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El fin de los hombres

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El fin de los hombres

El siguiente programa es una presentación patrocinada de La Llave de David, ofrecida por la Iglesia de Dios de Filadelfia. Y ahora, las profecías de su Biblia explicadas.

Transcripción de La Llave de David

Herbert W. Armstrong:

Amigos míos, ¿qué le pasa al mundo hoy en día? Les diré lo que está muy mal. Es que nuestros hombres, nuestros líderes, nuestros grandes hombres, los hombres al frente del gobierno, al frente de las grandes empresas, los que realmente dirigen todo, tienen conocimientos, sabiduría y capacidad demasiado limitados. Los hombres con mayor capacidad tienen conocimientos y educación demasiado limitados, y hablo de los que tienen los títulos más prestigiosos de las universidades más prestigiosas.

Estos hombres no conocen el verdadero propósito de la vida. No conocen el camino hacia la paz. Han intentado desesperadamente crear algún tipo de organización internacional o de cooperación internacional que nos traiga la paz mundial. Pero, bajo su guía y su liderazgo, no hemos tenido más que guerra. Y bajo la guía, el liderazgo y el gobierno de hombres como los que tenemos, desde nuestras ciudades, pasando por nuestros condados y estados, hasta llegar a la nación, y en todas las naciones, nos enfrentamos a todo tipo de delitos. Nos enfrentamos a todo tipo de pobreza, a condiciones muy angustiosas, y algo no va bien.

Gerald Flurry:

Noten el versículo 3: “El capitán de cincuenta y el hombre de respeto”, el verdadero liderazgo ha desaparecido, en la Iglesia de Dios, en su mayor parte, y en las naciones de Israel, “el consejero, y el artífice excelente, y el hábil orador”. ¿Oye usted hoy en día a oradores hábiles entre sus políticos? ¿Escuchamos realmente a personas que le conmueven, le inspiran y le dan ganas de levantarse y hacer algo al respecto de lo que está ocurriendo en el país? ¿Dónde están? ¿Dónde están? No los veo. Hay muy pocos y me temo que están desapareciendo.

¿Dónde está hoy en Gran Bretaña su Winston Churchill? ¿Quién será el futuro Churchill? No lo veo, y hay una razón para ello. Dios dice que se los va a quitar.

Stephen Flurry:

Eso viene directamente de Isaías 3, lo que mi padre hablaba en la última parte. Antes que él, Herbert Armstrong, en su día, decía: ¿qué les pasa a nuestros hombres? ¿Qué les pasa a nuestros líderes? ¿Qué ha pasado?

Hola a todos y bienvenidos de nuevo a La Llave de David. Gracias por acompañarnos en el programa de hoy. Más adelante, hablaré de este artículo del New York Post: “¿A qué se debe el malestar generalizado entre los hombres?”. ¿Cómo se explica? Hace años, se publicó otro artículo que tuvo cierta repercusión, titulado: “El fin de los hombres”. ¿El fin?

En el programa de hoy vamos a destacar este maravilloso libro que tenemos aquí: Biblical Manhood [Masculinidad bíblica; disponible en inglés]. ¿Qué dice la Biblia sobre la masculinidad?, ¿sobre el liderazgo masculino?, ¿sobre el malestar masculino, viendo ese artículo del New York Post? Lo hablaremos en un momento.

Bajo el título de este libro dice: “¿Qué significa ser hombre?”. ¿Qué significa? “En una sociedad donde existen ‘matrimonios’ homosexuales y baños para transexuales, la respuesta nunca ha sido tan confusa”. Pero ¿por qué debería ser confusa? ¿Qué es un hombre? ¿Cuál es su propósito? ¿Cuál es su papel?

Y continúa: “Esta generación ha desafiado, criticado y cambiado prácticamente todo lo que ha definido la masculinidad a lo largo de la historia humana”. Dice: “Masculinidad bíblica”, que es el título de este libro, nos regresa, “vuelve a lo básico”. ¿Dónde está lo básico? ¿Cómo se vuelve a lo básico? Bueno, hay que ir a la Santa Biblia. Ahí es donde Dios define el papel del hombre. Ahí es donde Dios explica lo que significa ser un hombre, lo que significa ser un líder masculino, lo que significa ser esposo y padre.

