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RAYMOND HALL/GC IMAGES/GETTY IMAGES

El talento de la izquierda para popularizar la inmoralidad

Desmond Napoles es un intérprete, modelo y actor drag (transformista). Actúa en desfiles de lesbianas, homosexuales, bisexuales, transgénero y queer (los que no quieren ser encasillados en ninguna clasificación) sobre escenarios y pasarelas por todo Estados Unidos. Se hace llamar “ Desmond Is Amazing ” (Desmond el asombroso). Él tiene 12 años.

Hace un año se publicó un video de este niño en YouTube. Recibió 2.700 “me gusta” de espectadores, y ha recibido 48.000 “no me gusta”. En una proporción de 18:1, a la gente no le gusta ver a un niño convertirse en un desviado sexual.

Sin embargo, ¿sabe quién publicó este particular video? Good Morning America (Buenos días EE UU), el show de televisión matutino más popular en el mercado televisivo más grande de la Tierra. Y lo presentaron no solo como si fuera normal, sino como si fuera heroico. Mientras Desmond se pavoneaba, el público aplaudía ruidosamente, sonriendo de oreja a oreja. Los presentadores en adulación y casi deslumbrados lo abrazaron. Al final del segmento, Desmond fue rodeado en el escenario por adultos drag queens (travestidos).

El disgusto del estadounidense promedio porque algo tan horrible le sucediera a un niño no se reflejó en el programa. Good Morning America hizo que la historia del preadolescente drag queen de 11 años vestido como una prostituta pareciera loable, y ciertamente normal y aceptable.

Esto revela más que solo la enorme división entre las élites liberales de los medios y el ser humano promedio. Algo mucho más siniestro está en acción.

¿Cuántos de los más de 4 millones de espectadores de este programa reaccionaron con aversión a lo que estaban viendo, aunque vieran a sus anfitriones favoritos y a otros en el estudio llenos de adoración, y luego se cuestionaron a sí mismos? ¿Quizás Desmond el asombroso es normal? ¿Quizás esto no es tan malo como pienso? ¿Tal vez soy yo quien está equivocado por estar disgustado?

Ese segmento estaba popularizando la maldad. Su intención obvia era presentar como normal y bueno algo que la gran mayoría de la gente todavía cree que es desviado e incorrecto. Convirtió el mal en bien, y el bien en mal.

La izquierda radical hace esto todo el tiempo.

Estamos experimentando una campaña global para hacer la perversión de género algo normal. El entretenimiento, las noticias y los medios publicitarios están llenos de homosexuales, bisexuales, transgéneros y otras desviaciones sexuales. Uno queda con la impresión de que millones de personas promedio están experimentando con su sexualidad o género, y que otros tantos millones no tienen lío con el transgenerismo y la fluidez de género.

De hecho, solo el 0,6% de los adultos estadounidenses se identifica como transgénero. Las cifras son aproximadamente las mismas en otras naciones.

En esto de popularizar el mal, una de las mejores historias de éxito de la izquierda es la homosexualidad. En nuestra sociedad, el debate sobre la homosexualidad ya terminó. Se considera completamente normal tanto por la izquierda como por la derecha. A juzgar por la influencia de los homosexuales en la cultura occidental, se podría suponer que muchas personas promedio son homosexuales. Más del 10% de los personajes de la televisión son lgbtq; pero la Alianza Gay y Lésbica contra la Difamación quiere que esa cifra aumente hasta el 20% para 2025.

De hecho, incluso ya sin el estigma negativo, solo el 4,5% de los adultos estadounidenses se identifica como homosexual.

No es intolerancia u odio. Es un hecho. Las personas transgénero y de género confuso, e incluso los homosexuales, son parte de una pequeña, en algunos casos, minúscula, minoría. Sin embargo, estos grupos tienen una presencia poderosa y una influencia increíble en la sociedad. ¿Cómo llegó a ser así?

¡La izquierda radical ha sido increíblemente exitosa volviendo normales las creencias más extremas!

Esta popularización de las opiniones y puntos de vista de las minorías ocurre diariamente en todo tipo de temas, incluido el cambio climático, la desigualdad de género y el feminismo. Incluso se ve en asuntos políticos, como la presidencia de Donald Trump, o el Brexit. Las personalidades de los medios transmiten la impresión de que la abrumadora mayoría de la población cree que Donald Trump debería ser destituido, o que Gran Bretaña debería permanecer en la Unión Europea. Crean la impresión de que los partidarios de Trump y del Brexit son parte de una pequeña minoría de fanáticos radicales de extrema derecha. De hecho, 63 millones de personas votaron por Donald Trump, y una clara mayoría del pueblo británico votó por abandonar la UE, y aún hoy desean abandonarla.

Solo una mente puede idear una estrategia tan siniestra. Solo un ser puede persuadir a la gente de convertir el mal en bien y el bien en mal. La Biblia revela claramente la presencia de un diablo. Apocalipsis 12:9 dice que hay un diablo “el cual engaña al mundo entero”. Jesucristo llamó al diablo “mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8:44).

Pasajes bíblicos en Isaías 14 y Ezequiel 28, entre otros, muestran que Satanás ha empleado esta estrategia de popularizar el mal desde el principio. Él vendió la rebelión, inmoralidad e ilegalidad como algo correcto y bueno.

Cuando fuerzas muy poderosas y muy influyentes, incluido el príncipe de la potestad del aire mismo (Efesios 2:2), están inyectando grandes cantidades de maldad a la cultura popular, ¿qué debe hacer usted? El apóstol Pablo da la respuesta en 2 Tesalonicenses 2: “Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra” (versículo 15).

Para evitar el engaño, aférrese a la verdad. Defienda la ley; valore la tradición. Construya su vida alrededor del conocimiento de Dios. Ámelo con todo su ser. Deje que la Palabra de Dios sea el estándar por el cual mide toda la verdad. No deje que su brújula moral sea movida por las élites, por las multitudes o por las falsas multitudes. Confíe en el poder de Dios.

En un mundo al revés, esta es la única manera. 

MOA, AD