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SEAN GALLUP/GETTY IMAGES

El ganador de las elecciones alemanas fue (...) Nadie

El domingo [26 de septiembre], los alemanes votaron por el remplazo de Angela Merkel. Los resultados no podían ser menos concluyentes.

Ninguna agrupación de la coalición común tiene mayoría. Ni siquiera está claro quién va en primer lugar. Los dos partidos principales, el Socialdemócrata (spd) y la Unión Demócrata Cristiana (cdu), están empatados, con alrededor del 25% de los votos. Hasta ahora, el spd tiene una ligera ventaja, pero ésta podría desaparecer a medida que continúe el recuento.

Los observadores políticos están ocupados calculando, y recalculando, las sumas para una potencial coalición, para determinar qué combinaciones insólitas entre los tres partidos tienen una oportunidad teórica de formar un gobierno. Un resultado podría ser otra coalición spd-cdu. Pero ésta será diferente a cualquier gran coalición antes vista. No hay un partido mayoritario o minoritario. De alguna manera, los dos partidos en contienda tendrían que repartirse el gobierno en partes iguales. Por lo tanto, gobernarían con una mayoría mínima.

Otras coaliciones potenciales plantean preguntas difíciles. ¿Cómo podría el partido Democrático Libre, con una política que apoya impuestos bajos y favorece a las empresas, formar una coalición con el partido Verde, cuya política es de impuestos altos y en contra de las empresas? ¿Se unirían los ecologistas con la centroderecha? ¿Podrían invitar al Partido de la Izquierda (los sucesores de los comunistas de Alemania del Este) a formar parte del gobierno?

Algo ya está muy claro: estas elecciones han puesto a Alemania en la senda hacia un gobierno débil y precario. Nadie tiene un mandato claro para gobernar, y nadie tiene un camino fácil hacia la cancillería.

El Times de Londres ya tituló su informe: “Los alemanes se enfrentan a meses de incertidumbre tras unas elecciones a filo de navaja”. Las elecciones alemanas de 2017 también tuvieron lugar a finales de septiembre. El nuevo gobierno no tomó posesión hasta marzo. Esta vez las negociaciones de la coalición sólo serán más difíciles.

Alemania se encuentra ahora con una serie de resultados electorales decepcionantes. Esto apunta a un grave malestar en el corazón de Alemania. En 2019, el redactor jefe de la Trompeta, Gerald Flurry, escribió:

Desde 2015, la Unión Demócrata Cristiana de la canciller Merkel y su partido hermano, la Unión Social Cristiana, han sufrido múltiples reveses electorales sin precedentes. En septiembre de 2017, a los principales partidos de Alemania les fue tan mal en las elecciones federales que tardaron seis meses en improvisar una coalición; este fue el periodo de tiempo más largo que Alemana estuvo sin gobierno desde 1945. (…)

¡Estos cambios deberían despertar a todo el mundo a lo que está pasando en Alemania! El descontento alemán y la ira están en alza. Si uno entiende la historia y el carácter nacional del pueblo alemán, ¡sabe que esto tiene serias consecuencias para esta poderosa nación en el corazón de Europa!

Hay una fuerte demanda de un nuevo líder en Alemania. La gente no puede ponerse de acuerdo sobre cuáles deberían ser sus políticas: pero quieren a alguien diferente de Merkel, y a alguien con visión.

En el actual sistema democrático alemán, este descontento ha producido un estancamiento. ¿Cuánto tiempo más de estancamiento hará falta para que la gente empiece a cuestionar no sólo a los actuales líderes alemanes, sino al sistema que los produjo?

La Biblia profetiza una dirección radicalmente distinta para Alemania, y a un nuevo líder radical que la llevará a cabo.

Daniel 11:21 describe a un líder que entrará por medio de “halagos”. El Comentario de Jamieson, Fausset y Brown dice que “la nación no le otorgará el reino por medio de un acto público, sino que lo obtendrá por medio de engaños, ‘halagos”. Las Notas de Barnes sobre el Antiguo y el Nuevo Testamento afirman: “En otras palabras, no se le concederá por ninguna ley o decreto nacional, ni por medio de ninguna sucesión o petición regular”.

En su artículo de 2019, el Sr. Flurry escribió: “Las condiciones actuales en Europa, incluyendo la crisis de los refugiados y la turbulencia en la política alemana, proporcionan probablemente una de las mayores oportunidades de todos los tiempos para que un nuevo líder llegue al poder ‘mediante halagos’. La canciller Merkel está de salida y ha perdido influencia. Es de esperar que la crisis política y social en Alemania y Europa se profundice aún más así como el resentimiento y la ira de la población. Entonces, ¡estén atentos a que un hombre fuerte se aproveche y se abra camino hacia el poder mediante halagos!”.

De hecho, esas condiciones son aún más susceptibles a los “halagos”. La retirada de Estados Unidos de Afganistán ha puesto en duda los supuestos fundamentales en los que se basa la seguridad nacional alemana. Europa se enfrenta a una nueva crisis de refugiados. La crisis del euro sigue burbujeando bajo la superficie. Los alemanes temen que la Unión Europea imprima euros para rescatar a Europa del sur, dejando sus ahorros sin ningún tipo de valor. En una elección tras otra, el proceso democrático alemán no ha logrado producir un hombre que resuelva estos problemas.

Mientras tanto, Europa también está harta de recurrir a Alemania en busca de liderazgo y no obtenerlo. Siendo el Estado más poblado de Europa, la economía más potente y la cabeza de facto europea, sin un liderazgo alemán no hay liderazgo europeo. Durante años, Europa ha estado esperando que Alemania tome grandes decisiones. Esa espera no ha terminado. ¿Podría la impaciencia europea impulsar grandes cambios en Alemania?

Incluso si los partidos políticos consiguen reunir una coalición en un tiempo razonable, tendrá que estar formada por enemigos ideológicos. Y sin Merkel, no queda ningún político con experiencia para mantener la unión. Cualquier coalición sería frágil. ¿Podrían muy pronto estar dispuestos los alemanes a recurrir a soluciones ajenas al proceso democrático alemán?

La Biblia dice que sí. En 1950, el ya fallecido educador Herbert W. Armstrong advirtió que Europa llegaría a “desconfiar de Estados Unidos y a pensar cada vez más en unirse y formar unos estados unidos de Europa”. Para ello, necesitan que un “nuevo líder supremo —el sucesor de Adolfo Hitler— se levante, se imponga y tome el mando”. Este líder desempeñará un papel crucial en los acontecimientos mundiales, por esa razón llevamos años esperando su llegada.

El Sr. Flurry ha continuado con esa advertencia desde los primeros números de la revista la Trompeta. “Si se produce una crisis real, ¿pedirán los alemanes un nuevo führer?”, preguntó en nuestra edición de diciembre de 1991. “¡La Biblia dice que eso va a ocurrir! Esa crisis probablemente será desencadenada por un colapso económico en Estados Unidos”.

Los resultados de las elecciones alemanas muestran que ese líder está más cerca que nunca. Nunca ha sido más crítico entender la profecía bíblica. Esa profecía muestra lo que sucederá en los meses y años venideros. Pero más importante aún es que estas profecías explican por qué está ocurriendo todo esto y revelan el propósito que el gran Dios, que predijo estos eventos con miles de años de antelación, tiene con estos eventos. Esa comprensión nos da la única esperanza real detrás de estas noticias mundiales.

Para entender lo que está ocurriendo en Alemania, por qué está ocurriendo y lo crítico que es para el mundo, lea nuestro folleto gratuito Un líder alemán fuerte es inminente


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