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El comienzo infinitesimal de la Obra mundial de Dios

El comienzo infinitesimal de la Obra mundial de Dios

Aprecie las lecciones que Herbert W. Armstrong aprendió al comienzo de la era de Filadelfia.

Transcripción de La Llave de David

Herbert W. Armstrong:

Y ahora, me gustaría que todos los demás que al menos se consideren parte de la Iglesia Eugene, que es la Iglesia madre de la Era de Filadelfia, se pongan de pie, por favor. Creo que la mayoría debería estar en un mismo lugar. No estoy seguro de que esten sentados así. ¡Cuánto hemos crecido a lo largo de los años! Saben, esta Iglesia original aquí en Eugene, hace 50 años, creció a un ritmo del 30% anual durante 35 años.

Stephen Flurry:

Ese es el educador y teólogo del siglo XX Herbert W. Armstrong, hablando en 1983. Era el 50º aniversario del lugar de nacimiento de la era de Filadelfia de la verdadera Iglesia de Dios. Y estaba recordando los pequeños comienzos de la Iglesia. Y fue aquí mismo, en Eugene, Oregón, donde todo comenzó para la era de Filadelfia.

Él estaba hablando en 1983, 50 años después, recordando el pasado. Y Herbert Armstrong murió en 1986. Así que ahora estamos muchos años más adelante —casi un siglo, si nos remontamos a 1933—, a un siglo de distancia del lugar de nacimiento de la era de Filadelfia.

Quisiera llamar su atención sobre la publicación que vamos a destacar hoy: La verdadera historia de la verdadera Iglesia de Dios, escrita por mi padre. Les da el panorama, la gran panorámica de la historia de la Iglesia, que se remonta hasta su establecimiento por Jesucristo y los primeros apóstoles allí en el libro de Hechos. Si no tienen ese libro en su biblioteca, asegúrense de llamar hoy a nuestros operadores y solicitar su ejemplar gratuito.

Quiero reproducir un clip más de aquel sermón de aniversario que Herbert Armstrong dio en 1983.

Herbert W. Armstrong:

Bueno, hoy estamos celebrando no sólo el 50º aniversario de la Iglesia local de Eugene, que fue la primera Iglesia de la era de Filadelfia. En ese entonces yo todavía estaba trabajando y predicando en las Iglesias de Sardis, allá en el valle de Willamette, cerca de Jefferson, y en una pequeña escuela rural en Beaver, por aquella zona. Pero Dios comenzó a revelar nueva verdad que los demás no conocían. Y descubrí que aquellas personas eran humildes y sinceras, y guardaban los Sábados de Dios, tenían la verdad de la ley de Dios, tenían el nombre correcto: la Iglesia de Dios. Eran gente sincera. Pero creían que lo sabían todo y no aceptaban ningún conocimiento nuevo que contuviera la Biblia y que ellos no hubieran visto. Por eso, no crecieron con nosotros.

Stephen Flurry:

Esas personas, que pertenecían a la era de Sardis de la Iglesia de Dios (la quinta era de la verdadera Iglesia), rechazaron la nueva verdad, la nueva revelación. Al final, rechazaron a Herbert W. Armstrong, y él se vio obligado a seguir adelante prácticamente solo. Y aquí es donde comenzaron aquellas primeras campañas.

En su autobiografía, dice: “Si los hombres nos pagan un salario…”. En aquel tiempo él trabajaba para la Conferencia de Oregón con un pequeño salario de 3 dólares por semana y llevaba a cabo algunas campañas con ministros de Sardis. Y eso no dio muchos frutos. Y dice: “Aun siendo tan poco, sólo 3 dólares por semana, ahora vemos que debemos predicar sólo lo que los hombres nos ordenan predicar”.

Entonces hubo una gran disputa. No entraré en todos los detalles. Pero la Conferencia de Oregón básicamente le dijo al Sr. Armstrong: tiene que predicar, o, enseñar así esta doctrina. Y él dijo: eso no es bíblico. Eso llevó a esta disputa, a esta división. Y el Sr. Armstrong finalmente dijo: ¿Saben qué?, vamos a rechazar ese salario de 3 dólares. Lo habló con su esposa. Y se limitó a confiar únicamente en Dios. Todo eso pasó, creo que a inicios del otoño o a finales del verano de 1933.

