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BRENDAN SMIALOWSKI/AFP/GETTY IMAGES

El rey Jeroboam II moderno

La historia de un antiguo rey de Israel conlleva una lección urgente para los estadounidenses y los israelíes en 2021.

He aquí una historia antigua que es asombrosamente relevante para EE UU hoy.

Se trata del extraordinario éxito del monarca con más años en el trono en la historia del reino de Israel. Fue totalmente inesperado. Durante las décadas anteriores, el reino estuvo atrapado en una espiral de ignominia y subyugación. En el siglo ix a. C., el Imperio Asirio dominaba al reino de Israel y obligaba a sus reyes a pagar tributo. A finales del siglo, los señores asirios habían sido sustituidos por los señores arameos. Israel se arrastraba de fracaso en fracaso.

Hacia principios del siglo viii a. C., llegó Jeroboam ii. Ni la Biblia ni la historia secular revelan nada singular sobre su llegada al poder. El autor de los Reyes registra que Jeroboam ii era tan malvado como sus antepasados (2 Reyes 14:24). Jeroboam ii era igual que su tocayo Jeroboam i, quien había llevado a Israel a separarse de la dinastía de David dos siglos antes.

Sin embargo, a pesar del mal comportamiento de Jeroboam, las fronteras del reino se expandieron y se hizo espectacularmente próspero. ¿Por qué? Dios responde en el versículo 27: “Y [el Eterno] no había determinado raer el nombre de Israel de debajo del cielo; por tanto, los salvó por mano de Jeroboam hijo de Joás”. Bajo el rey Jeroboam ii, Dios dio misericordiosamente a un reino destinado a una muerte segura una última oportunidad de volver a la grandeza.

Desde enero de 2017, el redactor jefe de la Trompeta de Filadelfia, Gerald Flurry, ha explicado reiteradamente la dramática profecía de Amós 7 que habla específicamente de un Jeroboam del tiempo del fin y de la “casa de Jeroboam”. El Sr. Flurry ha mostrado que el presidente de EE UU, Donald Trump, es el tipo del tiempo del fin del rey Jeroboam ii, y que la presidencia del Sr. Trump se puede comparar con el resumen del reinado de Jeroboam registrado en 2 Reyes 14.

El libro de Amós fue escrito durante el reinado de Jeroboam ii. Todo el libro describe tendencias sociales, políticas y geopolíticas en el antiguo Israel que son notablemente similares a las de EE UU en la actualidad. (En la profecía bíblica, “Israel” se refiere a EE UU y Gran Bretaña, mientras que “Judá” se refiere a los judíos. Para comprobarlo, solicite su ejemplar gratuito de Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía, de Herbert W. Armstrong).

Bajo Jeroboam, Israel experimentó un auge económico. Sus enemigos se retiraron. Sus fronteras se expandieron. Un renacimiento religioso se extendió por todo el territorio. Lo mismo ocurrió en EE UU con Donald Trump. El gobierno del rey Jeroboam forjó una fuerte relación con los judíos, al igual que la administración Trump formó una fuerte relación con el Estado de Israel.

Estos paralelos no son sólo historia interesante. ¡El reinado de Jeroboam ii es profético! Y es una poderosa advertencia de la última oportunidad para los descendientes modernos de Israel y Judá.

El rey Jeroboam I

Israel se convirtió en un reino unido bajo su primer rey, Saúl. Su edad de oro llegó bajo el sucesor de Saúl, el rey David, y el hijo de éste, el rey Salomón. Tras la muerte de Salomón, a finales del siglo x a. C., el reino se dividió en dos reinos rivales. El reino del sur, Judá, fue dirigido por reyes de la dinastía del rey David por más de 300 años. Conservó Jerusalén como su capital y el templo de Salomón como su centro nacional de culto.

