la trompeta
El legado de Herbert W. Armstrong
Hace cuarenta años, el 16 de enero de 1986, terminó una de las vidas más trascendentales del siglo xx.
Después de comenzar su ministerio en 1931, Herbert W. Armstrong estableció la Iglesia de Dios Universal (idu) prácticamente de la nada y construyó una poderosa obra mundial. En el momento de su muerte, su programa El Mundo de Mañana se emitía en más de 400 cadenas de televisión. La revista La Pura Verdad tenía una circulación de 8 millones, más que las revistas Time y Newsweek combinadas. Se reunió con cientos de presidentes, primeros ministros y dignatarios como embajador no oficial para la paz mundial.
El Sr. Armstrong fue el televangelista, educador y líder religioso más influyente y prolífico de su época. De hecho, ¡Dios lo utilizó para cumplir varias profecías bíblicas clave que conducen al regreso de Jesucristo!
¡El tiempo demostrará que la vida de Herbert Armstrong fue un hito en la historia de la humanidad!
Cuando murió, la idu recibió las condolencias de destacados líderes de todo el mundo. El presidente estadounidense Ronald Reagan le dijo a los seguidores del Sr. Armstrong que podían “enorgullecerse de su legado”.
¿Recuerda esta historia? En una época en la que cada vez más gente busca a Dios y se vuelve religiosa, la vida del Sr. Armstrong nos muestra cómo ser un verdadero cristiano. Es un estudio sobre cómo Dios utiliza a un instrumento humano sumiso para imprimir Su verdad en la humanidad.
Además del 40 aniversario de su muerte, el 2026 también marca el centenario del momento en que la mente del Sr. Armstrong comenzó a abrirse a la verdad de Dios en el otoño de 1926. Estos dos importantes aniversarios enmarcan su trayectoria espiritual y nos brindan una oportunidad crucial para detenernos y reflexionar sobre la increíble vida y el legado de Herbert W. Armstrong.
Dos retos
En 1926, el Sr.Armstrong estaba arruinado económicamente. Había sido un exitoso empresario publicitario en Chicago en vías de convertirse en millonario. Sin embargo, en la depresión relámpago de la década de 1920, perdió su negocio y se trasladó a Portland, Oregón. Después de haber estado casado unos años y pasando dificultades para subsistir, llegó a una encrucijada.
Dios estaba humillando su naturaleza humana, tan confiada de sí misma y segura de su propia capacidad, la misma naturaleza que tenemos todos. El Sr. Armstrong vio la mano de Dios en ello: “Sí, el Dios Creador Todopoderoso me derribaba una y otra vez”, escribió en su Autobiografía. “Cada vez que me levantaba para luchar, para iniciar otro negocio o empresa, otra derrota amarga y absoluta parecía golpearme por la espalda, como si fuera una mano invisible. Yo estaba siendo ‘ablandado’ para el golpe final que acabaría con mi ambición material”.
Justo en ese momento, se enfrentó a dos pruebas. En primer lugar, su esposa, Loma, lo retó a demostrar cuál era el día de reposo cristiano. En segundo lugar, un pariente, recién graduado de la universidad, lo acusó de ignorante por no creer en la evolución.
El Sr. Armstrong nunca se había interesado en la religión, pero ahora comenzó un estudio de seis meses, día y noche. Él iba a la Biblioteca Pública de Portland antes de que abriera y se iba a la hora que cerraba, estudió honestamente la Biblia y las pruebas científicas de la creación sobrenatural, y luego a los padres fundadores de la evolución, comparando los hechos y las afirmaciones. Estudió exhaustivamente si la Biblia ordena el culto en domingo o en sábado. A medida que avanzaba en su estudio, vio cómo tantas creencias “cristianas” comúnmente aceptadas, de hecho, contradicen las Escrituras.
A través de este estudio, el Sr. Armstrong demostró que Dios es el Creador y la autoridad absoluta de la Biblia. También demostró sin lugar a dudas que la Biblia ordena guardar el Sábado, o reposo, del séptimo día.