Dice en la Autobiografía: “Dios nos había preparado para depender únicamente de Él mediante muchas respuestas milagrosas a la oración. Por lo tanto, sabíamos con perfecta fe que Dios supliría nuestra necesidad”. Y cualquiera que esté familiarizado con la obra de Herbert Armstrong recordará que su programa de televisión fue uno de los más populares; fue el más popular de la década de 1980. Y luego su revista La Pura Verdad llegó a 8 millones de personas, u hogares, en todo el mundo. Y en ninguno, ya sea el programa El Mundo de Mañana o La Pura Verdad, jamás pidió dinero. ¡Simplemente daba gratis la verdad de Dios! Y confiaba en que Dios proveería, y Dios ciertamente lo hizo.

Pero cuando escribe sobre este período crucial de 1933, dice que fue un “punto de inflexión” para la Obra de Dios, para la Iglesia de Dios. “Esta fue la encrucijada: la prueba final, decisiva y crucial, antes de que el Cristo viviente comenzara a abrir las puertas de la comunicación masiva, por las que la Obra de Dios por fin pudo cobrar vida después de siglos de letargo, y salir con gran poder a todo el mundo, preparando el camino para el regreso de Cristo a la Tierra como gobernante sobre todas las naciones”. La Iglesia de Dios cobró vida en ese momento: 1933.

Si vemos la era anterior de la Iglesia de Dios, la era de Sardis, Apocalipsis 3 la describe como “muerta”. No había vida allí. Rechazaron la revelación. Rechazaron al Elías de Dios del tiempo del fin. Y sin embargo, aquí fue donde nació la era de Filadelfia de la Iglesia de Dios.

El Sr. Armstrong solía caminar por aquí. Hablaré un poco más de eso en un momento. Está la escuela Firbutte, que solía estar justo aquí a mi izquierda, donde él realizó campañas. Su primera congregación estuvo en esa escuela, así como en la escuela Jean, que estaba a unos 5 kilómetros más adelante de aquí. Y es una historia increíble. Aquí es donde comenzó, de forma pequeña. Fue un comienzo como de grano de mostaza, pero qué prueba tan crucial fue para él separarse por completo de la Conferencia de Oregón, y seguir adelante solo con Dios, tratando de agradar únicamente a Dios.

Vamos a Apocalipsis 3. Él menciona “puertas abiertas”. Y Dios comenzó a “abrir” puertas desde muy temprano. Quienes están familiarizados con su obra saben que a mediados de la década de 1980 había llegado a ser esta épica obra mundial. Pero fue desde muy temprano que esas puertas comenzaron a abrirse.

Observen lo que dice acerca de la era de Filadelfia de la Iglesia de Dios.

Bueno, permítame retroceder y leer una cita más. Dice: “En aquel entonces no me di cuenta plenamente de que este era un punto de inflexión crucial en la historia de la Iglesia de Dios. Lo que en realidad estaba sucediendo, aunque no lo entendimos en ese momento, era que una nueva era estaba amaneciendo en la historia de la Iglesia de Dios”. La Iglesia estaba transitando hacia una nueva era: la era de Filadelfia. Y Dios dice acerca de esa era en Apocalipsis 3:7: “Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre”.

Dice en el versículo 8: “Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre”, o mi autoridad, mi gobierno. Herbert Armstrong guardó la Palabra de Dios. Observó los mandamientos de Dios. Se sometió a la autoridad de Dios. Y porque hizo eso, porque dependió únicamente de Dios, Dios le abrió puertas espectaculares a él y a la Obra.

Mi padre dice en su folleto La Llave de David: “Una puerta abierta siempre es sinónimo de la predicación de un mensaje”. Dios abre las puertas para que podamos llevar el mensaje de Dios al mundo. Pero, si Dios lo hace a través de seres humanos, siempre, siempre va a comenzar de forma muy pequeña: un comienzo como de “grano de mostaza”. Y el Sr. Armstrong escribe acerca de eso en la Autobiografía.

