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‘El mundo está descendiendo hacia el caos’

Los expertos lo admiten, y la Biblia lo profetiza.

Los terroristas islámicos han conquistado una gran parte de Irak y Siria. Sin duda, estos son los peores terroristas en la Tierra. Ellos están matando hombres, mujeres y niños, y cometiendo atrocidades horribles contra personas de religiones diferentes. Las naciones por todo Oriente Medio están estremecidas, y las naciones alrededor del mundo están horrorizadas por lo que estos monstruos terroristas están haciendo. No hemos visto nada tan demoníaco como las pesadillas que el “Estado Islámico” [ eiil ] está desencadenando.

Sin embargo, tan seria como es esta situación, es solo una de muchas crisis terribles que golpean al mundo justo ahora.

La nación judía en el Oriente Medio ha estado en guerra con los terroristas palestinos de Hamás en Gaza. Los terroristas de Hamás han estado disparando misiles poderosos desde las ciudades de Gaza mientras se esconden en escuelas, hospitales y áreas residenciales. “Mire el peligro que enfrentamos cuando ellos tienen cohetes y misiles”, dijo el primer ministro Benjamín Netanyahu el 7 de agosto. “Ahora imagine qué clase de peligro tendríamos si ellos pudieran poner una cabeza nuclear en estos misiles” (énfasis mío en todo). Mire las acciones y el carácter de estos terroristas palestinos, y usted sabrá exactamente lo que ellos harían si obtuvieran armas nucleares, a menos que algún poder los detuviera.

Tarde o temprano, estas armas nucleares estarán en las manos de los terroristas de Hamás. Con la atención del mundo desviada a otro lugar, Irán está avanzando a toda velocidad en la construcción de armas nucleares. El gobierno iraní es el principal estado patrocinador del terrorismo en el mundo. ¿Cree usted que los mulás les darían armas nucleares a los terroristas? Yo sí lo creo. De algún modo los terroristas obtendrán esas armas. Eso hace esta situación extremadamente importante para todos nosotros.

Mire a otros lugares en toda esa región, en Libia, en Siria, en Egipto, en Pakistán, y usted verá la inestabilidad creciendo. En el resto del mundo hay crisis aún más serias. En Ucrania, el presidente ruso Vladimir Putin está librando una guerra abierta, ocupando territorio, ¡incluso amenazando con armas nucleares! El ébola está esparciéndose en África. Las tenciones están creciendo entre China y Japón. Y Estados Unidos está experimentando múltiples crisis peligrosas, incluyendo disturbios raciales, inmigración ilegal rampante que con toda seguridad incluye criminales y terroristas, sequía aplastante, una economía lenta y múltiples escándalos políticos.

El exembajador de las naciones unidas John Bolton dijo: “El mundo está descendiendo hacia el caos”. Esto no es solamente una opinión marginal. Observadores por doquier están profundamente preocupados.

El Sr. Bolton está en lo correcto, ¡y este es un caos como el que este mundo nunca antes ha experimentado!

Bolton habló sobre este caos hace apenas semanas. ¿Pero sabía usted que la Biblia habló de esto hace milenios? Este caos que estamos experimentando en 2014 ¡fue profetizado en la Biblia!

Nosotros hemos estado profetizando acerca de esta crisis de las crisis por 70 años. Eso se debe a que la Biblia predice, en mucho detalle, la gran matanza que vendría sobre la Tierra en este mismo tiempo del fin.

Sacudiendo a las naciones

El libro de Hageo contiene una serie de predicciones acerca del futuro que Dios le dio a un profeta. Hageo 2:23 fecha este libro para un cierto período de tiempo: “en aquel día”. “En aquel día” siempre se refiere a lo que Números, Deuteronomio, Jeremías, Ezequiel, Daniel y Oseas llaman “los últimos días”. Ese es un tiempo mucho más allá de cuando Hageo vivió, de hecho, ¡es el tiempo en que vivimos ahora! Usted puede probar eso al unir lo que ésta y otras profecías dicen, y compararlas con lo que está sucediendo en el mundo.