El reino del norte, Israel, estuvo dirigido desde el principio por reyes rebeldes y desobedientes. El primero de ellos, Jeroboam i, rechazó a David, rechazó el culto en el templo de Jerusalén y rechazó a los levitas como sacerdotes y educadores de Dios. Israel pasó a tener 19 reyes en nueve dinastías durante 200 años, y ninguno de ellos fue justo. El pecado estaba arraigado a nivel nacional. Dios envió profetas, incluyendo a Elías, Eliseo y Amós, para advertir a la nación, pero ninguno de los reyes de Israel, y muy pocos de sus ciudadanos, se arrepintieron de todo corazón.

A partir del año 900 a. C., Israel sufrió un siglo asolado por el hambre y la guerra. Los asirios, y luego los arameos, conquistaron partes de su territorio. Desde el comienzo de su reinado, alrededor del 843 a. C., el rey arameo Hazael invadió repetidas veces el territorio israelita. Finalmente conquistó la tierra de Israel en el lado oriental del río Jordán. Veinte años más tarde, Hazael se aventuró más al occidente, ganando territorio hasta la costa mediterránea (2 Reyes 12:17). Para el año 815 a. C., los sirios habían subyugado tanto al reino de Judá como al de Israel. 2 Reyes 13:3 revela la razón fundamental por la que Israel y Judá sufrieron repetidas derrotas: fue un castigo de Dios.

Considere la condición en la que se encontraban Israel y Judá antes de la llegada de Jeroboam, y la de EE UU y el Estado judío antes de Donald Trump. Bajo Barack Obama, EE UU siguió una política de distanciarse de los amigos y envalentonar a los enemigos. En Oriente Medio, la prioridad del Sr. Obama fue socavar a Israel y promover a Irán y el islam radical.

En 2 Reyes 13:4, el rey Joacaz (abuelo de Jeroboam) oró por ayuda contra los sirios. Siempre misericordioso, Dios alivió parte de la opresión de Israel haciendo que Asiria invadiera Siria. En el año 796 a. C., el ejército asirio invadió la región, debilitando al instante el poder de Siria sobre Israel y Judá. Sin embargo, como muestra la inscripción asiria de la estela Tell al-Rimah, los asirios conquistadores no sólo tomaron el tributo del rey sirio Benhadad (hijo de Hazael), sino que también “recibieron el tributo de Joás el Samario”. Joás era el padre y predecesor del rey Jeroboam ii.

Entra Jeroboam II

Jeroboam ii comenzó a reinar alrededor del 793 a. C., y la suerte de Israel cambió.

La Biblia muestra que la expansión territorial y la prosperidad económica generalmente correspondían al reinado de un rey justo. Dios suele responder a la justicia con bendiciones materiales. Jeroboam ii fue una excepción.

De hecho, Dios profetizó a través del profeta Jonás que extendería la misericordia a Israel a pesar de la maldad de Jeroboam. A través de Jeroboam, Dios ampliaría las fronteras de Israel y daría a la nación la paz y la prosperidad que no había experimentado desde la época de David y Salomón. Ésta es la clave para entender el reinado de Jeroboam ii: el resurgimiento nacional fue obra de Dios, pero se realizó a través del liderazgo (“por mano”) de Jeroboam.

Dios usó a este líder para causar un resurgimiento nacional, aunque ni él ni su pueblo eran justos. ¿Por qué? ¡Porque la nación estaba muy cerca de su fin! Lo mismo ocurre con EE UU hoy.

“Él restauró los límites de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar de Arabá, conforme a la palabra de [el Eterno] Dios de Israel, la cual él había hablado por su siervo Jonás…” (2 Reyes 14:25). (Éste es el mismo Jonás al que Dios encargó más tarde que advirtiera a Asiria y cuyo libro profético está canonizado en la Biblia).

Bajo el reinado de Jeroboam ii, Israel recuperó enormes franjas de territorio tanto de los sirios como de los asirios, incluida Hamat, una ciudad en el límite norte durante la edad de oro de Israel (1 Reyes 8:65). En 2 Reyes 14:25 se indica que el límite meridional del territorio de Jeroboam era “el mar de Arabá”, lo que la mayoría de los eruditos consideran que se refiere a la parte oriental del mar Muerto, tal vez incluso hasta el límite de Edom en la punta sur del mar. Esto significaría que Jeroboam adquirió el control total de los territorios de Moab, Amón y Siria (vea también el versículo 28 y Amós 6:14).

