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NICHOLAS KAMM/AFP/Getty Images

¿El Chamberlain de Estados Unidos?

La Casa Blanca está bien con que Irán tome control del Oriente Medio y desarrolle armas nucleares. Todos, vamos a sufrir las consecuencias.

Muchas personas comparan la política exterior del presidente Barack Obama hacia Irán con el enfoque de Neville Chamberlain hacia Adolfo Hitler antes de la Segunda Guerra Mundial. Pero esta comparación es deficiente.

Cuando Chamberlain visitó a Múnich en 1938, Adolfo Hitler no poseía misiles balísticos intercontinentales, ni un programa de armas nucleares a punto de detonar su primera bomba. El régimen Nazi era despiadado y osado, pero tuvo que perseguir sus ambiciones genocidas por el camino largo y difícil, con tropas, tanques y cámaras de gas. El día de hoy los mullas de Irán comparten ambiciones como las de Hitler, pero ellos están a punto de obtener armas nucleares y tienen la capacidad de cometer genocidio instantáneo. ¡Esto aumenta los riesgos infinitamente!

Considere también esto: el error fatal de la política exterior de Neville Chamberlain fue del método, mientras que el problema con la de Barack Obama es de la propia intención.

El primer ministro británico subestimó la maldad de Hitler y sobrevaluó el papel de la diplomacia para oponérsele. A pesar de todos sus fracasos obvios, Chamberlain pública y sinceramente se opuso a Hitler e hizo un intento genuino por detener a Alemania Nazi. Chamberlain finalmente vio su error, y esto lo deprimió. Cuando renunció a su cargo como primer ministro, se quedó en el gobierno para ayudar a Winston Churchill a ejecutar la guerra en contra de Hitler.

El día de hoy, sobre el tema de Irán, la pregunta sobre la intención de Barack Obama es ambigua, por no decir menos. Nos encontramos en su séptimo año como presidente, y aún no hay indicaciones serias de que a él le preocupe el afán de Irán por conseguir armas nucleares. Desde que el Sr. Obama asumió el cargo en enero de 2009, el control de Irán sobre el Oriente Medio se ha intensificado, su presencia estratégica en la región ha crecido, y hoy está más cerca que nunca de convertirse en un poder nuclear.

Es imposible creer que el líder de la nación más poderosa del mundo pudiera involuntariamente o por ignorancia no tener clara su postura sobre uno de los asuntos más importantes de política exterior de esta era. La ambigüedad del Sr. Obama es intencional. ¿Pero por qué quisiera él ocultar sus puntos de vista sobre Irán?

Existe una respuesta lógica que está apoyada por una montaña de pruebas enorme y siempre creciente.

Preservación del régimen

Desde el comienzo, el Sr. Obama ha ejercido una política de preservación del régimen de Irán. Estados Unidos ha tenido múltiples oportunidades para debilitar a los mullas de Irán, de potencialmente derrocar al gobierno Islámico radical, incluso de menoscabar la presencia estratégica de Irán en el Oriente Medio. La administración de Obama ha ignorado o rechazado cada tal posibilidad.

Tome el caso de la política exterior esquizofrénica de Estados Unidos durante la “primavera árabe”. La Casa Blanca apoyó fervientemente a la mayoría de los levantamientos “democráticos” que se extendieron por el norte de África y Oriente Medio. Proporcionó apoyo decisivo a los manifestantes que derrocaron a Hosni Mubarak en Egipto y a Muamar el Gadafi en Libia, y respaldó el cambio de régimen en Túnez y Argelia. Pero cuando más de 1 millón de manifestantes en contra del gobierno [de los mullas en Irán] manifestaron en masa en las calles de Teherán en 2009, Estados Unidos permaneció en silencio.

Muchos observadores se encontraban desconcertados. ¿Por qué la administración de Obama apoya fuertemente la “democracia” en Egipto, Libia, Túnez y Argelia, pero luego permanece visiblemente mudo con Irán? El Movimiento Verde de Irán le presentó a Estados Unidos y a Occidente la mayor oportunidad tal vez, desde la Revolución Islámica de Irán, para socavar y potencialmente derrocar un archienemigo déspota de Occidente, el estado patrocinador número uno del terrorismo global. Por supuesto que reconfigurar al Oriente Medio, con el vacío de la salida de Irán habría sido un gran reto; pero el no tener ahí presente al régimen Islámico radical, beligerante y antioccidental oponiéndose al proceso, habría mejorado significativamente las probabilidades de que la región llegara a ser mucho más amigable y más estable.

