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(DOUG MILLS-POOL/GETTY IMAGES)

El candidato Biden: No se puede gobernar por orden ejecutiva ‘a menos que usted sea un dictador’

Una vez más, la izquierda radical acusa a sus oponentes de lo que ellos son culpables de hacer.

Durante sus dos primeras semanas Joe Biden ha firmado más órdenes ejecutivas que cualquier otro presidente. Él ha firmado la impresionante cantidad de 28 órdenes ejecutivas oficiales, sin contar otras acciones ejecutivas como las proclamaciones y los memorandos. 15 de los presidentes nunca firmaron tantas órdenes ejecutivas en todo su mandato. Franklin Roosevelt (un progresista radical en su época), tiene el récord histórico de órdenes ejecutivas, pero tardó casi un mes en firmar 28.

Y estas órdenes no se tratan de cuestiones administrativas gubernamentales menores. ¡Están diseñadas para drásticamente cambiar a Estados Unidos!

El impulso de Biden a firmar órdenes radicales es extremadamente hipócrita. A menos de tres semanas de las elecciones presidenciales, Biden dijo a abc News: “Tengo esta extraña noción: Somos una democracia. Algunos de mis amigos republicanos y algunos de mis amigos demócratas incluso dicen de vez en cuando: ‘Bueno, si no puedes conseguir los votos, vas a hacer algo por orden ejecutiva’. Hay [algunas] cosas que no se pueden hacer por orden ejecutiva, a menos que usted sea un dictador. Somos una democracia”.

El propio Biden le dijo a la nación que no se podía legislar mediante órdenes ejecutivas a menos que usted fuera un dictador. Luego se dio la vuelta y firmó más de 40 órdenes ejecutivas y otras acciones durante sus primeros 14 días en el cargo. El presidente Donald Trump sólo firmó 12 órdenes oficiales durante sus primeras dos semanas. Una vez más, ¡los izquierdistas radicales han acusado a sus oponentes de exactamente lo que ellos mismos son culpables de hacer!

Las acciones ejecutivas no son siempre inconstitucionales o dictatoriales. Existen para que un presidente pueda ordenar a los empleados del poder ejecutivo a ejecutar las leyes aprobadas por el Congreso. Pero las órdenes de Biden están promulgando nuevas leyes y políticas por decreto ejecutivo. Él está literalmente haciendo cosas que “no se pueden hacer por orden ejecutiva, a menos que usted sea un dictador”.

Durante su primera tarde en la Casa Blanca el 20 de enero, Biden restableció una orden ejecutiva de la era Obama que permitía a extranjeros ilegales permanecer en Estados Unidos si habían llegado aquí de niños. Ordenó a trabajadores que detuvieran la construcción de un muro fronterizo en la frontera entre Estados Unidos y México. Ordenó que se pusiera fin a la “aplicación dura y extrema de la ley de inmigración”, aun cuando una de sus funciones principales como presidente es ejercer las leyes (migratorias y de otros tipos) aprobadas por el pueblo a través de sus representantes en el Congreso. Pero los demócratas en el Congreso “no consiguen los votos”. No hay suficientes de ellos, y no hay suficientes votantes que quieran eliminar las fronteras nacionales de Estados Unidos. Así que se ha producido una conversación en el sentido de “por orden ejecutiva, vas a hacer algo”, y los demócratas que controlan la Casa Blanca están forzando la apertura de la frontera por orden ejecutiva.

Biden ha ordenado que el gobierno federal vuelva a colaborar con la Organización Mundial de la Salud, a pesar que esta institución globalista ayudó a China a encubrir los orígenes del covid-19. Ha ordenado al gobierno federal a reincorporarse en el Acuerdo de París, el cual obliga a Estados Unidos a enviarle dinero a los gobiernos socialistas y de estilo marxista del mundo. El Congreso no aprobó ninguna de estas medidas, y ambas activamente perjudican la soberanía nacional de Estados Unidos.

Biden también revocó unilateralmente el permiso para construir el oleoducto Keystone XL. Esta medida saboteó la búsqueda de la independencia energética de Estados Unidos, hizo que la nación dependa más en las naciones árabes para obtener petróleo y eliminó 11.000 puestos de trabajo bien pagados. También bloqueó la explotación de petróleo y gas en tierras y aguas federales. Dado que las tierras federales representan el 13% de la producción de gas natural del país, el Instituto Americano del Petróleo estima que esta “prohibición del fracking” [perforación hidráulica] provocará la pérdida de un millón de puestos de trabajo para 2022.