Este es un excelente ejemplo para nosotros: todos debemos comprobarlo todo por nosotros mismos (1 Tesalonicenses 5:21).
Ese estudio intensivo de seis meses llevó al Sr. Armstrong a tomar una decisión importantísima: ¡entregar su voluntad a Dios!
“Abrir los ojos a la verdad me llevó a la encrucijada de mi vida”, escribió. “Aceptarla significaba comprometerme con una clase de gente humilde y sin pretensiones, a la que yo siempre había considerado inferior. Significaba ser apartado de los altos, poderosos y ricos de este mundo, a lo que yo había aspirado. Significaba la destrucción final de la vanidad. Significaba un ¡cambio total de vida! (...) Significaba un verdadero arrepentimiento, pues ahora veía que yo había estado quebrantando la ley de Dios. Me había estado rebelando contra Dios. Significaba dar la vuelta y seguir el camino de Dios —el camino de Su Biblia— viviendo según cada palabra de la Biblia, en lugar de seguir los caminos de la sociedad o a los deseos de la carne y la vanidad” (ibíd.).
Por improbable que parezca, esta encrucijada en la vida del Sr. Armstrong hace 100 años fue ¡un punto de inflexión en la historia! ¿Por qué? Porque Dios lo estaba preparando para dirigir la era de Filadelfia de Su Obra (Apocalipsis 3:7-13) como un tipo del profeta Elías de los últimos tiempos, uno a quien Dios utilizaría para “restaurar todas las cosas” antes de la Segunda Venida de Cristo (Mateo 17:11).
‘Restaurará todas las cosas’
Es crucial comprender esta profecía del propio Jesucristo. La razón por la que todas las cosas tenían que ser restauradas fue porque durante 1.900 años la Iglesia de Dios había perdido lentamente las verdaderas doctrinas de Cristo debido a la persecución y al letargo espiritual.
El cumplimiento de esta profecía épica comenzó con Dios revelando una doctrina, luego otra. “A medida que continuaba este estudio de la Biblia, me vi obligado a salir de la niebla de la Babilonia religiosa una sola doctrina a la vez”, escribió el Sr. Armstrong. “Pasaron años antes de que llegara a ver el cuadro completo y comprendiera el propósito de Dios que se está llevando a cabo aquí abajo, y por qué, y cómo, lo está llevando a cabo. Como un rompecabezas, las muchas piezas doctrinales individuales finalmente encajaron, y entonces, por primera vez, el cuadro completo se reveló con alegría ante mis ojos” (ibíd.).
¡Dios estaba empezando a levantar una obra para llegar a millones de personas y preparar a la Iglesia de Dios para el regreso de Jesucristo!
Gracias a este intenso proceso, ahora tenemos la imagen completa del deslumbrante plan maestro de Dios. Todas las piezas del rompecabezas se han unido mediante los escritos del Sr. Armstrong. Puede leer una reveladora explicación bíblica de muchas de estas doctrinas restauradas en el magistral libro del Sr. Armstrong El misterio de los siglos. Ofrecemos este libro gratuitamente, junto con todas sus obras fundamentales, de las que ganamos los derechos de autor en una batalla judicial. (Puede leer sobre nuestra lucha para publicar estas obras en nuestro libro gratuito Raising the Ruins [Levantando las ruinas; disponible en inglés].
¿Qué hará usted con la verdad de Dios? Debemos seguir el ejemplo de arrepentimiento del Sr. Armstrong.
Punto de inflexión de la fe
Justo al comienzo de su ministerio en 1931, el Sr. Armstrong tuvo que rechazar un salario de la moribunda era de Sardis de la Iglesia de Dios (vea Apocalipsis 3:1-6) para poder predicar la verdad de Dios sin impedimentos. Es una lección de fe que todos debemos aprender.
