un hombre afín al corazón de Churchill: el soldado más grande en los anales de la carrera, siempre victorioso y siempre magnánimo. (…) Pero el tema era más que biográfico; era nada menos que el tema de la lucha por Europa” (énfasis agregado).

Ésta era más que una obra de historia, dijo un historiador británico. Fue una biografía que transformó la historia. Cuando Churchill finalmente llegó al poder en 1940, él estaba preparado para la batalla. La historia del pasado glorioso de su nación—una historia que conocía bien—continuaba viviendo hasta el presente.

Winston Churchill fue aconsejado, inspirado y motivado por gigantes de la historia como Moisés y el duque de Marlborough.

Lo supiera o no, la historia de los israelitas registrada en el Éxodo era literalmente personal para Churchill, y no sólo porque los británicos necesitaban liberación sobrenatural. Al igual que Marlborough, los israelitas eran de hecho sus ancestros.

De hecho, los israelitas son sus ancestros. La historia de ellos es su historia. Esto es verdad para aquellos que físicamente descienden de los israelitas (principalmente los pueblos modernos de habla inglesa), pero también es verdad en un sentido espiritual de aquellos que están en la verdadera Iglesia de Dios, “el Israel de Dios” (Gálatas 6:16). Como lector de la Trompeta, usted está en contacto cercano con esa Iglesia. Usted podría estar entre los pocos a quienes Dios está llamando a ella.

La Biblia claramente establece que la Iglesia de Dios es el Israel espiritual. La historia de la Iglesia y la historia de su predecesor, el Israel físico, es la historia más importante que usted puede estudiar. Esto es especialmente cierto mientras nos enfrentamos a la crisis en desarrollo. Usted va a necesitar toda porción de historia verdadera, profunda y procesable, que pueda leer y estudiar.

Al igual que Churchill, estamos viviendo en tiempos históricos. Es hora de deshacerse de los Apps (aplicaciones) de teléfonos inteligentes que distraen, de los juegos, la frivolidad y el derroche. Es hora de dedicar sus valiosas horas a actividades serias, que bien podrían ser actividades que salvan vidas. Es tiempo de ser parte de algo más grande que usted mismo. Es tiempo de ser parte de la historia. 

Boletín, AD