¿Por qué el Presidente de Estados Unidos habrá rechazado tal oportunidad histórica?

El dominio regional de Irán

El Oriente Medio es complicado, repleto de etnias rivales, con una contienda de 1.400 años entre musulmanes, de disputas fronterizas y múltiples grupos terroristas y organizaciones subversivas. Ninguna decisión es simple; todas tienen consecuencias negativas. Ningún estadista ni gobierno occidental puede navegar en la región perfectamente por mucho tiempo. Aun así, ninguna nación occidental contemporánea ha venido caminando tan consistentemente por el lado equivocado en el Oriente Medio, como Estados Unidos lo ha hecho estos últimos seis años.

Virtualmente toda decisión o acción en política exterior que la administración de Obama ha hecho, él ha envalentonado a Irán y otros regímenes y organizaciones Islámicas radicales. Debido a las políticas de este gobierno, Irán ha expandido su influencia en Irak, Siria, Yemen y Líbano. Lo que es más, EE UU ha ofendido, aislado y debilitado a los adversarios regionales de Irán. Ha dañado irreparablemente sus relaciones con Israel, haciendo más aislada y vulnerable que nunca a la única nación democrática de la región, y la verdaderamente amistosa con Occidente. La política exterior de este presidente también ha debilitado la posición estratégica de países árabes más moderados como Arabia Saudí y las naciones del Golfo.

El desastre en Irak no fue enteramente algo que el Sr. Obama hizo. Su predecesor fue quien derrocó a Saddam Hussein y preparó la mesa para que Irán tomara el control, como Trompeta a menudo ha informado desde 2003. Sin embargo, el actual presidente ha acelerado el proceso. La reducción masiva de las fuerzas estadounidenses en Irak antes de su reelección en 2012, creó un vacío de poder que el Estado Islámico, al Qaeda y otros grupos radicales llenaron rápidamente. Mientras el Estado Islámico desmenuzaba a Irak de manera horrible, la administración de Obama buscaba la ayuda de Teherán. En la actualidad, Irán dirige ataques aéreos en contra de los terroristas del Estado Islámico en Irak (junto con aviones de Estados Unidos); Irán entrena a las milicias chiitas de Irak, e incluso a algunos oficiales iraquíes; y sus generales dirigen tropas iraquíes y envía ayuda y armas a Irak. Irak había sido el mayor contrapeso en contra de Irán. Actualmente Irán, con la aprobación de Estados Unidos, ¡controla a Irak y lo está usando para expandir su imperio islámico radical!

La prensa internacional apenas informa que Irak se ha convertido en un sátrapa de Irán. Pero Irak regresará a los titulares, la próxima vez como un representante clave de Irán en su guerra contra Occidente.

Dominación en Siria

Siria, vecino de Irak, está entrando en su quinto año de conflicto sangriento. El número de muertes está llegando a 200.000. Muchos miles más han sido heridos o se quedaron sin hogar y están tratando de huir a Jordania y Turquía. Aunque su país se está desintegrando (con grandes extensiones ahora controladas por el Estado Islámico, las fuerzas kurdas y las fuerzas de oposición), el hombre fuerte de Siria, Basar Assad, permanece en el poder.

A lo largo de la guerra en Siria, Estados Unidos se ha negado a enfrentar a Assad o, más importante aún, a los jefes de Assad en Irán. En febrero de 2012, al comienzo del segundo período de Obama, la secretaria de estado Hillary Clinton tranquilizó públicamente a Assad diciendo: “La intervención militar se ha descartado absolutamente”. Seis meses más tarde, en medio de una indignación enorme internacional sobre la despiadada conducta de Assad, Estados Unidos hizo unos gestos simbólicos de dureza. Dijo que el uso de armas químicas por el régimen de Assad representaría una “línea roja” que, si la cruzaba, significaría que la intervención militar ya no sería “absolutamente descartada”.

