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Elections, America

REUTERS

Elecciones de medio término: un desastre para Estados Unidos

Las elecciones que otorgaron a los demócratas el control del Congreso de Estados Unidos marcaron un punto de inflexión dramático en la historia de dicha nación. Usted necesita entender por qué.

Publicado por primera vez el 15 de noviembre de 2006

Las elecciones intermedias de la semana pasada marcaron un desastre en la historia de EE UU.

El presidente George W. Bush ganó las dos elecciones presidenciales anteriores por un margen muy estrecho. Los republicanos han dominado ambas cámaras del Congreso por 12 años. Pero la semana pasada, el gobierno estadounidense sufrió un cambio monumental. Creo que estas elecciones de medio término cambiaron para siempre, la política estadounidense.

En el período previo a las elecciones, parecía que casi toda pugna política vital podría resultar para uno u otro partido. Pero en el día de las elecciones, los demócratas lograron un triunfo casi total.

Bien pudiera ser que Dios intervino en los resultados.

Uno no necesita un entendimiento bíblico profundo para darse cuenta de que algo está terriblemente mal en este país. ¡EE UU está siendo maldecido!

Los tiempos nunca han sido más peligrosos para EE UU. Enfrentamos guerras en múltiples frentes. ¿Cree usted que un gobierno dominado por políticos antiguerra puede salvar a EE UU de sus enemigos?

Creo que la elección de los demócratas revela más que cualquier otro evento la desesperada falta de voluntad de nuestro pueblo. Esta elección envió un mensaje a los terroristas tal como seguramente le envió Chamberlain un mensaje a Hitler cuando viajó a Múnich, antes de la Segunda Guerra Mundial, y aceptó una promesa por escrito de “paz para nuestro tiempo”. ¡La mayoría de los británicos se pusieron histéricos de alegría! Pero, ¡cuán efímera fue esa “paz”!

El presidente Bush no ha tenido éxito en Irak, pero al menos utilizó alguna medida de fuerza. Podría haber logrado más si nuestra gente lo apoyara. Ahora los liberales extremistas dominan nuestro gobierno.

¡El tiempo comprobará que ésto es una maldición mortal para EE UU!

En las elecciones de medio término, EE UU se rindió ante Irán y los terroristas.

Los demócratas ganaron porque atacaron con vehemencia al presidente Bush por la guerra en Irak. Pero los demócratas no tienen planes de luchar contra estos furiosos enemigos. Muchos ni siquiera creen que estemos en una guerra contra el islam radical. ¿Cómo pueden defender a esta nación contra un enemigo que ni siquiera creen que existe?

¿Cree usted que estos nuevos líderes ven la gravedad del problema en Irán? Teherán está dirigido por un loco y obviamente él es el rey del terrorismo islámico radical, pero los demócratas no comprenden la seriedad de esta situación. Incluso, ¡la mayoría de los republicanos tampoco la comprenden!

La nueva presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, es una demócrata de San Francisco. Esta mujer liberal, que ahora es la segunda en línea para la presidencia después del vicepresidente Dick Cheney, está a favor del aborto y del matrimonio homosexual; quiere destinar gasto federal a la investigación de células madre, lo que implica la experimentación con bebés nonatos.

Los demócratas están entusiasmados por el hecho de que los “valores de San Francisco” ahora hacen eco en los pasillos de Washington. ¿Es ésto lo que EE UU necesita? Un periódico declaró que “Pelosi será la portavoz y sus valores izquierdistas de San Francisco (como el matrimonio gay, salir corriendo de Irak, mimar a los terroristas, aumentar los impuestos, la amnistía para los ilegales) se convertirán en la agenda de la Cámara” (San Francisco Chronicle, 3 de noviembre). Los valores de San Francisco permearán ahora todas las decisiones importantes tomadas por el gobierno estadounidense.

San Francisco es la capital homosexual de EE UU. Es una sede del liberalismo y una de las ciudades del país más arruinadas moral y espiritualmente. Ahora una líder saturada de los valores y creencias de San Francisco es uno de los políticos más poderosos en la nación.

Pelosi ha reprendido duramente al presidente, llamándolo un “líder incompetente” y diciendo que él “no es un líder” en absoluto (ibíd., 10 de noviembre). Ella ha calificado la administración de Bush de “inmoral” y de “espectáculo insólito”. Esto viene de la boca de una liberal fuerte que proviene de la inmoral y repugnante ciudad de San Francisco.

Pelosi también es muy ambiciosa. En un reportaje de 2003 en el National Catholic Reporter ella dijo que su madre “la alentó a seguir una vocación religiosa”, pero que tenía sus dudas. “Yo no creo que quería ser monja”, dijo Pelosi. “Pero pensé que podría querer ser sacerdote. Ahí parecía haber un poco más de poder...”.

Una vez le dijo a la revista Time: “Cualquiera que alguna vez haya tratado conmigo sabe que no debe contrariarme”.

Al mismo tiempo, Nancy Pelosi es fuertemente antiguerra.

Ya sea que lo aceptemos o no, los terroristas radicales le están haciendo la guerra a EE UU. ¿Cómo puede un político ser antiguerra cuando, (nos guste o no) estamos en una guerra?