Tanto la Biblia como las fuentes seculares indican que el poder de Jeroboam sobre el reino arameo, incluida su capital Damasco, era total. Tras una campaña del rey asirio Salmanasar iv contra Damasco en el año 773 a. C., los asirios no volvieron a viajar a la región hasta después de la muerte de Jeroboam, quien aprovechando la ausencia de Asiria había recuperado Damasco para el reino de Israel (2 Reyes 14:28). La historia secular no registra ningún gobernante conocido de Damasco desde el 775 hasta el 750 a. C., los mismos años en que reinó Jeroboam. (Este marco de tiempo muestra que las victorias extranjeras del rey Jeroboam se produjeron principalmente durante la segunda mitad de su reinado).

Compare esto con la historia reciente de EE UU. Bajo la administración de Barack Obama, la política exterior de la nación estaba impulsada por el odio a EE UU y definida por las concesiones y el apaciguamiento para con China, Irán, Europa, Corea del Norte, Rusia y otros enemigos actuales y potenciales. Luego, la nación giró repentinamente hacia una política de dureza para con esos mismos enemigos. ¿Por qué? Debido a un hombre. Puede que Donald Trump no sea popular entre los líderes mundiales, pero es temido y respetado. Y aunque sus detractores nunca lo admitirán, su liderazgo hizo al mundo más seguro para EE UU.

Alianza con Judá

La presidencia del Sr. Trump también hizo que el mundo fuera más seguro para la amenazada nación de Israel. Esto también ocurrió en los tiempos bíblicos.

Piense en la influencia ejercida por EE UU e Israel en Oriente Medio durante la presidencia del Sr. Trump. Israel firmó importantes tratados de paz, con la mediación de EE UU, con los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos y Sudán. Y lo que es más importante, EE UU e Israel obstaculizaron el intento de Irán de dominar la región. La administración de Benjamín Netanyahu puede atribuirse parte del mérito, pero la mayor parte corresponde a Donald Trump, el tipo de Jeroboam ii del tiempo del fin.

Durante el reinado de Jeroboam ii sobre Israel, el reino sureño de Judá prosperó. Judá estaba dirigido por el rey Uzías, quien también presidió sobre un impresionante resurgimiento en el siglo viii a. C. (vea 2 Crónicas 26). La Biblia da pocos detalles sobre la relación entre los dos reinos hermanos, pero está claro que eran aliados.

El resurgimiento de Israel bajo el rey Jeroboam benefició a Uzías y a Judá de la misma manera que el resurgimiento de EE UU bajo Donald Trump durante cuatro años benefició al Estado judío. “Los demás hechos de Jeroboam, y todo lo que hizo, y su valentía, y todas las guerras que hizo, y cómo restituyó al dominio de Israel a Damasco y Hamat, que habían pertenecido a Judá, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?” (2 Reyes 14:28).

Es notable que un pasaje centrado en el resurgimiento de Israel mencione al reino separado de Judá. Algunos creen que esto indica que los dos reinos se aliaron y lucharon codo a codo para derrotar a Siria y recuperar territorio. Citando este versículo, Nadav Na’aman, de la Universidad de Tel Aviv, escribió: “Aunque faltan detalles de las relaciones, podemos especular que (…) Judá seguramente envió tropas a las campañas israelitas contra Aram Damasco y disfrutó de los resultados exitosos de estas campañas” (Journal of the Institute of Archaeology of Tel Aviv University, vol. 46, número 1, 2019).

Según Na’aman, el rey Jeroboam ii fue sin duda el alfa en esta relación entre Israel y Judá del siglo viii; sin embargo, “Judá debió gozar de la condición de aliado más que de Estado vasallo”.