Después, Assad cruzó la línea roja, una y otra vez. Estados Unidos respondió amenazando con una intervención militar “increíblemente pequeña y limitada”. Hoy, el mundo todavía está esperando esa increíblemente pequeña y limitada intervención. Lo que es peor, Estados Unidos se encuentra descargando sobre Europa la responsabilidad de resolver la crisis en Siria; y sobre el presidente Vladimir Putin de Rusia, ¡el mismo hombre que le ha suministrado a los Assad entrenadores militares y armas por décadas!

Irán se ha beneficiado enormemente de la guerra en Siria y de la inacción de la administración de Obama. Assad necesita el dinero de Irán, combatientes y armas, y ha entregado su poder e influencia a los mullas de Irán. La presencia de Irán en Siria, especialmente a través de Hezbolá, es más fuerte que nunca; la asociación de Irán con Estados Unidos para luchar contra el Estado Islámico le ha dado una mayor legitimidad política, y ha realzado su presencia militar y estratégica en Siria.

Irán, Irak y Siria forman una masa continental gigante que se extiende desde Pakistán hasta el Mediterráneo. Yemen se encuentra al sur, estratégicamente situado en el grupo de la Península Árabe. En febrero, los rebeldes seguidores de Abdel Malek al Hutí derrocaron al gobierno pro Estados Unidos en Yemen, y tomaron el control del país. Los hutíes están apoyados por Irán y están significativamente influenciados por los mullas de Irán. ¡Y sorprendentemente, Estados Unidos apoyó y aprobó la toma de control de los hutíes!

En enero, el Wall Street Journal reveló que unos “oficiales de Estados Unidos [estaban] comunicándose con combatientes hutíes, principalmente a través de intermediarios, han revelado oficiales [de la Casa Blanca] y comandantes [rebeldes], para promover una transición política estable mientras los hutíes ganan más poder…” (29 de enero). Así que en vez de resolver cómo defender a un gobierno pro Occidental, la administración de Obama se pasó las semanas previas a su deposición, hablando con la organización radical islámica pro-Irán que estaba procurando derrocar al presidente de Yemen, Abed Rabo Mansour Hadi.

En Yemen, así como en Irak y Siria, las acciones de la Casa Blanca de Obama, avanzaron los intereses de Irán, lastimaron los de países Árabes más moderados, los del estado judío ¡y los de Occidente!

Defendiendo a Irán nuclear

La conducta de Occidente en el curso de las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán es una vergüenza. Por años, Teherán ha enviado a sus políticos viajando por todo el planeta, a participar en discusiones “serias” sobre el programa nuclear de Irán, mientras que sus científicos se quedaban en casa trabajando en la bomba. El Occidente ha estado negociando con Irán desde 1996. Durante ese tiempo, Teherán de hecho ha suspendido su programa una sola vez, en 2003, justo después que Estados Unidos invadiera a Irak.

Barack Obama ha enunciado un buen número de discursos duros contra Irán. Incluso ha habido algunas acciones aparentemente fuertes. En 2010, por ejemplo, él firmó unas sanciones que de hecho comenzaron a lastimar la economía de Irán. Cada vez que era acusado de ser muy suave con Irán, el presidente citaba esto como prueba de su dureza. Pero él no estaba siendo honesto, de hecho él se había opuesto a las sanciones; éstas fueron llevadas a cabo porque el Senado de Estados Unidos votó por ellas 99-0 y el Presidente fue obligado a firmarlas como ley.

Más tarde, el presidente Obama diluyó estas sanciones. En la conferencia nuclear en Ginebra en noviembre de 2013, basado en la promesa de Irán de suspender (no terminar, solo congelar) partes de su programa nuclear, Barack Obama, sin consultar al Congreso ni a sus socios Europeos, estuvo de acuerdo en disminuir las sanciones económicas.

En ese momento, había poca duda de que las sanciones de Occidente sí estuvieran funcionando. Las exportaciones de petróleo iraní habían caído a casi un 75 por ciento durante el año anterior, costándole al país entre $4 y 8 mil millones al mes. (Los ingresos del petróleo representan la mitad del gasto del gobierno). La moneda de Irán, el rial, había perdido dos tercios de su valor contra el dólar de Estados Unidos. La inflación se había disparado a más del 40 por ciento. Los precios de la comida y el combustible se habían disparado. El público se resentía más, y la presión sobre el régimen estaba aumentando. Con un poco más de tiempo, existía una buena posibilidad de que las sanciones habrían paralizado al régimen.

