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¿El fin de la realeza británica?

MEGA/GC IMAGES

¿El fin de la realeza británica?

¿Cuánto tiempo pasará para que Gran Bretaña ponga fin a su monarquía, envuelta en escándalos? 

La familia real británica se enfrenta a su peor crisis en generaciones.

La avalancha de escándalos que rodearon la muerte de la princesa Diana en 1997, la salida del príncipe Harry en 2020 y las acusaciones de racismo de Meghan Markle en 2021 no han ayudado a la popularidad de la realeza. La mayoría de los adolescentes y jóvenes adultos británicos ya creen que la Corona no tiene ninguna utilidad. El apoyo que aún recibe la monarquía se debe en gran medida a los buenos recuerdos de la difunta reina Isabel ii; su sucesor, el rey Carlos iii, no es ni de lejos tan querido. Y el vergonzoso comportamiento de su segundo hijo, Andrés Mountbatten-Windsor, el antiguo príncipe Andrés, duque de York, está empeorando aún más las cosas.

¿Abolirá Gran Bretaña su monarquía?

Escándalo real

Desde hace años, el público sabe que Andrés era amigo íntimo del difunto Jeffrey Epstein y de su cómplice Ghislaine Maxwell. Epstein confesó haber mantenido relaciones sexuales con una joven de 17 años y fue acusado, con pruebas creíbles, de atroces violaciones de menores, aparentemente de cientos de niñas de hasta tan sólo 14 años. Manipuló, coaccionó, trasladó y violó a una niña tras otra durante décadas. Iba constantemente acompañado de adolescentes tanto en público como en privado. Su principal jet privado llevaba el apodo de un personaje de una novela erótica que es violada repetidamente por un pedófilo. En un mundo de gente malvada, Jeffrey Epstein era un monstruo.

Epstein fue finalmente “detenido” y se declaró culpable de incitación a la prostitución y de tráfico de menores en 2008, y recibió una pena escandalosamente leve y breve.

Y el príncipe Andrés, representante de la corona británica, fue su amigo durante todo ese tiempo.

En 2011, salieron a la luz fotos de Andrés y Epstein paseando juntos por Central Park. Surgieron acusaciones de que Andrés había mantenido relaciones sexuales con menores, incluida “Jane Doe 102”, y se vio obligado a dimitir como enviado comercial del Reino Unido. En 2014, “Jane Doe 102” reveló su nombre: Virginia Giuffre. Al año siguiente, se hicieron públicos los documentos judiciales y la acusación se convirtió en noticia mundial. En una entrevista televisiva de 2019, Andrés afirmó de forma poco creíble que había ido a Nueva York, había dado ese paseo con Epstein y se había alojado en su casa, precisamente para poner fin a la amistad. En 2021, Giuffre presentó una demanda civil y, al año siguiente, Andrés llegó a un acuerdo extrajudicial sin admitir su culpabilidad, y fue despojado de sus títulos militares y patrocinios reales.

Las repercusiones dentro de la familia real continuaron incluso más allá de esos años de vergüenza. La atormentada vida de Virginia Giuffre terminó, al parecer por su propia mano, en 2025. Su autobiografía, publicada póstumamente, afirmaba que Andrés había mantenido relaciones sexuales con ella en Londres, Nueva York y en la “isla de los pedófilos” de Epstein, en las Islas Vírgenes de Estados Unidos, cuando él tenía cuarenta y tantos años y ella diecisiete.

Posteriormente, el rey Carlos iii despojó a su hermano de todos sus títulos reales, pero el escándalo continúa. Aunque las denuncias de ella, por no mencionar otras acusaciones que le habían valido a este hombre los apodos de “Randy Andy” y “príncipe fiestero” en la prensa británica, no se habían demostrado de forma concluyente ante los tribunales, el Departamento de Justicia de EE UU hizo públicos documentos sobre Epstein que muestran que Andrés mantuvo un estrecho contacto por correo electrónico con él incluso después de que supuestamente dejara de hablarle en 2010.

Andrés siguió eludiendo a la justicia hasta este año, cuando, el 19 de febrero, la policía local lo detuvo durante unas 11 horas, lo interrogó y lo puso en libertad. Sigue siendo objeto de una investigación por haber compartido presuntamente de forma ilegal información comercial del Gobierno con Epstein.

Independientemente de lo que suceda después, el hecho de que el hermano del rey fuera detenido bajo sospecha de haber facilitado información secreta a un violador de menores —sobre cuya relación cercana mintió— constituye uno de los momentos más vergonzosos en siglos de historia de la realeza.

Reacción pública

Ningún miembro de la realeza británica de alto rango ha sido detenido en casi 400 años. El último miembro de la realeza de alto rango en ser detenido fue el rey Carlos i, quien fue decapitado en 1649. La opinión pública se había vuelto tan enérgicamente en contra del rey Carlos i que, a partir de entonces, Gran Bretaña sustituyó la monarquía por una república durante 11 años. Por muchas razones, entre las que destaca el comportamiento vergonzoso y aparentemente delictivo de la familia real, a algunos les gustaría que esta historia se repitiera bajo el reinado del rey Carlos iii.