Escribió: “En cuanto a mí y mi casa’, dije entonces con firmeza, ‘serviremos al Eterno nuestro Dios, y sólo a Él serviremos. Si los hombres nos pagan un salario —incluso tan pequeño como 3 dólares por semana— ahora hemos aprendido que debemos predicar sólo lo que los hombres nos ordenan predicar. Si vamos a trabajar para Dios, debemos mirar a Dios como nuestro patrón, y confiar en que Él suplirá todas nuestras necesidades materiales. Y entonces’, añadí, ‘si no le servimos como Él nos ordena, Él detendrá nuestros ingresos”. (...)
“Entonces no me di cuenta del todo de que se trataba de un punto de inflexión crucial en la historia de la Iglesia de Dios”.
¿Por qué era un punto de inflexión? Porque Dios le había enseñado al Sr. Armstrong que, para hacer Su obra, no se puede recurrir a los hombres, ¡ni siquiera por un pequeño salario de 3 dólares! Para hacer la Obra de Dios, hay que confiar en Dios.
¡Qué punto de inflexión fue ese! El Sr. Armstrong pasó de ganar 3 dólares a la semana a no ganar nada, hasta llegar a supervisar una obra con ingresos anuales de más de 200 millones de dólares!
“Pero a partir de esa ‘discusión de todo el día’ me independicé económicamente de ellos y de sus ministros”, escribió el Sr. Armstrong. “Desde ese momento dependí, únicamente, de Dios. No pedimos ni solicitamos contribuciones financieras a nadie, excepto a aquellos que voluntariamente se convirtieron en colaboradores financieros nuestros. Y esa ha sido la política desde entonces” (énfasis mío).
Tras esa decisión, ¡la obra experimentó un fenomenal aumento de aproximadamente un 30% anual durante los 35 años siguientes! Cualquier empresa en este mundo estaría encantada de tener un crecimiento tan explosivo. Todo empezó con esa lección fundamental: el Sr. Armstrong aprendió a confiar únicamente en Dios. Y lo aprendió bien.
El Sr. Armstrong sufrió 28 años de pobreza mientras aprendía esa lección. Antes de tener un auto, para ir de congregación en congregación tenía que buscarse quién le hiciera el favor de transportarlo. ¡Qué dedicación! ¡Qué fe! Dudo que cualquier otro hombre hubiera aguantado de la forma en que él lo hizo. Toda su familia sufrió junto con él. Él creía que eso afectó negativamente a sus hijos. ¿Acaso no le afectaría a usted? No siempre es cómodo confiar únicamente en Dios.
El Sr. Armstrong era un hombre con talento y podría haber ganado mucho dinero haciendo otra cosa; lo había demostrado. Pero incluso cuando sus circunstancias empeoraron considerablemente, siguió dedicado a Dios.
No se puede llevar a un hombre al mundo con vanidad humana y ofrecerle el liderazgo de un negocio multimillonario sin antes ponerlo a prueba. ¡Nunca duraría! Los hombres adorarían el oro, el dinero, el estatus. No, primero hay que poner a prueba a ese hombre.
Dios construyó la obra de la Iglesia de Dios Universal sobre un fundamento de fe. El Sr. Armstrong experimentó duras pruebas, pero siempre permaneció fiel y Dios siempre lo libró.
La Autobiografía del Sr. Armstrong documenta su viaje de fe. Relata las muchas horas de oración intensa y ayuno que edificaron la Iglesia. Narra la historia de su conversión y su búsqueda constante de la perfección.
Su vida es el cumplimiento de esta promesa: “Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de [el Eterno] a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho [el Eterno] de los ejércitos” (Zacarías 4:6).
16 de enero
El significado espiritual del ministerio del Sr. Armstrong quedó claro incluso durante los últimos años de su vida. Sin embargo, el significado de su muerte no fue totalmente evidente hasta que pasó algún tiempo.
En repetidas ocasiones la Biblia le da una importancia especial al número 40. En los últimos 40 años, Dios ha llamado continuamente la atención de manera especial sobre el impacto del Sr. Armstrong al hacer que acontecimientos importantes y profecías cumplidas ocurran el 16 de enero, la fecha de la muerte del Sr. Armstrong. Lo explico en mi folleto gratuito Enero 16: el día de milagros de Dios.