Noten Isaías 3. Primero, veremos las profecías a las que mi padre aludió en ese video. Eso fue allá por el año 2000. Hace ya bastantes años. El Sr. Armstrong nos lleva aún más atrás.

Pero aquí, en Isaías 3, fíjese en esta profecía. Dice que Dios “quita de Jerusalén y de Judá” el sustentador, el fuerte, el pan y el agua. Es decir, maldiciones. Y luego, como parte de ello, en el versículo 2 dice que Dios quita al “valiente”. ¡Quita al valiente! “El valiente, y hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino [o prudente] y el anciano”. En el versículo 3 dice: “El capitán de cincuenta y el hombre de respeto”. Dios llama la atención sobre los hombres a través de este pasaje. Dice: “El consejero, el artífice excelente y el hábil orador”. Como decía mi padre, ¿dónde están hoy en día los Churchill?

Hoy en día se ve más y más una conducta infantil, y eso también se refleja en esta profecía. Hay más personas dependiendo de cosas artificiales y de la tecnología de “sólo pulsar un botón”, y esto reduce nuestra capacidad de pensar y razonar. Y no somos lo bastante humildes para ir a la Biblia buscando instrucción. Ese es el manual de instrucciones de Dios. ¿Cuántos usan la Biblia para eso?, para leer en realidad las instrucciones, Ah, así debemos comportarnos. Esto es lo que debemos hacer. Así deberíamos pensar. Esto es lo que significa arrepentirse, apartarnos de nuestra maldad y de nuestros caminos malvados. Esto es estar lleno de justicia. Estas son las prioridades correctas. Esto es lo que deberíamos buscar primero. Dios nos dice todas estas cosas.

Pero volviendo a estas maldiciones de los tres primeros versículos de Isaías 3, vean de nuevo lo que dijo mi padre allá por 1999 en La Llave de David. Clip 4.

Gerald Flurry:

Dios dice: Quitaré a los grandes líderes a causa de los pecados del pueblo. Lo haré: Y, al mismo tiempo, dice: Les quitaré la comida y el agua, porque esto se está volviendo muy, muy grave. Verán, si una nación es fuerte como debe serlo, producirá líderes fuertes como MacArthur. Pero ¿dónde se están hoy en día en Las Filipinas, o perdón, en Estados Unidos y en Gran Bretaña? Hoy en día no se encuentran líderes así en nuestro país, pero, una vez más, esta es una profecía del tiempo del fin.

Stephen Flurry:

Si una nación es fuerte, generará un liderazgo masculino fuerte.

Les hablaré de este artículo del New York Post sobre “El malestar generalizado entre los hombres”. Dice: “La narrativa común sobre los problemas que enfrentan los jóvenes varones es esta: cada vez son más los que suspenden la escuela, no trabajan ni estudian, no salen con nadie ni forman familias, y no salen de la habitación en la que crecieron. Se aislaron de la vida social. Tienen poca salud mental y malos hábitos (videojuegos, pornografía, apuestas) y tienen opiniones extremistas. ¿Qué les pasó a los hombres de Estados Unidos?”. ¿Qué pasó? ¿Cómo explicar esto?

Bueno, noten el versículo 4; seguimos en Isaías 3: “Y les pondré jóvenes por príncipes, y muchachos serán sus señores Y el pueblo será oprimido. (…) El joven”, dice, “se levantará contra el anciano”. Una falta de respeto tan generalizada que se ve una sociedad al revés. ¿Le suena como algo que ha visto últimamente? Por supuesto, no nos referimos únicamente a los niños en sentido estricto, sino a adultos que se comportan como niños, que razonan casi como los más pequeños. De eso también hay de sobra en esta sociedad.

Vean este artículo, dice: “Por tercera vez en la historia del país, hay más mujeres trabajando que hombres”. Es sólo la tercera vez en la historia que hay más mujeres en la fuerza laboral que hombres. ¿Será algo bueno? ¿Implica que estamos cada vez más sanos y fuertes como sociedad? ¿Qué les pasó a nuestros hombres? ¿Por qué este malestar generalizado entre los hombres? ¿Cuál es la causa? ¿Cómo se corrige? Bueno, es como dice el subtítulo de Masculinidad bíblica, hay que volver a lo básico. Hay que volver al principio.