Los datos de las encuestas recopilados por el estudio British Social Attitudes el año pasado revelaron que el 15% de los encuestados apoyaba explícitamente la abolición de la monarquía, frente a solo el 3% en 1983. La mayor parte del apoyo a la familia real proviene de las personas de mayor edad. Entre los británicos de entre 16 y 34 años, el 60% se mostraba a favor de sustituir al monarca por un jefe de Estado elegido. Los escándalos de la realeza harán que esta cifra aumente.

Richard Burgon, miembro del Partido Laborista británico, quiere comenzar con una investigación independiente sobre lo que sabía la familia real acerca de los vínculos de Andrés con Epstein y concluir con un “debate nacional serio sobre la abolición de la monarquía”. La confianza pública en la monarquía se ha desplomado.

El comentarista británico Piers Morgan afirmó que este escándalo podría acabar con la familia real. “Se trata del hermano del rey, que sigue siendo el octavo en la línea de sucesión al trono”, declaró en Fox and Friends. “Por lo tanto, esto podría ser el punto de inflexión de un escándalo gigantesco que representa, en mi opinión, una amenaza existencial para la propia monarquía. Es así de grave. (…) Nunca he visto una amenaza mayor para el futuro de la monarquía que la que se está desarrollando en estos momentos” (19 de febrero).

Legisladores de Australia, Canadá, Nueva Zelanda y el Reino Unido han expresado su apoyo a la exclusión de Andrés de la línea de sucesión. Sin embargo, esto requeriría cambios legislativos complejos en los 15 reinos de la Mancomunidad, lo que abriría un debate sobre el papel de la propia monarquía.

“Carlos es plenamente consciente de que cualquier señal de interferencia resultaría enormemente perjudicial”, declaró a Radar una fuente cercana al palacio. “Desde su punto de vista, el único curso de acción responsable es apoyar a las autoridades y permitir que la investigación avance sin obstáculos”.

¿Es este realmente “el único curso de acción responsable” que debe seguir el rey? Es de suponer que él sabe si su hermano es inocente o culpable, así que ¿no debería ser él quien tome la iniciativa para garantizar que se haga justicia? Hasta ahora, la actitud de no intervención de Carlos ha hecho que Andrés parezca culpable de delitos graves y que la familia real resulte demasiado permisiva y débil para hacerles frente. Como jefe de Estado de Gran Bretaña, el rey Carlos debería tomar la iniciativa a la hora de condenar los delitos de Epstein y de investigar hasta qué punto estuvo involucrado su hermano.

“En una Gran Bretaña mayoritariamente laica y atea, existe un fuerte componente de lo sagrado en esta relación entre el pueblo y la Corona”, escribió la periodista británica Melanie Phillips tras la muerte de la reina Isabel en 2022. “El monarca en Gran Bretaña está consagrado a un Rey superior. En la coronación, que tendrá lugar el año que viene, Carlos será ungido. El juramento que prestará no será ante el pueblo, sino ante Dios. Por eso su deber de servir al pueblo es inquebrantable. Y por eso el monarca es una fuerza unificadora y fusiona al pueblo en una nación unida”.

Hasta ahora, el rey Carlos no ha cumplido su juramento ante Dios de servir al pueblo británico procurando que los traficantes sexuales sean llevados ante la justicia, ya sean de su propia familia o no. Esa es una de las principales razones por las que Gran Bretaña se ha dividido tanto en cuanto a si la Corona cumple o no una función útil en la Gran Bretaña actual.

Monarquía antigua

La familia real británica es la monarquía hereditaria más antigua del mundo que ha perdurado ininterrumpidamente, con un linaje que se remonta a milenios. La idea de que los británicos puedan abolirla resulta impactante.

Convertir el Reino Unido en una república parece aún menos probable cuando se sabe, como sabían algunos monarcas y otros británicos del pasado, que esta línea real se remonta en realidad al rey David de Israel. La Biblia hace hincapié en la historia de Dios con Israel antes y durante su época como monarquía. Relata que el reino se dividió en el Reino de Israel y el Reino de Judá. Relata que cada uno de estos reinos fue destruido y que el rey en el poder fue destronado.

Sin embargo, también registra una promesa de Dios a David: “Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente” (2 Samuel 7:16). Dios repitió esta promesa al profeta Jeremías, quien vio caer el segundo de esos dos reinos en manos de invasores y a casi toda la línea real ser ejecutada.

“Porque así ha dicho [el Eterno]: No faltará a David varón que se siente sobre el trono de la casa de Israel”.

Hoy en día sólo hay 26 dinastías soberanas activas en el mundo, y sólo dos de ellas tienen historias que se remontan a la época del rey Sedequías: el trono de Gran Bretaña y el trono del Japón Imperial. La Biblia especifica además que el trono de David tendría tres  transferencias antes del regreso del Mesías (Ezequiel 21:27; versión King James). Sólo el trono de Gran Bretaña tiene una historia de 3.000 años con tres transferencias.

