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El misterio de Israel

¿Por qué la Biblia trata principalmente sobre una nación? ¿Por qué estableció Dios una nación física? ¡Las respuestas enseñan invaluables lecciones que explican mucho acerca de nuestro mundo de hoy en día!

La Biblia es el libro más popular en todo el mundo, aun cuando es un libro sobre una nación: Israel . Esa declaración podría sorprenderle, pero cuando usted observa los hechos, es innegablemente cierto. Sin embargo, Israel es un misterio total para las religiones de este mundo.

Herbert W. Armstrong aclaró este tema en su libro más importante, El misterio de los siglos. El quinto capítulo de ese libro es “El misterio de Israel”.

Al principio de ese capítulo, el Sr. Armstrong dijo que debemos entender que Israel “¡tiene gran importancia en el propósito de Dios para todos los pueblos! No se puede entender el propósito real ni el increíble potencial del hombre sin este conocimiento vital”. Si usted va a alcanzar su increíble potencial humano, ¡debe entender la verdad sobre Israel!

Aparentemente hay muchos hechos paradójicos que rodean a Israel. ¿Alguna vez se ha preguntado por qué Dios erigió esa nación? La Biblia dice claramente que Dios no hace acepción de personas (Romanos 2:11). ¿Pero hace Él acepción de naciones? ¿Mostró favoritismo hacia Israel? Aquí hay otro misterio: ¿Sabía usted que Dios ni siquiera le ofreció la salvación a la nación física del antiguo Israel? Se le dieron bendiciones materiales. Pero el don de Su Espíritu Santo no estaba disponible para ellos, excepto para los profetas.

Aquí hay otro más: el reino del norte de Israel no era judío. Eso podría sorprenderlo. ¡La primera mención en la Biblia de la palabra judíos está en 2 Reyes 16:6, y aparece en el contexto de enfrentarse en una guerra contra Israel! ¿Cómo explica usted eso?

Todas estas preguntas son respondidas en el Capítulo 5 de El misterio de los siglos, un libro que usted necesita conocer bien.

Padre de los fieles

Siete generaciones después del Diluvio, Dios comenzó a usar a un hombre llamado Abram. Después de su conversión, su nombre fue cambiado a Abraham. Finalmente llegó a ser conocido como el padre de los fieles, el patriarca de cualquiera que tenga fe en Dios, sea israelita o gentil (Romanos 4:11, 16). Pero para que Abraham llegara a ese punto, Dios tuvo que probarlo.

En Génesis 12, Dios le ordenó: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición” (versículos 1-2). ¡Qué promesa tan maravillosa! Dios comenzó Israel con un hombre, así como comenzó toda la humanidad con un hombre.

Esta era una promesa material de prosperidad nacional. Dios tenía un plan para Israel. Isaías 43:21 dice: “Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará”. ¡Dios tenía como propósito para Israel que le mostrara al mundo cómo obedecerle, y cuán multitud de bendiciones Él provee para aquellos que lo hacen!

A través de toda la Biblia, Dios trabaja con el principio de dualidad. Hubo un primer hombre, Adán —un hombre carnal y material— y un “segundo Adán”, Jesucristo (1 Corintios 15:45-47; Romanos 5:14). También hay dualidad que rodea a la nación de Israel. La congregación física de Israel en el Antiguo Testamento fue un tipo de la Iglesia de Dios del Nuevo Testamento.

De la misma manera, las promesas que Dios le hizo a Abraham son duales: una es puramente material y nacional; la otra es espiritual e individual. Esta es la segunda de esas promesas: “[Y] serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12:3). Esta es la promesa de gracia de Dios: ¡Salvación a toda la humanidad!

En Génesis 17:4, Dios le dijo a Abraham que iba a ser padre de muchas naciones, físicamente. Pero Dios también le dijo a Abraham, “en tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra” (Génesis 22:18). Esa “simiente” no está hablando acerca de una gran nación. Está hablando acerca de Jesucristo y la salvación que viene a través de Él (Gálatas 3:8, 16). Cristo, el segundo Adán, ¡murió por nuestros pecados y nos prepara para recibir el Espíritu Santo, por el cual Él vive en nosotros! Somos salvos por Su vida (Romanos 5:9-10).

Israel espiritual

El apóstol Pablo era apóstol de los gentiles (Romanos 11:13). Él dijo que los gentiles que son convertidos espiritualmente llegan a ser parte de Israel espiritual; la Iglesia: “Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú [gentiles], siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas [Israel], y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo” (versículo 17).

Aquí hay una verdad inspiradora que la mayoría de la gente no entiende: ¡Espiritualmente, toda la humanidad va a llegar a ser Israel! Pablo escribió en otro lugar: “Pues no es judío el que lo es exteriormente (…). Sino que es judío el que lo es en lo interior…” (Romanos 2:28-29). Todos llegamos a ser judíos espirituales cuando somos convertidos al camino de vida de Dios.