Éste es un paralelo exacto de la relación entre EE UU y el Estado de Israel durante los cuatro años de la administración del presidente Trump. Después de sufrir una crisis terrible ideada por la administración Obama, la relación alcanzó un máximo histórico bajo el liderazgo de Donald Trump y Benjamín Netanyahu. Al igual que en la antigüedad, los descendientes modernos de Israel y Judá dominaron la región.

Amarga aflicción

Al estudiar esta historia, especialmente en el contexto de los acontecimientos actuales, debemos recordar que el sensacional resurgimiento de los israelitas y los judíos no fue el resultado de las bendiciones de Dios por la obediencia, aunque muchos de ellos creían que era precisamente por eso.

Es crucial entender por qué Dios estaba interviniendo.

“Porque [el Eterno] miró la muy amarga aflicción de Israel, que no había siervo ni libre, ni quien diese ayuda a Israel” (2 Reyes 14:26). ¡Israel estaba tan afligido que estaba a punto de colapsar! La última oportunidad de la nación para arrepentirse había desaparecido. Dios intervino no porque los líderes o el pueblo fueran justos, ¡sino porque eran tan pecadores que su nación estaba a punto de morir!

La Biblia de Cambridge para Escuelas y Universidades afirma: “La expresión significa que no había nadie, ni grande ni pequeño, ni joven ni viejo, a quien pudieran acudir en busca de ayuda” (énfasis añadido). Los líderes de Israel estaban fallando. Las instituciones de la nación, los sistemas político, cultural y educativo del reino estaban fallando, así como su falsa religión. Aunque muchos lo ignoraban, la nación estaba indefensa militar, económica, cultural y espiritualmente.

Los escritos del profeta Amós revelan que la sociedad estaba dominada por una clase dirigente que había acumulado riqueza con avidez y había destruido el sistema patriarcal. Los pobres y vulnerables sufrían.

Dios usó a Jeroboam para estabilizar momentáneamente a la frágil nación. No se trataba de concederle un alivio de la opresión ni de darle más territorio o más riqueza, sino de dar al pueblo la oportunidad de abordar la causa fundamental de la enfermedad de su sociedad: ¡el pecado! Por eso Dios envió a Amós a Samaria: ¡para entregar Su mensaje de advertencia e implorar a Jeroboam ii y a su pueblo que se arrepintieran!

Amós 1:1 muestra que el profeta probablemente entregó su advertencia hacia el final del reinado de Jeroboam. Esto está respaldado por la evidencia arqueológica que corrobora el ominoso evento descrito en este versículo sólo como “el terremoto”.

Brecha entre ricos y pobres

En Amós 5:11-12, el profeta escribe: “Por tanto, puesto que vejáis al pobre y recibís de él carga de trigo, edificasteis casas de piedra labrada, mas no las habitaréis; plantasteis hermosas viñas, mas no beberéis el vino de ellas. Porque yo sé de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes pecados; sé que afligís al justo, y recibís cohecho, y en los tribunales hacéis perder su causa a los pobres”. Mientras los líderes de Israel y otras élites se hacían cada vez más poderosos y ricos, también se hacían insensibles a las necesidades del pueblo. Las élites de Israel veían a la gente común como ignorante e insignificante, como “deplorables”.

Esta división entre ricos y pobres ha sido descubierta en las excavaciones arqueológicas de Tel-el Farah, probablemente la antigua Tirsa, una de las principales ciudades de Israel. “En Tirsa vivía una clase acomodada, pero lo que más sorprende es la tremenda disparidad entre estos y la gente común que vivía en chozas destartaladas junto a las mansiones acomodadas”, escribe Todd Bolen en The Reign of Jeroboam II: A Historical and Archaeological Interpretation (El reino de Jeroboam II: una interpretación histórica y arqueológica).

En Samaria, la capital de Israel, se descubrió una enorme colección de más de 500 marfiles en excavaciones en las décadas de 1920 y 1930. El arqueólogo Nahman Avigad y otros creen que estos se hicieron durante el reinado de Jeroboam ii. Estas lujosas incrustaciones se utilizaban en la arquitectura y el mobiliario y dan testimonio de la prosperidad de Israel bajo el reinado de Jeroboam.

