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JOHN MACDOUGALL/AFP/Getty Images

El ataque en Berlín; ¿fue esto el 9-11 de Alemania?

Los alemanes están enfrentando una decisión entre quienes quieren ser, y quiénes necesitan ser.
¡Asombroso! Ahí lo tenemos. El horrible y desgarrador ataque terrorista que muchos esperaban en la capital de Alemania y que los enemigos de occidente, los islamistas radicales habían advertido que vendría. La pregunta ahora es, ¿qué efecto tendrá este ataque en Alemania y en Europa?

Solamente el tiempo lo dirá. Pero hay una razón para pensar que esto pudiera ser un punto de giro. Un analista dijo el martes en la mañana que éste bien pudiera ser el 9-11 de Alemania. Es fácil exagerar las cosas en momentos como este pero él podría estar en lo correcto. La cantidad de muertos no es tan alta pero el simbolismo, y más importantemente las consecuencias en Alemania y en Europa (e incluso en la comunidad internacional), pudieran ser similares.

El lunes, un hombre conduciendo un camión de carga lo lanzó contra una multitud en un tianguis navideño en Berlín, matando a 12 e hiriendo a 48. Este ataque se le añade a la larga lista de ataques terroristas de islamistas en Europa, una lista que incluye la matanza de Charlie Hebdo (12 muertos), los ataques en París de noviembre 2015 (130 muertos), las bombas en Bruselas (32 muertos), los ataques sexuales en Cologne (1.200 víctimas) la masacre de Nicea (84 muertes) el ataque con un hacha en Würzburg (cinco heridos) el ataque de Reutlingen (un muerto y dos heridos), la balacera en Munich (nueve muertos), y el ataque suicida en el festival de Ansbach (15 heridos). No obstante lo que sucedió en Berlín bien pudiera impactar a los alemanes más profundamente que estos otros ataques. ¿Pero por qué?

Por el momento hay tres razones porque: la fecha, el blanco, y la localidad.

La fecha del ataque este lunes fue menos de una semana antes de la Navidad, el cual es un festival que es considerado de una forma muy especial entre el pueblo alemán. Los alemanes tienen un amor especial ferviente por esta festividad. La tradición de Navidad está anclada en la antigua Babilonia pero ha sido perpetuada particularmente bien por los alemanes. Eso no fue simplemente un ataque contra un grupo de gente ni contra una comunidad ni siquiera contra una ciudad. Fue un ataque contra una tradición social profundamente cultural. Fue un ataque en lo que significa ser alemán (al menos en este tiempo del año). La página web Berlín-Enjoy.com (un blog popular para turistas) explicó que “durante los últimos meses del año Alemania es especialmente popular para los turistas por sus tianguis navideños. (…) El ambiente navideño en Alemania es diferente al de la mayoría de los otros países en el mundo. El pueblo alemán simplemente adora la Navidad y esto puede verse en las calles y en los centros comerciales e incluso en las atracciones turísticas”.

Visitando a en Alemania la semana pasada yo experimenté este singular y profundo afecto. El miércoles de la semana pasada yo quería cenar en un restorán con una amiga alemana pero nos fue imposible encontrar uno con una mesa disponible. Finalmente encontramos uno donde pudimos sentarnos rodeados de alemanes felices con gorros rojos abriendo regalos. “Los alemanes amamos la Navidad”, explicó mi anciana amiga alemana.

Actualmente este amor por la Navidad es quizás más cultural y social que espiritual o religioso. Sea como sea, la Navidad es obvia y distintivamente una creencia y práctica cristiana. Los terroristas islamistas radicales saben esto, lo cual indudablemente le añade a la “gloria” y éxito del ataque el lunes 19. Pero también muchos en el pueblo alemán ven en este ataque un asalto a la herencia cristiana de Alemania. En Alemania ya existe un movimiento creciente (especialmente en el sur tradicional y conservador) y en Europa para revivir y defender las raíces cristianas de Europa. Esta tendencia no es claramente obvia, dado que las iglesias en Europa no están exactamente repletas. Pero vea a los políticos y los partidos cuya popularidad está creciendo. Como François Fillon en Franciay Geert Wilders en los Países Bajos. Estos y muchos otros buscan revivir la herencia
cristiana de Europa.

Va a ser muy difícil para nosotros los extranjeros detectarlo pero el ataque del lunes pasado les hace claro a los alemanes que la cultura cristiana de Alemania, sus tradiciones cristianas, sus valores cristianos y su moralidad están bajo ataque. Naturalmente, la respuesta será que un creciente número de alemanes empezará a favorecer algún partido o político que ellos sientan que los defenderán mejor. (A propósito, ese político NO es Angela Merkel).

Ahora considere el blanco específico de este ataque. Una forma de medir el amor de los alemanes por la Navidad es el gran número de tianguis (comercio al aire libre) que aparecen por todos lados pueblos y aldeas y centro de ciudades por toda la nación en este tiempo del año. Estos varían pero muchos de estos tianguis navideños incluyen adornos navideños como iluminación, grandes árboles navideños, grupos musicales ambulantes, innumerables comerciantes con regalitos y adornos, y mucha comida y cerveza. Berlín-Enjoy.com dice que, “una de las mejores cosas que uno puede visitar en noviembre y diciembre son estos tianguis navideños. (…) También en la ciudad de Berlín uno puede visitar muchos de estos mercados navideños, y la mayoría de ellos incluso comienzan desde finales de noviembre”.

