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JULIA GODDARD/LA TROMPETA

El nuevo orden mundial del Papa

Este plan socialista, globalista y papista no es una teoría de la conspiración.

¿Debería la existencia del covid-19 acabar con la existencia del libre mercado? Mucha gente poderosa dice que sí. Están utilizando el brote como pretexto para transformar radicalmente la economía global.

El Foro Económico Mundial está haciendo un llamado a hacer un “gran reinicio” a raíz de la epidemia. En lugar de mercados libres, este grupo globalista dice que el mundo debería implementar impuestos sobre el patrimonio, regulaciones gubernamentales y programas masivos de gasto en infraestructura. Habiendo cerrado la economía global, ahora quieren convertirla en un sistema socialista.

El Foro Económico Mundial y muchas otras instituciones están buscando ayuda y orientación de la Iglesia católica romana. El papa Francisco ha sido uno de los activistas socialistas más destacados del mundo. Su última encíclica, publicada el 4 de octubre de 2020, es Fratelli Tutti (Todos los hermanos). En ella, ataca el libre mercado, diciendo que se basa en “teorías mágicas. Sin embargo, el Foro Económico Mundial elogió Fratelli Tutti como una “receta para reiniciar la economía mundial”.

“Aparte de las diferentes formas en que varios países respondieron a la crisis, su incapacidad para trabajar juntos se hizo muy evidente”, escribió Francisco. “A pesar de nuestra hiperconectividad, fuimos testigos de una fragmentación que hizo más difícil resolver los problemas que nos afectan a todos. Cualquiera que piense que la única lección para aprender fue la necesidad de mejorar lo que ya estábamos haciendo, o de perfeccionar los sistemas y regulaciones existentes, está negando la realidad”.

Esto suena bien, pero ¿qué está prescribiendo el papa Francisco para resolver los problemas que nos afectan a todos? Está prescribiendo autoridades centrales más poderosas.

Eso es alarmante. No es necesario saber mucho sobre la historia Católica Romana para ver que las manipulaciones e influencias económicas, gubernamentales y religiosas del papa Francisco están restaurando el Sacro Imperio Romano.

Los “guardianes”

El 8 de diciembre de 2020, Francisco estableció lo que él llama el Consejo para el Capitalismo Inclusivo con el Vaticano. Muchos han dicho que esta organización de la vida real parece sacada de un foro de teoría de la conspiración. Está dirigida por el Papa y el cardenal Peter Turkson, e incluye a numerosos líderes de compañías Fortune 500 con 200 millones de empleados en 163 países y 2,1 billones de dólares en capitalización de mercado, más dinero que el producto interno bruto de Italia. Está dirigido por un grupo central de 27 líderes que se llaman Guardianes del Capitalismo Inclusivo, que incluye a los presidentes y directores ejecutivos de Allianz, Bank of America, BP, Dupont, Johnson & Johnson, Mastercard, Merck y Visa.

El objetivo declarado del Consejo para el Capitalismo Inclusivo con el Vaticano, es “construir una base económica más justa, inclusiva y sostenible para el mundo” mediante la modificación de leyes y reglamentos gubernamentales, sociales y políticos.

Los guardianes se reunirán anualmente con Francisco y Turkson para recibir orientación sobre cómo reformar el capitalismo. “Se necesita con urgencia un sistema económico que sea justo, confiable y capaz de abordar los desafíos más profundos que enfrenta la humanidad y nuestro planeta”, dijo el Papa a los guardianes en un comunicado de prensa. “Ustedes han asumido el desafío buscando formas de hacer que el capitalismo se convierta en un instrumento más inclusivo para el bienestar humano integral”.

Lady Lynn Forester de Rothschild es la fundadora y socia directora del Consejo para el Capitalismo Inclusivo con el Vaticano y miembro del Partido Demócrata de EE UU. Ella se casó con Sir Evelyn Robert de Rothschild, un financiero británico, un año después de que se lo presentaran en una conferencia de Bilderberg, en Escocia, en 1998. La pareja es muy amiga de Bill y Hillary Clinton, que les invitaron a pasar la luna de miel en la Casa Blanca. Aunque ella no es católica, está de acuerdo con ciertos principios de la Doctrina Social Católica y quiere establecer una “tercera vía” entre el capitalismo y el comunismo. Ella critica abiertamente tanto a Donald Trump como a Barack Obama, a quien considera un radical de izquierda.