Esto es una prueba tangible de lo que el profeta Amós escribió en Amós 6:1, 4-6: “Ay de los reposados en Sion, y de los confiados en el monte de Samaria (…) duermen en camas de marfil, y reposan sobre sus lechos; y comen los corderos del rebaño, y los novillos de en medio del engordadero; gorjean al son de la flauta, e inventan instrumentos musicales, como David; beben vino en tazones, y se ungen con los ungüentos más preciosos; y no se afligen por el quebrantamiento de José”.

Compare la descripción de Amós de los antepasados de EE UU con su estado actual. Bajo el mandato del presidente Trump, la economía se disparó; el empleo aumentó, los precios de las viviendas se dispararon y los precios de las acciones alcanzaron máximos históricos. Incluso los más pobres del país se volvieron ricos, especialmente en comparación con las normas históricas. Pero a medida que la prosperidad de EE UU aumentó, también lo hizo el abismo entre la clase media y los excepcionalmente ricos. Las élites se beneficiaron mucho más que los estadounidenses comunes.

Esta desigualdad extrema empeoró las divisiones internas que los radicales ya estaban exacerbando activamente. Cada vez más, las élites estadounidenses despreciaban a los “deplorables” y se sentían cómodas dictando cómo debían vivir. Los estadounidenses reaccionaron en 2016 eligiendo a Donald Trump. El pueblo quería un líder dispuesto a defender los valores tradicionales de EE UU, que tienen sus raíces en los principios bíblicos. Como escribió el historiador Victor Davis Hanson en 2019: “Las clases medias se están rebelando contra las élites empresariales occidentales. Este último grupo incluye a políticos profesionales, burócratas atrincherados, académicos arrogantes, farsantes corporativos y periodistas propagandistas”.

En lugar de identificar el pecado como pecado, afligirse por él y arrepentirse (cambiando sus actitudes y acciones), ¡los líderes de la nación condujeron activamente al pueblo a quebrantar las leyes de Dios! Como en el antiguo Israel, estas élites modernas están imponiendo valores y prácticas extremas a la nación.

Destrucción de la familia

Amós también muestra que las élites gobernantes del antiguo Israel fueron responsables de la destrucción de la institución fundamental de la nación: la familia tradicional. Bajo el liderazgo del esposo y padre, la familia era la estructura fundamental no sólo para la vida cotidiana, sino también para proteger a los necesitados y vulnerables de la sociedad. Si bien Jeroboam ii mostró fortaleza frente a los enemigos externos de Israel, fue débil en cuestiones sociales. Amós indica que el reino estaba dominado por feministas radicales.

“Oíd esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaria, que oprimís a los pobres y quebrantáis a los menesterosos, que decís a vuestros señores: Traed, y beberemos” (Amós 4:1). Los comentarios bíblicos afirman que esto está dirigido a las mujeres poderosas de Israel. “El uso del modificador ‘de Basán’ entonces, puede entenderse como un superlativo que identifica a estas mujeres como ocupantes del nivel más alto de la sociedad”, escribió Brian Irwin del Knox College, Universidad de Toronto, en 2012.

Estas poderosas mujeres de Israel tenían el poder en el monte de Samaria, la capital de Israel. Emitieron odiosos decretos contra el patriarcado y pidieron que fuera eliminado. “Las mujeres de Samaria intentaban derribar la estructura social imperante que en el antiguo Israel era el principal medio de protección de los vulnerables”, continuó Irwin. A través del profeta Amós, Dios estaba identificando un poderoso movimiento feminista que despreciaba el gobierno de los padres y los esposos en la sociedad, ¡un papel ordenado por Dios y que sostiene la tradición y la civilización!

