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ISTOCK.COM/CLAUDIOVALDES

El ataque al Día de Colón

Ocultando la verdadera plaga que afecta a la humanidad

La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, habló ante el Congreso Nacional de Indígenas Estadounidenses el 12 de octubre, anunciando la primera proclamación presidencial que declara la celebración del Día de los Pueblos Indígenas. Esta nueva fiesta federal cae el mismo lunes de octubre que el Día de Cristóbal Colón.

Harris dijo durante su discurso: “Desde 1934, cada octubre Estados Unidos reconoce el viaje de los exploradores europeos que desembarcaron por primera vez en las costas de las Américas. Pero esa no es toda la historia. Nunca ha sido toda la historia. Aquellos exploradores iniciaron una ola de destrucción de las naciones indígenas: perpetraron violencia, robaron tierras y propagaron enfermedades. (...) No debemos eludir este pasado vergonzoso y debemos hacer que salga a la luz y hacer todo lo posible para afrontar el impacto del pasado sobre las comunidades indígenas de hoy”.

El Día de Colón se está transformando en un día para pedir perdón por un supuesto racismo y genocidio. El LA Times publicó un artículo de opinión en el que afirma que Cristóbal Colón veía a las tribus indígenas bajo una luz anti-islámica, vinculando el Día de Colón con la islamofobia.

El cambio de nombre del Día de Colón por el de Día de los Pueblos Indígenas por parte de la izquierda radical es un escalón más en la revolución cultural comunista de Estados Unidos. ¿Cuál es el verdadero motivo de la anulación del Día de Colón?

Esto tiene menos que ver con Cristóbal Colón y más con atacar las verdades de la Biblia.

El ‘descubrimiento’ del Nuevo Mundo

Cristóbal Colón, nacido en Génova, Italia, en 1451, se trasladó a España en 1485. La primera vez que Colón navegó fue en su adolescencia, y viajó por todo el Mediterráneo, el Egeo y las costas de África. Colón tenía más de 30 años cuando concibió la idea de viajar a través del Atlántico. Su objetivo era encontrar un atajo hacia China y Japón, ya que las rutas hacia el este estaban dominadas por enemigos islámicos. Tras ser rechazado por Portugal, Génova y Venecia, Colón consiguió la aprobación de su viaje por parte de los reyes Fernando ii e Isabel de España en 1492.

En agosto de 1492, Colón partió de España a bordo de la Santa María, acompañado de otros dos barcos, la Pinta y la Niña. Tras un viaje de 36 días, el 12 de octubre, Colón desembarcó en las actuales Bahamas. Después, Colón y sus hombres recorrieron el resto del Caribe, entrando en contacto con los nativos que vivían en las islas. Poco se sabe del viaje debido a que no se registran relatos personales, salvo una carta que Colón escribió a la monarquía española, que ahora reside en el Archivo Vaticano.

Este es el día que se celebra como el Día de Colón. El viaje de la Santa María no fue el descubrimiento de las Américas, sino el redescubrimiento del continente. Leif Erikson, entre otros exploradores y culturas (algunos incluso antes de la vida de Jesucristo), ya había desembarcado en el Nuevo Mundo. Pero durante la Edad Media, cuando la Iglesia Católica Romana dominaba Europa, el conocimiento se había perdido. El Renacimiento y la Revolución Científica ayudaron a recuperar parte de ese conocimiento.

El viaje de la Santa María fue el momento que inició el movimiento de la civilización europea hacia el nuevo mundo. Colón redescubrió la presencia de las Américas justo cuando Europa ascendía como potencia mundial.

El Día de Colón fue creado por primera vez en 1892 por el presidente estadounidense Benjamin Harrison para ganarse a los votantes ítalo-americanos cuyas comunidades habían sufrido violencia. A lo largo de la historia estadounidense, el Día de Colón ha servido para que los ítalo-americanos celebren su contribución a la historia de la república. Como eran mayoritariamente católicos y eran la minoría en Estados Unidos protestante, Colón se convirtió en una figura en torno a la que podían agruparse. En realidad, un ataque en contra del Día de Colón es un ataque a la tradición cultural católica-italiana, no a la supremacía blanca.