Observe especialmente lo que Dios dice en el versículo 7: “Y haré temblar a todas las naciones…”. Esto es algo global. Nunca antes ha sucedido. Esto ocurre en el tiempo del fin, y está sucediendo en todas las naciones. Incluso ahora, muchas están temblando, y todas deben estarlo.

Este versículo podría leerse así: “El mundo está descendiendo hacia el caos” porque Dios dice que Él hará temblar ¡a todas las naciones! Dios profetizó que esta agitación sucedería.

¿Por qué Dios hará temblar a todas las naciones? Es claro que Él está fuertemente involucrado en lo que está sucediendo, y por una razón específica. Él está haciendo temblar, pero no está acabando con el planeta por completo. ¿Por qué? Debido al resultado final que producirá.

Observe lo que vendrá como resultado de que Dios sacuda a todas las naciones: “Y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho [el Eterno] de los ejércitos” (versículo 7). El Dios de amor quiere darle a las naciones lo que desean: paz, prosperidad, gozo y felicidad. ¡Y Él lo hará! Sin embargo, ellas primero deben ser corregidas. Y Dios está haciendo eso, justo como un padre amoroso lo hace por sus hijos.

Justo ahora Dios está sacudiendo a las naciones. ¡Dios está haciendo esto por amor! Las naciones necesitan una corrección fuerte. Él nos estremecerá hasta nuestros cimientos, e incluso destruirá nuestros cimientos, porque Él quiere salvarnos y hacernos volver de nuestros caminos autodestructivos, y volvernos hacia nuestro Padre amoroso. ¡Ese será el resultado cuando Él haga temblar a todas las naciones!

Dios tiene que primero sacudir a las naciones, antes de poder darles lo que ellas desean. Desean paz. Desean prosperidad. Desean que todos tengan vidas emocionantes y maravillosas. Dios les va a dar eso. Pero Él tiene que sacudirlas para que vuelvan a sus sentidos primero.

Esta sacudida profetizada está sucediendo justo ahora, y concluirá con el cumplimiento de la más increíble profecía en la Biblia.

¡Este mundo está próximo a ser llenado de luz! Dios está próximo a iluminar este mundo con toda la belleza brillante y el amor que usted pueda alguna vez imaginar.

‘Esto podría suceder de nuevo’

Reportes recientes muestran lo mucho que están temblando las naciones. Y cuando se comparan estos eventos con la Biblia, se puede ver que se correlacionan exactamente con lo que Dios profetizó. Los reporteros lo pueden ver sucediendo. Eso es sorprendente, y debería estremecernos a todos.

En la revista Atlantic, Roger Cohen escribió el 29 de julio un artículo titulado, “Sí, puede suceder de nuevo”, con el subtítulo: “Inestabilidad en Ucrania, caos es Siria, conflicto en el mar oriental de China; los puntos que desencadenan la Tercera Guerra Mundial están en su lugar”.

En cuanto al presidente Putin devorando partes de Ucrania, Cohen escribió: “Una gran potencia ha cambiado a la fuerza la frontera europea por primera vez desde 1945”, cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial. Mientras tanto, los terroristas están conquistando toda pizca de territorio que ellos puedan tomar en el Oriente Medio y en otros lugares.

El Telegraph, uno de los mejores diarios en el mundo, publicó un artículo el 1º de agosto titulado, “Los paralelos de hoy con 1914 son muy preocupantes”. Hablando de los serios conflictos que arden en Gaza, Siria, Ucrania, Irak e incluso China, este diario reportó: “Todo esto podría no importar mucho si ocurriera en el contexto de una economía mundial estable en general. Pero muy pocos la describirían así. Preñados con cantidades récord de deuda (los mercados emergentes ahora están amontonándola con el mismo abandono imprudente que Occidente), y fuertemente dependientes de los esteroides de apoyo monetario artificial, los mercados financieros raramente han parecido más vulnerables a sacudidas o shocks inesperados”.

Estamos a punto de ver muchos shocks. ¡De eso se trata el hacer temblar a las naciones! Nuestras economías están tan débiles y endeudadas que no podrán resistir esos impactos.

“No quiero exagerar el punto”, continuó el autor Jeremy Warner, “pero los paralelos con la calma previa a la tormenta de hace 100 años son imposibles de ignorar”. Luego, él describió 1914, el año en que estalló la Primera Guerra Mundial. Aquí estamos 100 años después, y tenemos la misma situación, pero con armas mucho más terribles.