El corolario para EE UU hoy es ineludible. Los estadounidenses, desde lo más bajo de la sociedad hasta lo más alto, están adoptando puntos de vista feministas cada vez más radicales y violentos hacia los roles bíblicos tradicionales del hombre y la mujer, ¡e incluso hacia la existencia misma de hombre y mujer!

Aun así, religioso

El antiguo Israel estaba repleto de lujo y libertinaje. Sin embargo, ¡seguía siendo religioso! De hecho, ¡la generación de Jeroboam era más religiosa que su predecesora! El rey y sus seguidores se creían piadosos y justos. Bajo Jeroboam ii, quien, al igual que su tocayo, explotó la religión organizada como medio para controlar al pueblo, Israel experimentó un renacimiento masivo de la religión dirigida por el Estado. Tan poderosa era la estructura religiosa bajo Jeroboam que el representante del rey que desterró a Amós del país era en realidad un sacerdote de Betel (Amós 7:10-12).

Las pruebas del renacimiento religioso de Israel en el siglo viii a. C. son profundamente evidentes en Tel Dan, uno de los dos lugares de culto establecidos originalmente por Jeroboam i. Avraham Biran, director de las excavaciones de Tel Dan, dijo que cree que esta ciudad “religiosa” alcanzó su “apogeo” durante el reinado de Jeroboam ii. En toda la ciudad se han encontrado restos de grandes edificios públicos que datan del reinado de Jeroboam ii, incluyendo escalones finamente tallados que conducen a un enorme altar.

Sin embargo, lo que resulta fascinante, tanto del relato de Amós sobre la religión de la época como de los restos de Tel Dan, es que la gente aparentemente intentaba adorar a Dios en lugar de a Baal o a otras deidades cananeas. Los descubrimientos realizados en los alrededores de la zona del templo de Tel Dan durante la época de Jeroboam ii revelan una arquitectura y artefactos similares a los asociados con el templo de Salomón en Jerusalén. En el interior de una habitación asociada al templo de Tel Dan, los excavadores descubrieron un cuenco de bronce, un par de palas idénticas, una pala de mango largo que sostenía el incienso, un recipiente para la ceniza y un garfio largo, todo lo cual coincide con las herramientas que Dios había ordenado a los israelitas que utilizaran en la verdadera religión en el tabernáculo (Éxodo 27:1-3) y posteriormente en el templo.

Aunque ellos creían que estaban adorando al Dios verdadero, estos israelitas estaban adorando en vano. Sus palabras eran huecas, sus oraciones sin sentido y sin poder. ¡Dios envió a Amós para condenar su religión falsa! Amós 4:5 dice: “Presenten su pan hecho con levadura como una ofrenda de gratitud. ¡Luego entreguen sus ofrendas voluntarias para poder jactarse de ello en todas partes! Este es el tipo de cosas que a ustedes, israelitas, les encanta hacer’, dice el Señor Soberano” (Nueva Traducción Viviente). En lugar de complacer a Dios, ¡la religión de Jeroboam Lo enfureció!

Amós 5:18-20 revela el alcance del engaño religioso de Israel. El pueblo anhelaba el Día del Señor, un tiempo de destrucción terrible. Creían que la destrucción no les afectaría, ya que eran justos. ¡Cometieron el grave error de suponer que la prosperidad y el poder de Israel eran resultado de su justicia!

Durante el reciente resurgimiento religioso en EE UU, más del 80% de los cristianos evangélicos votaron por Donald Trump en 2016. Para las elecciones intermedias de 2018, el 75% de los votantes evangélicos votaron por el Partido Republicano. Ellos han sido los partidarios más fervientes del Sr. Trump. Pero al igual que en el antiguo Israel, en lugar de utilizar el resurgimiento temporal como lo que es —una última oportunidad para arrepentirse y cambiar— ¡la nación se hundió más en la rebelión y el pecado!

La advertencia de Dios a través de Amós fue poderosa. “Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me complaceré en vuestras asambleas. Y si me ofreciereis vuestros holocaustos y vuestras ofrendas, no los recibiré, ni miraré a las ofrendas de paz de vuestros animales engordados” (versículos 21-22).