Y ella dice que el covid-19 “cambia el capitalismo para siempre”.

Ella tiene razón, sobre todo si el Vaticano y sus “guardianes” súper ricos y súper poderosos tienen éxito.

Al igual que los Clinton y los Rothschild, el papa Francisco defiende una filosofía económica a veces llamada capitalismo de Estado, pero que solía llamarse corporativismo. Mientras que el socialismo puro consiste en el control directo de los recursos (y de las personas) por parte del gobierno, el corporativismo permite que las personas se involucren en empresas privadas, pero las administran en gran medida a través de corporaciones. Estas corporaciones agrupan a las personas de acuerdo con sus intereses naturales y funciones sociales para poder regular su comportamiento.

La premisa básica del corporativismo católico (como lo describió el papa León xiii en una encíclica de 1891) es que el objetivo de la igualdad es en realidad una ilusión cruel; las personas son más felices cuando se sitúan en una jerarquía guiada por la Iglesia Católica Romana. La competencia es espiritualmente degradante; por lo tanto, las empresas, los trabajadores y el Estado deben trabajar juntos en corporaciones que controlen las cuotas, los precios, los salarios, el comportamiento individual y toda la economía. Y las corporaciones son controladas por élites católicas. Se supone que los abusos de esta concentración masiva de poder son impedidos por el propio catolicismo.

“No es fácil definir los derechos relativos y los deberes mutuos de los ricos y de los pobres, del capital y del trabajo”, escribió León. “Los antiguos gremios de trabajadores fueron abolidos en el siglo pasado, y ninguna otra organización protectora ocupó su lugar. Las instituciones públicas y las leyes dejaron de lado la antigua religión”.

Este sistema es una versión del siglo xxi del feudalismo medieval, en el que los empleados desempeñan el papel de siervos, las élites corporativas desempeñan el papel de señores y la Iglesia Católica desempeña el papel que desempeñó en la Edad Media. Los guardianes corporativos regulan los salarios, los precios y las cuotas, pero bajo la dirección general del Papa y del Prefecto del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral.

El corporativismo católico en acción

Antes de la Segunda Guerra Mundial, dictadores fascistas como Francisco Franco de España, Benito Mussolini de Italia y Adolfo Hitler de Alemania, dirigían economías abiertamente corporativistas con la bendición del Papa. Y después de la Segunda Guerra Mundial, dictadores católicos latinoamericanos como Juan Perón de Argentina y Augusto Pinochet de Chile, hicieron lo mismo. De hecho, una de las principales críticas al Papa actual es que no logró enfrentarse a la junta militar católica que gobernó su patria argentina en la década de 1970.

Uki Goñi es un autor argentino cuya investigación se centra en el papel del Vaticano en la ayuda a los criminales nazis que escaparon a Argentina. En un editorial de 2015 para el New York Times titulado “Las raíces peronistas de la política del papa Francisco”, escribió que no se puede entender a Francisco sin reconocer que su visión del mundo se formó en la Argentina de Perón. Por eso el Papa Francisco advierte a menudo sobre los “excesos del capitalismo” mientras expresa su simpatía por el comunismo y el socialismo. Él cree en el socialismo católico que Perón supervisó en Argentina.

Ahora que Perón y Pinochet están muertos, muchos líderes católicos influyentes apuntan a una nación poco probable como la mejor implementadora de la doctrina social católica: la China comunista.

China es un Estado ateo, controlado por el Partido Comunista Chino, con una relación inestable con la Iglesia católica. Sin embargo, el obispo Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, ha elogiado al régimen como extraordinario. “Ahora mismo, quienes mejor están aplicando la doctrina social de la iglesia son los chinos”, dijo. “No se puede pensar que la China de hoy es la China de Juan Pablo ii o la de la Guerra Fría de Rusia” (Catholic Herald, 6 de febrero de 2018).

Muchos otros funcionarios católicos comparten las opiniones de Sorondo sobre la China comunista.