Utopía indígena

Según PJ Media, Berkeley y Santa Cruz, dos centros universitarios de izquierda radical, renombraron por primera vez el Día de Colón como Día de los Pueblos Indígenas en 1992. Esto dio inicio a la narrativa moderna de que el Día de Colón tiene que ver con el robo de tierras por parte de los europeos blancos y con los crímenes cometidos contra las tribus indígenas. Esta narrativa siempre va acompañada de la idea de que América del Norte y del Sur eran utopías pacíficas antes de la llegada de los europeos. ¿Será esto un hecho o una fantasía izquierdista?

Hymie Rubenstein escribió en C2C Journal en un artículo titulado “El mito de la utopía indígena”:

Genocidio. Limpieza étnica. Asimilación forzada. Esclavitud. Racismo.

Por más que la historia convencional y la antropología tradicional hayan demostrado que estos cinco fenómenos son rasgos casi universales de la condición humana, hoy en día la torre de marfil [los académicos], el gobierno y los medios de comunicación los presentan generalmente como inventos de los colonizadores europeos de finales del siglo xv para subyugar, explotar o exterminar a los pueblos indígenas del mundo.

Esta es precisamente la postura adoptada por Kamala Harris. Aunque la historia demuestra que la violencia, la guerra y la codicia constituyen la naturaleza humana, la élite de la izquierda radical quiere hacer creer que son características exclusivas de los europeos blancos que llegaron a Estados Unidos.

“En Canadá, esta imagen distorsionada de los cinco pecados de la occidentalización hace ver al Nuevo Mundo —anterior al contacto europeo— como un auténtico Jardín del Edén habitado por una multitud de grupos aborígenes que, en su mayoría, vivían pacíficamente entre sí y en armonía con la naturaleza”, continuó Rubenstein. “La ‘caída en desgracia’ de los indígenas, si es que la hubo, se precipitó por completo con la llegada de los europeos”.

Académicos de Canadá y Estados Unidos han promovido la idea de que la cultura y las ideas indígenas son superiores a nuestra civilización actual porque vivían pacíficamente y estaban “en armonía con la naturaleza”. Pero ¿cómo eran Norteamérica y Suramérica antes de la llegada de los europeos?

Mesoamérica estaba dominada por los aztecas y los incas, que eran culturas alfabetizadas. Norteamérica estaba fracturada en miles de territorios indígenas, que se solapaban entre sí y estaban constantemente en guerra. John Keegan escribió en A History of Warfare [Una historia de la guerra]: “Hay una crueldad en la forma de hacer guerra de algunos pueblos precolombinos de Norte y Centroamérica que no tiene paralelo en ninguna otra parte del mundo”.

Sabemos que las tribus mesoamericanas, especialmente los aztecas, eran un imperio violento e imperialista. Los enormes templos construidos en Tenochtitlan y otras ciudades se utilizaban para realizar sacrificios humanos. Los aztecas eran conocidos como caníbales, y se comían a los miembros de las tribus enemigas cuando las conquistaban. De hecho, los aztecas hacían la guerra constantemente para suministrar sacrificios humanos para su culto a la muerte. Keegan explicó: “Las batallas aztecas podían producir miles de cautivos, si la conquista seguía a la victoria; tras la represión de una revuelta de un pueblo súbdito, los huastecas, tal vez 20.000 fueron llevados a la capital para ser sacrificados en dedicación al nuevo templo piramidal, arrancándoles el corazón cuando subían a la cima”.

Los incas y los mayas preferían esclavizar a sus cautivos y sólo sacrificaban a los enemigos nobles. La crueldad y el canibalismo no se limitaban a los aztecas. Las tribus de Norteamérica también tenían rituales violentos. Las tribus de las llanuras, como los Pawnee, capturaban a mujeres hermosas enemigas y las sacrificaban a la estrella de la mañana. Los hurones obligaban a sus captores a apuñalar, quemar y romper los huesos del cautivo dentro de una cabaña cerrada. Finalmente, los hurones quemaban vivos a los cautivos con hachas al rojo vivo y dividían el cuerpo para posteriormente canibalizarlo.