En Ginebra, todo lo que Barack Obama tenía que hacer era, no hacer nada. Y con eso, el mayor estado del mundo partidario del terrorismo, probablemente habría caído en graves problemas. Él no tenía que hacer ni un disparo. No hay nada más fácil que no hacer nada. Como mínimo, un Irán seriamente lisiado, habría permitido que Estados Unidos y Occidente entraran en las siguientes etapas de negociación en una posición de fuerza verdadera. Con la sobrevivencia del régimen en juego, habría habido muchas más probabilidades de que los mullas de Irán hicieran concesiones reales.

En vez de eso, el presidente de Estados Unidos rescató al régimen islámico radical una vez más, en el último momento. Él forjó un acuerdo que aflojó las sanciones e inyectó de $7 a 8 mil millones por mes en la economía de Irán. A cambio él no recibió nada más que promesas huecas. El acuerdo de Ginebra no restringió a Irán. En realidad apoyó el derecho de Irán a las armas nucleares. De hecho, respaldó al régimen radical islámico mismo.

Al igual que en Siria, Estados Unidos también ha invitado a Rusia a desempeñar una función principal en las negociaciones nucleares con Irán. En 2010, propuso que Irán mandara su uranio enriquecido a Rusia. Esta es la misma Rusia que le ayudó a Teherán a establecer un programa nuclear, y hasta le ayudó a construir varias de sus instalaciones nucleares. Junto con China, Rusia ha sido el principal defensor del programa nuclear de Irán, aplastando varias resoluciones de las Naciones Unidas durante años. ¿Por qué darle a Vladimir Putin influencia clave en negociaciones con Irán, especialmente cuando Putin está socavando los intereses de Estados Unidos por todo el mundo y está en el proceso de invadir el oriente de Europa?

Esto tiene sentido solo si Estados Unidos estuviera de acuerdo con que Irán controle al Oriente Medio, y adquiera armas nucleares.

Hoy esto no es un secreto. Todo mundo ha estado hablando sobre esto por meses. ¡La administración de Obama está bien con que Irán desarrolle su programa de armas nucleares!

En marzo, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu habló ante el Congreso de Estados Unidos y expuso, lógica y dramáticamente, el peligro extremo de las negociaciones del Sr. Obama con Irán sobre su programa nuclear. En ese discurso, escribió Melanie Phillips, “lo que Netanyahu hizo fue trazar exactamente con quién se está alineando Obama ahora y en contra de quién está” (Jerusalem Post, 5 de marzo). El Sr. Netanyahu le mostró al mundo que Barack Obama, por lo menos en el tema del afán de Irán por conseguir armas nucleares, se encuentra más del lado de los mullas de Irán que del lado del estado judío, de los países árabes moderados, ¡y de Occidente!

La ideología pro-islámica del Sr. Obama

En uno de sus primeros discursos, el presidente Obama dijo: “Si países como Irán están dispuestos a aflojar su puño, encontrarán una mano extendida de parte de nosotros”. Suena racional y generoso, pero detrás de ese comentario existe un sentimiento peligroso.

El Sr. Obama le ha dicho al New York Times que el llamado a la oración de los musulmanes es “uno de los sonidos más bonitos en la Tierra al atardecer”. Ante la ONU en 2012, él dijo: “El futuro no debe pertenecerle a aquellos que calumnian al profeta del Islam”. El primer discurso importante del Sr. Obama sobre la política exterior, dicho en El Cairo en junio de 2009, tenía la intención de abrazar al mundo musulmán, más que nada. A menudo, sus comentarios más fuertes después de una atrocidad del Estado Islámico o de un ataque del Islam radical contra Occidente, han sido de defender la reputación del Islam y advertir a Occidente contra reaccionar exageradamente. Repetidamente él y sus voceros se han contorsionado para evitar llamar a los terroristas, terroristas y a los islamistas, islamistas y a sus víctimas cristianas y judías, cristianos y judíos.

Este febrero, unos oficiales afiliados a la Hermandad Musulmana fueron invitados a la Casa Blanca a una reunión con el Presidente. Se sabe que algunos de los amigos más cercanos del Presidente y de los líderes de alto rango en el gobierno, simpatizan con las creencias radicales musulmanas, como la destrucción de Israel.