El artículo continúa diciendo: “La mayoría de los jóvenes tienen objetivos loables, como el matrimonio, tener hijos y la independencia económica. Valoran el sentido de pertenencia, las relaciones y el respeto. Además, consideran que su papel como hombres conlleva responsabilidad y sacrificios. Si culpan a alguien por no estar a la altura, es a ellos mismos. Por un lado”, escuchen esto, “por un lado, tienen una idea de cómo podría ser una vida plena, con una familia cariñosa y productiva. Por otro, no están viviendo esa vida ni siquiera avanzando hacia ella, y esta parálisis les causa una inmensa angustia”. Saben que deberían estar mejor. Que deberían tener una mejor salud mental y espiritual. Que deberían tener un matrimonio bueno y feliz. Que deberían tener una familia feliz. Pero no están dispuestos a hacer lo que hace falta para construir esas cosas, y hay que construirlas. Requiere esfuerzo. Sin duda alguna.

¿Por qué no quieren esforzarse ni llevar una vida que les permita lograr esos resultados? Bueno, pueden hallar respuestas a esto en otros pasajes de la Biblia. Pablo, por ejemplo, en 2 Timoteo 3:1 dice: “Debes saber esto (…) en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos…”. ¡Egoístas! Egocéntricos. Vanidosos. Dice: “avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos”. Luego, en el versículo 4, dice: “amadores de los deleites más que de Dios”. Nos encantan los placeres. Nos encanta buscar el placer. Lo buscamos con más fervor y diligencia que a Dios.

La mayoría de los jóvenes no están dispuestos a seguir esta educación, a profundizar en este contenido, en esta instrucción de Dios, de la Biblia, basada en la Biblia. La mayoría de las personas no están dispuestas a abrir la Biblia, a examinarla, a someterse a ella, a su autoridad. Es como dice Pablo en este mismo pasaje, hay una apariencia de piedad, o una apariencia de religión, pero carece del poder de Dios. Carece de poder, porque, como acaban de escuchar en ese artículo del New York Post, los jóvenes no están dispuestos a llevar esa vida que produciría los resultados deseados. Requiere esfuerzo. Tendrá que sortear algunos obstáculos, algunas pruebas y dificultades. Tendrá que esforzarse al máximo. Tendrá que empujarse. Tendrá que ser ingenioso, que perseverar, que mantener el rumbo. Tendrá que educarse. Tendrá que desconectar la Inteligencia Artificial y sumergirse en la Palabra de Dios, y dejar que la Palabra de Dios le llegue al corazón.

Este artículo del New York Post dice: “El 43 % de los hombres jóvenes coincidió con la afirmación ‘Me inclino a pensar que soy un fracaso”. He fracasado. El 43%. ¿Qué les ha pasado a nuestros hombres?

Como digo, todo esto, este último artículo, me recuerda otro, creo que de 2010, titulado “El fin de los hombres, [y] ¿el comienzo de qué?”. Se publicó en The American Spectator. ¿Qué significa perder un liderazgo íntegro, perder un liderazgo masculino de calidad? No puede ser saludable. ¿Es eso saludable para una familia? ¿Para un matrimonio? ¿Para una comunidad? ¿Para la congregación de una Iglesia?

Necesitamos esta instrucción. Y quizás esté pensando en cuatro o cinco jóvenes que conoce y que también podrían beneficiarse de ella.

Volvamos a lo básico. Volvamos a las instrucciones de Dios. No están desactualizadas. No es algo que, bueno, no es aplicable hoy. Se registró hace 2.000 años. Como dije, en ese subtítulo: “Masculinidad bíblica vuelve a lo básico”. ¿Qué tanto necesitamos lo básico? Lo necesitamos ahora más que nunca, porque vean dónde estamos. Vean lo que está ocurriendo en nuestra sociedad.

Herbert Armstrong solía hablar del colapso total de la familia, la familia tradicional, como una amenaza mayor para nuestra sociedad que una bomba de hidrógeno. Tenía razón. Quizá la destrucción vaya más lento y no sea tan visible, de golpe, como cuando estalla una bomba. Pero, en las últimas generaciones, puede estar seguro de que, ha estado estallando una bomba, espiritualmente. Y se puede ver, se pueden ver los frutos de ello con sólo ver lo retorcido y distorsionado que se ha vuelto nuestro pensamiento, y lo trastocadas que están las instituciones de la familia y el matrimonio. Hablaremos más de ello tras la pausa; y, veremos algunos ejemplos de hombres reales en la Biblia, ejemplos maravillosos que todos nuestros hombres, y nuestros jóvenes en particular, deberían mirar.