Dice en la Autobiografía: “¡La conversión [en 1927] había desinflado el ego y reemplazado la seguridad en mí mismo con la confianza que es la fe en Dios!”. Dice: “Y esta crisis” (la de 1933), “fue el punto de inflexión cuando mi esposa y yo, en la práctica, comenzamos realmente a depender sólo de Dios, ¡ya no de nosotros mismos ni de los hombres!”.

Si conoce su conversión —no me desviaré mucho aquí—, él tenía mucha confianza en sí mismo. Confiaba en sí mismo. Y cuando se convirtió a la verdad, Dios le mostró cómo poner su confianza en Dios. Y luego, llegamos a —eso fue en 1926 y 1927, su conversión a la verdad cuando fue bautizado—, pero después nos adelantamos unos años hasta 1933, y pensemos en las valiosas lecciones que está aprendiendo: poner total confianza en Dios, poner total confianza en que Dios provea para la Obra. Esto es lo que hizo que Herbert Armstrong, su ministerio y la Obra de Dios fueran tan absolutamente singulares. No hubo ninguna otra obra como esa en el siglo XX. Y, por supuesto, hemos trabajado muy arduamente en la Iglesia de Dios de Filadelfia para seguir sus pasos: para levantar las ruinas, como dice en Amós 9, y continuar con este mismo modelo, poniendo nuestra confianza y dependencia, en Dios solo.

Mencioné el camino aquí. En 1933, cuando tuvo estas campañas evangelistas aquí en esta zona, se hospedaba en la granja Fisher, que está a unos 5 o 6 kilómetros en esa dirección. Y tuvo una campaña aquí a mi izquierda, a sólo unos cientos de metros, en la escuela Firbutte, que ya no existe. Y luego la escuela Jean, que está a 6 kilómetros de aquí. Y sólo queda parte de ella en pie.

Pero, en fin, un día va camino a una de estas campañas, estas campañas bíblicas, y hay un hombre que lo “aborda”, como dice en la Autobiografía. Y básicamente le dice: No va a llegar muy lejos, Sr. Armstrong, no va a llegar muy lejos. “No llegará lejos”, dijo. “Usted está predicando la verdad pura de la Biblia”. Imagínese eso: un hombre diciéndole que no le va a ir muy bien porque se basa demasiado de la Biblia. Usted sólo está dando la verdad pura de la Biblia.

“Eso ofende a las personas”, dijo. “La Biblia es como una espada aguda de dos filos. Corta; reprende, corrige, censura; ¡la gente no va a apoyar ese tipo de predicación! No llegará lejos”. Aquel intercambio ocurrió aquí en 1933, en este camino. 1933. Y no sé cómo se llama ese individuo, pero ¿en qué terminó? Porque cuando vemos lo que sucedió con la vida del Sr. Armstrong, su ministerio y dónde terminó en 1986 antes de morir, ¡es increíble, frutos asombrosos por todas partes! Jesús dijo que juzgáramos por los frutos.

El Sr. Armstrong escribió: “Pero yo no dependía del apoyo de la gente. Si la gente me pagaba, tendría que servir a la gente. ¡Si iba a servir a Dios, tendría que buscar únicamente en Dios mi sustento!”. Y luego dice esto: “Por supuesto que Dios obra a través de instrumentos humanos. Pero yo tenía que depender de Dios para que pusiera en el corazón de las personas el apoyar el tipo de predicación que obedece Isaías 58:1”. Que apoya el tipo de predicación que obedece ese versículo de Isaías 58. ¿Qué dice ese versículo? Bueno, se los voy a leer.

Dice: “Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado”. ¡Hay que clamar a voz en cuello, hay que ser valiente y audaz, y hay que mostrarle a Su pueblo sus pecados, sus transgresiones! Y el Sr. Armstrong tuvo el valor de hacerlo. Vino con ese mensaje. Y estaba motivado por amor, el amor de Dios. Mira, ve ahí y advierte a las naciones. ¿Advertirles de qué? Bueno, regresamos a la causa y el efecto. Regresamos al libro de Deuteronomio, a lo que dice acerca de las bendiciones y las maldiciones: que seremos bendecidos por la obediencia y maldecidos por la desobediencia.