La misericordia de Dios

El mensaje de advertencia del profeta al rey Jeroboam ii y a sus seguidores se convirtió en una importante fuente de tensión. Amasías, uno de los sacerdotes falsos de Jeroboam, acusó a Amós de traición y lo desterró a Judá (Amós 7:10-13).

Cuando Jeroboam ii murió alrededor del 753 a. C., el resurgimiento de Israel terminó. El reino de Israel cayó abruptamente en sufrimiento y destrucción. Los dos reyes siguientes duraron menos de un año cada uno. Hacia el 745 a. C., el rey asirio Tiglat-Pileser iii comenzó a invadir las fronteras de Israel. Exigió al rey de Israel, Menajem, el pago de un enorme tributo.

El reino de Israel había pasado el punto de no retorno. Dios ya no enviaba profetas para advertir a la nación. En tres décadas, ¡los asirios invadieron el territorio, la nación fue aniquilada y los israelitas fueron masacrados y esclavizados!

¡Israel pasó rápidamente de un éxito asombroso bajo Jeroboam ii al colapso y la subyugación! ¿Por qué? ¡Porque ni Jeroboam ni su pueblo escucharon la advertencia de Dios a través de Amós! No aprovecharon la misericordia de Dios ni se arrepintieron. ¡Ésta es la poderosa y urgente lección para todos nosotros!

Israel se enfrentaba a su fin. Sólo por un acto de Dios sobrevivió durante unos preciosos años más. Si no fuera por la misericordia y la compasión de Dios, es casi seguro que la nación habría colapsado un siglo antes.

¡Esta historia es una lección del fenomenal amor de Dios y de Su deseo de salvar a Su pueblo!

Recuerde que Amós 7 y gran parte del resto del libro no es sólo historia, ¡es profecía! Conlleva una poderosa advertencia para EE UU, para el Estado judío y para cualquiera que esté dispuesto a escuchar. Dios advierte en Amós 7:8 que Él está midiendo a Israel una última vez durante el reinado de un Jeroboam del tiempo del fin.

Justo después de que el presidente Trump tomara posesión de su cargo en 2017, el Sr. Flurry escribió: “Es aleccionador pensar en esto. Aquí hay una fuerte profecía del tiempo del fin, y Dios está hablando de un individuo. ¡Dios da nombres concretos! ¡Debemos entender estos nombres y los roles que estos hombres juegan si queremos entender estas profecías del tiempo del fin! Es esencial que sepamos quiénes son estos individuos. (…) Dios no traerá esta advertencia a Su pueblo de nuevo; ¡el tiempo de Jeroboam va a ser la última vez!”.

Dios está resucitando la historia de Jeroboam para nosotros ahora mismo. En Su misericordia, Dios está salvando a Israel una última vez. Como fue el caso bajo Jeroboam ii, el resurgimiento de EE UU bajo Donald Trump es sólo temporal. La rápida radicalización de la nación bajo la administración de Biden lo demuestra aún más. Cuando el presidente Trump recupere el poder, el propósito de Dios no es simplemente estabilizar la nación o nuestras cuentas bancarias. Su propósito es proporcionar tiempo —muy poco y muy precioso— para arrepentirse. Y no son sólo los radicales a los que Dios está llamando al arrepentimiento, ¡también a los religiosos!

Dios ha revelado profecías y ha dado nombres concretos. Él quiere que cada uno de nosotros reconozca sus propios pecados y se aparte de ellos. Dios salvará temporalmente a nuestra nación a pesar de nosotros, no por nuestra grandeza sino por Su justicia. Es hora de que cada uno de nosotros reconozca sus propios pecados y se aleje de ellos. Si usted es uno de los pocos preciosos que se vuelve a una actitud humilde y de oración, Dios le mostrará lo que debe hacer, antes de que sea demasiado tarde.

Conozca más sobre estas profecías en el folleto gratuito de Gerald Flurry Great Again [Grande otra vez, disponible sólo en inglés]. 


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