Antes de ser expulsado del sacerdocio por abusar sexualmente de niños, el cardenal Theodor McCarrick realizó varias misiones diplomáticas “no oficiales” a China como parte de una estrategia del Vaticano para restablecer relaciones diplomáticas con el Partido Comunista Chino. Tras su última visita a China en 2016, sugirió que las similitudes entre las creencias del papa Francisco y el presidente chino Xi Jinping podrían ser “un regalo especial para el mundo”. En una entrevista con el Global Times, McCarrick dijo: “Muchas de las cosas que preocupan a China, le preocupan [al papa Francisco], sobre el cuidado de los pobres, de los ancianos, los niños, nuestra civilización y especialmente la ecología. Veo que están sucediendo muchas cosas que realmente abrirían muchas puertas debido a que el presidente Xi y su gobierno están preocupados por las cosas que le preocupan al papa Francisco” (25 de febrero de 2016).

Aunque McCarrick ahora está fuera del clero, el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, ha aprovechado el trabajo preliminar que él estableció. El objetivo era negociar un concordato con China que otorgue al régimen ateo un papel directo en el nombramiento de obispos católicos. Solo unos pocos cardenales archiconservadores se han pronunciado en contra de este acuerdo. Esto se debe a que, desde las reformas de liberalización económica de China en la década de 1970, el Estado se ha convertido en una economía mixta que utiliza partes de la teoría comunista y capitalista. El régimen permite la empresa privada, pero la gestiona de forma similar a lo que describió el Papa León xiii en su ecuménico.

Entonces, si usted quiere saber cómo será el mundo después del gran reinicio del papa Francisco, y no sabe cómo fue en la Argentina peronista, mire la vida ahora mismo en la China comunista.

Estados Unidos de Europa

Si quiere derrotar al capitalismo de libre mercado, el papa Francisco debe derrotar a su principal defensor, los Estados Unidos de Norteamérica. Esa es una tarea titánica. Requerirá la ayuda no sólo de sus Guardianes del Capitalismo Inclusivo, la China Comunista y el presidente católico de EE UU Joe Biden, sino también de las naciones católicas de Europa y América Latina. Los gobiernos deben seguir el ejemplo del “mejor implementador de la doctrina social católica del mundo”.

El Papa ya ha comenzado a explotar las reacciones gubernamentales al coronavirus para que esto suceda.

En abril de 2020, Francisco advirtió que el futuro de la propia Unión Europea depende de su respuesta al coronavirus. “Hoy, la UE se enfrenta a un desafío trascendental, del que dependerá no sólo su futuro sino también el del mundo entero”, dijo en la Basílica de San Pedro durante su discurso anual de Pascua. “No perdamos la oportunidad de demostrar, una vez más, solidaridad, incluso recurriendo a soluciones innovadoras”. Después hizo un llamado a la UE a unirse en su respuesta a la pandemia del covid-19, tal como se unió después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el “Continente se elevó, gracias a un espíritu concreto de solidaridad, que le permitió superar las rivalidades del pasado”.

Francisco redobló este mensaje en su ecuménica de octubre.

En el primer capítulo de Fratelli Tutti, “Nubes oscuras sobre un mundo cerrado”, señaló que hubo una vez un “sueño de una Europa unida, capaz de reconocer sus raíces compartidas y regocijarse en su rica diversidad”. “También había un creciente deseo de integración en Latinoamérica”, su continente natal. Pero él lamentó que estos proyectos de unificación estaban “mostrando signos de cierta regresión” porque “conflictos que se creían enterrados hace tiempo están estallando de nuevo, mientras que los casos de un nacionalismo miope, extremista, resentido y agresivo están en aumento”.

Para superar este “nacionalismo”, Francisco hizo un llamado a la unidad internacional, especialmente en Europa y Latinoamérica.

Esta no es la primera vez que Francisco aboga por una Europa federal. Él recibió el afamado Premio Carlomagno el 6 de mayo de 2016, por el “trabajo excepcional realizado al servicio de la unidad europea”. Un año después, pronunció un discurso a los líderes de los 27 Estados miembros de la UE, advirtiendo que la UE corre el riesgo de “morir” a menos que sus líderes se unan contra el populismo. Ahora él espera que el coronavirus haga que los líderes le presten atención.

¿Podría pasar esto? Aunque marcas como Visa y MasterCard y enfermedades como el coronavirus son nuevas, ¡el imperio europeo de iglesia-estado es antiguo!