Algunos de estos mercados navideños son reconocidos internacionalmente. Hay turistas que viajan desde todo el mundo a Alemania en este tiempo del año para visitar precisamente esos mercados navideños. El mercado atacado este lunes (el Weihnachtsmarkt am Gedächtniskirche) es uno de los más populares de Berlín. Los guías turísticos lo ponen entre los cinco más populares del país (más de 2 millones de personas lo visitan anualmente). Éste no era un pequeño mercado en alguna aldea desconocida en Alemania del este. Para los que son de Estados Unidos, lo que sucedió en Berlín es similar a ver un camión de carga de 50 toneladas arrasando por la sexta avenida a todos los transeúntes y espectadores viendo el popular desfile de Macy’s del día de acción de gracias.

Tal cosa sería algo horrible y haría a millones de norteamericanos muy disgustados.

Después de este ataque es difícil imaginarse que la clientela no vaya a disminuir en otros mercados similares por toda Alemania. La gente que visita los mercados lo hará nerviosamente, viendo a los lados por un posible vehículo desbocado. Esto va a echar a perder el espíritu festivo y el ambiente nacional de Alemania. Robándoles la Navidad de esta manera va a impactar las mentes de muchos alemanes en una forma singular y personal.

Finalmente, considere la ubicación de este ataque: Berlín. Hay mucho que considerar aquí. Berlín es la capital de Alemania y en muchos aspectos la capital de Europa. Es la sede del Bundestag, de la mayoría del liderazgo político e intelectual de Alemania, y, desde luego, la persona más poderosa en Europa: Angela Merkel. Lo que pasó el lunes demuestra que el terrorismo islamista radical no está siendo detenido ni siquiera en la ciudad más importante de Europa. Uno puede estar seguro que este mensaje se va repetir una y otra vez.

Pero Berlín es más que solamente una capital nacional.

Berlín es la brillante ciudad sobre una colina de Alemania. Es un símbolo del progreso y los logros de una Alemania posterior a la guerra y ahora unificada. Berlín es un testamento brillante de la increíble transformación de Alemania después de su reunificación, y es una profecía (en los ojos de la élite alemana) del futuro de Alemania.

Durante la guerra fría, Berlín era una ciudad dividida y arruinada. Sin embargo, desde 1989 se ha vuelto una de las ciudades más vibrantes, opulentas, sofisticadas y liberales de Europa. Berlín es cosmopolita y multicultural. Es una ciudad con diversas culturas razas y religiones esparcidas. La revista Time en 2009 llamó a Berlín la capital “cool” de Europa.

Todo esto es importante dada la mentalidad y el espíritu detrás de la asombrosa transformación de Berlín. Esta ciudad fue creada por los liberales alemanes y ahora es el epicentro del liberalismo alemán. Para la clase y política e intelectual de Alemania la ciudad de Berlín encierra todo lo que significa una Alemania posterior a la unificación; es decir, su cultura, sus leyes, su ambiente, su fama y política. En otras palabras, es secular, sofisticada, tolerante, no prejuiciosa, de mente abierta, multicultural, y amistosa al medio ambiente.

Berlín es el hogar de los líderes y pioneros en Alemania; de la elite intelectual, de gente trabajando en los principales medios de comunicación, de miembros de los principales partidos políticos, de los principales periodistas de la nación, de profesores, de artistas y políticos. Y precisamente es desde Berlín que estos líderes liberales buscan transformar al resto del país a la imagen de Berlín. Desde Berlín ellos difunden su mensaje de tolerancia, multiculturalismo y secularismo al resto de la nación.

Este ataque en Berlín (una ciudad que supuestamente da testimonio a los innumerables beneficios de ser multicultural, progresiva y sofisticada) le ha dado un golpe significante al liberalismo alemán. Muchos alemanes ahora van a pasar la Navidad de 2016 pensando en este ataque y viendo más claramente que nunca antes cómo éste expone las profundas y peligrosas fallas del multiculturalismo, del secularismo, la tolerancia y la imparcialidad.

El tiempo lo dirá, pero éste podría ser un evento épico en el modo de pensar alemán posterior a la unificación. Este ataque podría marcar el momento en que Alemania dejó de marchar hacia ser una nación progresiva, secular y multicultural, pero que ahora empezó a moverse más rápidamente hacia sus raíces más nacionalistas,
conservadoras y tradicionales.

Actualmente Berlín es una ciudad en donde los sueños altruistas están chocando con la cruda realidad. Siendo imparciales (de mente abierta) y multiculturales puede ser maravilloso y revitalizante; hasta que un terrorista islamista secuestra un camión de carga y arrolla a gente inocente disfrutando de un tianguis navideño. Ser altruistas y darles la bienvenida a los emigrantes pudiera hacerlos sentir muy bien, hasta que los emigrantes empiezan a ondear banderas islámicas y a perseguir a sus hijas adolescentes.

Las duras realidades como el ataque del de Berlín van a forzar a los europeos a sustituir los valores de la posguerra con las necesidades humanas básicas. La tolerancia va ser reemplazada por el prejuicio; el multiculturalismo por el patriotismo; el espíritu de comunidad con una mayor determinación de auto preservación y beneficio personal.

Esta es la nueva realidad: los habitantes de Berlín, el pueblo alemán e inclusive los europeos en general, están enfrentando una decisión entre, quiénes quieren ser, y quiénes necesitan ser. El mensaje de Berlín es que, mientras muchos alemanes pudieran querer ser progresivos, imparciales y tolerantes, ellos necesitan ser más cínicos, y más duros ejerciendo la confrontación.

Tenga usted por seguro que esta es una tendencia que nos va a afectar a todos.

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