Mientras más uno investiga, más puede uno ver qué tan bien se alinean los puntos de vista del Sr. Obama sobre Estados Unidos, Israel y el Occidente con los de los mullas de Irán. Más de una persona ha explorado las raíces de los puntos de vista del Sr. Obama sobre Estados Unidos y el estado judío, rastreándolos hasta su crianza anti colonialista, su educación socialista y su infame círculo de amigos. El columnista del Washington Times Jeffrey Kuhner escribió que el Presidente es un izquierdista “tradicional que cree que el poder de Estados Unidos debe ser refrenado, no mejorado. Lo que es más importante, él es un relativista cultural. Está convencido de que Estados Unidos no es una fuerza singular para el bien del mundo, sino una nación imperialista y agresiva que debe ser castigada y humillada en el escenario mundial” (25 de julio de 2009).

Compare ese punto de vista sobre Estados Unidos con el punto de vista del líder supremo de Irán. El ayatolá Ali Jamenei rutinariamente se refiere a Estados Unidos como el “Gran Satanás”, y apoya el sentimiento popular árabe de “muerte a Estados Unidos”, y critica a Estados Unidos por, como él lo puso en un discurso en el 2006 que se transmitió por la televisión iraní, “su arrogancia, su vanidad y su deseo de controlar, y porque es el títere en las manos de los sionistas”.

La administración de Obama extiende su mano aun cuando el puño apretado de Irán y el Islam radical, repetidamente golpea a Occidente.

Acercamiento de Estados Unidos a Irán

Hoy es ampliamente conocido, que prácticamente desde el comienzo de la presidencia de Obama han estado ocurriendo pláticas informales y reuniones secretas, entre Estados Unidos y oficiales iraníes. A principios de este año, en un artículo publicado en Persia y traducido por el Washington Free Beacon, Mohammed Reza Naghdi, un comandante en los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, afirmó que los “estadounidenses nos están rogando por un acuerdo en la mesa de negociaciones”.

Muchos esperan que pronto sean anunciados importantes acuerdos de paz con Irán, ciertamente antes que Obama deje su cargo. Gente informada cercana al Presidente ha dicho que la primera ambición del Sr. Obama es asegurar la paz con Irán. Él quiere pasar a la historia como el presidente que resolvió la cuestión de Irán. “Este es su boleto al Monte Rushmore”, escribió Charles Krauthammer.

En realidad, asegurar “la paz” con Irán ha sido el principal objetivo de la política exterior de Obama desde el comienzo. En el primer año de su presidencia “hubo más reuniones en la [Casa Blanca] sobre Irán que las que hubo sobre Irak, Afganistán y China”, le dijo al New York times un alto funcionario de la administración de Obama en 2010. Esto sería genial si el Presidente estuviera discutiendo cómo alcanzar la paz poniéndole fin al programa nuclear de Irán, y a su hegemonía regional. Obviamente este no fue el caso.

“[Irán] fue en lo que pasamos la mayor parte del tiempo y de lo que menos hablamos en público”, declaró el oficial. ¿Por qué la Casa Blanca no revelaría lo que estaba pensando? Porque, como los eventos de los últimos seis años lo verifican, la administración estaba dispuesta desde el comienzo a conceder y permitir la dominación regional de Teherán y un programa nuclear a cambio de una gran reconciliación.

Por más de seis años, la Casa Blanca ha engañado al pueblo estadounidense y al mundo sobre sus verdaderas intenciones con Irán. Sólo en los últimos meses las personas están comenzando a darse cuenta de la pesadilla que el presidente de Estados Unidos ha ayudado a crear.

Desde el comienzo, Trompeta ha advertido sobre los peligrosos puntos de vista de la administración de Obama sobre Irán. El discurso del Presidente en 2009 en El Cairo fue especialmente revelador; produjo una respuesta potente y profética del jefe de redacción de Trompeta, Gerald Flurry. El artículo examinó cuidadosamente el discurso del Sr. Obama, y expuso su peligrosa afinidad con Irán.