Y por eso, el Sr. Armstrong estaba ahí dando la alarma, diciendo: Miren, las maldiciones comenzarán a manifestarse, aunque este país ha sido fabulosamente bendecido por siglos. Mírenlo hoy, si comparan incluso el Estados Unidos de 1933 con cómo es hoy, incluso en esta región, se están cumpliendo muchas maldiciones. ¿Qué diría hoy el Sr. Armstrong, si estuviera aquí transmitiendo, si estuviera en la televisión hoy? Estaría obedeciendo el mandato de Isaías 58:1. Estaría hablando de la ley de Dios. Estaría hablando de las consecuencias del pecado. Estaría hablando de la causa y el efecto.

Primera de Juan 3 y versículo 4; esto es el Nuevo Testamento. Dios dice: “el pecado es infracción de la ley”. La infracción de la ley de DIOS. Eso es el pecado. Transgrede la ley santa, perfecta y justa de Dios. Y por eso, tenemos que salir y proclamar esa advertencia. Esto es lo que nuestros pecados nos están haciendo. Así que hay un llamado al arrepentimiento incorporado en el mensaje de Dios, la verdad de Dios, el evangelio de Dios.

Mateo 24:14 habla de proclamar el evangelio como testimonio. Piense en esa palabra por un momento. ¿Por qué como “testimonio”? Bueno, porque la mayoría de la gente no va a responder a la advertencia. Pero Dios dice: Mira, de todos modos obedece Isaías 58:1. Y entonces me aseguraré de que vengan suficientes personas a apoyar la Obra. El Sr. Armstrong dijo a menudo que la razón principal de tener tantos miembros de la Iglesia de Dios Universal como los que había a mediados de la década de 1980 eran las necesidades de la Obra: personas que llegaban primero como colaboradores, y después como miembros. Y luego volcaban su corazón en la Obra, en apoyar la Obra de Dios.

Volviendo a este versículo de Isaías 58:1. Esto es lo que mi padre dice al respecto en su folleto sobre Isaías. Él dice: “La obra principal de la Iglesia de Dios es proclamar los pecados de Israel. (…) Debemos mostrarle a la casa de Jacob sus pecados”. Dice: “Cuando Dios dice: anuncia a ‘mi pueblo su rebelión’, Él está hablando ante todo a [la] Iglesia”, a la Iglesia de Dios. Más adelante dice: “Todo lo que estamos… haciendo”, para esos críticos que se quejan o critican la Obra de la Iglesia de Dios —bueno, es demasiado negativo, es demasiado duro—, mi padre dice que todo lo que estamos haciendo es obedecer el mandato de Isaías 58:1. Si ven a los falsos profetas de hoy, y hay muchos, ellos se oponen a la ley de Dios. ¡Luchan contra la ley de Dios! No obedecen el mandato de Isaías 58:1. Predican, como dice la Biblia que lo harían, cosas halagüeñas.

Lean el final de 2 Timoteo 4, o lean lo que dice todo ese capítulo acerca de que viene un tiempo en que la gente se va a apartar de la verdad y, en cambio, va a abrazar fábulas, narrativas falsas, falsedad, hipocresía. Hay mucho de eso incluso en la religión. Dios dice: obedezcan el mandato.

Vean cómo la gente, en algunos casos, rechaza desafiantemente la verdad de la Biblia. Tan pronto como uno menciona la Biblia, la rechazan automáticamente. No es para nuestro tiempo, razonan muchos. O, si van a la iglesia, es un evangelio para sentirse bien. Todo está bien. Todo va mejorando. No está mejorando. La moralidad está empeorando mucho. Y si están observando los acontecimientos mundiales como Jesús dijo que deberíamos hacerlo, entonces ven esto. ¡Y debería perturbarles! Debería ser alarmante. Debería serlo.