Por ahora, sólo les volveré a recomendar Masculinidad bíblica [disponible en inglés]. Solicite su ejemplar gratuito hoy mismo. Tiene 250 páginas. Y no tiene ningún costo ni compromiso. Y de paso, asegúrese de suscribirse a la revista la Trompeta.

En mi programa, mi programa diario, Trumpet Daily, hemos hablando bastante sobre la inteligencia artificial en los últimos programas. Puede acceder a ellos en trumpetdaily.com, o puede solicitar el libro y una suscripción gratuita a la revista entrando también en laTrompeta.es. Volveremos enseguida.

Gerald Flurry:

Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen el curso de tus caminos”. Y si miran los versículos anteriores, verán que Dios dice que los líderes serán quitados. Son quitados porque carecen de esa familia sólida y tradicional que les enseñe a ser líderes. Las personas no se convierten en líderes por casualidad. Es necesario enseñarles, y no hay mejor maestra de liderazgo en este mundo que la familia: la familia tradicional y sólida, no una familia al revés, que es lo que Isaías profetizó que habría aquí en este tiempo del fin.

Stephen Flurry:

Esto nos lleva al año 2004. Se puede ver que los estudios han cambiado un poco con el paso de los años. Pero esa es La Llave de David de hace más de 20 años. Mi padre vuelve a repasar Isaías capítulo 3.

Y si vemos el versículo 12, dice: “Los opresores de mi pueblo”, él leyó esto, pero lo leeremos de nuevo: “son muchachos”. Son niños quienes los oprimen. Son una carga para la sociedad. Dice: “Y mujeres se enseñorearon de él”. ¡Y Dios afirma que esto es una maldición! ¡Los hombres ni se mencionan! Han sido quitados, como lo dicen los primeros versículos del capítulo. Se han ido. Están ausentes. La ausencia del padre es una maldición.

“Sólo un 60% afirmó tener un padre presente de forma constante”. Eso es lo más cerca de la solución que llega el artículo del New York Post. Es la desintegración familiar lo que provoca este malestar generalizado entre los hombres.

Escuchen de nuevo a mi padre. Esto es de 2007. Clip 5.

Gerald Flurry:

La mayor bendición de la vida proviene de un núcleo familiar fuerte. Y, a la inversa, se podría decir que la mayor maldición proviene de un núcleo familiar débil. Y así, la mayor bendición y la mayor maldición que enfrentamos giran en torno a la familia. Ahora, esto es lo que enseña Malaquías 4 y versículo 6, y es, sin duda, de uno de los versículos más profundos de toda la Biblia.

“Él”, un hombre, “hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición”. “Maldición” podría leerse como “la” maldición. Pero en cualquier caso, significa “destrucción total”. Una mala familia lleva a la destrucción total. ¿Entendemos lo grave que es?

Y la palabra “tierra” en ese contexto significa en realidad “habitantes de una región”, por lo que se refiere a los habitantes de la Tierra. Y, si no estructuramos bien la familia, esta se desintegrará y acabará impidiendo la supervivencia del propio ser humano.

Stephen Flurry:

Así de grave es esto. Por cierto, el tema de ese programa era “La paternidad”. Qué importante es, si Dios la creó. Dios creó al hombre y a la mujer desde el principio. Dios estableció los roles en la familia. Se exponen específicamente en Efesios 5 y otros pasajes similares. Dios da muchos detalles, pero hemos rechazado esa instrucción, esas enseñanzas. Las Escrituras dicen que Dios nos las dio. Las Escrituras han sido inspiradas por Dios. ¡Fueron entregadas a la humanidad por inspiración divina, por Dios Mismo!

En 1 Timoteo 3 y versículo 4, se habla de… bueno, primero, mi padre habló de esa profecía de Malaquías 4, versículos 5 y 6, donde habla de un Elías del tiempo del fin. Aparecerá en los últimos días y hará que los corazones de los hijos se vuelvan hacia sus padres. ¡Y luego los padres, sus corazones, hacia sus hijos! Un hombre de familia, un constructor de familia, un hombre de verdad, fuerte, poderoso, con autoridad, un maestro. Un experto, alguien versado en la ley de Dios. Ese era Herbert W. Armstrong. Falleció en 1986. Pero vean el mensaje que difundió por todo el mundo y los millones de personas a las que llegó. Miren toda la gente que veía sus programas y seguía su obra. Dios actuaba a través de aquel hombre.