“¡Irán es el rey del terror y hace que el Oriente Medio tiemble! ¡Pero el presidente Obama ni siquiera mencionó la palabra terrorista en su discurso!”, escribió el Sr. Flurry. Él advirtió que “¡Todo apunta a Irán, a Irán y a Irán! Sin embargo, nuestro presidente difícilmente habla acerca del brutal rey del terrorismo. Irán es el problema terrorista del Oriente Medio. El terrorismo comenzó con Irán, y es fortalecido por esa nación más que cualquier otra en el mundo. Irán es el problema con el que hay que lidiar, si alguna vez se va a solucionar algo en el Oriente Medio”.

¡El Sr. Flurry escribió esto en Agosto de 2009!

Otra advertencia de ese artículo resuena hoy poderosamente: “El discurso del presidente Obama es un gran punto decisivo en este mundo. Va a jugar un papel importante en el cumplimiento de profecías terribles de la Biblia”.

Casi seis años más tarde, estamos a punto de ser testigos de un importantísimo acuerdo de paz entre Irán y Occidente. ¡Hablar de tal acuerdo debería alarmar a muchas más personas de las que se han alarmado! Irán hoy es la nación islámica radical patrocinadora del terrorismo, que odia a Occidente y que busca su destrucción total; la cual es exactamente la misma que cuando Barack Obama llegó a ser presidente. La diferencia es que ahora tiene mayor poder sobre el Oriente Medio ¡y está más cerca de obtener armas nucleares!

Este es el peor momento posible para firmar un acuerdo con Irán. Un acuerdo de paz con Occidente ¡es exactamente lo que los mullas de Teherán necesitan para llegar a su meta!

Estados Unidos cree y espera asegurar la paz. Pero obtendrá lo contrario.

Guerra nuclear

Si no lo ha hecho todavía, por favor estudie Daniel 11:40-45. Contiene una importante profecía sobre Irán y el Islam radical.

Note que los eventos en Daniel 11 ocurren en el “tiempo del fin”. Al unir este pasaje con otras escrituras, este periodo de tiempo se revela como los años justo antes del regreso de Jesucristo que, cuando uno lo piensa detenidamente, hace que esta profecía sea extraordinaria y positiva. Esta profecía describe al “rey del sur” empujando contra un “rey del norte”. Como el Sr. Flurry lo explica, y los eventos lo verifican, el “rey del sur” aquí es Irán al mando del Islam radical. El “rey del norte” es un imperio Europeo guiado por Alemania.

Piense sobre lo que esta profecía significa en términos de relaciones internacionales, estratégica y territorialmente; este “rey del sur” debe tener una presencia poderosa y expansiva; también debe tener los medios para hostilizar severamente al “rey del norte”. Irán hoy controla el Mar Rojo y el Golfo Pérsico, tiene la atención y el apoyo de los terroristas islamistas radicales en todo el mundo, y está a punto de obtener armas nucleares. ¡Tiene suficientes herramientas en su arsenal con las cuales puede antagonizar a la gente!

Y notablemente, durante los últimos seis años, ¡Barack Obama ha llevado a Estados Unidos a apoyar eficazmente las ambiciones apocalípticas de este agresivo “rey del sur!”

Si estudia ese pasaje en Daniel, usted podrá ver que el empuje de Irán contra Europa incita una respuesta masiva de Alemania, y desata una cadena de eventos que culminan con el regreso de Jesucristo. Si usted piensa que un Irán nuclear es aterrador, debería estudiar lo que la Biblia dice sobre el imperio Europeo guiado por Alemania el cual enfrentará a Irán. Nuestro folleto gratuito El Rey del Sur, por Gerald Flurry, explica esto a fondo.

Al apoyar las ambiciones de Irán, la administración de Obama está ayudando efectivamente en el surgimiento de la entidad islámica radical, ¡la cual es el catalizador principal para empujar al mundo a una guerra nuclear! Esto es verdaderamente aterrador. El riesgo nuclear, al igual que la aceptación alarmante del Sr. Obama de un Irán nuclear imperialista, hace que la relación actual de Estados Unidos con Teherán sea más aterrador que el acercamiento de Gran Bretaña a Alemania Nazi, antes de la Segunda Guerra Mundial.

Está bien el ver al Sr. Obama como al Neville Chamberlain de Estados Unidos, pero solo si estamos preparados para imaginarnos a Chamberlain permitiéndole a Adolfo Hitler tener armas nucleares. Porque esto es exactamente lo que está sucediendo.