Sin embargo, si usted le da la espalda a Dios, como el 95% del pueblo de Dios lo ha hecho en este tiempo del fin, entonces Dios dice que usted es parte de “la sinagoga de Satanás, que se dicen ser judíos… sino que mienten” (Apocalipsis 3:9).

A los hijos del antiguo Israel, Dios les dijo: “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra (…). Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa…” (Éxodo 19:5-6). Ellos iban a ser un reino de sacerdotes y una nación santa. Le iban a enseñar al mundo acerca de Dios. Pero no tenían el Espíritu Santo de Dios, así que todo estaba en un nivel carnal; solo podían obedecer la letra de la ley de Dios. Sin embargo, ¡esa es una maravillosa manera de vivir si uno no tiene el Espíritu Santo de Dios! Esa ley fue diseñada para traer prosperidad y paz.

Los israelitas le dijeron a Dios que obedecerían todo lo que Él dijera (versículo 8). No obstante, la historia muestra que fallaron en seguirlo. Más tarde Dios dijo: “Pero como la esposa infiel abandona a su compañero, así prevaricasteis contra mí, oh casa de Israel, dice [el Eterno]” (Jeremías 3:20).

Aun así, Israel era la nación escogida de Dios. Él les dio Su ley, Su gobierno y Su religión, aunque todo en un nivel físico; ellos no eran una nación espiritual. Él estaba con ellos, y ellos podían pedirle ayuda.

¿Cuál era el propósito de eso? El propósito es una de las verdades más maravillosas en la Biblia, ¡pero muy pocas personas lo entienden!

Lo que le falta a la humanidad

La historia de Israel prueba un punto espiritual crucial. ¡Ilustra los límites de los seres humanos cuando nos falta el poder espiritual de Dios trabajando en nosotros!

El Sr. Armstrong escribió, “Dios le dio a Israel Sus estatutos y juicios, así como Su ley espiritual. ¡Pero estas leyes perfectas, sin el Espíritu Santo de Dios, no resolvieron los problemas de la nación! Dios pudo decir: ‘Yo soy Dios, confíen en mi palabra’. ¡Pero Dios dio pruebas, a través de Israel, de que sin el Espíritu Santo, el hombre es incapaz! Ellos incluso tenían a Dios a quien invocar” (El misterio de los siglos).

El Israel antiguo tenía grandes ventajas como nación; experimentaron tremendos milagros de Dios. Por ejemplo, el Mar Rojo se dividió, caminaron en su lecho como sobre tierra seca y las paredes del mar colapsaron sobre el ejército egipcio que los perseguía. ¡Qué milagro tan sorprendente para experimentar! ¡Esto debió haber reforzado su fe, convenciéndolos de que Dios podía ayudarlos a superar cualquier cosa! ¡En lugar de eso, pronto comenzaron a quejarse y afirmar que Dios los había traído al desierto para matarlos!

Entonces Dios les entregó los Diez Mandamientos en el Monte Sinaí. ¡Esta era una ley espiritual y moral perfecta! Cuando Dios la dio el monte estaba en llamas, con relámpagos brillando y truenos que sacudían la tierra, ilustrando el gran poder y autoridad de Dios. Seguido eso, Dios les dio un conjunto de estatutos y juicios perfectos. Pero en lugar de sentirse asombrados e inspirados por su gran Legislador y agradecidos por estos dones incomparables, ¡los israelitas se atemorizaron!

Dios realizó innumerables milagros para esta nación: Él derrumbó los muros de una gran ciudad enemiga; detuvo el movimiento del sol en tiempos de Josué; derrotó a ejércitos enemigos con enjambres de avispas. Los israelitas tenían a Dios guiándolos. Ellos eran Su nación. Hizo un pacto matrimonial con ellos, conocido como el Antiguo Pacto (ej. Jeremías 3:14). ¡Tenían una relación íntima con Dios! ¡Sin embargo, Israel aún demostró ser infiel, terco y rebelde!

¿Por qué fue un fracaso tan horrible? En El misterio de los siglos, el Sr. Armstrong explicó: “Ahora Dios decidió darles conocimiento de Su ley —de Su tipo de gobierno; ¡Su camino de vida! Él iba a probarle al mundo que sin Su Espíritu Santo sus mentes eran incapaces de recibir y usar tal conocimiento de los verdaderos caminos de vida. Él iba a demostrarles que la mente del hombre, sólo con su espíritu [humano], y sin la adición del Espíritu Santo de Dios, no podía tener discernimiento espiritual—no podría resolver los problemas humanos, no podría curar los males que estaban asediando a la humanidad. La nación de Israel sería Su conejillo de indias para demostrar ese hecho”.

¡Esto explica por qué el hombre está continuamente plagado de problemas insolubles! ¡El fracaso de Israel demuestra que, no importa cuántas otras ventajas pueda tener la gente, sin el Espíritu de Dios la humanidad es incapaz de idear soluciones a los problemas que son fundamentalmente espirituales! Los seres humanos insisten en que pueden razonar su camino a las respuestas correctas. ¡Pero nuestros problemas son de una naturaleza espiritual y deben ser solucionados espiritualmente! Esa es una verdad sorprendente que debemos entender cuando observamos los 6.000 años de historia humana.