La primera trasferencia ocurrió en el año 569 a. C., cuando Jeremías trasladó el trono de David de Jerusalén a la colina de Tara, en Irlanda. La segunda sucedió en el año 513 d. C., cuando Fergus el Grande trasladó el trono a Escocia. La tercera fue en 1296, cuando Eduardo i lo llevó a Inglaterra.

Los ingleses casi abolieron este trono en 1649, cuando ejecutaron al rey Carlos i, pero Dios intervino para restaurar a su hijo, Carlos ii, en el trono porque Él había prometido que a David nunca le faltaría varón para gobernar sobre Israel. Un descendiente de David, hasta e incluyendo a Jesucristo en Su Segunda Venida, gobernará siempre a los descendientes del patriarca Israel (Jacob).

La increíble historia de cómo se preservó ese trono está registrada en la historia bíblica y secular, y se explica en Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía, de Herbert W. Armstrong. ¡Nada hará que su Biblia y la historia cobren vida como ese libro!

La reina Victoria sabía que descendía directamente del rey David, al igual que su hijo, el rey Eduardo vii. Una de las nietas de Victoria, la condesa Alice de Athlone, fue patrona principal de la Federación Mundial Británico-Israelita hasta su fallecimiento en 1981. Sin embargo, la actual generación de la realeza británica nunca habla de su herencia bíblica —si es que aún cree en ella— y no está proporcionando a su reino ningún tipo de liderazgo moral.

Un nuevo trono

En su libro de 2018 El nuevo trono de David, mi padre, el redactor jefe de la Trompeta, Gerald Flurry, escribe que el trono de Gran Bretaña estaba condenado al desastre y ¡ya no es el trono de David!

El nuevo trono de David se centra en Ezequiel 21:27, donde Dios profetizó: “Lo transferiré, lo transferiré, lo transferiré, y no será más…” [traducción nuestra de la versión King James]. Muchas personas, entre ellas los miembros de la Federación Mundial Británico-Israelita, creen que esto significa que el trono ya no será derrocado una vez que llegue a Inglaterra, pero eso no es lo que dice la Biblia. “No será más” no significa que “no será más transferido”, sino más bien que el trono sería ¡borrado!

¿Cómo es eso posible? ¿Cómo puede Dios borrar y destruir ese trono en Gran Bretaña y aun así cumplir Su promesa a David?

¡Dios ha establecido un nuevo trono de David! Cuando Jesucristo regrese, tomará posesión de un trono procedente del linaje de David. Ese trono no reinará sobre Gran Bretaña, sino sobre la Iglesia de Dios. Esta es la única forma en que Dios puede establecer un nuevo trono en Jerusalén sin derrocar el trono de Gran Bretaña por cuarta vez. Para comprender esta profecía, debe solicitar su ejemplar gratuito de El nuevo trono de David.

Los escándalos en la familia real británica han marcado el fin de aquel antiguo trono de David. Mi padre ha dicho que la profecía de Oseas 3:4, según la cual “muchos días estarán los hijos de Israel sin rey”, no se refería al pasado, sino a la Gran Tribulación venidera que Jesucristo profetizó. Estos días ya se están cumpliendo, ya que Dios acabó con el antiguo trono hace varios años.

“Cuando Dios dio la revelación sobre la nueva piedra el 16 de enero de 2017, la familia real de Gran Bretaña fue sustituida como familia real del trono de David”, escribió mi padre. “Esa fue una señal de cosas terribles por venir sobre Gran Bretaña, como también un marcado descenso de Estados Unidos y Judá. También fue un indicio de que vamos a ver un rápido declive en la familia real de Gran Bretaña casi inmediatamente después de este cambio”.

Cuando se escribieron esas palabras, la reina Isabel ii aún vivía y, aparte del escándalo del príncipe Andrés, la peor publicidad de la monarquía tenía que ver principalmente con el príncipe Harry y su esposa, que se comportaban como niños mimados, y con el príncipe William, que colaboraba con una estrella del pop para normalizar los problemas de salud mental. Hoy en día, la situación es mucho peor. El hermano del rey fue detenido por, al parecer, haber facilitado información clasificada a un pederasta, y al parecer él mismo cometió un delito de abuso sexual infantil. Aún no sabemos qué ocurrió ni quién estaba al corriente, pero una institución que tuvo su origen con el rey David y Dios se ha convertido en una fuente de vergüenza y maldad.

El nuevo trono de David dice: “¡Dios quiere enterrar lo que está sucediendo con ese trono en Gran Bretaña hoy! ¡Él no quiere tener nada que ver con ese trono otra vez!”. El enfoque de Dios ya se ha cambiado hacia el nuevo trono.

EL NUEVO TRONO DE DAVID

Un cambio dramático sobre cómo Dios está manejando este trono muestra cuán pronto ¡Jesucristo mismo estará sentándose en éste!