El período antes de la Primera Guerra Mundial fue testigo de viajes internacionales sin precedentes; embajadores de paz estaban volando hacia todas partes, tratando de evitar que sus naciones entraran en la Gran Guerra. Su fracaso es cuestión de historia. En la catástrofe mundial que siguió, 10 millones de personas fueron asesinadas.

Actualmente, el secretario de estado de Estados Unidos John Kerry y cantidades de otros diplomáticos están volando por todo el mundo tratando de manejar las crisis que se multiplican. Estoy seguro que estos líderes son sinceros en su propósito de traer paz mundial, pero de acuerdo con la profecía bíblica, todos sus esfuerzos van a fallar. Estamos a punto de experimentar otra catástrofe mundial, y Dios se encargará de que Su plan se implemente en el proceso.

Afortunadamente, al final tendremos paz como ellos no pueden siquiera imaginar; pero la paz no vendrá de la manera como ellos se imaginan que vendrá.

Los embajadores de la paz

El 30 de julio el Wall Street Journal publicó: “Vientos de guerra, otra vez”. Este artículo decía que, “En 1938, el primer ministro británico Neville Chamberlain, no muy diferente a John Kerry hoy, viajó sin descanso entre Londres y cualquier lugar al que Adolfo Hitler consintiera reunirse con él para discutir una solución pacífica a la intención de Hitler de anexar Los Sudetes, la parte de Checoslovaquia habitada por etnias alemanas. Hitler a principios de año había anexado a Austria, sin la más mínima queja de la ‘comunidad’ mundial”.

Chamberlain estuvo de carreras por toda Europa tratando de apaciguar a Hitler, dándole porciones de territorio ¡sin que Hitler tuviera que disparar un solo tiro! La actitud fue, No hay que criticar, guardemos silencio sobre las adquisiciones de Hitler. Tal vez así podamos tener paz. ¡Pero esa actitud aseguró la guerra!

¡Gran Bretaña y sus aliados fueron tan débiles! Y Chamberlain y otros prácticamente forzaron a Checoslovaquia a entregar los Sudetes a los alemanes. Incluso los habitantes de los Sudetes no querían unirse a Alemania, pero estas naciones le entregaron la soberanía a Hitler y luego los forzaron a ellos a hacerlo.

Chamberlain suscribió eso en Múnich, Alemania, y regresó a casa con un pequeño documento en mano que agitaba en el aire diciendo: “¡paz en nuestro tiempo!”. La gente que lo vio agitar esa pieza de papel estaba casi histérica de felicidad. Ellos realmente creían que iban a tener paz.

Luego, menos de un año después, Hitler invadió Polonia y comenzó la Segunda Guerra Mundial.

Y, como lo profetizó la Biblia, los embajadores de paz comenzaron a llorar amargamente (Isaías 33:7).

Winston Churchill advirtió por años que ellos no tendrían paz, pero virtualmente todo diario proclamó que habría paz, y todo británico pareció creerlo. Los periódicos elogiaron al primer ministro Chamberlain por sus brillantes esfuerzos; pero no hubo paz. ¿Por qué? Pues, por lo que Hitler creía. Él creía en conquistar, y desde el mero principio él estaba fijo en tener una guerra. Muchos no aceptarán el hecho que hay gente que piensa de esta forma. ¡Pero la gente ha pensado como Hitler a lo largo de la historia! Hombres malvados han asesinado muchedumbre de personas, especialmente los apaciguadores, una y otra vez.

Nosotros hemos estado profetizando acerca del surgimiento de estos hombres malvados y estas tendencias destructivas por 70 años. Ahora, esto está sucediendo de una manera horripilante. ¿Cómo fuimos capaces nosotros, y Herbert W. Armstrong antes de nosotros, de profetizar esta situación? Porque Dios lo reveló en la Biblia. Los disturbios raciales en Estados Unidos; el desastre económico; e incluso incendios, sequías e inundaciones son todos discutidos en detalle en profecías como Amós 4 y docenas de otras.