Biden también ordenó que el gobierno borrara el “Proyecto 1776” de la administración Trump. Éste informe se elaboró bajo la dirección del presidente del Hillsdale College, Larry Arnn, para devolver la honestidad a la enseñanza de la historia de Estados Unidos y mostrar a los niños que el hecho definitorio de la fundación de Estados Unidos no fue la maldad de la esclavitud (como han enseñado agresivamente los radicales de izquierda), sino el ideal de la libertad. También, revocó la prohibición para transexuales de enlistarse en el ejército y emitió una directiva para “combatir la discriminación” por motivos de orientación sexual o identidad de género.

Estas órdenes contundentes no sólo están haciendo que los estadounidenses regresen a como eran las cosas antes de la administración Trump o antes de la administración Obama. Éstas nos están sumergiendo en un futuro inmediato sin precedentes, tan radicalizado que debemos someternos a destruir nuestra propia economía, a ayudar a las naciones enemigas, a fingir que Estados Unidos se fundó en el odio y a fingir que un hombre es una mujer.

Llevamos dos semanas de un asalto radical a lo que Estados Unidos ha sido y es. ¿Y qué partes de nuestra historia son los objetivos a borrar? ¿Nuestras faltas y pecados verdaderos? Tenemos muchas faltas y pecados. Pero no, ¡esto es un asalto a lo que queda de la herencia bíblica de Estados Unidos! Es un intento para borrar lo que queda de la influencia de Dios en este país.

Joe Biden está ordenando ejecutivamente el camino para cumplir el objetivo de Barack Obama de “transformar fundamentalmente a Estados Unidos de Norteamérica”.

Mi padre escribió un sorprendente folleto en 2012 titulado Estados Unidos bajo ataque. Éste reveló que el jefe de Joe Biden, Barack Obama, fue inspirado por el mismo espíritu que ha dado poder a otros líderes que han destruido a sus propios pueblos, en particular el antiguo rey Antíoco Epífanes. Antíoco obtuvo el trono a través de la mentira. Luego traicionó al pueblo de Judá, que era su súbdito. Los masacró, profanó el templo de Jerusalén con un ídolo de sí mismo, e intentó transformar fundamentalmente al propio judaísmo.

En este folleto, mi padre especialmente apunta la atención al tipo de acciones ejecutivas dictatoriales que la administración Obama-Biden estaba promulgando. Él escribió:

Las mentes de las personas se están acondicionando a los mandatos ejecutivos, que están destinados principalmente a eludir la Constitución y el Congreso. Ese es el objetivo. Esto se está volviendo rápidamente en un gobierno de dictadura o de una tiranía.

Él destacó hechos preocupantes sobre un área en la que el gobierno de Obama forzó cambios mediante el uso de acciones ejecutivas: las restricciones inconstitucionales a las armas de fuego. Mientras tanto, Obama estaba armando fuertemente al Departamento de Seguridad Nacional y otras agencias ejecutivas.

“¿Por qué necesita el gobierno estar tan bien armado, pero no el pueblo?”, escribió mi padre. “Este gobierno está mostrando su tendencia cada vez más de imponer su voluntad sobre el público. Aprobó su plan de salud aunque la mayoría de la gente dijo que no lo quería, y ningún republicano votó por éste. También hizo todas sus decisiones a puerta cerrada diciendo, no se preocupen, nosotros nos encargaremos de todo... nosotros sabemos lo que es bueno para ustedes”.

¡Esta escalofriante afirmación llega al corazón de la cuestión!

Barack Obama, Joe Biden y todo el movimiento de la izquierda radial están secuestrando el gobierno federal con el propósito de a fuerza bruta “transformar fundamentalmente a Estados Unidos de Norteamérica”. Las acciones ejecutivas que hemos presenciado en las últimas dos semanas continúan justo donde Barack Obama lo dejó hace ocho años.

Obama era y es un tipo de Antíoco. Pero el presidente Trump es un tipo del rey Jeroboam ii, del cual la profecía bíblica dice que Dios utilizará para detener a los que están tratando de borrar a Estados Unidos. Dios lo va a usar para salvar a la nación, pero temporalmente. Pero muchas profecías bíblicas muestran que esta nación todavía caerá pronto ante los que la están debilitando desde dentro y los que la destruirán desde fuera. Entonces, ¿con qué propósito Dios está salvando temporalmente a Estados Unidos?

Les ruego que se tomen el tiempo de leer (o releer) Estados Unidos bajo ataque. Su mensaje no se trata sólo de los demócratas, y ni siquiera sólo de Estados Unidos. Su mensaje es algo que usted y yo necesitamos hacer rápido, ¡personalmente e individualmente! 


ESTADOS UNIDOS BAJO ATAQUE

¿Está usted preocupado sobre hacia dónde está dirigiendo el país la administración actual? ¿Y sobre si la nación puede o no sobrevivir los próximos cuatro años? La situación está peor de lo que usted piensa, y sólo existe una forma para solucionar este problema gigantesco.