Antes de las elecciones de medio término, cuando era obvio que los republicanos sufrirían grandes pérdidas, el Dr. George Friedman escribió: “George W. Bush es un inepto en el peor sentido de la palabra. No sólo no hay más elecciones en las que él pueda influir, sino que se encamina a sus dos últimos años de mandato con unos índices de popularidad terribles” (31 de octubre, énfasis mío en todo). Si los republicanos perdieran la Cámara de Representantes, comentó Friedman, eso sería una “pérdida que generará interminables audiencias e investigaciones sobre política exterior, poniendo a Bush y a su personal a la defensiva durante dos años. Hacer política exterior en este ambiente será imposible”.

Crisis masivas amenazan nuestro territorio, sin embargo, nuestro gobierno, cargado de crisis internas y fricciones, se ha vuelto incapaz de hacer nada.

El gobierno estadounidense ha sido tomado por un partido político, con una historia de política exterior débil e inepta.

En un artículo del 10 de octubre, el Dr. Friedman escribió: “La diplomacia sin una amenaza realista de acción significativa, en caso de que la diplomacia falle, es sólo una charla hueca”. Usted puede estar seguro de que eso es todo lo que oiremos de EE UU durante los próximos dos años: charlas huecas, porque el presidente Bush no tiene poder para hacer nada.

Mientras tanto, las amenazas extranjeras como Irán, Irak, Corea del Norte, China, Rusia, el islam radical y Europa se intensificarán sin cesar. ¡Eso es un desastre indescriptible para EE UU y para el mundo!

Es una ley de la historia que las naciones llenas de creencias y valores viles serán dominadas y conquistadas. Los bárbaros del norte de Europa dominaron a la antigua Roma en los siglos iv y v cuando los líderes romanos, preocupados por la riqueza, el materialismo y el comportamiento vil y lascivo, se desunieron y se distrajeron.

Cuando los “valores de San Francisco” dominaron la sociedad romana, ¡el Imperio cayó!

La historia enseña que los valores y creencias tipo San Francisco no funcionan. La gente que falla en mirar la historia no aprende las lecciones que ésta proporciona.

En una introducción a la biografía de Winston Churchill, de su antecesor Marlborough, Henry Steele Commager escribió que “[Churchill] consideraba como una ley de la historia que un pueblo que se burla de estas virtudes [orden, justicia, resolución, magnanimidad] está condenado a la decadencia y la disolución, y que un pueblo que las respete prosperará y sobrevivirá”.

Aprender lecciones de los grandes líderes del pasado es fundamental para nuestro bienestar nacional. Si ignoramos esas virtudes heroicas, nuestras naciones están condenadas a la “decadencia y disolución”. Pero si las respetamos y las emulamos, “prosperaremos y sobreviviremos”.

¿Qué diría Churchill sobre las recientes elecciones en EE UU?

Nuestro país enfrenta un tipo de guerra sin precedentes en su historia. Un ataque terrorista podría ocurrir en cualquier momento y en cualquier lugar. Pero ahora estamos dirigidos por un liderazgo liberal que se niega a reconocer la amenaza de la guerra.

Winston Churchill creía que la prueba de grandeza es la guerra. “Todas las grandes luchas de la historia han sido ganadas por una fuerza de voluntad superior luchando por la victoria contra todo obstáculo y riesgo”, escribió él en Marlborough. “La historia de la raza humana es la guerra”. Churchill sabía que poseer una gran fuerza de voluntad es fundamental para ganar guerras.

Cuando el pueblo estadounidense [en votación] les entregó el control del Congreso a los demócratas antiguerra, reveló su falta de voluntad para enfrentarse a la adversidad. ¡Desplegaron un déficit masivo de fuerza de voluntad y determinación!

En 1938, uno de los lores británicos escribió en una carta a Churchill el siguiente comentario, que hoy se aplica de forma vergonzosa: “El público está tan aterrorizado de ser bombardeado que apoyará a cualquiera que los mantenga al margen de la guerra. Siempre supe que ellos no deseaban enfrentarse a los dictadores, y siempre supe que cuando había un problema agudo entre la paz o la guerra, el 95% de los electores se uniría a la política de paz, por más humillante que fuera esa decisión”.

Las celebraciones post-electorales de los demócratas serán muy breves. ¡Una persona sólo tiene que conocer un poco sobre el liderazgo y la historia, para saber que EE UU no puede manejar los problemas que éste está a punto de enfrentar!

Saddam Hussein dijo: “Ustedes, los estadounidenses, no toleran ver sangre”. ¡Él estaba en lo cierto! La mayoría de los estadounidenses ha demostrado que no pueden tolerar que algunos de nuestros soldados (los mejores ciudadanos), derramen su sangre. ¡Esa falta de fuerza de voluntad significa que la nación está destinada a morir! En lugar de la de unos pocos soldados, ¡la sangre de toda la nación correrá como ríos!

Los resultados de las elecciones al Congreso demuestran que estamos presenciando la desaparición del liderazgo global estadounidense. El presidente Bush no podrá volver a lograr nada sustancial. La crisis interna y la división evitarán que EE UU lleve a cabo una política extranjera respetable.

El deterioro geopolítico de EE UU creará un vacío de liderazgo mundial.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el Sr. Armstrong dijo que EE UU nunca otra vez ganaría una guerra.

Yo creo que después que nos retiremos de Irak, ¡EE UU no volverá a LUCHAR otra guerra!

Nosotros simplemente no tenemos la valentía para sobrevivir. Nuestros nuevos líderes tienen miedo incluso de llamarle “guerra”, ¡a una guerra!

Esta elección marcó un giro monumental en la historia de Estados Unidos. 

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