“Consideren sus caminos”

Aquí está lo que Ambrose Evans-Pritchard escribió el 25 de julio en el Telegraph: “En los casi 30 años que llevo escribiendo sobre los asuntos del mundo y la economía internacional, nunca he visto una confluencia de circunstancias más peligrosa, o una complacencia más notable”. Este respetado analista dice que él nunca ha visto el mundo en tal crisis, y ¡nunca ha visto gente tan despreocupada! ¡Qué peligrosa situación en la que estamos viviendo!

Observe Hageo 1:3-4: “Entonces vino palabra de [el Eterno] por medio del profeta Hageo, diciendo: ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?”. ¿Es tiempo para lujos mientras la obra de Dios es descuidada? ¿O es un tiempo para ser sensibilizados y estremecidos por Dios como nunca antes?

“Pues así ha dicho [el Eterno] de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos” (versículo 5).

Dios nos dice que consideremos nuestros caminos. Piense en cuánto se preocupa usted por sí mismo por adquirir bienes lujosos y otras cosas personales. Piense cuán poco se preocupa usted por la casa de Dios y la obra para llevar Su mensaje al mundo.

La mayoría de la gente está demasiado saturada de egoísmo como para siquiera notar la grave situación en la que estamos y cómo ello se asemeja al preludio de la Primera y Segunda Guerras Mundiales. Pero, incluso para aquellos que ven el peligro, que están corriendo alrededor del mundo tratando de crear paz, ¿quién de entre ellos habla acerca de Dios? ¿Quién dice algo sobre mirar hacia Su casa y servirle a Él? Incluso los embajadores de paz están solo tratando de usar el razonamiento y presión humanos para estabilizar las cosas con el fin de que todos puedan volver a los lujos dentro de sus casas artesonadas.

¿Dónde está Dios en esta crisis mundial? ¿Dónde está Su voluntad, Su sabiduría, Su participación, Su razón? El hombre está tratando de resolver sus propios problemas y diciéndole a Dios, ¡No te metas en esto! ¡Nosotros mismos nos encargaremos de esto! Pero los seres humanos no pueden resolver estos conflictos. Después de milenios de guerra y dos guerras mundiales en el siglo pasado, ¡eso debería ser obvio para cualquiera!

Nuestros arraigados problemas y conflictos son de tal magnitud que sólo nuestro Creador puede resolverlos. Pero nosotros dejamos a Dios fuera del cuadro. Entonces Él nos dice, consideren los caminos que están viviendo. El hebreo en Hageo 1:5 significa poner su corazón en sus caminos. Dios está diciéndole a usted que se pregunte a sí mismo, ¿Estoy verdaderamente pensando de la forma como Dios quiere que lo haga? ¿O están todos mis esfuerzos solo dirigidos hacia mí mismo?

¡Dios está estremeciendo a las naciones! Y Él apenas está empezando. Las condiciones se van a poner cien veces peor.

Observe cómo Dios repite esto para dejárnoslo claro: “Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. Así ha dicho [el Eterno] de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos” (versículos 6-7). Dios está razonando con personas que están enfocadas en sí mismas y en sus posesiones; gente que está trabajando duro y más duro, y sin embargo tienen menos y menos. Él nos señala esto: Ustedes no están siendo bendecidos. No estamos recibiendo prosperidad y paz y matrimonios y familias felices. Sin embargo, ¡todas esas son bendiciones que Dios quiere darnos! Entonces, ¿por qué no estamos teniendo esas bendiciones? Dios dice, consideren sus caminos. ¡Ustedes no están viviendo el camino que produce esas cosas que desean! ¡Consideren sus caminos!

Dios quiere darnos esas bendiciones a nosotros, y a todo el mundo. Y la Biblia promete que Él lo hará, ¡en los próximos años! ¿Pero puede Dios tomarnos como somos, egoístas, malvados, impíos, desagradecidos, codiciosos, violentos, y derramar todas esas bendiciones sobre nosotros? ¿O necesita Él sacudirnos y corregirnos primero?

Corrección

“Buscáis mucho, y halláis poco; encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice [el Eterno] de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa” (Hageo 1:9).