Observen lo que dijo el profeta Isaías en el capítulo 3, versículo 9: “La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; porque como Sodoma publican su pecado”, dice, “no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque amontonaron mal para sí”. En muchos casos, hoy nos enorgullecemos de nuestros pecados. Declaramos nuestros pecados. Esparcimos inmundicia por todo el mundo. Y debido a la tecnología, se propaga muy rápido.

Allá en 1933, este camino del que hablé, el Sr. Armstrong caminaba por todas partes: caminaba 4, 5, 6 kilómetros hasta una serie de conferencias bíblicas públicas, caminaba otros 5 kilómetros hasta la siguiente reunión en una escuela con, en algunos casos, 18 o 19 personas. Comenzó de la forma más pequeña, pero, al mismo tiempo, eran tiempos diferentes. No teníamos toda la tecnología que tenemos hoy.

El Sr. Armstrong solía hablar de la paradoja de nuestro tiempo. Hemos tenido estos increíbles avances modernos en la tecnología, pero miren hacia dónde vamos en lo que respecta a la moralidad. Debería ser alarmante. Y si miran la Biblia, si miran lo que Moisés, les dijo a los israelitas de antaño: Miren, si van por ese camino, si tratan de congraciarse con el mundo que los rodea, si comienzan a involucrarse en todos estos pecados, esta idolatría, ¡les acarreará maldiciones! ¡Les acarreará la esclavitud! Así que, más les vale estar alerta cuando se desvíen del camino.

El Sr. Armstrong escribió esto. Esto no es de la Autobiografía. Si no tienen su autobiografía, por cierto, con gusto les enviaremos un ejemplar gratuito, y también La verdadera historia de la verdadera Iglesia de Dios.

De hecho, esto proviene de una carta a los colaboradores de 1967, en la que el Sr. Armstrong dijo: “Dios comenzó a intervenir en los asuntos mundiales”, está hablando del período de 1933 a 1934. Dice: “de la manera más pequeña al principio, con esta transmisión de El Mundo de Mañana y la revista La Pura Verdad”. Dice: “Esta intervención está preparando el camino para la venida de Cristo”. Jesucristo está a punto de regresar. Y nos dice en Mateo 24 y Lucas 21 lo que sucederá justo antes de Su regreso a la Tierra, y no es bueno. Sólo les daré una idea general de esos capítulos. Léalos ustedes mismos. Abran sus Biblias. Vean lo que dice. ¡Examínenlo todo!

Dice aquí: “Está restaurando el conocimiento de que el pecado es la infracción de la ley de Dios”. Y cita 1 Juan 3:4, que mencioné antes. “¡Está, mediante una predicación de amor, mostrándole a la gente sus pecados!”. Aquí, de nuevo, vuelve a Isaías 58:1, obedeciendo ese mandamiento. Dice aquí: “¡Está dejando en claro qué es el pecado! ¡Está alzando su voz como trompeta, y clamando, a voz en cuello, con poder amplificado! Está cumpliendo Isaías 58:1”. Así que está hablando de lo que comenzó en 1933 y 1934 aquí mismo, esta cuna de la era de Filadelfia: el lugar de nacimiento, la “Iglesia Madre”, como la llamó el Sr. Armstrong en aquel clip que pusimos.

Finalmente dice: “Muy pronto, ahora, Dios va a intervenir en los asuntos mundiales, justo antes de la Venida de Cristo, enviando sobre los pecadores del mundo las plagas del ‘Día del Señor”. Ese no es un mensaje popular. ¿Por qué tanta gente respaldaría ese tipo de mensaje y de hecho lo apoyaría? ¡Porque Herbert Armstrong dependía únicamente de Dios! Estaba obedeciendo el mandato de Isaías 58:1. Confiaba en que Dios proveería para la Obra, de modo que el mensaje pudiera difundirse.