Durante dos milenios, la Iglesia Católica Romana se ha asociado con varias naciones europeas para formar y reformar el Sacro Imperio Romano (solicite nuestro libro gratuito The Holy Roman Empire in Prophecy [disponible en inglés] para obtener una explicación detallada de esta historia). Si bien los funcionarios del Vaticano señalan actualmente a la China atea como el “mejor implementador de la doctrina social católica”, tanto la historia como la profecía bíblica muestran que pronto un nuevo imperio europeo reclamará este título.

Señora de los Reinos

Muchos católicos no comprenden que la Ciudad del Vaticano es más que la sede de una religión; es una nación-estado que participa en maquinaciones políticas que involucran a naciones e imperios. Como escribió el economista político británico Rodney Atkinson al fallecido escritor de la Trompeta, Ron Fraser, en 2013: “La política imperial, más que la religión de la Iglesia Católica Romana, ha sido su característica crítica”. El Consejo para el Capitalismo Inclusivo, el Concordato de China y la intervención del Papa en la política europea forman parte del esfuerzo por resucitar el Sacro Imperio Romano.

La profecía bíblica describe a una gran iglesia en el tiempo del fin que tiene una importante influencia política con “los reyes de la tierra”. Esta iglesia tiene un poder extraordinario sobre una unión de 10 naciones (o grupos de naciones) descrita en términos simbólicos como una “bestia” (Apocalipsis 17). Esta descripción sólo puede aplicarse a una iglesia en la historia moderna, una iglesia política que interviene en los asuntos de las naciones y se considera madre de todos, una iglesia alineada con el Sacro Imperio Romano.

Herbert W. Armstrong explicó en su folleto ¿Quién o qué es la bestia profética? (solicite este folleto gratuito) que las 10 naciones de Apocalipsis 17 son 10 naciones europeas débilmente unidas por el pegamento ideológico del catolicismo romano. La entidad religiosa a la que se hace referencia en Apocalipsis 17 tiene su sede en Roma, la ciudad de las siete colinas.

Muchas profecías revelan lo que esta iglesia hará en el tiempo venidero. Apocalipsis 18:3 dice: “Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites”. Nótese que estos mercaderes hacen negocios en todas las naciones. Esto significa que, aunque esta gran iglesia falsa ejerce un poder extraordinario sobre un grupo de naciones europeas, su influencia económica rodea todo el globo, desde Asia hasta las Américas.

En Isaías 47, Dios llama a esta misma iglesia la “hija de los caldeos” y la “señora de los reinos”. “Siéntate, calla, y entra en tinieblas, hija de los caldeos; porque nunca más te llamarán señora de los reinos. Me enojé contra mi pueblo, profané mi heredad, y los entregué en tu mano; no les tuviste compasión; sobre el anciano agravaste mucho tu yugo” (versículos 5-6).

Dios entregará a “mi pueblo” (hablando de las naciones modernas descendientes del antiguo Israel, más específicamente EE UU y Gran Bretaña) a esta “señora de los reinos” debido a sus muchos pecados.

La profecía bíblica predijo hace miles de años que el Papa haría guerra contra EE UU, y la cruzada del Papa actual contra el capitalismo de libre mercado está reuniendo a muchas naciones en su contra.

Sin embargo, las Escrituras también revelan que debido a que esta “hija de Babilonia” no muestra misericordia a las personas que están bajo su control, Dios personalmente se vengará de ella, dejándola en el polvo (versículos 9-15).

Dios no se complace en la muerte de los malvados. Él pregunta, “¿Por qué moriréis, oh casa de Israel?” (Ezequiel 33:11).

Las grandes calamidades como los desastres naturales, las pandemias de enfermedades y el asedio económico por parte de potencias extranjeras, son un llamado de atención de Dios, ¡alertando a las personas sobre la necesidad desesperada de arrepentirse de sus muchos pecados! 


ALEMANIA Y EL SACRO IMPERIO ROMANO

Muchas personas están al tanto de las atrocidades cometidas por Alemania en la Segunda Guerra Mundial pero lo consideran como historia antigua. Estas personas ignoran por completo el legado que inspiró a Adolfo Hitler a crear su máquina de guerra nazi. Este surgimiento fue simplemente la resurrección reciente de un imperio guerrero con una larga y sangrienta historia. ¿Sabía usted que la Biblia profetizó de este régimen, así como del terrible resurgimiento de su última resurrección, en nuestros días?