¿Qué significa eso? La “casa” de Dios es Su obra de la proclamación de Su mensaje de advertencia y arrepentimiento y esperanza. ¡Ese mensaje debe estar yendo al mundo con poder! Pero la gente a la que Dios está dirigiéndose ¡no está preocupada por eso! Dios dice, Ustedes están preocupados por su casa y su trabajo, sus ideas, sus pensamientos.

Y cuando usted trata de adquirir más para usted mismo, simplemente está poniendo esos beneficios en saco roto. Esa forma de vida nunca funciona.

“Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa. Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos. Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos” (versículos 9-11). Dios anunció la sequía sobre la tierra. ¿Piensa usted que Dios no haría eso? ¿Piensa usted que el trabajo de Dios es solo enviar bendiciones de riqueza y paz, y nunca enviarle la bendición del castigo y la corrección?

Dios va a obtener nuestra atención de una forma u otra, y si somos tan obstinados que Él tiene que usar un horror hondo para obtenerla, Él lo hará. De hecho, Él ya lo ha profetizado. ¡Dios nos está sacudiendo fuera de nuestro minúsculo imperio egoísta!

Otro camino

Pero hay algunas pocas personas en la Tierra que tienen un estilo de vida totalmente diferente. Dios habla de ellos también. En Hageo 1:12 el profeta Hageo describe más acerca de la profecía del tiempo del fin: “Y oyó Zorobabel hijo de Salatiel, y Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo, la voz de [el Eterno] su Dios, y las palabras del profeta Hageo, como le había enviado [el Eterno] su Dios; y temió el pueblo delante de [el Eterno]”.

Estas personas hacen algo diferente: Ellos temen a Dios. Y miran lo que ocurre en sus vidas: Ellos son bendecidos a cada paso. Dios quiere darle al resto del mundo tales bendiciones; ¡y lo hará! De eso se trata todo esto; ¡por eso las naciones están siendo sacudidas! Dios va a insistir en que ellos tengan estas bendiciones y que les sea cumplido su deseo de paz y gozo.

“Entonces Hageo, enviado de [el Eterno], habló por mandato de [el Eterno] al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros, dice [el Eterno]” (versículo 13). ¡Yo, Dios, estoy con ustedes! ¡Por eso ustedes están siendo bendecidos! ¡Yo estoy con ustedes! Él no está con aquellos en las naciones que necesitan ser sacudidos de las filas del egoísmo, la rebelión y el pecado. ¡Ellos no quieren a Dios con ellos! Ellos quieren construir sus propios imperios, no el de Dios. Pero ellos aún quieren que Él les dé lluvia, cosechas, paz y seguridad; pero que luego Él no se meta en sus asuntos.

Esta pequeña minoría no es así, y Dios les dice: “Yo estoy con vosotros”. “Y despertó [el Eterno] el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de [el Eterno] de los ejércitos, su Dios” (versículo 14). Ese esfuerzo solo prosperó y prosperó y prosperó. Eso es asombroso.

Jeremías 8 habla de una historia similar. Esto muestra cómo Dios va a traer Su juicio sobre nuestros pueblos porque, como dice el versículo 9: “He aquí que aborrecieron la palabra de [el Eterno]”. El versículo 11 describe cómo la gente va por ahí “diciendo: Paz, Paz; y no hay paz”. Ellos quieren muy desesperadamente creer que pueden resolver los problemas del mundo; ¡pero esas falsas esperanzas van a explotar en sus caras!

Isaías 59:8 dice: ¡“No conocieron camino de paz”! Los embajadores, diplomáticos, presidentes y primeros ministros de este mundo ¡no conocen el camino de la paz! ¡Pronto el caos al que este mundo está descendiendo crecerá con tanta violencia que ellos tendrán que admitir esa verdad!

Dios quiere mostrarnos como tener paz. Todas estas profecías del tiempo tumultuoso en el que nosotros vivimos nos muestran, en detalle espectacular, a dónde nos lleva todo esto. Al final de estas crisis, ¡Jesucristo va a regresar! Aunque el caos absorberá a las naciones durante unos pocos años —una tribulación tan severa que hará temblar las rodillas de la humanidad— Cristo vendrá para poner fin a todo ese problema. ¡Todas estas pesadillas están atadas directamente a Su Segunda Venida! ¡Y esas son las mejores noticias que podemos escuchar!