Dice finalmente, hablando del Día del Señor: “¡Ese es un tiempo de la ira de Dios contra el mal, mencionado en más de 30 profecías diferentes, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento! ¡La Venida de Cristo ha de ocurrir como el clímax de este ‘Día del Señor’!”. Y por eso, en última instancia, hay un buen final, porque resulta en el regreso de Jesucristo a la Tierra, y el establecimiento del Reino de Dios en la Tierra con su sede, su sede terrenal, en Jerusalén. ¡Es asombroso! Pero ¿qué sucede justo antes de eso? Está la Gran Tribulación y luego el Día del Señor.

Regresamos al lugar de nacimiento de la era de Filadelfia de la Iglesia de Dios. Estamos justo aquí. Aquí comenzó todo. El programa El Mundo de Mañana, que millones de personas seguían para el final del ministerio de Herbert Armstrong, comenzó en octubre de 1933 con una oferta gratuita. El Sr. Armstrong salió al aire por la radio por sólo 15 minutos cada domingo por la mañana. Y el gerente de la estación quedó algo sorprendido de que hubiera tanta respuesta. Y por eso, le ofrecieron al Sr. Armstrong un programa semanal de 30 minutos. Creo que eran 2 o 2,50 dólares por semana. Y ni siquiera tenían el dinero para eso. Pero el Sr. Armstrong lo aceptó en fe. Y luego, el mes después de que eso comenzara, está la revista La Pura Verdad que el Sr. Armstrong imprimió en, bueno, en la granja Fisher, a sólo unos pocos kilómetros de aquí también.

Una historia bastante asombrosa. La primera Pura Verdad, la primera transmisión de radio producidas aquí mismo. El primer miembro de la Iglesia de Dios Universal, como describe el Sr. Armstrong en la Autobiografía, salió de la granja Fisher: Margaret Fisher, ¡el primer miembro! Las primeras congregaciones, aquí mismo en esta zona. La primera Pura Verdad. Bastante asombroso.

También es asombroso cuando nos detenemos a pensar en lo que ha pasado desde entonces. Conocemos el crecimiento milagroso de la Obra durante el ministerio del Sr. Armstrong. Pero ahora, gran parte del país ha descendido a este abismo inmoral. Pero incluso conociendo la historia de la sexta era de la Iglesia de Dios y lo que sucedió tras la muerte del Sr. Armstrong, y cómo Satanás el diablo persiguió a esa Iglesia para borrar esa historia. En este caso, literalmente hay un embalse que construyeron aquí en 1942, sólo unos pocos años después de que esta cuna prosperara y creciera y se abrieran las puertas. Y luego está este embalse que prácticamente inunda toda esta zona. La escuela Firbutte fue derribada, y básicamente está bajo el agua desde entonces. Sólo queda un poco de la escuela Jean. Incluso el individuo que trabajó tan arduamente para destruir la Obra después de la muerte del Sr. Armstrong, dijo que tenía el “deber cristiano” de mantener El misterio de los siglos, el libro final del Sr. Armstrong, el “deber cristiano” de mantenerlo fuera de circulación. Él se mudó aquí, a sólo unos pocos kilómetros de distancia, hace 2 o 3 años. La historia: mucha gente ha tratado de enterrarla. Y es porque el diablo la odia; odia los pequeños comienzos y el hecho de que la verdad de Dios, que la Iglesia de Dios, la sexta era de la Iglesia de Dios, comenzó aquí mismo en este lugar.

Para saber más sobre La verdadera historia de la verdadera Iglesia de Dios, llame hoy a nuestros operadores y solicite ese libro de mi padre: La verdadera historia de la verdadera Iglesia de Dios. Y también mencioné la Autobiografía. Si no tiene un ejemplar de ese libro, con gusto se lo enviaremos también.

Pueden ir a nuestro sitio web, laTrompeta.es, para acceder a todas nuestras publicaciones en línea. Y, claro, si desean seguir algunos de los otros videos que hemos producido, tenemos el programa de televisión La Llave de David, el La Vida y Enseñanzas, y luego el Trumpet Daily (en inglés) en nuestro sitio web: theTrumpet.com.

Gracias por acompañarnos en el programa de hoy, y esperamos volver a verlos la próxima vez.