En 1 Timoteo 3:4 se habla de los líderes, líderes de la Iglesia, que Dios designa. Y de los líderes de la Iglesia dice “que gobierne bien su casa”, es decir, su familia, “que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad”. Así que, ahí hay disciplina. Allí hay instrucción. Hay liderazgo, hay orientación, hay amor, hay todas esas cosas.

Qué importante es el papel del padre, volviendo al tema que trató mi padre en ese programa de 2007. Vean lo que dice en el siguiente clip. Clip 6.

Gerald Flurry:

¿Son los padres, como los hemos conocido y querido, algo obsoleto? ¿Por qué afirmarían algo así tales personas? ¿Ya los padres no son esenciales para el bienestar de los hijos? Y les digo que eso es totalmente contrario, totalmente contrario a lo que Dios les enseña en la Biblia, y hace que esa afirmación sea la más perjudicial para el bienestar de cualquier familia o nación; y me atrevería a decir que esa afirmación y esa enseñanza son una amenaza mayor para la humanidad que la bomba nuclear o las armas de destrucción masiva. ¿Qué hay de malo en esa afirmación de que “los padres ya no son esenciales para el bienestar de los hijos”? Ahora bien, si se analiza nuestra sociedad actual, habría que reconocer que, en muchos aspectos, la situación de la familia es bastante lamentable.

Stephen Flurry:

Allí se refería a un artículo que se publicó en ese entonces, en 2007, cuando dio ese programa, que concluyó que, bueno, hemos hecho nuestra investigación y los padres no son realmente esenciales. No son necesarios para el crecimiento y el desarrollo de los hijos. ¡Eso es pura y simple locura! Sin duda, no es bíblico. Eso no es volver a lo básico, desde luego que no.

Vean Hechos 11. Hace poco vimos este ejemplo en una de mis clases aquí, en el Armstrong College. Sólo una breve referencia a cómo Dios describe a este hombre llamado Bernabé, quien fue fundamental para que el apóstol Pablo siguiera adelante y para infundir ánimo a la incipiente Iglesia del Nuevo Testamento, que no quería confiar en Pablo debido a su pasado nefasto. ¡Era un asesino! Perseguía a los cristianos. Y Bernabé, cuyo nombre significa “consolación; hijo de consolación”, como se puede ver en Hechos 4. En el versículo 23 dice: “Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor”. Dice: “Porque era”, refiriéndose a Bernabé, en el versículo 24, “varón bueno”. Era un hombre bueno. Era un hombre masculino. Era un líder, al igual que Pablo, que Pedro y que Jesucristo.

Pero vean cómo este mundo representa a esas personas, en especial a Cristo, en todos los cuadros famosos y en todas las estatuas que se han hecho de Él, presentándolo como una figura afeminada. Ese no es el Jesucristo de los evangelios.

Cuando se adentra en esas obras, lee la historia de los Hechos, analiza los antecedentes de Pablo y sus viajes, y los de Bernabé y todos los ayudantes con quienes trabajó, eran todos hombres fuertes. No había ningún “malestar” en la Iglesia de Dios, no en lo que respecta a los líderes de la Iglesia en el primer siglo.

Los Salmos dicen: “Por [el Eterno] son ordenados los pasos del hombre”. Debe dirigir sus pasos de acuerdo con lo que Dios ordena en la Santa Biblia.

Este libro será un emocionante punto de partida para su estudio. Lo revisé durante uno de los clips: en realidad tiene 338 páginas. Y lo ofrecemos gratis. Sin costo ni compromiso; contáctenos hoy mismo y le enviaremos un ejemplar gratuito. Puede acceder a la versión en línea [en inglés] en nuestra página web: thetrumpet.com, donde también puede pedir su propio ejemplar impreso. Y no olvide suscribirse a la revista la Trompeta.

Es todo el tiempo para programa de hoy. Gracias por acompañarnos. Nos vemos en la próxima vez.

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