Los iroqueses y los pies negros eran especialmente belicosos, como los apaches. Otras tribus eran más pacíficas y se dedicaban al comercio, pero aun así luchaban ferozmente por su territorio. Lo que está claro por las pruebas arqueológicas y los relatos de primera mano de los jesuitas y otros misioneros del siglo xvi es que la Norteamérica indígena estaba llena de racismo entre las tribus, guerras, esclavitud de los pueblos capturados y atrocidades indescriptibles.

En otras palabras, las sociedades indígenas durante este período eran iguales a cualquier otra sociedad de la humanidad: había codicia, racismo, guerra y violencia. Los europeos hicieron la guerra, cometieron crímenes y errores terribles en las Américas. Pero también trajeron ley, orden, industrialización y educación, preparando el camino para una prosperidad sin paralelo en Norteamérica.

La verdadera causa de la maldad humana

La narrativa moderna realmente está atacando dos verdades bíblicas vitales. La primera es la verdad de que Estados Unidos y los pueblos británicos son los descendientes de las naciones bíblicas de Israel. El Imperio Británico y la superpotencia estadounidense fueron el cumplimiento de las promesas dadas a Abraham. (Por favor, lea el libro de Herbert W. Armstrong Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía para comprobar esta verdad por sí mismo).

Cancelar el Día de Colón y remover estatuas de figuras históricas son ataques a la historia bíblica que tenemos con Dios porque esos momentos históricos en realidad apuntan a la historia que Dios ha tenido con nuestras naciones. Esta historia debería hacernos querer aprender por qué Dios concedió esas bendiciones, y por qué Estados Unidos y los pueblos británicos ya no son bendecidos hoy.

La segunda verdad bíblica bajo ataque es la verdad sobre la naturaleza humana. La Biblia enseña que la naturaleza humana es inherentemente egoísta y pecaminosa. Jeremías 17:9 llama al corazón humano “engañoso (…) más que todas las cosas, y perverso”. Los hombres son expertos en engañarse a sí mismos. El rey Salomón oró en la dedicación del templo para que los que lo visitaran “conocieran cada uno la plaga de su propio corazón” para que pudieran acudir a Dios en busca de ayuda en contra de esa plaga (1 Reyes 8:38).

La izquierda radical está constantemente impulsando la mentira de que el socialismo, el marxismo o la cultura indígena solucionarán todos nuestros problemas sociales. Pero categorizan como fuente de nuestros problemas a cualquier ley o sociedad que tenga una pizca de verdad bíblica. La Constitución de Estados Unidos se basó en principios bíblicos. Colón y la era de colonización europea ayudaron a cumplir las promesas a los descendientes de Abraham y crearon una república libre basada en elementos de la ley de Dios.

Lo que la Biblia enseña sobre la naturaleza humana, y la lección de por qué Dios utilizó a Israel en Su plan maestro, nos señala la solución para todos nuestros problemas. El Sr. Armstrong escribió en El misterio de los siglos que “la mente del hombre, con su espíritu humano únicamente y sin el Espíritu Santo de Dios agregado, no puede tener discernimiento espiritual, no puede resolver los problemas humanos ni eliminar los males que acosan a la humanidad. La nación de Israel sería Su “conejillo de Indias” para demostrar este hecho”.

Todos los pueblos, razas y naciones, incluyendo a Israel que tenía conocimiento de las leyes de Dios, han fracasado totalmente en resolver los problemas monumentales que tenemos en esta Tierra. La solución no es recurrir a las culturas indígenas, al socialismo, a los expertos o a una élite gobernante; la única solución es recurrir a Dios. Si nos arrepentimos y obedecemos a Dios, Él nos promete el mayor regalo disponible en el universo: el Espíritu Santo, que es el único poder que puede curar la plaga de nuestros corazones humanos.

Dios tiene un plan maestro para darle a todas las personas de todas las naciones la oportunidad de recibir el Espíritu Santo y vivir en paz y prosperidad en el Reino de Dios. Ese es el futuro y la solución en la que debemos centrarnos. Por favor, lea El misterio de los siglos para saber más sobre el plan trascendental que Dios tiene para usted. 


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