A lo largo de su ministerio, el Sr. Armstrong enfrentó oposición y persecución. Parte de lo peor provino desde dentro de la organización que él fundó. Pero facultado por Dios, con un liderazgo fuerte y justo, contuvo esas fuerzas y mantuvo la Iglesia y la Obra de Dios por el buen camino.
Sin embargo, cuando murió, esa oposición ya no tuvo freno. Poco a poco al principio, pero con creciente fuerza, comenzó a provocar el caos dentro de la Iglesia de Dios, cambiando doctrinas y echando por tierra la verdad.
Tal vez usted asistió a la Iglesia de Dios Universal, o recuerda haber oído al Sr. Armstrong en la radio o la televisión. Quizá se preguntó qué fue de la Iglesia que él levantó. ¡Necesita una respuesta completa a esa pregunta y debe actuar en consecuencia!
Después de todos los sacrificios del Sr. Armstrong durante 60 años sirviendo a Dios y de todos los milagros que Dios realizó para bendecir su fe y sus esfuerzos, ¡estos líderes satánicos destruyeron la obra de Dios! Dios los llama ladrones, mentirosos y traidores. 2 Tesalonicenses 2 describe al líder principal como “¡el hombre de pecado!”.
Sin el Sr. Armstrong, el hombre de pecado, inspirado por el mismo diablo, era libre de operar sin restricciones.
El día siguiente, 17 de enero, comenzó la era de Laodicea de la Iglesia de Dios, una era caracterizada por el letargo espiritual, la ceguera profética y el absoluto materialismo (Apocalipsis 3:14-22).
Satanás derribado
Apocalipsis 12 profetiza una guerra en el cielo en la que grandes seres angelicales luchan contra el diablo y sus demonios. Este es el resultado de esa guerra espiritual: “Y luchaban el dragón y sus ángeles [los ángeles caídos, los demonios]; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él” (versículos 7-9).
Comprenda todo el significado de este pasaje. Esto dice que Satanás engaña al mundo entero. Es decir, a todos los seres humanos. Efesios 2:2 llama a Satanás el “príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”. 2 Corintios 4:4 lo llama “el dios de este mundo”. ¡Grandes multitudes de personas lo adoran sin darse cuenta!
Apocalipsis 12:9 nos dice que Satanás y sus demonios, de los cuales hay millones, fueron arrojados a la Tierra. ¿Cuándo ocurrió esto? Dios quiere que lo sepamos, o no habría dado la profecía.
He aquí un detalle que nos muestra el marco de tiempo: “Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos”. “¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Apocalipsis 12:12). Esto ocurre cuando el diablo sólo dispone de un “corto tiempo” antes de que Cristo lo destituya de su dominio sobre la Tierra.
Luego, el versículo 13 dice: “Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón”. Esta profecía muestra que tan pronto como Satanás fue arrojado, lo primero que hizo fue atacar a “la mujer”, ¡un símbolo profético de la Iglesia de Dios!
Una vez más vemos el decisivo giro que dio la historia el 16 de enero de 1986: ¡El mundo entró en una era profundamente diferente!
Ya hemos vivido 40 años desde que Satanás el diablo fue arrojado a la Tierra. Si usted es mayor, ¡piense en lo mucho que ha cambiado el mundo! El diablo ha sobrecargado el aire con su espíritu de asesinato y engaño (Juan 8:44). Debemos considerar profundamente el poder del diablo y tratar de comprender la solución de Dios.
Vino y se fue
A través del profeta Malaquías, Dios lo predijo: “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo…” (Malaquías 3:1). La Biblia deja claro que este papel de “mensajero” preparatorio fue cumplido antes de la primera venida de Jesús por Juan el Bautista (Mateo 11:10-11; Lucas 7:27-28). Sin embargo, Juan era sólo un tipo o precursor de un hombre que prepararía el regreso de Cristo. La profecía de Malaquías tiene claramente un enfoque del tiempo del fin, cuando Cristo aparecerá no como un ser humano, ¡sino como un ser espiritual glorificado para gobernar con poder! (Malaquías 3:2-3).
