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El rey Carlos rompe el precedente al meterse en el debate sobre el Brexit

El rey Carlos rompe el precedente al meterse en el debate sobre el Brexit

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se reunió el lunes por la tarde con el rey Carlos de Inglaterra. Previamente, ese mismo día, acordó con el primer ministro Rishi Sunak los cambios en el Protocolo sobre Irlanda del Norte.

El Acuerdo de Windsor reemplaza al antiguo protocolo. Éste incluye nuevos acuerdos sobre aduanas, permite a Irlanda del Norte beneficiarse de los mismos porcentajes de impuesto sobre el valor añadido que el resto del Reino Unido y elimina la frontera del mar de Irlanda para facilitar el comercio.

La reunión del rey con von der Leyen alarmó a muchos comentaristas y miembros del Parlamento. Una de las tradiciones más aceptadas de la Constitución británica es que el monarca se mantiene al margen de la política. El rey Carlos parece no tener problemas para romper las normas.

El portavoz del Partido Unionista Democrático, Sammy Wilson, es uno de los muchos que culpan al primer ministro de “arrastrar al Rey a una cuestión política enormemente controvertida, no sólo en Irlanda del Norte, sino incluso dentro de su propio partido”.

Un portavoz de palacio aseguró a la opinión pública que “el Rey está encantado de reunirse con cualquier líder mundial si visita Gran Bretaña, y es el consejo del gobierno que lo haga”. Esto ignoraba los propósitos políticos de la visita de Von der Leyen a Gran Bretaña. Ante los funcionarios del gobierno y los ciudadanos, la reunión aparenta que el monarca respalda cambios en la política.

Poder de imparcialidad: el soberano se mantiene al margen de la esfera política para preservar la inviolabilidad del cargo. Se supone que el monarca está por encima de los procedimientos del Parlamento. Esto lo convierte en un líder estable para que el Imperio pueda reunirse detrás de él. No importa cuál sea la afiliación política de cada uno, todos pueden ponerse detrás del Rey. Su imparcialidad es lo que le confiere este poder único.

El rey Carlos afirmó entender esto. En una entrevista concedida a la bbc en 2018, cuando aún era príncipe de Gales, respondió a las críticas por hacer campaña. A la gente le preocupaba que esto continuara en su monarquía. Él comentó: “No. No lo hará. No soy tan estúpido. Me doy cuenta de que ser soberano es un oficio separado. Así que, por supuesto, ya sabe, entiendo perfectamente cómo debe funcionar”.

Pero cuando se le preguntó si utilizaría su “poder de convocatoria” como rey, dio una respuesta menos clara: “Bueno, nunca se sabe. Pero sólo podría hacerlo con el acuerdo de los ministros. Así es como funciona”.

Al decidir enredarse en los procedimientos políticos, el rey Carlos corre el riesgo de eliminar la separación entre el soberano y el Parlamento. Esa separación ha servido históricamente un propósito vital. Sin ella, no hay sensación de neutralidad. El trono es lo que une al Imperio. Al involucrarse en política, el rey Carlos podría dividir aún más a Gran Bretaña.

Para más información: para conocer el punto de vista de Dios sobre el imperio, lea “La gloria del imperio”, del redactor jefe Gerald Flurry. Para comprender el papel unificador que tiene el trono, lea “El trono de David une el universo”.

ESTADOS UNIDOS Y GRAN BRETAÑA EN PROFECÍA

La gente del mundo occidental estaría sorprendida y boquiabierta, ¡si lo supieran! Los gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australasia y África del Sur pondrían en marcha gigantescos programas de protección, ¡si lo supieran! ¡Ellos podrían saberlo! ¡Pero, no lo saben! ¿Por qué?