El Papa es más popular que Trump
Una nueva encuesta de Reuters-Ipsos revela que son más los estadounidenses que ven con buenos ojos al papa León XIV que los que aprueban el desempeño del presidente Donald Trump.
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La encuesta, publicada el martes, encuestó a 4.557 adultos estadounidenses y mostró que el 60% de los encuestados tiene una opinión favorable del Papa, en comparación con el 36% que aprueba la forma en que Trump está haciendo su trabajo.
El contraste se produce en medio de un desacuerdo público entre Trump y el primer papa nacido en Estados Unidos sobre la guerra en curso con Irán.
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El papa León XIV ha criticado la retórica de Trump, calificando de “verdaderamente inaceptable” la amenaza del presidente de “destruir toda la civilización iraní”. Ha enfatizado repetidamente la paz, diciendo que “Dios no bendice ningún conflicto” e instando al diálogo por encima de la escalada militar.
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Trump y algunos asesores han contraatacado, argumentando que el Papa debería mantenerse al margen de la política exterior y las decisiones militares de EE UU.
Otra encuesta realizada a mediados de abril Economist-YouGov reveló que el 48% de los estadounidenses está más de acuerdo con los comentarios del Papa sobre la guerra de Irán, mientras que el 28% se pone del lado del presidente Trump y del vicepresidente JD Vance.
Estos Números deberían preocuparnos. Durante años, los dirigentes iraníes han dicho abiertamente que quieren borrar a Israel del mapa. Llaman a Israel la “entidad sionista” o un “tumor canceroso”. Cuando el papa León aboga por la paz con un régimen así, se parece demasiado al silencio del papa Pío XII durante el Holocausto de Adolfo Hitler.
El rabino Shmuley Boteach lo expresó con fuerza el 15 de abril:
Mientras 6 millones de judíos eran conducidos a las cámaras de gas, mientras Europa se convertía en un cementerio de la civilización, la voz del Vaticano —la única voz que podría haber atronado claridad moral a través de los continentes— permaneció silenciada. ¿Qué habría pasado si el papa Pío XII se hubiera asomado al balcón de la Basílica de San Pedro y hubiera declarado: “Esto está mal. Esto debe acabar”? Nunca lo sabremos. Pero sí sabemos esto: el silencio, en momentos de catástrofe moral, no es neutralidad. Es complicidad. (…) Hoy nos enfrentamos no a la Alemania nazi sino al régimen de los ayatolás iraníes, un gobierno que durante décadas ha brutalizado a su propio pueblo, ha financiado el terrorismo mundial y ha pedido abiertamente la destrucción de Israel y de Estados Unidos.
La Biblia advierte que una política de paz a cualquier precio puede conducir a males mayores. Los verdaderos líderes deben tener la valentía de llamar al mal por su nombre y permanecer junto a quienes se enfrentan a la destrucción, no ofrecer consuelo a quienes amenazan con ella. El hecho de que la mitad de los estadounidenses estén de acuerdo con el papa León es un grave fracaso moral.