En una profecía relacionada, Malaquías escribió: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de [el Eterno], grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición” (Malaquías 4:5-6).
Cuando Jesucristo caminó por la Tierra en el primer siglo, se refirió directamente a estas profecías y las ratificó. Y habló a sus discípulos explícitamente sobre acontecimientos y señales que conducirían a Su glorioso regreso, especialmente en Su importante “profecía del Monte de los Olivos” (Mateo 24; Marcos 13; Lucas 21).
Ahora considere esta declaración vital de esa profecía: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14). Cristo le estaba dando a Sus discípulos —y a nosotros hoy— una señal del “fin” de la era a la que Él se refería. ¿Y cuál era esa señal? La predicación del verdadero mensaje del evangelio en todo el mundo.
Esta señal fue cumplida por el ministerio de Herbert W. Armstrong. ¡Él fue una señal de que el Día del Eterno y el regreso de Cristo están cerca! El Elías del tiempo del fin vino y se fue. ¿Cuánta más urgencia deberíamos tener ahora, 40 años después de su muerte, para responder al mensaje de Dios?
Vea el mundo que le rodea. ¡Vea cómo estallan las guerras y la violencia en toda la Tierra! El trastorno mental en la política y los medios de comunicación está muy extendido. La disfunción y la ruptura familiar están por todas partes. ¡Varias profecías bíblicas que el Sr. Armstrong expuso durante décadas se están cumpliendo ante nuestros ojos! Estas advertencias vitales están destacadas en nuestro folleto Él tenía razón.
Luchando por el legado
Yo era ministro de la Iglesia de Dios Universal cuando murió el Sr. Armstrong. Apoyé mucho a los nuevos líderes, pero pronto me alarmaron los cambios que se estaban produciendo en la sede de la Iglesia. Comencé a buscar en la Biblia respuestas sobre por qué la Iglesia se estaba desviando.
En la primavera de 1989, Dios empezó a mostrarme las respuestas. Empecé a trabajar en un manuscrito que explicaba 2 Tesalonicenses 2 y muchas otras profecías sobre el alejamiento de la Iglesia de la verdad. Ese manuscrito se convirtió en un pequeño libro, titulado El mensaje de Malaquías para la Iglesia de Dios hoy.
Cuando Joseph Tkach Jr. se enteró de El mensaje de Malaquías, nos citó a mí y a mi ayudante, John Amos, a Pasadena y nos despidió el 7 de diciembre de 1989.
Eso marcó el inicio de la Iglesia de Dios de Filadelfia (idf). Un grupo de 12 personas nos reunimos para nuestro primer servicio el siguiente Sábado. A continuación, nos pusimos a trabajar de inmediato para perfeccionar El mensaje de Malaquías.
Esto dio comienzo a una lucha por el legado y las verdades que Dios había restaurado a través del Sr. Armstrong. Durante 36 años hemos continuado con ese esfuerzo.
¡Dios quiere que luchemos por el legado del Sr. Armstrong y lo honremos! Este doble aniversario —100 años desde que se abrió su mente y 40 años desde su muerte— nos brinda la oportunidad de considerar cómo este hombre cambió la historia. Sus enseñanzas revelan al Dios verdadero, y su ejemplo de oración, obediencia y fe es un modelo que deberíamos esforzarnos por emular.
Sé que las verdades que él enseñó de la Biblia pueden cambiar su vida, porque cambiaron la mía y la de miles de personas. Si usted tiene una historia con la Iglesia de Dios pero no apoya la continuación de la obra del Sr. Armstrong, necesita hacer algunos cambios. Elías vino y se fue, y el tiempo es corto.
Deténgase a pensar en esto, ¡y busque a Dios antes de que sea demasiado tarde!