Herbert W. Armstrong se reunió personalmente con cientos de jefes de Estado y líderes mundiales prominentes. Él escribió: “Muchos reyes, emperadores, presidentes y primeros ministros con los que he conversado en privado, ahora se dan cuenta que los problemas van más allá de la capacidad humana para resolverlos” (ibíd.).

¡Qué verdad tan crucial! ¡La humanidad ha fracasado durante 6.000 años de operar separada de Dios, y hemos alcanzado el punto donde enfrentamos la perspectiva real de la aniquilación humana! ¡Ese es un problema más allá de nuestra capacidad de resolver!

Dios, sin embargo, revela la solución.

La solución

Entre los mandamientos que Dios le dio al antiguo Israel estaba éste: “A [el Eterno] tu Dios temerás, a él solo servirás, a él seguirás, y por su nombre jurarás. Él es el objeto de tu alabanza, y él es tu Dios…” (Deuteronomio 10:20-21). Recuerde Isaías 43:21: “Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará”. ¡Los israelitas debieron haber estado alabando a Dios ante el mundo entero! Pero nunca lo hicieron. Ese trabajo aún necesita ser realizado.

El apóstol Pedro escribió acerca de la transición del Antiguo Pacto al Nuevo Pacto en 1 Pedro 2:9: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. Esto hace eco al relato en Éxodo 19. Pedro está hablando acerca de un reino de sacerdotes que alaban a Dios y enseñan la Palabra de Dios al mundo, ayudando a la gente a vivir el camino de bendiciones. Esto es lo que la verdadera Iglesia de Dios, el Israel espiritual, debe hacer hoy.

Note que, ¡esta nación espiritual no es solo “un reino de sacerdotes”, es “un real sacerdocio”! ¡Aquellos del Nuevo Pacto tienen el Espíritu Santo de Dios en ellos! Jesucristo está viviendo en ellos. Eso es lo que la hace una nación santa.

Dios tenía un objetivo con el antiguo Israel en un nivel físico, de la letra de la ley, pero el pueblo falló. Pero el Israel espiritual, la Iglesia de Dios hoy (si es que estamos haciendo nuestro trabajo antes del retorno de Cristo) ¡está mostrando las alabanzas de Dios! ¡Nuestras vidas deben estar llenas de alabanzas a Dios por las bendiciones maravillosas que continuamente nos da! Y lo que Él nos da hoy es sólo un pequeño anticipo de las riquezas por venir: ¡Los santos de Dios hoy recibirán salvación en la Familia de Dios como la Esposa de Jesucristo! (2 Corintios 11:2; Efesios 5:25-32; Apocalipsis 19:7-9). Pero para recibir esa recompensa trascendental, debemos escuchar el mensaje de Dios y obedecerle ahora.

Hebreos 8:6 describe el Nuevo Pacto como “un mejor pacto, que fue establecido sobre mejores promesas” que el Antiguo Pacto. Con el Nuevo Pacto, usted puede recibir perdón de sus pecados. Usted puede acudir a Dios el Padre, su Padre, y orarle, ¡y Él lo llevará a Su Familia para siempre! ¡Usted puede recibir vida eterna! Usted llegará a ser un ser Dios. Eso es lo que enseña la Biblia en su totalidad. ¡Éstas realmente son promesas maravillosas! ¡Cuán inspirador y conmovedor es!

Este pasaje continúa explicando dónde falló Israel: “Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto” (versículos 7-8). ¿Cuál fue el problema con el Antiguo Pacto? ¿Fue la ley? No, la ley era perfecta (Salmos 19:7). No fue nada por parte de Dios. ¡El problema con el Antiguo Pacto fue la gente! Ellos no tenían el Espíritu Santo. Y como resultado, no podían obedecer a Dios y no podían resolver sus problemas, los cuales eran espirituales por naturaleza.

¡Dios estaba mostrándole a todo el mundo que la falla está en nosotros! ¡Debemos aprender que necesitamos otro espíritu! Entonces ¿qué hará Dios? “Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel. Después de aquellos días, dice el Señor: pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré [no en tablas de piedra física]; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo” (Hebreos 8:10).

¡Ésta es la solución a los problemas de este mundo!

Las naciones de Israel hoy, EE UU, Gran Bretaña y la nación judía en Oriente Medio, han recibido abundantes bendiciones de Dios (lea Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía para una explicación bíblica). Sin embargo, ellos no han aprendido cuán desesperadamente necesitan a Dios y Su Espíritu Santo. Dios va a castigarlos si no se arrepienten de sus pecados. Pero Él también tiene un futuro increíble preparado para ellos.

El libro del Sr. Armstrong El misterio de los siglos deja en claro el plan de Dios para las naciones de Israel, y para toda la humanidad. Hay abundante esperanza en ese plan. Le insto a que estudie este libro para entender las verdades más asombrosas de la Biblia. ¡Verdades que cambiarán su vida! 

MOA, AD